La Habana. Año XI.
18 al 24 de AGOSTO
de 2012

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Encuentro con Carlos Acosta en La Jiribilla

Tras los sueños

La Habana

Fotos: Kike (La Jiribilla)

Carlos Acosta es un hombre de sueños. Son estos los que lo han llevado a bailar con algunas de las más importantes compañías de ballet del mundo como el Royal Ballet, el English National Ballet, el Ballet Nacional de Cuba, el Houston Ballet y el American Ballet Theatre. Han sido además sus ansias de multiplicarse en proyectos diversos lo que lo ha conducido también por los caminos de la literatura y el cine. Sonriente, en un encuentro distendido en la sede de La Jiribilla, Carlos se confiesa “programado para las grandes ideas, para soñar imposibles” y reconoce que casi un imposible parece su más reciente proyecto: recuperar la Escuela de Ballet, diseñada por el arquitecto italiano Vittorio Garatti como parte de las Escuelas de arte de Cubanacán, y fundar en ella un Centro de artes donde pudieran exhibirse espectáculos del más alto nivel provenientes de todo el mundo.
 

Hay un proyecto que desvela a Carlos Acosta por estos días y es el rescate de la Escuela de Ballet, del Instituto Superior de Arte, para convertirlo en un Centro de Arte. Quisiéramos que nos cuentes un poco de ello.

Se acerca la etapa final de mi vida como bailarín y una interrogante ronda mi cabeza: ¿qué voy a hacer? No me quería limitar a enseñar o coreografiar —aunque ambas cosas me interesan—, pero creo que puedo ser el instrumento para dejar un legado que continúe beneficiando a las generaciones siguientes y lo quiero hacer aquí. El Ballet Nacional es la obra de Alicia y Fernando Alonso, e independientemente de que pudiera ayudar al BNC creando coreografías o trayendo a cualquier coreógrafo quisiera hacer mi propia obra, proyectar algo que reflejara mi visión, como mismo lo hicieron ellos.

Entonces se me ocurrió hacer un centro, no solo de danza, sino de arte en general, que pudiera acoger incluso a los artistas del movimiento underground necesitados de que los noten. Comencé a ver posibles sedes y a indagar con amigos y personas en las cuales confío acerca de dónde podía desarrollar ese sueño. Cuando llegué a la Escuela de Ballet del ISA me maravillé, como le pasa a todo el mundo cuando llega allí por primera vez, porque es algo así como el Coliseo romano en medio del trópico.

Me percaté de que se trataba de una gran inversión, calificaron de locura la cantidad de dinero necesario para salvarlo, pero es un patrimonio nacional, que se va a echar a perder y no podemos permitir eso. Me motiva la idea de rescatar un patrimonio y, al mismo tiempo, crear algo nuevo cuyo templo sería un lugar tan espectacular. Sé que es difícil, pero yo estoy programado para las grandes ideas, para soñar imposibles y llegar lejos.

Con mis amigos de Inglaterra comencé a discutir cómo podíamos rescatar ese lugar y a la gente de aquí fui haciéndoles entender cuánto me motivaba la idea y que quería hacer algo grande: traer espectáculos, crear puentes para que quienes quisieran venir a colaborar se fueran maravillados, nos recomendaran y luego vinieran más. Por ese camino el centro —y Cuba—pudieran convertirse en un destino artístico, que la gente viniera aquí a ver arte, después disfrutaran de la playa y el almendrón, pero la atracción sería el arte en la Isla. Pretendo hacer obras que puedan competir a nivel mundial y propiciar que el Royal Opera House, si quisiera, pudiera venir a colaborar, a formar una gran obra para beneficio de Cuba que luego se pudiera girar, y todo el mundo supiera que es fruto de una colaboración nacida aquí.

