La Habana. Año XI.
25 al 31 de AGOSTO
de 2012

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Para un perfil de centenario
Graziella Pogolotti • La Habana
Fotos: Cortesía de la familia

Con frecuencia reduccionistas, las exégesis terminan por ofrecer una imagen desencarnada de la personalidad que intentan evocar.  El perfil real se escapa inevitablemente, configurado por subjetividades que se entrecruzan. La riqueza de la vida se pierde al fijarse etiquetas reiteradas hasta el infinito. Mariano será para siempre el pintor de los gallos obsesionado por el deseo de capturar el color.

Despojada de conflictividad, la obra de Mariano se nutrió de una cálida fuerza vitalista, brújula que orientó el sentido de su existir tanto como el de su creación artística. Con el corazón bien colocado a la izquierda, todavía muy joven, estuvo entre quienes quisieron despedir las cenizas de Mella y sufrieron la agresión policiaca por orden de Fulgencio Batista. Nunca sectario, mantuvo una línea de conducta coherente en un trabajo revolucionario que restó horas a su irrenunciable vocación pictórica.

Presidió la Casa de las Américas, tarea que asumió a modo de continuidad orgánica a una línea política y a un vínculo con la cultura situado más allá de la práctica estricta de su oficio. Amigo de José Lezama Lima, compartió con los origenistas, hizo obra para la iglesia de Bauta por encargo de de Ángel Gaztelu. Al producirse la fractura interna en el célebre grupo literario, se asoció a Ciclón, la revista de José Rodríguez Feo, distanciada en lo estético y en lo filosófico de su  predecesora. Diseñó para la publicación el Eolo juguetón y regordete, tan cercano a mi entender de la zona más íntima de la personalidad de Mariano. Paradójica resulta la presencia de esa simpática figurilla en la cubierta de una publicación que tantos vendavales y turbulencias suscitó. La sabiduría del pintor, con su toque de humor destinado a suavizar asperezas, parece decirnos que, en lides literarias, la sangre nunca habrá de llegar al río. Descubrimos así la rica humanidad del artista, que reconocemos también en sus mujeres robustas de carnes opulentas, en su disfrute del color y en el espíritu juguetón de su etapa final.

 
 
 
 


GALERÍA de OBRAS

Mariano Rodríguez

 


GALERÍA de OBRAS

Mariano en blanco y negro

 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.