La Habana. Año XI.
15 al 21 de SEPTIEMBRE
de 2012

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En Trinidad, Trozos de existencia

Estrella Díaz • La Habana

Fotos: Daniel Chile

Trinidad fue, en 1514, la tercera villa fundada por la corona española en Cuba y es hoy una de las ciudades coloniales mejor conservadas no solo de la Isla sino de América: no por casualidad fue inscrita por la UNESCO, en 1988, en la Lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad, junto al Valle de los Ingenios.

En esa singular y pintoresca villa, enclavada al sur de la central provincia de Sancti Spíritus, puede verse desde el pasado 7 de septiembre y hasta el 3 de octubre próximo la exposición Trozos de existencia, muestra que incluye diez piezas de igual cantidad de artistas: Vicente Bonachea, Roberto Diago, José Fúster, Alexis Leyva (Kcho), Mabel Poblet, Ernesto Rancaño, Eduardo Roca (Choco), Jorge Luis Santos, Iván Basso y Jorge César Sáenz.

La exposición fue coordinada y curada por el fotógrafo y documentalista Roberto Chile, quien se propuso llevar a Trinidad una apretadísima selección de lo mejor del arte contemporáneo, esfuerzo que ha sido muy bien acogido. La galería Tristá de la Oficina del Conservador de la Ciudad, que acoge la muestra, se ha convertido por estos días en punto de encuentro de estudiantes, profesores, artistas, especialistas y un elevado número de turistas que visitan y transitan por las empedradas callejuelas de la villa de la Santísima Trinidad.

En rápido diálogo con Chile nos comentó algunas claves de Trozos de existencia.

“¿Qué es una obra de arte, si no un trozo de existencia; un pedazo de vida del artista? Lo que llevamos a Trinidad, son trozos de existencia de estos diez creadores que comparten el júbilo de los trinitarios por los festejos de la ciudad, y a la vez, rinden homenaje al entrañable Vicente Bonachea.

“Quienes asistan a la exposición, podrán percatarse de que las obras dialogan entre sí a partir de su diversidad, de la libertad de cada artista para expresar sus sentimientos más urgentes. Todas, de alguna manera, revelan la preocupación individual de cada creador por la existencia humana. Y, lo más importante: todas, excepto la de Bonachea, son de reciente creación, es decir,  realizadas entre el 2010 y el 2012”.

¿Cómo la Oficina del Conservador de Trinidad se involucra en el proyecto?

La idea de realizar esta exhibición en Trinidad en esta fecha partió del artista trinitario Iván Basso. Fue él quien me invitó a llevar una exposición de arte a esa cautivadora ciudad, precisamente, en el contexto de las celebraciones por el Día Internacional de las Ciudades del Patrimonio Mundial. Cuando presentamos el proyecto, la Oficina del Conservador de Trinidad —que la dirige Norberto Carpio—, lo acogió con beneplácito y generosamente ofreció su espacio.  Nos ajustamos y adecuamos a la geometría de la galería Tristá y diseñamos la muestra, que fue recibida por los trinitarios con la misma pasión con que nosotros la concebimos.

Como curador de la muestra, ¿con qué criterios realizó la selección de los artistas? ¿Cuál es el hilo curatorial de la expo? ¿Qué se persigue?

Se trata de una muestra basada esencialmente en la diversidad, expresada a través de técnicas y soportes variados. Sin dudas, es una exposición de arte contemporáneo.

Kcho se propuso un fragmento de “La conversación”, una de las instalaciones que mostró en su más reciente exposición y posteriormente en la Bienal de La Habana; Rancaño participa con una pieza de su serie La mitad de mi vida, concebida este mismo año y que también formó parte de su muestra personal en los días de la Oncena Bienal de La Habana. Choco presenta una imponente escultura de bronce de su más reciente creación; Mabel Poblet expone una caja de luz de exquisita factura y evidente fuerza conceptual; Santos nos regala un colchón de su serie Sueños prohibidos, una pieza audaz, novedosa, ocurrente; Fúster, conocido esencialmente por su obra monumental en Jaimanitas, nos ofrece un óleo realizado en 2011 y titulado “La última cena” de intenso colorido y fino humor y Diago una aventurada pieza realizada en técnica mixta sobre madera de la serie Un lugar en el Mundo. Por su parte, Iván Basso y Jorge César Sáenz, dos artistas de Trinidad, realizaron sendas esculturas, especialmente, para la exposición y dejaron claro que tienen mucho que decir y mostrar si de arte contemporáneo se trata. De Vicente Bonachea, a quien está dedicada la exhibición (falleció en La Habana el pasado 20 de julio), se incluye una pequeña pieza realizada en 2000 titulada “Ángel para un final... de siglo”, que le imprime a la muestra un toque de nostalgia.

Podíamos haber seleccionado piezas de otros artistas, pero el espacio siempre es limitado y hay que elegir y decantar. Nos quedamos con el deseo de exponer obras realizadas por otros talentosos artistas y es por esto que estamos valorando una segunda vuelta, algo que nos compromete y que gustosamente cumpliremos en un futuro.

¿Se exhibirá Trozos de existencia en otro punto de la geografía cubana?

No es la intención, porque varios de los artistas involucrados tienen compromisos (nacionales e internacionales) con obras incluidas en Trozos de existencia. No obstante, nada está escrito: vivamos el presente y luego,  veremos qué pasa.

Trozos de existencia me ha demostrado que este tipo de intercambio debería ser multidireccional para que el arte que se genera en provincias llegue a La Habana, y de una provincia a otra, y a toda Cuba. Por encima de habaneros, santiagueros o espirituanos, somos cubanos. Las fronteras que nos dividen son administrativas, no espirituales. Por eso valdría la pena, y además siempre resultará beneficioso para la cultura y la sociedad, la confrontación entre artistas y público a lo largo y ancho del país. Así crecemos. Mientras más crezcamos nosotros, más crecerá Cuba.

¿Cuál es la enseñanza personal que le ha dejado esta experiencia en Trinidad?

En ocasiones, uno acomete un proyecto y percibe que el resultado no se corresponde con el esfuerzo realizado. En cambio, otras veces —como sucedió en Trinidad— lo logrado supera lo soñado: uno dice ¡valió la pena!. Tengo que agradecer, en primera instancia, a los artistas que generosamente ofrecieron sus piezas para el disfrute de los trinitarios y, también, la ayuda de las instituciones que abrazaron con entusiasmo esta propuesta del proyecto Alas con puntas, entre las que se encuentran el Consejo Nacional de Artes Plásticas, el Fondo Cubano de Bienes Culturales, el partido, el gobierno y la Oficina municipal de cultura de la ciudad, y por supuesto, a la Galería Tristá (y a su directora Yeni Medina) y a la Oficina del Conservador de Trinidad. De no haber contado con esos apoyos, hubiera sido imposible concretar Trozos de existencia.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.