Hablamos entonces con David Tang, quien es muy amigo de Cuba, radica en Londres y viene anualmente a la Feria del Habano. Él ayuda mucho a la Escuela de Ballet, es un hombre con muchas influencias, conoce a un grupo de arquitectos y a través de él conocí a Norman Foster. Foster envió un arquitecto y un ingeniero a hacer un estudio para ver si el lugar podía salvarse o no por el problema del río Quibú, que inunda la escuela. Cuando vieron el sitio se impresionaron. Se hizo el estudio y una maqueta para dar una idea más específica de lo que se estaba hablando y sirviera como muestra, pero este no es el diseño final que se hará cuando se conciba aquí el proyecto definitivo. Norman Foster vino luego a Cuba, lo llevé a dar un recorrido por el ISA y también se quedó maravillado. Reconoció que la Escuela es una obra arquitectónica vanguardista y tuvo muchos elogios para ese inmueble.

Fue entonces cuando hice una fundación para la recaudación de fondos. Es una entidad británica, con su página web, donde el donante puede ingresar dinero porque la idea es tratar de unir fuerzas, que no sea solo mi visión o un fenómeno local, sino un proyecto internacional, donde la gente se sienta partícipe y sienta que ha ayudado. El primer evento de esa fundación va a desarrollarse en septiembre, hay mucho revuelo con eso pues se va a exhibir la maqueta hecha por el grupo Foster para este evento de recaudación de fondos. Al final del evento el donante se llevará además un dossier, especie de catálogo, con toda la información sobre el proyecto.

Previamente al trabajo con Norman Foster yo había tenido un encuentro en Londres con el arquitecto Vittorio Garatti, quien es el autor de esta obra y le había explicado mis ideas, el nuevo modelo que perseguía y le había asegurado que su obra iba a ser intocable, porque solo loco se intenta tratar de mejorar ese inmueble; eso es inmejorable. Sí habría que adaptar algunos espacios para el nuevo funcionamiento, por ejemplo: las aulas de la docencia, para eso está la escuela, el nuevo centro no enseñará matemática, física o geografía, pero hay aulas destinadas para ese fin, y debemos hacer algo con ese espacio porque de lo contrario quedaría inutilizado. Eso se lo expliqué a Garatti, al igual que el espacio del teatro, diseñado como una especie de arena, circular, con una onda experimental. Él pretendía que fuera un laboratorio coreográfico, pero le expliqué que las coreografías se hacen y se crean en los mismos estudios de ballet donde se dan las clases, y al mismo tiempo ese espacio subutilizado puede generar fondos para que el centro sea autosostenible. Yo tenía la idea de separar un espacio de otro, es decir, para el artista y para el público, porque el lugar no tiene proscenio y al mismo tiempo tiene eco, o sea, hay que poner paneles para curar la acústica. Detrás de esa idea hay una lógica, pero eso no quiere decir que va a ser la última idea, si hay una mejor, que plantee una solución viable de autosostenibilidad, a mí me parece bien.

Para que el proyecto sea funcional hay que dragar previamente el río, porque la escuela está proyectada en la parte más baja, en el meandro y las aguas todas van a parar ahí, habría que crear metros y metros de muros de contención, elevar un puente… Todo eso antes de poner un solo ladrillo en la escuela y ya estamos hablando de bastante dinero en la inversión inicial. Además, anualmente habría que darle mantenimiento a esa obra porque los sedimentos vuelven a acumularse en el lecho del río y se repetiría la situación. Quiere decir que la inversión inicial debe estar acompañada de un modelo para protegerla a largo plazo, porque quiero hacer algo duradero por siempre, no temporal. Por eso la idea de que el teatro ampliara su capacidad de personas, ahora creo que sienta como a doscientas personas, ese teatro puede llegar a quinientas y ser un modelo para que puedan exhibirse espectáculos de primera línea.

Lamentablemente en torno a este proyecto ha habido muchos malentendidos y siempre he dicho que deben confiar en la buena fe de esta idea. Este proyecto es un bien para Cuba, es un dolor de cabeza que me estoy buscando, mucha gente ni lo intenta, cuando se retira se dedica a pescar. Yo también pudiera hacerlo, pero este proyecto me motiva porque es algo bello, siento que la gente merece tener la oportunidad de ver arte mundial del más alto nivel.

¿Por qué no se puede traer a La Habana, por ejemplo, a Stevie Wonder o al Circo del Sol? ¿Por qué tienen que pasar otros 50 años para que el Royal Ballet vuelva a venir acá? El plan es tratar de contar con el presupuesto suficiente para traer esos espectáculos de manera regular. Ahí deberíamos llegar. Esa es mi visión, pero estoy consciente de que no es la única, estoy abierto a nuevas propuestas.

