La Habana. Año XI.
8 al 14 de SEPTIEMBRE
de 2012

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La certeza primero y luego llegará Melaza
Joel del Río • La Habana

Actualmente de estreno en la capital, el documental La certeza, de Armando Capó, se acerca al tema de la fe en el campo cubano; mientras, dentro de tres o cuatro meses (tal vez en diciembre) llegue a las salas el largometraje de ficción Melaza, dirigido por Carlos Lechuga, quien al igual que Capó toca un tema rural y egresó de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV).


La certeza

Con una estructura narrativa similar a Suite Habana, y algo del aroma que despide lo remoto y lo singular en documentales como Ociel del Toa, La certeza tuvo su origen en un proyecto que resultó ganador en la tercera edición del Concurso DOCTV Cuba de 2011. Dirigido por Armando Capó, quien acumula cierta experiencia y avales en la documentalística cubana, La certeza surge de la necesidad imperiosa de contar una experiencia de vida y acercarse a un contexto donde la fe prima por encima de la lógica o la racionalidad. Con estas premisas, el realizador se acerca a la espiritualidad de tres personajes, que nunca son contemplados cual objeto de estudio. Capó nunca cuestionó lo que sentían sus personajes ni por qué asistían al templo, y se dejó llevar por la sinceridad de la fe que ellos profesaban.

Según la sinopsis oficial, La certeza sigue el viaje, durante tres días, de varios personajes que se alejan de la cotidianidad y del mundo ordinario,  hasta el espacio donde se reúnen para recuperar la fe en los valores del espíritu. Pero según ha confesado el realizador, los protagonistas de su documental fueron elegidos de acuerdo con su capacidad para interactuar con la cámara, y siempre con el propósito de aportarle elementos inéditos a la historia como los ambientes, el recorrido o el interés de los espacios. A pesar de toda la racionalidad que se escurre de la descripción de este proceso de selección y realización, Capó confiesa que se dejó guiar por la intuición, porque “dejar las cosas al azar es un acto de fe”, y es precisamente la fe, la confianza en lo que no se ve o es imposible de explicar, el gran tema que rige contenido y forma de este documental.

Autor de las polémicas y singulares La marea (2009), Nos quedamos (2010) y Ausencia (2011), premiadas en importantes eventos cubanos y extranjeros, La certeza tal vez deba catalogarse como el más explícito y menos taciturno de sus documentales, aunque se mantengan el ritmo pausado, la cámara preferentemente estática salvo que alguna secuencia exija otra cosa, el ánimo contemplativo y la renuncia a convenciones como la entrevista. Según el director “esta vez fuerzo menos a los personajes a que lleguen donde yo quiero, a diferencia de los finales de La marea y Ausencia, que están grabadas como una ficción y con un guion bastante estricto (…), intenté que el documental distanciara de la visión antropológica y de la seducción por lo folclórico. A mí me importaba mantener un respeto hacia las creencias y dentro de lo posible, ocultar mis opiniones y prejuicios”.

Con la colaboración de otros egresados cubanos de la EICTV como Yanelvis González en la fotografía y el trío que componen Rubén Valdés, Salomé Román y Raynier Hinojosa en el sonido, La certeza devela un lugar extraordinario donde es posible ayudar y ser ayudado, muestra un momento de intensidad emocional y exaltación de los sentidos en medio de una atmósfera que transpira respeto por los personajes y por los espectadores. Se evita en lo posible las exclusiones y prejuicios, porque la ceremonia a que se alude resulta ser un espacio de inclusión e intercambio donde se exorcizan algunos conflictos propios de nuestra vida cotidiana; porque la fe ha sido el hálito inspirador de las mayores creaciones de la humanidad, y Armando Capó junto con sus colaboradores quisieron registrar la huella de tan sutiles y perdurables respiraciones.

Ópera prima de Carlos Lechuga, egresado de guion y dirección en las dos escuelas de cine radicadas en Cuba, es decir, la adscrita al Instituto Superior de Arte y la de San Antonio de los Baños, Melaza fue primero un guion de tesis en la EICTV.  Luego, sucesivamente se fueron añadiendo los interesados en apoyar el proyecto: Ibermedia y Hubert Bals Fund, luego ARTE France Cinéma, 13 Production- Promenades Films, y la panameña Jaguar Films se sumaron a los contribuyentes, y finalmente Cinergia contribuyó a sostener la posproducción, de modo que Melaza es hoy una realidad puesta en marcha por profesionales de tres países entre los cuales destaca el protagonismo de Producciones de la 5ta. Avenida, los mismos que propulsaron Juan de los Muertos.


Melaza

En cuanto a la sinopsis, el filme toca una temática del pasado reciente en Cuba, en una línea de reflexión social similar a películas como Boleto al paraíso, Barrio Cuba, El cuerno de la abundancia y específicamente el documental deMoler. Se cuenta el cierre del central azucarero, en el pueblito imaginario de Melaza, y con la clausura de la principal actividad económica, la pareja conformada por Aldo y Mónica apenas sabe cómo sobrevivir en un lugar donde se erosionaron no solo las condiciones materiales, sino los valores morales, la confianza y la fe. Aldo es un profesor integral que da clases de natación en una piscina vacía y Mónica, su mujer, es la única trabajadora y administradora de un central que está en espera para recomenzar. De este modo se verifica la intención crítica y reflexiva del proyecto, en paralelo con el deseo de contar una historia de amor cercado por las circunstancias.

Premiado con un Coral en La Habana y reconocido en los festivales de Chicago y Amberes por su cortometraje de humor agridulce Los bañistas, Carlos Lechuga fungió como guionista de Club Habana (Jorge Herrera) —premio de Guion en el Festival de Cine Pobre 2008—, Edén Perdido (Manuel Estudillo) —premio del Público en el Primer Festival de Películas para la Televisión, de Málaga—, y Guanajay, un proyecto que Humberto Solás dejó inconcluso. Sobre Melaza, le declaró a Juventud Rebelde que se trata de una película cuyo tiempo y ritmo son pausados, calmados y a veces espesos, mientras se aleja hasta cierto punto del melodrama y la comedia, los dos extremos en el que se ha situado generalmente el cine cubano para acercarse a nuestra realidad. 

“A medida que la trama se desarrolla —aclara Lechuga en la entrevista citada— los personajes son como dos moscas que vuelan alrededor de una caldera de melaza, y aunque tratan de escapar, se quedan empotrados dando vueltas y volviendo al inicio sin poder escapar. Estaba muy interesado en locaciones reales en el campo, y finalmente emplazamos la cámara en Caimito, Güines y Santa María del Rosario. Me interesaba filmar la naturaleza por las posibilidades plásticas que me podía brindar para la imagen, y quería contar una historia de dos jóvenes de hoy en el campo, una vivencia que a menudo es remplazada por ópticas más citadinas”.

A partir de referencias como el francés Bruno Dumont, el turco Nury Bilge Ceylan, el tailandés Apichatpong Weerasethakul, la peruana Claudia Llosa y el brasileño Claudio Assis, Carlos Lechuga erigió esta película muy suya, sobre todo por los elementos de tragicomedia. Protagonizada por Yuliet Cruz y Armando Miguel Gómez, ambos con notable experiencia televisiva, Melaza es otro producto emergido del audiovisual joven cubano pues aparecen en algunos de sus más valiosos profesionales: Rubén Valdés en el diseño sonoro, Alain Ortiz en la dirección de Arte, Luis Ernesto Doñas como editor, Claudia Calviño e Inti Herrera en la producción.

 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.