La Habana. Año XI.
13 al 19 de OCTUBRE
de 2012

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Mi mejor lectura en La Habana
Amado del Pino • España

Hace varios años escribí dejando constancia de mi admiración por La Gaceta de Cuba. Entonces evocaba rápido otras etapas de la revista y me centraba en el ya casi largo periodo en el que un equipo laborioso y sabio —con Norberto Codina como mánager— ha logrado la que es para muchos nuestra publicación cultural más completa, amplia y abarcadora. Ahora consagraré estas líneas a la etapa actual.

Como en el último lustro he estado fuera físicamente, aunque continuamente al tanto de nuestra práctica cultural y participando en ella, insisto siempre desde lejos en que “me guarden La Gaceta…”. Y así es: desde que llego a La Habana, Norberto me regala una o dos; la amiga Vivian Lechuga me tiene alguna otra y si me falta algún ejemplar lo busco en la acogedora librería de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.  Mis frecuentes viajes a nuestro país suelen ser a golpe de “30 días para 30 mil tareas” entre asuntos de trabajo y familiares. Pero en la noche o en algún raro momento de pausa, tengo junto a mi cama en Centro Habana “las últimas Gacetas”. Recuerdo que en mayo, una madrugada de fuerte desvelo fue llenada por la lectura íntegra y complacida del número dedicado al audiovisual.

Los méritos de La Gaceta… saltan a la vista. Logra la rara alquimia de combinar hondura y agilidad; pensamiento y periodismo. Su sentido de la cultura es amplio y desprejuiciado.  Encuentran lugar los comentarios sobre hechos artísticos puntuales y también los protagonistas, los procesos de recepción, la fisionomía de los públicos a los que va dirigida la oferta cultural. Otro envidiable equilibrio lo alcanza entre la memoria y la actualidad. Es frecuente que se aborden hitos culturales —en un sentido amplio que incluye esencias históricas o sociopolíticas— pero jamás se pierde de vista el palpitar de ahora mismo, los últimos debates o certezas.

Crónica aparte merecería el aporte de La Gaceta… a través de un sistema de concursos literarios coherente y tan sostenido en su nivel. Norberto y los suyos se las arreglan para que cada año sea alto el número de participantes tanto en Poesía, Cuento como —el más recientemente incorporado— Ensayo. Y aunque no se libra del todo de los desniveles en la calidad de los premiados, lo que más abunda son obras sólidas, frescas, realmente innovadoras en muchos casos. Puede suceder —como en todos los casos en que entra a jugar el gusto personal— que uno crea que una mención de Cuento es mejor que el Primer Premio, pero no recuerdo ni una edición en la que la cosecha salida de los concursos (publicada casi inmediatamente) no me haya aportado un nombre a seguir, una pieza estremecedora. De muy pocos concursos en el mundo puede decirse algo así.

En mi más reciente viaje tuve la suerte de coincidir con un día de presentación de La Gaceta….  La tarde era de lluvia y así y todo ¡no cabía un alma en la Sala Martínez Villena de la UNEAC!, y no se trata solo de la cantidad de personas sino del nivel de entusiasmo; la concurrencia de generaciones, el ambiente real de intercambio y de apetencia cultural. 

A tono con el apogeo de los Juegos Olímpicos, debo decir que a La Gaceta de Cuba hay que otorgarle otra medalla. Claro que no propongo un objeto formal sino seguir con el inefable trofeo de leerla, colaborar, encontrarse junto a sus páginas “llueve, truene o relampaguee”.

 
 
 
 


GALERÍA de portadas

La Gaceta de Cuba
(2008 - 2012)

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.