La Habana. Año XI.
13 al 19 de OCTUBRE
de 2012

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

 

El Premio de Cuento La Gaceta de Cuba1
Haydée Arango • La Habana

Con la intención de fundar un prestigioso concurso de cuentos, en 1993 el Consejo Editorial de La Gaceta de Cuba diseñó las bases de su propio certamen. Los atractivos de la convocatoria, en medio de la aguda crisis editorial y económica de principios de los 90, convirtieron este Premio de Cuento en una tabla de salvación para los autores de la Isla, sobre todo para aquellos que por esos años se iniciaban en el camino de la creación literaria. Además de la publicación en las páginas de la revista y de un premio en metálico, el concurso ofrecía un viaje a la Feria del Libro de Guadalajara para el merecedor del Premio, y establecía la Beca de Creación Onelio Jorge Cardoso para un narrador inédito.1 La posibilidad de acceder a un amplio público lector y de alcanzar gran prestigio literario con la presentación de un solo cuento quedaba abierta, para los narradores cubanos de todas las edades, en un momento en el que la mayoría de los concursos nacionales se convocaban para libros completos, o en el que había que esperar por interminables dificultades editoriales para poder ver una obra publicada.

Continuar con la historia de este concurso supondría detenerse, brevemente, en los sucesivos actos solidarios con los que se ha visto beneficiado. En la primera edición la suma entregada a los ganadores se recaudó, en su mayoría, a partir de donaciones de escritores cubanos, y luego, hasta el año 2000, la asistencia a la Feria de Guadalajara fue posible por la colaboración de numerosas personas e instituciones mexicanos. Una vez agotada esta opción, la escritora cubana Achy Obejas, residente en Chicago, ofreció financiar el concurso durante diez años, gracias a lo cual el ganador del Premio recibió, hasta la convocatoria de 2009, un premio metálico de 1 000 dólares aportados por Achy. Por otra parte, la Beca de Creación es desde hace varios años ofrecida por el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso y, a partir del 2003, gracias a la generosidad de Ediciones Callejón, en Puerto Rico, el concurso se ha enriquecido con el otorgamiento de un Accésit.

Una vez agotada la fuente de financiamiento de Achy Obejas, La Gaceta de Cuba hizo pública la necesidad de conservar el premio y convocó una colecta. La generosidad de muchos de los destinatarios del mensaje no demoró en manifestarse, y de inmediato se recibieron dos donaciones que hicieron posibles las convocatorias de 2010 y 2011: el novelista, ensayista y periodista mexicano Juan Villoro, de quien se han publicado en Cuba el libro de cuentos Albercas y la novela El disparo de Argón, aportó la suma de 1 000 dólares, y la asociación italiana Arci Nova —que durante ya más de tres lustros ha desarrollado numerosos proyectos culturales en nuestro país, como el financiamiento, durante varios años, de La Gaceta…, y la fundación y gestión del importante Premio Italo Calvino— ofreció la cantidad de 1 000 CUC. Además de Villoro y Arci Nova, otros amigos y colegas hicieron llegar donaciones con las que se ha podido conservar el Premio de Cuento que ha galardonado a varios de los más importantes narradores cubanos contemporáneos.

Aunque en las primeras convocatorias del certamen el jurado se componía de cinco miembros y la cifra luego fue reducida a tres, siempre se ha podido garantizar una diversidad generacional, de géneros, de procedencias y de tendencias estilísticas entre los intelectuales que lo conforman. Por otra parte, es importante destacar que como las bases del concurso, desde hace más de diez años, se extendieron también a los escritores cubanos de la emigración, se ha tratado de incluir desde entonces en el jurado a un intelectual cubano, o con vínculos estrechos, que residiera fuera de la Isla.2 Ejemplo de ello han sido Achy Obejas, Nara Araújo, Mayra Montero, José Fernández Pequeño, Gonzalo Celorio, entre otros.

La cantidad de obras presentadas a la edición inaugural del premio, en 1993, hacía constar a 642 participantes de “las más diversas generaciones, tendencias artísticas y procedencias”.3 De aquella primera vez nació la antología Dorado mundo y otros cuentos,4 con las obras premiadas, las finalistas y algunas otras que por su calidad también fueron unidas al conjunto. Luego, los 11 años siguientes, el considerable número de obras presentadas, la calidad de los cuentos premiados y la heterogeneidad de los narradores han caracterizado y prestigiado a este concurso, que por esas mismas razones se ha convertido en un agente importante para el estímulo y la promoción de la narrativa cubana más reciente. Es por todo ello que la dirección de la revista y Ediciones Unión tuvieron la iniciativa de publicar una segunda antología con todas las obras merecedoras de premio, primera mención, beca y accésit desde 1993 hasta 2005. Desde su aparición en 2006, Maneras de narrar… ha sido una compilación con amplia demanda de público dentro y fuera de Cuba. Ello indudablemente se ha debido al prestigio del concurso que convocó y premió los cuentos, pero sobre todo al interés que continúan despertando los mismos, a pesar de su agrupación “azarosa”. Ya agotada aquella segunda antología en las librerías del país, y para satisfacer aún más a los interesados, La Gaceta… y Ediciones Unión decidieron reeditarla de manera ampliada, para incorporar entonces todos los cuentos premiados desde 2006 hasta 2010.5