Se pueden hacer muchísimas cosas, porque la idea con la que se concibieron estas escuelas al inicio, la de hacer la gran ciudad de las artes, eso no existe en el mundo, y podemos lograrlo aquí. Podría estar la Ópera de París en un teatro, la Sinfónica Nacional en otro, Kelvis Ochoa o X Alfonso tocando en otro sitio al aire libre, que haya tanto movimiento cultural que el visitante no lo pueda ver en un día y esté obligado a repetir. Eso se puede lograr porque este es el país de los artistas. Así el creador sentiría que está contribuyendo, evolucionando, se consideraría partícipe de un gran movimiento que incluso podría servirles de modelo a otros grandes movimientos que pudieran surgir en La Habana y fuera de ella.

Ese proyecto con un buen aparato de publicidad se puede posicionar, y lograr que la gente venga aquí a ver arte en ese entorno ecológico donde hay miles de muchachos que también van a estar nutriéndose constantemente. Estas ideas a algunos pueden parecerles imposibles, pero a mí no. Solo debemos empezar, luego avanzar un poquito, y después algo más, pero siempre con la visión de a dónde vamos, cuál es el objetivo final para que cada paso dado sea compatible con el anterior.

La Habana y sus espacios de exhibición deben crecer y eso solo se logra diseñando entre todos un programa común, donde las ofertas no compitan entre sí, sino que por su variedad se complementen. Debemos intentar conciliar los intereses de todos, y que el objetivo común se anteponga a las ambiciones personales. Plantemos ese árbol. Debemos unirnos y que prime la mejor idea. Me he metido en este dolor de cabeza pero siento que vale la pena, es una idea que merece se te vaya la salud en ella.

¿Has vuelto a hablar con Garatti después de aquel encuentro en Londres?

Luego de aquella ocasión nos vimos en La Habana, firmamos un acuerdo en presencia del Ministro de Cultura y de otros compañeros donde aparentemente todo quedó claro. Después fuimos a la Escuela, dimos un recorrido juntos, le mostré lo que quería. Garatti no estuvo de acuerdo con algunas ideas porque él tiene su punto de vista de cómo debe utilizarse ese espacio. El sitio fue diseñado para ser una escuela y él quisiera que se completara esa visión. Yo le entiendo porque esa es su obra, pero el proyecto se concibió en 1961 —con un romanticismo y una nobleza grandiosa— y la situación actual es otra. Volver a armar la escuela como fue concebida para mí no tiene mucho sentido.

La Escuela de ballet que existe hoy está muy bien situada, a solo unos cuantos metros del Gran Teatro de La Habana, y me imagino que en algún momento ese sea la casa de la ópera y el Ballet Nacional de Cuba, es decir, el equivalente del Teatro Bolshoi, de la Ópera de París o del Royal Opera House. Lo vivo todos los días, nosotros vamos a trabajar al Royal Opera House, no tenemos una sede de la cual nos desplazamos a esa otra. Imagino que en algún momento eso también será así aquí porque Cuba se lo merece. Cuando eso suceda ya la escuela está ahí proyectada. A los alumnos les queda cerca el modelo a seguir, porque es necesario ese diálogo constante entre la escuela y el bailarín y no funcionaría de igual modo si la escuela estuviera en Siboney, es demasiado lejos e implicaría muchos gastos. De todos modos, reitero, entiendo a Garatti, porque ese fue su sueño y debemos seguir dialogando para que cuando se haga el proyecto podamos llegar a un consenso. Vamos a seguir haciendo estos eventos, a seguir avanzando y a seguir sensibilizando gente.

Decías que este proyecto era un modo de trascender, y de algún modo lo es también tu autobiografía. Para 2013 está anunciada además tu novela, que debe salir publicada por una editorial inglesa.

