La Habana. Año XI.
27 de OCTUBRE al
2 de NOVIEMBRE de 2012

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Codanza y Danza Abierta

Calle Línea

Andrés D. Abreu • La Habana

Fotos: Ricardo Rodríguez Gómez

Cien metros de la calle Línea, tal vez menos, separaron durante un fin de semana las presentaciones de dos de las compañías más reconocidas en el avance postmoderno de la danza cubana: Mientras el Showroom de Danza Abierta, bajo la dirección de Susana Pous, se bailó en la sala Raquel Revuelta; en el Teatro Mella, Codanza, la agrupación que fundó y dirige Maricel Godoy en Holguín, celebró sus 20 años de bregar por Cuba y otros lares del mundo con un programa compuesto por las piezas Muerte prevista en el guion y Happy ending


Showroom de Danza Abierta

Provechosa coincidencia para confrontar muy de cerca el estado actual de estas dos compañías a solo unos días de iniciarse un santificado suceso como el Festival de Ballet de La Habana, cita creada y organizada por el Ballet Nacional de Cuba que continua obviando dentro de su programa a otros elencos y obras nacionales que bien ameritan inscribirse en el desarrollo del evento.
 


Muerte prevista en el guion de Codanza

Codanza repasó justamente su historia con una pieza antológica dentro de su repertorio y el de la argentina Susana Tambutti, reconocida coreógrafa y pensadora de la danza. Su obra Muerte prevista en el guion ha sido hasta calificada como ballet contemporáneo y encierra en sus presupuestos un notable ensayo de los criterios posmodernistas sobre la muerte del todo, incluido el autor, aplicado a la historia de la danza y la escenificación teatral. A esto se suman sus ideas acerca del entrenamiento y explotación del cuerpo del bailarín en la modernidad, y por resultado presenciamos una arquitectura coreográfica plena de dificultades y riesgos ejecutivos que se confrontan interpretativamente con un desparpajo paródico deconstructivo de los modelos de la representación trágica que han sido y son el Cisne, Giselle, Carmen, La Dama de las Camelias y La Elegida de La consagración de la Primavera, sin descartar apuntes a la decadencia cultural finisecular en que fue creada.
 


Muerte prevista en el guion de Codanza

Los bailarines de Codanza confirman igualmente en esta pieza los principios de su directora Maricel Godoy y a base de fuerza, vitalidad y destreza defienden la organicidad interior de esa exaltación y ridiculización de los cánones que determinan en su fin a Muerte prevista en el guion

Con una pieza más reciente como Happy ending, de Norges Cedeño, la compañía holguinera traspasa lo postmoderno y se instala en la presente crisis del pensamiento postindustrial: una idea se plantea más enfermiza y contagiosa que una bacteria o un virus cuando deviene obsesión insalvable. A partir de esta interrogante del proceder creativo matizada con los terrores y empeños del humano contemporáneo, Cedeño se abre un espacio de recorrido libre y en abundancia abstracto por el subconsciente para armar una coreografía que no deja de jugar ambivalentemente con tópicos como el amor y los géneros. Uniformidad y cohesión afirmó Codanza con esta obra, amén de sus  redundancias retóricas y de ser lastimada por la progresión inexacta del montaje de luces.
 


Happy ending de Codanza

Por su parte, Danza Abierta con Showroom parece solidificar una nueva etapa de creatividad anunciada ya antes con MalSon. Quienes han sobrellevado el proceso de mutación de esta compañía, emblemática del hacer dancístico cubano de los años 90, espirarán ahora mayor satisfacción al presenciar los nuevos apuntes que va logrando el conjunto bajo la impronta de una aplatanada Susana Pons y un elenco (re)integrado.

Si con MalSon se evidenció que desde una estética más light y discursos menos contextualizados y a su vez “actualyglobalizados”  Danza Abierta podía seguir aportando parabienes al devenir bastante menguado de la escena coreográfica nacional, con Showroom se confirma el tributo e incluso pareciera que en la regeneración se recuperan conexiones con la propia impronta dejada por la inigualable Marianela Boán.
 


Showroom de Danza Abierta

En la actual apuesta resuenan irreprochables acentos de Chorus perpetuus y se apunta en los bailarines una recuperación de ese exigente trabajo de ejecución-interpretación abierto y examinador hacia todos los procesos del movimiento y el escenario en busca de una relación posible con los procesos críticos de la realidad. Showroom no puede verse solo como un enfrentamiento entre el encandilado fulgor de la fama y las pesadumbres existenciales de tras bambalinas. De ese transcurso-transformación  del ser en artista que ya es en sí un proceso complejo se han aprovechado muy bien un grupo de incidentales y alegorías trascendentes: lo típico y lo descontextualizado, lo culto y lo popular, el arte y el entretenimiento, el lugar del límite y la fuerza de las miserias humanas.

Con un buen uso y ejercicio de los estereotipos de la danza como rito, cultura, acrobacia, arte…  en su enfático reciclaje tanto de un lado como del otro que se les suele mirar, con un diseño de vestuario que es más que vestimenta de bailarines para devenir en otro cuerpo de acción y expresión sobre el escenario, un diseño musical que plantea una sugestión total entre el espectador y el espacio dramático  que lo emite y no ceja nunca en hacerse sentir como sonido protagonista de lo solapado que igual tiene sus altos momentos de brillo, con un singular montaje espacial y con una cuidada armonía en el traspaso de los sentidos del espectáculo, Showroom se gana el éxito y se merece su gloria en el camino de Danza Abierta.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.