La Habana. Año XI.
13 al 19 de OCTUBRE
de 2012

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Cuando el danzar suena...

Andrés D. Abreu • La Habana

Fotos: Ricardo Rodríguez


Progreso, Danza Unidos

Suspiro

En medio de esa asfixia autoral que se va haciendo sintomática en el decursar orgánico de la danza contemporánea cubana, la existencia por décima ocasión del Concurso Nacional de Coreografía e Interpretación DanzanDos que organiza la Compañía Danza Espiral y el Consejo Provincial de las Artes Escénicas de Matanzas, se revela como un jadeo  insistente por exceder ese cíclico estado de menguadas e intrascendentes producciones.

La convocatoria de este evento reservado exclusivamente a dúos, cautiva y motiva generalmente a los más jóvenes hacedores de ese arte, algunos todavía en estado de iniciación, y bien pudiera ser mejor aprovechada para un diagnóstico precoz y curable en las nuevas generaciones de los síntomas que han llevado al agotamiento palpable de la irreverencia y la inteligencia  creativa dentro de la danza actual. La propia organización esmerada y aplicada del evento entre clases de danza, meritorios homenajes1, notables presentaciones invitadas y el núcleo de piezas en concurso se plantea como un posible examen de confrontación a ese devenir de la danza hecha y por hacer, y bien debiera servirse al máximo esa oportunidad para encontrar las prescripciones que devuelvan renovados y paradigmáticos aires al danzar cubano.

Pero entregar lauros en plena crisis de todo (o casi todo) deviene en un asunto ultra delicado: por un lado el reconocimiento oxigena pero no cura, especialmente si no se hace acompañar de un justo y razonado acto aclaratorio de que hemos distinguido para no dejar de hacerlo o para premiar desde un porqué de excepción, no justamente determinado por un nivel excepcional de agudeza creativa. 

Aún cuando en el mismo aire del Concurso se auscultaban nítidamente los ruidos interiores de cada obra, el jurado2 de la reciente edición del DanzanDos determinó cuatro coreográficas finalistas que expresamente consideraron cumplían con dos cuestiones muy elementales de una propuesta: qué quiero decir y cómo lo quiero decir.


Homenaje a Perla Rodríguez

Como aventajados en esos básicos presupuestos volvieron al escenario de la jornada final las obras Progreso (Mención del Jurado y Premio del Boletín Danzonete), coreografía de Isbel García  interpretada por los gemelos Adrián y Arley López Hernández (Compañía Danza Unidos de Artemisa); Excasa garantía (Tercer Premio del Jurado), coreografía de Manuel Ernesto Durán interpretada por Manuel Ernesto Durán y Dunia Acosta (Compañía Danza Libre de Guantánamo); ¿Verdadero  o falso? (Segundo Premio del Jurado), coreografía de Niosbel González interpretada por Niosbel González y Jorge Ramírez (Compañía Bienandanza de Granma); y Retrato de un bolero (Primer Premio del Jurado, Premio de la AHS y Premio de Interpretación Femenina), coreografía de Yoel González interpretada por Yoel González y Dunia Acosta (Compañía Danza Libre de Guantánamo).

No fueron pocos los jóvenes participantes que se interesaron durante las sesiones del concurso por un posible encuentro interrogador y revelador de opiniones y criterios con maestros, homenajeados, invitados, especialistas y colegas para escuchar en el más sanador de los ambientes un intercambio de principios, opiniones, razones  y recomendaciones acerca de sus propuestas. Y bien vale aplicar estos Concursos —mantenidos como eventos a puro pulmón  y sacrificio humano de organizadores y participantes— para además de competir y reconocer, canjear ideas, conocimientos, experiencias, información y propiciar ese espacio de interpelación y superación del intelecto que evidencia una necesidad apremiante de oxígeno.


¿Verdadero  o falso?, Compañía Bienandanza

Basta revisar el estrecho abanico de asuntos y recursos mostrados en las coreografías para que la respiración se entrecorte ante una tendencia al facilismo tendencioso y el falso arresto de crear una obra sin un sistema de presupuestos e inquietudes bien argumentadas, investigadas y ejercitadas. El arte cualquiera es en principio un ejercicio profundo de libertad expresiva determinado por los signos de una estética conformadora pero la grandeza de ese obrar está dada por la singularidad y superioridad técnica y conceptual que algunos consiguen y les distingue. Lo contrario es reiteración insignificante, círculo vicioso.


Retrato de un bolero, Danza Libre


Anotaciones

Fuera de concurso y como invitados al evento estuvieron varias coreografías y agrupaciones. Anotación especial merece el dúo creado e integrado por  el bailarín y director artístico Esteban Luis Delgado y su hijo Osnel Delgado, joven talento de la interpretación y la coreografía danzaria cubana. Ambos formaron parte de Danza Contemporánea de Cuba y actualmente integran la habanera Compañía Ebony. 