Es riesgoso estudiar de conjunto, como si se tratase de una compilación del cuento cubano actual, los 44 textos que se reúnen en las dos ediciones de Maneras de narrar, puesto que “convocar a un concurso es desatar los resortes del azar, y publicar un grupo de obras que llamaron la atención del jurado es, de alguna forma, tratar de aproximarse a las leyes ocultas de ciertas recurrencias, esforzarse por descifrar los códigos de lo que, a primera vista, se ofreció como accidental”.6 Sin embargo, además de destacar la importancia de este premio y de reeditar algunos cuentos que solo podrían encontrarse en las páginas de Gacetas pasadas —y archivadas—, hay otras razones que hacen de esta antología una selección peculiar para valorar los caminos recientes de la narrativa cubana.

El primero de los autores premiados por La Gaceta…, Francisco López Sacha, pertenece a ese conjunto de cuentistas cubanos que se ha dado en llamar “generación de los 80”. A él le seguirán, de manera insistente, algunos de los autores que fueron clasificados por Salvador Redonet como los “novísimos”, y cuya firma podrá encontrarse en la mayoría de las antologías de cuentos de los años 90, desde Los últimos serán los primeros7 hasta la fecha —entre ellos se encuentran Alberto Garrandés, Alberto Guerra Naranjo, Alberto Garrido, Rogelio Riverón, Waldo Pérez Cino, Pedro de Jesús y David Mitrani—. Otros nombres también acostumbrados en las publicaciones y premios cubanos de los últimos años se repiten entre los galardonados por La Gaceta…, como son los casos de Ernesto Pérez Chang, Carlos Esquivel, Ernesto Pérez Castillo, Lázaro Zamora Jo, Mercedes Melo Pereira, Yomar González u Orlando Luis Pardo; pero también aparecen otros menos frecuentes, ya sea por su pertenencia a regiones de Cuba que no entran dentro del circuito habanocéntrico de promoción literaria —Herbert Toranzo Falcón, Mariela Varona Roque, José Antonio Quintana Veiga, Rubén Rodríguez González, Obdulio Fenelo Noda—, ya por encontrarse actualmente residiendo fuera de Cuba —Alejandro Robles, José Félix León—, por no dedicarse a la narrativa de manera sistemática —Manuel Antonio Rodríguez y Raydel Araoz—, por haberse encaminado muy recientemente en el ejercicio de la escritura —Julio Jiménez—, o por ser todavía autores muy jóvenes que recién comienzan su carrera literaria —Gustavo Sabas del Pino, Osdany Morales, Miguel Vanterpoll Hector—. Entre los premios de La Gaceta… se encuentran reunidos desde los autores ya canonizados por el panorama literario actual, hasta otros que resultan revelaciones dentro de nuestra narrativa reciente.

Las nuevas firmas incluidas en la reedición de la antología, con los cuentos galardonados entre 2006 y 2010, en general darán evidencia del mismo nivel de heterogeneidad, puesto que también se reúnen narradores de diferentes generaciones, experiencias o niveles de reconocimiento. Así, por ejemplo, vuelven a aparecer algunos muy jóvenes y/o inéditos como Polina Martínez Shvietsova, Lia Villares y Hamlet López García; junto con otros mayores en edad con una obra más amplia y conocida, como Félix Sánchez, Alberto Marrero y Ángel Santiesteban,8 o junto con los de una generación intermedia que, desde comienzos de este milenio, ya había comenzado a sobresalir por sus publicaciones y premios (Gleyvis Coro Montanet y Michel Encinosa Fú).9

A la diversidad de generaciones y tendencias habría que agregar la variedad de voces de todos los rincones de la Isla, desde Pinar del Río hasta Guantánamo. Es evidente, además, la incidencia que ha tenido en las últimas ediciones del concurso el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, de donde proviene, hasta la fecha, más de una decena de premiados.

El conjunto de los cuentos premiados por La Gaceta… no solo se destaca por su calidad y por su diversidad autoral, sino que en él podrá encontrarse una muestra representativa de las tendencias y temas que han caracterizado al cuento cubano actual. En su mayoría estas historias se distinguen por testimoniar las contingencias cotidianas y los conflictos generados en el espacio social, si bien esa tendencia coexiste y/o dialoga con una etapa de enriquecimiento subjetivo e imaginativo, donde emergen otros conflictos relacionados con lo íntimo y lo erótico, y, por otra parte, con el protagonismo que asume la textualidad gracias a los experimentos con la estructura narrativa, a la inclusión de elementos “extraños” al género, al diálogo con otros textos, y a la autoconciencia con que se asume el propio texto literario.

