La Habana. Año XI.
29 de SEPTIEMBRE
al 5 de OCTUBRE de 2012

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Hernán Cortes Arboleda
Participación = tomar parte
R. D. Rojas • La Habana
Foto: Abel Sánchez (La Jiribilla)

Hernán Cortes llegó a Cuba a constituir la Articulación Regional Afrodescendiente. A pesar de que su nombre evoca conquistas imperiales, es un descolonizador. Su labor en Proceso de Comunidades Negras (PCN), una red de organizaciones sociales que trabaja en Colombia por el reconocimiento de la identidad y los derechos económicos, políticos y sociales de las comunidades afrodescendientes, de cuyo equipo de coordinación nacional es miembro y representante, conforma la trayectoria que le trajo hasta aquí.
 

Se trata de un proceso comunitario, fundamentalmente rural, que surge en el año 1992. El contexto en el que nace el Proceso estaba permeado por la reciente aplicación de una política de apertura económica en el país, que era la materialización en la vida nacional del neoliberalismo en su cara más salvaje; pero también había concluido la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, en la que habíamos participado como activistas a nivel continental. De los movimientos alternativos que allí participaron, absorbimos su esperanza. Además, habíamos terminado el proyecto para establecer una nueva constitución colombiana, por lo cual se había realizado una asamblea constituyente. Ya teníamos una carta progresista en la cual logramos articular algunos derechos. Era el momento propicio para el PCN, que surge ligado a los postulados de Río y a la necesidad de erradicar el racismo y la discriminación en el país, de generar las condiciones de acceso a los derechos fundamentales, de convocarnos y organizarnos. PCN mantiene en perspectiva gestionar políticas públicas que generen las circunstancias en las que el derecho a la igualdad sea una realidad”.

Hernán, quien ha participado en la defensa de muchas iniciativas generadas en la sociedad civil ante diversos organismos multilaterales y gobiernos, y de alianzas continentales de lucha, es el Secretario de Gobierno de Tumaco, municipio colombiano. La conjugación de sus ideales y una posición mínimamente empoderada, confiesa, ha tenido algunas ventajas para sus luchas. Una de tantas batallas es, precisamente, la concientización, por parte de los entes decisores superiores, sobre las otras que quedan por librar.

“Asumir esa responsabilidad no significa el cambio total para lograr lo que queremos. Hay una serie de problemas infraestructurales que no te permiten actuar, en términos de buscar mayor liberación comunitaria, mayores posibilidades de acceso a los derechos…, eso es complicado porque hay una normativa que lo niega todo; pero a partir de esa responsabilidad sí ha habido avances en la consolidación de las dinámicas organizativas, en la movilización de las organizaciones sociales y en posibilitar espacios de encuentro, de debate y de construcción de propuestas desde una perspectiva liberadora.

“Hemos intentado siempre tener mayor incidencia en la localidad respecto a los temas de paz y de seguridad para nuestras comunidades. Tumaco es el municipio afrocolombiano que mayor población desplazada contiene. Hay 47 mil personas desplazadas por el conflicto armado, lo cual ha desencadenado una profunda crisis humanitaria. Entonces, con todas las limitaciones y la imposibilidad de hacer cambios estructurales renovadores, poder atender directamente esa situación es una de las posibilidades que da ese trabajo. Además de enviar constantemente señales y mensajes que generen ánimo, compromiso y movilización.

“Uno de nuestros logros fundamentales es la política de atención a las víctimas. Tenemos una política local ya diseñada para que las víctimas puedan acceder a sus derechos. También está en marcha un plan de convivencia ciudadana, el cual toma la cultura como eje de construcción de tejidos sociales, y que ha cambiado de cierta forma la dinámica social de participación y expresión de la gente en Tumaco”.

En ocasiones, los títulos y cargos pueden inclinar la balanza del lado correcto, aunque solo sea un poco, cuando se trata de los derechos elementales de los hombres. En ese terreno, teniendo en cuenta los daños, cualquier avance es imprescindible. Hernán Cortés es también miembro del Comisionado Especial Presidencial para Comunidades Negras, Consultor del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo e integrante del Panel Intergubernamental de Bosques de la ONU, entre otras funciones.

Si se mira desde el punto de vista legal, pueden existir otras ventajas para el abogado y sociólogo colombiano. La Ley 70 promulgada en 1993, de la cual es coautor, es la primera de su tipo que se pone en vigor en Colombia. En ella se le reconocen los derechos territoriales, culturales, económicos y sociales a la población afrodescendiente en ese país. En una nación en conflicto, este reconocimiento jurídico es esencial, afirma.

“Nací en el territorio colectivo del Consejo Comunitario del Bajo Mira y Frontera, donde, a pesar de que el 95 porciento eran personas afrodescendientes, quienes detentaban el poder político y económico no lo eran. Por eso, en el concierto mundial de resignificación de la lucha afro, Obama tiene un lugar muy importante. No olvido nunca que se trata del presidente de un imperio, y que indistintamente de su origen y su condición racial o cultural hay cuestiones que no cambian, como la política exterior norteamericana. Pero el hecho en bruto no se puede negar.

“Cuando Neftalí Correa logró ser alcalde del municipio, dije que era el Obama de Colombia, porque era la primera persona afrodescendiente que ocupaba ese puesto. Es cierto que aquello no significó cambios relevantes en la vida política; pero de cierta forma fue una apertura para que la gente se abriera espacio en la vida pública del lugar. Hubo una mayor y mejor educación, y se garantizó una cobertura en cuestiones de salud superior. En esos dos temas fue muy progresista. Por todo esto creo en la importancia de participar en la vida política de nuestros países; porque he visto que se pueden rediseñar las interacciones entre agentes de la sociedad civil y los Estados, que se pueden tener algunos éxitos. Aunque sea muy despacio, se hace”.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.