Durante la gala final este dueto ejecutó la obra Notas, uno de lo momentos más sobrecogedores del Festival dado el aplomo con que se arman en esta coreografía todos los elementos creativos: desde una fusión mesurada de los estilos moderno-contemporáneos para una clásica construcción de un pas de deux hasta el manejo sopesado de las cualidades técnicas de los ejecutantes en función de una segura puesta en escena. Notas es igual una demostración de sentido del espectáculo en el uso de vestuario, luces, diseño espacial sobre el escenario y estructura dramática con cerrado final.


Notas, Compañía Ebony

Otra anotación especial para Tráfico de lunes para la estupidez cotidiana3, obra ganadora del Concurso DanzanDos del 2010 y ahora invitada a una de las noches de la décima edición. Esta coreografía de Nicolai Almeida Kan, quien además la interpreta junto con su colega de la compañía Danza del Alma, Joan Michel Díaz Montenegro, es un soplo de esperanza para la continuidad de los más sagaces caminos del danzar contemporáneo y el creador lo logra sin dejar de ser coherente con el estilo de la agrupación a la cual pertenece.

La indagación en los conflictos interiores durante el proceso del despertar que asume Nicolai en esta obra, las contradicciones entre el yo y su alter ego que al final desaparece como ensoñación, pesadilla cuestionadora del hacer cotidiano; no es que sean asuntos novísimos, todo lo contrario, tan eternales como la danza y la modernidad pero sin embargo hay frescura en el uso de los recursos del movimiento, hay exploración en la construcción y deconstrucción de la historia, espacios no evidentes que dejan la atmósfera abierta al espectador para pensar e imaginar junto con el creador. Hay pequeñas sorpresas que apresan el imaginario y lo invitan a no ser tan estúpido ante lo cotidiano, como ya lo fueron otros.  


Tráfico de lunes para la estupidez cotidiana, Danza del Alma

Piedras del río

La décima edición del DanzanDos sirvió de contexto para comenzar los festejos por los 25 años de trabajo de la Compañía Danza Espiral. La agrupación matancera fue incorporando al programa del evento diferentes fragmentos de su intenso hacer durante este cuarto de siglo de existencia. Piezas como Otelo y La sombra de los otros sumaron buenos recuerdos mientras sorprendió la  presencia en concurso de la  obra Lost.

Lost pudiera devenir en una de las piezas más recordadas y comentadas de Liliam Padrón y su Danza Espiral aun cuando pudo y hasta mereció ser sarcásticamente vilipendiada y verbalmente agredida en el absurdo tanto por espectadores como por especialistas que la transigieron hasta su final. Pero en su inconformidad, para mal desde la formalidad como para bien desde su desvergüenza, cargó un peso suficiente como para alterar la simplona calma con que hubo de observarse casi en lo absoluto el resto de  las otras presentaciones de la segunda noche de concurso.

Si Lost es una obra de la danza por la danza ha de entenderse que su campo de resonancia más efectivo se cierra o expande en consecuencia con el conocimiento mismo de las interioridades del danzar histórico y contemporáneo que refiere, pero igual su magnitud en el empleo de los recursos  se convierte en la más afilada espada de Damocles que soporte un creador. Juzgar la danza desde la danza misma obliga a acertar en cada resorte que se tire de ella.

Lost pudo ser más eficaz como irreverencia sopesada si hubiese insistido con mucha más precisión y rigor en los cánones de la ejecución del movimiento para contraponerlos con toda seguridad a ese transformismo del performance visual en coreografía de un texto crítico4 que lo provocó y ultimó. Que tal si el bailar a dúo hubiese sido déspotamente retórico y a su vez exquisitamente minimalista hasta la médula para arribar a su obligada extinción y darle paso a ese escenario abierto al empedramiento. Quizá algunos no hubiesen soportado todo ese acto brutal de ajusticiamiento de la danza por la no danza pero Lost como pieza lo merecía y luego... que sonaran las piedras.


Lost
, Danza Espiral

Notas:

1. Ver a Perla Rodríguez agradecer emocionada que le permitieran bailar de nuevo sobre un escenario fue uno de los momentos más emotivos y sinceros transcurridos sobre correcto entablado construido en el Cine Velasco, sede que remplaza al Teatro Sauto durante su prolongada reparación.

2. El jurado estuvo integrado por Iván Tenorio, Premio Nacional de Danza; Perla Rodríguez reconocida bailarina y maestra de la danza contemporánea cubana; Georges Céspedes, destacado bailarín y laureado coreógrafo de Danza Contemporánea de Cuba.

3. Esta obra ha sido versionada con éxito y buen hacer por su propio autor en formato videodanza lo cual dice de la seria disposición de este  joven artista de ahondar en los medios creativos de su tiempo y utilizarlos apropiadamente.

4. Danza contemporánea cubana hoy ¿por dónde transitamos? Noel Bonilla-Chongo. Danzar.cu. Junio 2012.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.