En cuanto a las 12 nuevas historias (las que aparecieron entre 2006-2010), llama la atención la persistencia de algunas de las temáticas o estrategias narrativas que podíamos encontrar en los cuentos anteriores. Por ejemplo, es casi absoluta la presencia de personajes narradores que tienen inclinación por la escritura o por el arte de contar, de manera que lo mismo nos reconocen y prueban como lectores, que le confieren al texto una autoconciencia narrativa a partir de la inclusión de diversas reflexiones sobre el acto creativo. Podría asimismo apuntarse la persistencia de una narrativa altamente referencial y lúdicra, que constantemente amplía y redimensiona sus sentidos a partir de elementos disímiles de la cultura universal, o que a su vez moldea las palabras para encontrarles, por asociación, nuevas significaciones.

También continúa siendo importante para estos cuentos el motivo sexual, que va desde la repetida masturbación o ensoñación erótica, hasta el más brutal acto de violación. Por otra parte, es relevante que se incorporen a los premiados tres nuevas narradoras, quienes de una forma u otra le imprimen a sus historias una perspectiva de género. Sin importar el tono de los relatos que protagonizan, sus personajes son mujeres incompletas, marginadas, violentadas, lastradas o menospreciadas, y por eso mismo a veces se proyectan o imaginan como otras.

Sin embargo, resulta curioso que la tendencia testimonial que antes insistía en la situación social cubana se va diluyendo, o va cediendo lugar, a favor de una narrativa más próxima a la literatura fantástica. Esto no significa que desaparezcan del todo los escenarios o conflictos de nuestra realidad, sino que unas veces el centro de la atención lo determinan más bien los conflictos individuales o existenciales, y otras veces esa realidad subyace en el trasfondo de narraciones simbólicas, ambiguas o absurdas. Así, el elemento fantástico funciona lo mismo para hablar sobre la censura literaria y sobre el miedo a perecer de un personaje novelesco; que para exorcizar historias o pasiones que de otra manera hubieran sido muy difíciles de contarse.

En las dos últimas décadas, muchas han sido ya las antologías publicadas en la Isla para evidenciar la vitalidad del cuento cubano contemporáneo de acuerdo a criterios de relación muy diversos: territorialidades, temáticas, generaciones literarias, géneros, pertenencias a cánones personales, entre otros. La compilación Maneras de narrar… se debe, quizá, a la más caprichosa de estas relaciones, puesto que “los cuentos que aquí se reúnen lo han hecho de acuerdo al criterio de sucesivos jurados. De cierta forma, Maneras de narrar es una antología de actuaciones de jurado”.10 En ese sentido tampoco se trata de un volumen único, ya que experiencias similares podrían encontrarse, por ejemplo, en las sucesivas publicaciones con los minicuentos ganadores en el Concurso El Dinosaurio, que cada año convoca el Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. De ahí que este tipo de antologías no solo interesen por la calidad o la representatividad de sus textos, sino también porque, de alguna manera, podrían estarnos revelando algunas de las claves (coincidencias o cábalas) que esconden los premios literarios. Es esta otra manera válida de estudiar y comprender la literatura, que (por desgracia o por fortuna) mucho tiene de legitimación, de jerarquización, de oportunidad, y de suerte.

 

Notas:

1. Luego la Beca se reorientó para los autores menores de 35 años.

2. En correspondencia con la reciente flexibilidad de las instituciones cubanas sobre el tema de la diáspora y, sobre todo, con la propia política editorial de La Gaceta de Cuba, que desde 1992 hasta la fecha ha organizado cuatro dossieres dedicados a la literatura del exilio.

3. La Gaceta premió”, acta del jurado de la primera edición del Premio de Cuento, en La Gaceta de Cuba, La Habana, noviembre-diciembre de 1993, p. 48.

4. Publicada por Unión, La Habana, 1994.

5. Dicha reedición ya está en poligrafía, y se espera que pueda presentarse a comienzos del año próximo.

6. Arturo Arango, “Los cuentos de La Gaceta…”, prólogo a Dorado mundo y otros cuentos, La Habana, Ediciones Unión, 1994.

7. Los últimos serán los primeros, selección y prólogo de Salvador Redonet Cook, Letras Cubanas, 1993.

8. Ya no reunidos en la antología, también destacan como ganadores de las dos últimas ediciones del premio autores como Rafael de Águila.

9. En los dos últimos años también sobresalen autores más jóvenes como Ahmel Echevarría, Jorge Enrique Lage, Raúl Flores Iriarte, Abel Arcos Soto o Zulema de la Rúa.

10. Jorge Enrique Lage: “Maneras de premiar”, La Jiribilla Nro. 311. Abril de 2007.

 
 
 
 


GALERÍA de portadas

La Gaceta de Cuba
(2008 - 2012)

.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.