La Habana. Año XI.
18 al 24 de AGOSTO
de 2012

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entrevista con Osvaldo Martínez
Defender la humanidad:
Un reto para la izquierda
H. Hernández • La Habana

El mundo contemporáneo ha puesto a la humanidad ante sus más serias encrucijadas de sobrevivencia. Un modelo económico basado en el libre mercado y el consumo, el agotamiento excesivo de los recursos naturales, la escalada nuclear y las consecuencias del cambio climático son algunos de los conflictos que precisan encontrar nuevas alternativas si pretendemos mantener nuestra existencia en la Tierra. 

Pero si los seres humanos hemos sido culpables de nuestra propia autodestrucción, también tenemos en nuestras manos la posibilidad de revertir esos efectos nocivos. Ese es justamente el trabajo que encamina la Red de Redes en Defensa de la Humanidad, una iniciativa surgida al llamado de Fidel, que encontró resonancia inmediata entre intelectuales y activistas de izquierda de todo el mundo.

Osvaldo Martínez, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial en Cuba, es uno de los que integran el capítulo cubano de esta iniciativa. Su voz se ha sumado a todos los llamamientos a favor de la paz y el respeto al medio ambiente lanzados por la Red, y ha participado multiplicando el espíritu ideológico de este grupo en varios eventos dentro y fuera de la Isla.

Hace pocos meses estuvo en el IX Encuentro Internacional de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad que se realizó en Río de Janeiro, Brasil, donde se abogó por una cultura y desarrollo sostenibles frente al modelo consumista y egoísta que prima en la sociedad global. Asimismo, fue parte de la delegación cubana  a la XVIII reunión del Foro de Sao Paulo, celebrada en Caracas del 4 al 6 de julio.

Teniendo en cuenta la cercanía de ambos eventos conversamos con el economista cubano, en busca de las proyecciones y retos de la Red En Defensa de La Humanidad a partir de las actuales condiciones mundiales, así como el espacial contexto integrador de América Latina.

¿Cuáles fueron los principales resultados que pudo apreciar tras su participación en la reunión del Foro de Sao Paulo celebrada recientemente en Caracas?

Esta reunión del Foro de Sao Paulo efectuada en Caracas fue realmente importante, más allá de los formalismos y el protocolo. El hecho de que exista una organización como esta, que durante 22 años se ha sostenido y que después esté más fuerte que en ninguna otra etapa de su vida anterior, sin dudas es un suceso importante. Hay que tener en cuenta que el Foro surge en 1990, en un contexto sumamente desfavorable, de incertidumbres, de cierto derrotismo incluso, cuando la Unión Soviética se percibía herida de muerte; cuando había una oleada neoliberal en el mundo entero que se presentaba como todopoderosa y triunfante; cuando se vivían los tiempos de la no alternativa más que aplicar la política neoliberal; cuando se hablaba del fin de la historia y parecía que el socialismo era algo definitivamente arrinconado, fuera de moda. En esa circunstancia, cuando además se apretaban sobre Cuba las clavijas del bloqueo, aún más, es que surge el Foro de Sao Paulo.

Fue notable que los partidos de izquierda y progresistas de América Latina hicieran aquella pequeña reunión en un modesto hotel donde tuve el honor de estar en 1990. Fue un momento en el cual en el contexto y en la situación más desfavorable imaginable, la izquierda del continente hizo una reunión para analizar el mundo en aquella circunstancia tan dramática, para hacer un análisis introspectivo de la izquierda, y para tratar de dotarse de una organización de debate, de contacto y de concertación.

Veintidós años después las cosas indudablemente han cambiado. La América Latina de 2012 no es la de 1990. Si en aquel momento Cuba era el único país que tenía una posición revolucionaria, el único país bloqueado y asediado, la situación hoy no es así. Si en 1990 el neoliberalismo era, salvo Cuba, la política absolutamente predominante en la región, hoy tenemos realidades como el ALBA, posturas de regionalismo latinoamericano que se concretan en la CELAC, posiciones del MERCOSUR que también son interesantes, etc.

La política neoliberal tuvo tiempo de fracasar en América Latina y aún cuando no está derrotada del todo. No tiene el prestigio aplastante de que disfrutaba en 1990 pero conserva una fuerza importante. Hay búsquedas, hay planteamientos de alternativas, hay formas de integración novedosas, hay el rechazo al ALCA en el 2005, que es histórico porque la región refutó el gran proyecto norteamericano para convertirla en un apéndice de su economía. Todo eso denota una situación novedosa, y el Foro de Sao Paulo ha sido un elemento activo a lo largo de ese proceso de luchas de 22 años.

Por eso esta reunión de Caracas fue en cierto modo un gran recuento y re-análisis de la situación de la izquierda. No significa esto que el Foro sea un mundo de idilio absoluto. Es un debate, y como tal presenta choques de apreciaciones, opiniones, visiones no siempre coincidentes. Pero el Foro ha crecido apreciablemente y hoy se presenta como la gran organización de la izquierda y de los movimientos progresistas de América Latina.

