La Habana. Año XI.
13 al 19 de OCTUBRE
de 2012

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Abriendo nuestra voz al mundo: ¡Cuba Va!
Joel del Río • La Habana

“Quiero abrir mi voz al mundo, que llegue al último confín, de norte a sur y de este a oeste”, cantaba Noel Nicola en una de las convocadoras estrofas de ¡Cuba Va!, el primer corte del primer disco aparecido en Cuba con música del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI), allá por el año 1971, en pleno inicio del llamado quinquenio gris. Es preciso apuntar la coincidencia porque muchas veces los historiadores y críticos deciden una etiqueta evaluativa para denominar un periodo sin tener en cuenta la complejidad de todo periodo histórico y de los procesos culturales. A lo largo del llamado quinquenio gris aparecieron los primeros discos y las más espléndidas creaciones del GESI, canciones imprescindibles para comprender la atmósfera de la época, su sentido de futuro, la lucha del pueblo cubano por vencer el subdesarrollo.

Compuesta a seis manos entre Noel Nicola, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, la canción “¡Cuba Va!”, con sus modernistas sonoridades roqueras y sus versos invocadores sobre la posibilidad de que “algún machete se enrede en la maleza, puede que algunas noches las estrellas no quieran salir, puede que con los brazos haya que abrir la selva, pero a pesar de los pesares, como sea: ¡Cuba Va! ¡Cuba Va!”… estaba acompañada en aquel disco primigenio por otros clásicos de la música cubana imbuidos de épica optimista y confianza en el porvenir como “Fusil contra fusil”, “El rey de las flores” y “Cuando digo futuro” (de Silvio Rodríguez) y “Comienzo el día” (Noel Nicola). Esa explayada  profesión de fe en la obra mejoradora de la Revolución se replica en los siguientes álbumes del GESI en 1973, 1974, 1975, El hombre de Maisinicú y La Nueva Trova en vivo, de 1976, todos los cuales contienen piezas antológicas de la canción de pensamiento en habla hispana (“Un hombre se levanta”, “Pobre del cantor”, “Te doy una canción”, “Los caminos”, “El papalote”).

Pocas ideas resultan entonces tan acertadas como celebrar la cultura nacional, a través del ICAIC, mediante un homenaje al GESI que incluye la inauguración de una exposición y un concierto de guitarra el miércoles 17 de octubre, un conversatorio con miembros del Grupo el viernes 19 de octubre, y ese mismo día, pero a las 5:00 pm, el estreno del documental  ¡Cuba Va!, de Félix Greene que relata la estrecha vinculación entre la época y su cultura musical a través del relato concebido para exaltar el talento de los creadores que se nuclearon en el ICAIC y acompañaron la banda sonora de películas cubanas definitivas. En el documental aparecen Noel Nicola, Pablo Milanés y Silvio Rodríguez interpretando sus canciones, y todos se unen para cantar el conocido tema ¡Cuba Va!, creado especialmente para este filme.

Fallecido en 1985, el periodista y reportero Félix Greene recorrió diversos países socialistas y retrató sus cambiantes y complejas realidades en los años 60 y 70. Viajó por primera vez a China enviado por la BBC en 1957, estuvo en Vietnam del norte como reportero del San Francisco Chronicle y en ese país asiático realizó varios documentales. Escribió libros como A Curtain of Ignorance, sobre la ignorancia que existía en Occidente sobre China, en 1965; Vietnam! Vietnam! en 1966, y The Enemy: What Every American Should Know About Imperialism, de 1971.

Tal vez una de las mejores películas de Greene, sea ¡Cuba Va! que comenta la historia de la Revolución cubana con insertos de música y baile. Greene dirigió, escribió, retrató y produjo este documental que muy bien pudiera formar parte de un ciclo antológico conformado por los diversos documentales realizados por destacados cineastas extranjeros en un acto de solidaridad con Cuba. Aquí filmaron en los años 60 Joris Ivens, Chris Marker, Theodor Christensen, Roman Karmen, Agnés Varda, Mijail Kalatozov, José Miguel García Ascot y Armand Gatti, de modo que tampoco resultó demasiado extraordinario.

Además de estrenarse ¡Cuba Va!, el ciclo de homenaje al GESI incluye otros documentales musicales como Leo Brouwer (2000) de José Padrón, y el homenaje a Emiliano Salvador titulado Las manos y el ángel (2002) uno de los materiales de mayor riqueza de imagen y discurso anticonvencional entre los muchos cubanos dedicados al tema de la música. Y si Leo y Emiliano tienen sus documentales, también aparecen el consagrado a Noel Nicola, Así como soy (2002) de Carlos León, Que levante la mano la guitarra (1983) de Víctor Casaus, que potencia la obra de Silvio Rodríguez, y varios títulos que emplearon a fondo la música del Grupo como No tenemos derecho a esperar (1972), de Rogelio París; Sobre la canción política (1976) de Bernabé Hernández; La nueva escuela (1973), de Jorge Fraga y Cuatro mujeres, cuatro autores (1983), de Luis Felipe Bernaza, a quien le sirvió de pretexto argumental las muchas canciones con nombre de mujer y cuatro de ellas son cantadas por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.

Leo Brouwer, Silvio Rodríguez, Noel Nicola, Sergio Vitier, Emiliano Salvador y Pablo Milanés formaron parte de un Grupo que no solo fundió elementos del rock, el jazz, la música brasileña, la canción protesta latinoamericana y el son, sino que muy pronto escoltó a cineastas como Santiago Álvarez —son varios los Noticiero ICAIC Latinoamericano de aquella época que incluyen esta música— Sara Gómez, Sergio Giral, Manuel Herrera, Octavio Cortázar, Oscar Valdés, Bernabé Hernández y sobre todo Manuel Octavio Gómez y Manuel Pérez. El primero de ellos le entregó a Pablo Milanés un papel casi protagónico en La primera carga al machete mientras que Manuel Pérez dirigió uno de los mayores éxitos de la década con El hombre de Maisinicú, que tenía una canción tema interpretada por Silvio Rodríguez y el GESI.

Junto con los documentales alusivos al GESI y a sus integrantes, el ciclo de homenaje cuenta con el registro de otros artistas confluyentes en el movimiento de la canción política como la dominicana Sonia Silvestre y la boricua Lucecita Benítez en Como una sola voz (1989), de Miriam Talavera, Miriam Makeba y Soledad Bravo (1974) de Juan Carlos Tabío y Mercedes Sosa (1974) de Rogelio Paris, de modo que se ofrece un panorama bastante completo sobre una manera de entender la canción, sobre una época de protesta y de cambio, y además se restituyen los resplandores de un periodo que algunos se empeñan en pintar todo de gris. Algunos me acusarán de querer escudar lo indefendible. Solo trato de comprender mejor, y por tanto intento matizar, tratar de comprender los ideales y los sueños de quienes pensaron este país hace 40 años.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.