La novela se titula Pata de puerco y va a ser publicada por Bloomsbury en septiembre de 2013. Me gustaría mucho que luego se pudiera publicar aquí. Este es otro ejemplo de que a mí me hacen falta esos desafíos, sentirme motivado constantemente, sentir que estoy creciendo, evolucionando. Eso me ayuda a bailar porque escapo de la rutina, de lo ya aprendido. En el ballet lo he hecho todo y estas cosas me ayudan a salirme de la cotidianidad; luego, cuando vuelvo a caer en la danza, me siento más fresco. Cuando hice la autobiografía fue casi un bestseller en el Reino Unido y me motivó mucho porque me di cuenta de que podía escribir, contar una historia con palabras y me puse como meta hacer una historia de ficción, completamente mía.

Pata de puerco es un caserío entre las minas del Cobre y la Sierra Maestra, en Oriente. La novela está estructurada en dos partes y es un recorrido a través de la historia de Cuba. La primera parte comienza en el siglo XIX, cuando los esclavos pelean junto con Maceo; dos de ellos se asientan en este caserío al que luego se le suman muchos desahuciados de la guerra. Entretejo incluso en la historia una raza de esclavos inventada por mí, “los corticos”, que son pigmeos. La segunda parte es en La Habana, termina en el Período Especial y quien cuenta la historia es un narrador en primera persona que le da a la novela un final sorprendente.

Entre tus incursiones en otras áreas puede contarse también tu presencia en el cine.

Natalie Portman me dio la posibilidad de actuar en una película que se llama New York I Love You, una cinta compuesta por once cuentos cortos. Interpreté un personaje protagónico en una de las historias. También Ridley Scott se comunicó con mi oficina para que integrara el elenco del más reciente Robin Hood, pero el personaje que iba a interpretar finalmente se eliminó de la trama. Además hice una película llamada Day of the flowers, que ya se ha estrenado en varios festivales en el mundo y se está planificando traerla al Festival de Cine de La Habana.

Sobre Day of the flowers le di a una entrevista a The Sunday Times que terminó manipulándola completamente porque al final la referencia sobre la película se quedó en un párrafo, y cuando la lees da la sensación de que me fui definitivamente de Cuba y ahora estoy regresando de manera prepotente. Escribí una carta para aclarar mi posición con respecto a ese asunto, aunque la gente que me conoce sabe que yo no soy eso.

La experiencia del cine me pareció muy fuerte, agotadora. Un bailarín cuando cuenta una historia la vive completa; el actor puede empezar grabando una escena del final y luego ir al inicio, si en la película hay planos nocturnos puedes estar grabando a las tres de la mañana y a esa hora tienes que correr y estar activo. Tengo mucho respeto por los actores porque es realmente una profesión difícil.

Cuando te otorgaron el Premio Nacional de Danza habías realizado la primera parte de tu gira por Cuba pero aún te faltaba la gira por Oriente, ¿qué sabor te dejó la gira por esa zona del país?

En Guantánamo hay un gran movimiento folclórico, han hecho un trabajo excelente esos muchachos allí, fue muy bueno visitar la escuela, la Vocacional. Me impresionó mucho también el público de Holguín, muy culto, sabían cosas sobre mí que me dejaron impactado. En Bayamo fue espectacular, nunca antes había estado allí. El recorrido fue en guagua, muy bonito y enriquecedor espiritualmente para mí porque la gente de pueblo está ávida de ver cosas. La gira me dio la posibilidad de percatarme de la necesidad de reconstruir los teatros, equiparlos. En ocasiones viene un grupo a la Isla pero si los teatros del interior no están en condiciones de recibirlo, ¿a dónde vas a llevarlo? Ahora reconstruyeron el teatro Eddy Suñol de Holguín, porque Cuba no es solo La Habana, debemos lograr que los espectáculos se desplacen a lo largo del país. Debemos hacer algo para avanzar en esa dirección: unirnos y tomar iniciativas para que todo no parta únicamente del estado, sino que el estado pueda confiar en la buena fe de los artistas y que juntos podamos andar por ese camino. 

Encuentro realizado en la sede de La Jiribilla con Nirma Acosta, Yinett Polanco, Helen Hernández, René Hernández, Farah Gómez e Indira Lueso.

 
 
 
 
ARTÍCULOS RELACIONADOS:

Carta de Carlos Acosta

Síntesis de la reunión en la UNEAC, en relación con las Escuelas de Arte de Cubanacán

.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.