Diría que es un factor imprescindible en la política latinoamericana, por eso esta reunión de Caracas tuvo un altísimo significado, y este se acrecienta con el hecho de realizarse en Venezuela, en momentos en que el presidente Chávez está envuelto en una campaña electoral con vistas a las elecciones del próximo 7 de octubre. También se dio la coyuntura de que unos días antes ocurrió el Golpe de Estado leguleyo que derribó al gobierno del presidente Fernando Lugo en Paraguay.

Por todas esas circunstancias demostró por una parte la pujanza de los movimientos progresistas de América Latina, y por otro un importante respaldo al presidente Chávez y a la Revolución Bolivariana en Venezuela, en circunstancias de lucha significativas.

Por otro lado, fue la constatación de que el enemigo en América Latina no duerme. Lo que ocurrió en Paraguay demuestra que el presente es de lucha, que la derecha sigue siendo una fuerza importante en América Latina y que el imperialismo norteamericano no está de vacaciones. Se trata de una lucha intensa, continua, en la cual un capítulo sucede a otro.

Allí participó también una representación del capítulo cubano de la Red en Defensa de la Humanidad.

El evento tiene dos instancias que se alimentan entre sí: las reuniones internas de los partidos y movimientos que integran el Foro y, además, un programa académico-político, con debates donde participan destacadas figuras de ambos ámbitos. Hubo una delegación cubana presidida por José Ramón Balaguer que tuvo una participación muy activa.

En mi caso estuve representando a la Red en Defensa de la Humanidad y siempre es un honor. Intervine en esos debates académicos, que funcionaron simultáneamente,  y le dieron al evento el carácter de una relevante discusión política.

También fueron significativas las actividades políticas venezolanas que coincidieron con el Foro. Hubo una reunión de parlamentarios de izquierda en la cual tuve la posibilidad de participar representando a la Asamblea Nacional de Cuba, y una celebración en el parlamento venezolano de la declaración de independencia de Venezuela, con la participación del presidente Chávez. A propósito se realizó un importante desfile militar y finalmente tuvo lugar el acto de clausura formal de la sesión del Foro, con la presencia y discurso del presidente.

¿Por qué participa en este evento la Red si se trata de una reunión de partidos y movimientos sociales?

Porque existe una zona académica dentro de la reunión y algunos miembros de la Red participan en calidad de académicos-políticos.

Estuvo también en el encuentro que organizó en Río de Janeiro el capítulo brasileño de la Red. ¿Cuáles fueron sus experiencias allí?

Este fue un evento que se efectuó en vísperas de la Conferencia Río + 20, sobre desarrollo sostenible. La reunión, netamente de intelectuales en defensa de la humanidad, permitió un muy buen intercambio con el capítulo brasileño. Funcionaron varios paneles con exposiciones diversas sobre la realidad latinoamericana y estuve junto con Stella Calloni y Luis Britto en un panel donde me tocó analizar la realidad socioeconómica latinoamericana, con sus luces y sus sombras.

¿Cómo valora el trabajo que está realizando esta Red en cuanto a la posibilidad de cambio mundial que propone?

Recordemos que la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad surgió al calor de Fidel. Se trata de una Red pensada con un sentido de defensa de los seres humanos, amenazados por terribles peligros. Es bienvenido todo lo que podamos hacer en el sentido de despertar intelectuales y conciencias, crear organizaciones para oponerse a asuntos tales como la amenaza de guerra nuclear o la destrucción del medio ambiente, cualquiera de las dos con capacidad suficiente para derrocar la especie.

Esa idea de Fidel de convocar intelectuales para desarrollar un movimiento en contra de esas amenazas terribles conserva toda su vigencia. En estos momentos el capítulo más candente que vivimos parece ser el de Siria, y el intento de tratar de derrocar por todos los medios este gobierno. Ese peligro de guerra nuclear está apuntalado por un inmenso gasto militar, básicamente realizado por EE.UU., para mantener una colosal guerra militar en un mundo donde no hay superpotencias en lo militar que presenten un reto para este país. Ese enorme gasto tiene un rostro imperialista claro.

En el otro caso, acabamos de asistir a la conferencia de Río+20, que concluyó con un fracaso en términos de asumir compromisos concretos e intentar revertir este acelerado proceso de destrucción de las condiciones de vida de los seres humanos con la destrucción del planeta. Ese fenómeno del deterioro ambiental continúa y lo que vemos son las evasivas de los grandes países desarrollados contaminadores, por asumir sus responsabilidades y resarcir a la humanidad y los países pobres de los daños ocasionados por el deterioro ambiental.

Que la humanidad está amenazada en su esencia misma no constituye una abstracción, hay un formidable reto real. Por eso todo lo que podamos hacer por vitalizar esta red, por hacer que los capítulos internacionales funcionen, que se adopten posiciones concretas, que se reaccione con mayor rapidez frente a los grandes sucesos que ocurren en el mundo, para mí tiene una enorme importancia. El mayor reto de la Red es estar a la altura de lo que ocurre en el mundo y ser capaz de crear un gran movimiento de intelectuales, no solo en América Latina, sino a nivel global.

 
 
 
 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.