La Habana. Año XI.
15 al 21 de SEPTIEMBRE
de 2012

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Dime de qué te ríes y te diré quién eres
Marilyn Garbey • Camagüey
Fotos: Jorge Luis Baños

Reír es cosa muy seria es uno de esos montajes teatrales que he aplaudido  con fervor. Se ha convertido en tema recurrente en la conversación con mis amigos porque he encontrado aquí un retrato, inteligente y visceral, de la Cuba en que vivo.

Iván Camejo y Kike Quiñones han acudido a la más rancia tradición del teatro cubano para expresar nuestra contemporaneidad. Dos personajes tipos, archiconocidos, se convierten en los hilos conductores de la trama. El Gallego y el Negrito se juntan para montar un negocio “por cuenta propia”. Ese es el pretexto para apuntar hacia cuestiones medulares del diario acontecer de nuestra casa.

La música, fiel acompañante del teatro cubano a lo largo de su historia, es interpretada en vivo por la agrupación Pagola la paga y por la Orquesta Sinfónica de Pinar del Río. La banda sonora deviene en personaje que anima el conflicto principal: la eterna dicotomía entre el deseo y la realidad, entre el ser y el querer, entre el poder y la razón, entre el individuo y el Estado.

El casting para escoger al talento artístico que se presentará en el cabaret del Gallego es la excusa para hilvanar los cuadros que conforman la estructura del guion. Dígase la estampa de Susana, suerte de homenaje al gran Luis Carbonell; o las parodias a temas clásicos de la música cubana que interpreta Pagola la paga, donde comentan sucesos que salpican nuestro día a día: la calidad del ron, el sabor del café mezclado, los trámites aduanales. Con el cuadro de Cecilia La O irrumpe el personaje de la Mulata que interpreta Alina Molina, con la Orquesta Sinfónica de Pinar del Río ejecutando la partitura de Gonzalo Roig. Ella sorteará numerosos obstáculos para encontrar al “amor de su vida”. El Gallego y el Negrito rivalizan, pero el elegido será el Chino, que emerge con la fuerza del lejano Oriente, en pleno ascenso en el contexto mundial.

Reír es cosa muy seria ha propiciado el retorno del humor al mapa del teatro cubano. El equipo creador ha dedicado años de estudios a la historia del teatro cubano: la sicología y caracterización de sus personajes emblemáticos, el uso de la música con carácter protagónico, la manera de abordar en público los temas de la vida cotidiana, la inteligencia para bordear la censura en complicidad con el espectador. Así han bebido de la herencia teatral desde una perspectiva contemporánea.

El Negrito ya no necesita maquillarse porque ese rol lo encarna un actor negro; sin embargo, mantiene su postura irreverente y pícara. El Gallego no es tan bruto como lo imaginábamos, sabe poner en juego sus dotes de comerciante en un contexto donde proliferan los negocios. La Mulata recoge la herencia de sus ilustres predecesoras y sabe de trágicos finales, por eso decide marcharse con el Chino a gozar la vida a plenitud. Pero todos los personajes son fieles a su esencia escénica: reflejan el tiempo que viven con una mirada cuestionadora de los lados más oscuros de la sociedad  que provoca la risa. La risa, convertida en acto catártico, nos dará la lucidez necesaria para construir un mundo mejor para el bien de todos.

Reír es cosa muy seria inauguró el Festival del teatro cubano. Las carcajadas que estremecieron las columnas del Teatro Principal de Camagüey me estimularon a indagar de qué forma el humor es una herramienta eficaz para la comunicación.

Para que rían los niños

Los pícaros burlados, del Guiñol Los Zahoríes, toma los textos de Javier Villafañe, mezcla perfecta de belleza poética y de sencillez en el lenguaje, para indagar en asuntos como el amor y el miedo, el poder y la razón. En una de las historias, Juancito y María se enfrentan a los fantasmas. En la otra, Narigón alcanza a burlar al policía y a Galerita. Los personajes de Villafañe se valen de la picardía y los enredos para derrotar a  tramposos y a estafadores. Los titiriteros aprovechan sus posibilidades como juglares, la actriz Damaris Pacheco en contrapunteo con el músico que le acompaña, y el actor Armando Mora incorporando al texto espectacular los incidentes que ocurren en la platea, logran establecer un puente de comunicación con el público.

Narices, de Teatro Tuyo, es un bellísimo espectáculo protagonizado por cinco clowns que siguen la tradición humanista del inmortal Charlot. Atraviesan las más absurdas situaciones y las resuelven con la complicidad del espectador. Redimensionan objetos tomados de la vida cotidiana: la tapa de un ventilador se convierte en escoba de limpieza, los potes de helado se transforman en audífonos, una vieja lavadora rusa se convierte en batidora para hacer jugos, un pomo plástico se transforma en jeringuilla. Y estas herramientas se suman al empeño de la banda sonora, que Ernesto Parra, dramaturgo y director, utiliza para contar, de forma fragmentada, una historia de amor y solidaridad, de generosidad y de respeto a los otros.


Narices

Aire frío y Un jesuita de la literatura son textos de Virgilio Piñera que abordan la cotidianidad cubana. Carlos Celdrán y Osvaldo Doimeadiós han develado que el texto dramático y el texto literario expresan asuntos que nos competen a nosotros, que Luz Marina y el escritor son nuestros contemporáneos. Y como se trata de Piñera, el humor no podía faltar en esas narraciones. El calor, la cola, las cucarachas, la falta de carne en La Habana, los poemas del hermano, las frustraciones familiares provocan las amargas carcajadas de Luz Marina Romaguera. El escritor evade el momento de enfrentarse a la página en blanco y se va a la cola a comprar el pollo, se pelea con la vecina, esconde el cake para no compartirlo con el visitante, espera al fumigador. Piñera pone a sus personajes en los más absurdos percances, y en la búsqueda de la salida el humor les sirve de apoyo espiritual.

Antigonón, un contingente épico, de Rogelio Orizondo y Carlos Díaz, es una mirada descarnada a este mundo nuestro. La más joven generación del teatro cubano ha encontrado en el hacer del director de Teatro El Público un perfecto interlocutor. Irreverentes ante todo lo que suene a dogma, se apropian del lenguaje de la danza, de la poesía o la música para gritar su inconformidad.


Antigonón

En verdad, reír es cosa seria. Quizá sea esa una de las razones por las cuales desapareció el fragmento de la Poética, del viejo Aristóteles, dedicada a la Comedia. La risa suele ser subversiva, no hay barrera que no pueda derrumbar para ensanchar los horizontes humanos.

El teatro cubano, desde sus orígenes hasta hoy, ha encontrado en el humor una eficaz herramienta para comunicarse con los espectadores porque ha sido vehículo certero para exponer una lección de eticidad que subraya virtudes que nos hacen mejores seres humanos. Después de la risa franca llegan los pensamientos más lúcidos. Por eso reír es cosa bien seria.

 
 
 
 


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14 Festival Nacional de Teatro, Camagüey 2012

ARTES ESCÉNICAS EN LA JIRIBILLA:

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.