La Habana. Año XI.
29 de SEPTIEMBRE
al 5 de OCTUBRE de 2012

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Un reto en el camino
Sandra Álvarez • La Habana
Foto: Abel Sánchez (La Jiribilla)

Hace solo una semana concluyó en La Habana la reunión de la Articulación Regional Afrodescendiente (ARA), celebrada los días 20 y 21 de septiembre. El encuentro funcionó como espacio de confluencia para líderes y activistas contra el racismo de la región, provenientes de países como República Dominicana, Venezuela, Costa Rica, Colombia y Cuba. 

La participación local estuvo conformada por un grupo de activistas que se desempeñan, fundamentalmente, en los ámbitos de la cultura y las ciencias sociales. Tomando como punto de partida proyectos nacionales que han abordado las relaciones raciales en Cuba, como la Cofradía de la Negritud y Color Cubano, las personas de la Isla presentes en la mesa de trabajo de ARA realizaron intervenciones a favor del examen minucioso de nuestra sociedad, la cual está indisolublemente ligada a la equidad y la justicia racial.

La designación, a partir del 2013, del Decenio internacional de los afrodescendientes, se convierte en un contexto favorable para implementar políticas y desarrollar acciones que consideren la participación activa de la población afrodescendiente cubana en el panorama tanto regional como nacional, en la eliminación del racismo y la discriminación racial.

La elaboración de nuevas propuestas nacionales que nos permitan insertarnos en los procesos de integración regional, así como visibilizar aquellas que ya existen es uno de los retos fundamentales para la sociedad civil cubana. Encontrar, discutir y aprobar fórmulas de trabajo a partir de los avances ya obtenidos en el país será otro desafío.

Gisela Arandia, quien es reconocida por haber desarrollado proyectos como La California y Color cubano, destaca como elemento decisivo de ARA el “construir un espacio de unidad estratégica entre nosotros y nosotras, como comunidades, países y sujetos individuales”.

Hace cinco años la Cofradía de la Negritud hizo un grupo de propuestas, 47 en total, que fueron recogidas en un documento dirigido al Parlamento cubano para que realizase una audiencia donde se analicen las manifestaciones de racismo y/o discriminación racial existentes en nuestra sociedad y que contribuyan en la reducción de la desigualdad racial fortalecida en los últimos años.

No obstante, en Cuba se han encontrado obstáculos para el tratamiento, de manera abierta, del tema. Esteban Morales, también participante en ARA, reafirmó que en la Isla existe cierto retraso, manifestado también por las pocas propuestas que nos articulan a nivel nacional.

Una de las intervenciones más destacadas fue la de Mayra Espina, investigadora por varios años de temas como la pobreza y la marginalidad en Cuba. Espina celebró la proyección geosistémica de ARA, que supera el reduccionismo pues “mirar el asunto con articulación de escala es básico.” Del mismo modo, destacó la recursividad de las exclusiones, donde la racial no es un fenómeno aislado. De ahí la necesidad de abordar la discriminación racial junto con otras como el género, la orientación sexual, procedencia y religiosidad. Sus múltiples intersecciones dan como resultado un entramado complejo de exclusiones donde regularmente los puestos más vulnerables los ocupan personas negras, en especial las mujeres.

Roberto Zurbano es el autor de “Cuba: Doce dificultades para enfrentar al (neo) racismo o doce razones para abrir el (otro) debate”, artículo que examina los obstáculos en la eliminación del racismo y la discriminación racial en el país. En la reunión de ARA precisó que el grupo supone para Cuba la inserción de las personas afrodescendientes en la agenda política de la nación.

Fátima Patterson, actriz y directora santiaguera, reconocida por el proyecto teatral Macubá, propuso hacer énfasis en las directoras negras para así articular una mirada y forma de concebir el hecho teatral menos europeizante. Además, sugirió crear un centro regional de teatro caribeño y latinoamericano.

La realizadora Julia Mirabal se mostró muy preocupada por la representación de las personas afrodescendientes en los medios de comunicación, tanto nacionales como de la región. Mirabal, directora del espacio Sitio del arte, planteó la creación de un fondo para la memoria audiovisual que permita la preservación de los materiales que ya existen y la creación de un banco de imágenes vírgenes que podrían ser usadas por las casas productoras.

El uso de las redes sociales, la creación de publicaciones y bibliotecas digitales, la circulación de las noticias relacionadas con el tema —propuestas realizadas por Zuleica Romay, presidenta del Instituto Cuba del Libro—, nos permitirán estar al tanto de los avances de la región, así como visibilizar las contribuciones que desde Cuba se hacen a la lucha contra el racismo y la discriminación racial.

El desarrollo de liderazgo fue otra de las contribuciones de varios activistas, en especial dirigida a los adolescentes y jóvenes, quienes continuarán el camino hacia la equidad racial en el país.

Quizá el reclamo más novedoso realizado en ARA y apoyado por la delegación cubana es el respaldo al pueblo haitiano, reconocido de relevancia para el pensamiento afro de la región, si tenemos en cuenta la trascendencia de la Revolución haitiana, especialmente para los afrodescendientes del Caribe.

Como potenciadora de la unidad y el debate, la reunión de ARA en La Habana constituye un punto de partida estimable para continuar e iniciar acciones que garanticen en nuestro país un socialismo donde el racismo y la discriminación racial no tengan cabida.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.