La Habana. Año XI.
18 al 24 de AGOSTO
de 2012

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Aportes de la Red En defensa de la Humanidad
a la preservación del medio ambiente
“Sembrar ideas, sembrar conciencia”
Lillian Álvarez • La Habana

Desde la lejana fecha de 1974, cuando el mundo apostaba de lleno por los avances científico-técnicos y la conquista de la naturaleza, y solo empezaban a manifestarse las primeras preocupaciones acerca de los efectos indeseados de la acción del ser humano sobre su entorno, Fidel, en un encuentro con jóvenes cubanos,  advertía:

“La humanidad del futuro tiene retos muy grandes en todos los terrenos. Una humanidad que se multiplica vertiginosamente (…), que ve con preocupación el agotamiento de algunos de sus recursos naturales (…), que necesitará dominar la técnica, y no solo la técnica sino incluso hasta los problemas que la técnica pueda crear, como son los problemas, por ejemplo, de la contaminación del ambiente. Y ese reto del futuro solo podrán enfrentarlo las sociedades que estén realmente preparadas (…) y nosotros debemos aspirar a que nuestro pueblo esté realmente preparado.”

Pasados los años, el pensamiento ambiental fue tomando forma  en la medida en que se hacían más evidentes los signos de deterioro y comenzaron a establecerse los nexos causales entre la actividad humana y sus serias consecuencias ecológicas.

Aunque hay antecedentes que deben tenerse en cuenta, no es hasta la Conferencia de Río, también conocida como Cumbre de la Tierra de 1992, que el tema cobró la fuerza que merecía en un foro internacional y pasó, de la periferia, al centro mismo de los debates. En aquella ocasión viajaron  a Brasil 125 Jefes de Estado y de Gobierno y representantes de 178 países con el objetivo de analizar lo que podía convertirse en una crisis ambiental de graves consecuencias. De esta reunión se derivaron importantes declaraciones de principios y varios documentos normativos internacionales. La denuncia de nuestro Comandante en Jefe en esa cita, fue magistral, precisa y dramática.

Pero mientras Fidel declaraba: “Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra”, George Bush padre, al frente de la delegación del país más contaminador del planeta, aseguraba que “el modo de vida americano no es negociable”. Los años subsiguientes se encargaron de demostrar que las buenas intenciones de la declaración y los acuerdos adoptados en Río no eran suficientes, y que la codicia y el poder del capital transnacional eran un obstáculo muy difícil de superar.

La Red de intelectuales, artistas y luchadores sociales “En defensa de la humanidad”, nacida en México, en octubre de 2003, en medio de una escalada imperial sin precedentes, tuvo como uno de sus temas principales de análisis, desde sus inicios, la denuncia a un modo de producción y consumo insostenible, tanto por su esencia injusta y excluyente, como por las irreparables consecuencias medioambientales que implica. En el trascendente Encuentro Mundial de Intelectuales y Artistas En Defensa de la Humanidad,  celebrado en  Caracas, en diciembre de 2004, este aspecto fue debatido como uno de los “ejes temáticos” principales. Según la relatoría final del evento:

“La crisis ambiental no es ideológicamente neutra. Ella nace del fondo del abismo de las desigualdades sociales. Es impostergable establecer otra forma de evolución que permita equilibrar lo ecológico, lo económico y lo social,  el desarrollo sustentable como proceso de racionalización del uso de los recursos naturales, lo cual implica una revisión de los modelos de producción y consumo y la promoción de valores sustentados en la solidaridad, la cooperación, la soberanía de nuestros pueblos y la revalorización de la identidad nacional”.

A partir de ahí, se acordó, entre otros aspectos, que la Red EDH generara y difundiera, a través de todas las vías a su alcance, un discurso antihegemónico que exigiera sanciones a los responsables de la crisis; promoviera la defensa de los bosques, las aguas, la atmósfera  y demás recursos naturales; se opusiera a los arsenales nucleares; impulsara la educación ambiental de las comunidades; y defendiera la soberanía de los pueblos sobre su patrimonio natural.

Este llamado ha estado presente en  otras iniciativas vinculadas a la Red. Desde el Festival Internacional de Poesía de La Habana, las voces de poetas de todo el mundo se han unido con su especial sensibilidad para alertar sobre la destrucción ecológica ocasionada por el egoísmo y la ambición suicida  del propio ser humano.  De estos encuentros emanaron mensajes como la Declaración poética de 2004, la Declaración de la Junta mundial de Poetas por la paz, en defensa de la humanidad y la preservación del planeta y la Declaración poético-ambientalista. También se abrazaron estas ideas en el Manifiesto de Solentiname, y el Manifiesto de Tarragona de la Red Internacional de Escritores por la Tierra.

Desde los diferentes capítulos nacionales de la Red EDH, desde otros movimientos y redes que se han venido articulando a la misma, desde el aporte personal de valiosos intelectuales, artistas y luchadores sociales, la causa planteada comenzó a ocupar un lugar en las batallas por la justicia social y la creación de un nuevo paradigma. Las contribuciones de figuras como Adolfo Pérez Esquivel, François Houtart, Evo Morales (también fundador de la Red EDH) y otras muchas, han sido imprescindibles a lo largo de estos años para “sembrar ideas, sembrar conciencia”, que es, según el propio Fidel,  la misión de mayor importancia.

En los Foros Sociales Mundiales y otros escenarios, los movimientos sociales vinculados a la Red han abrazado las causas más nobles, en contra de la privatización de las semillas, del agua, en la lucha frontal contra los abusos de las transnacionales que saquean y envenenan el planeta.

No olvidemos que cuando Fidel, en febrero de 2011, en una reunión que sostuviera con escritores miembros de la Red En defensa de la Humanidad, preguntó cuál era el problema principal en este momento, en medio de tantos focos de tensión mundial, se respondiera de inmediato: “Hay un problema que desplaza a los demás: la supervivencia de nuestra especie y del planeta” y luego de largas horas de discusión, como quien convoca a una nueva batalla, concluyera: “¿Cuándo vamos a reunirnos para seguir discutiendo de esto?”.

Después de este encuentro, el trabajo de la Red en este campo adquirió un impulso mayor. Muchos de los presentes escribieron sus impresiones de la reunión, y se difundieron las discusiones sostenidas. El reto coincidía con la preocupación de quienes, desde diversos puntos de vista, trincheras y tribunas, denuncian, advierten y organizan la resistencia: no es posible una sociedad cuyo fin sea el consumo desmedido y el derroche y sea capaz de sacrificar en esa carrera delirante la existencia misma de la especie.

La Red de intelectuales, artistas y luchadores sociales En defensa de la humanidad, se propuso trabajar en la difusión de lo mejor de este pensamiento crítico, los signos evidentes de la crisis, los datos científicos que muestran el dramatismo de la situación presente y de los escenarios futuros, compartir debates y posibles alternativas, con un énfasis particular en los aspectos culturales que inciden en el cambio de paradigma. Resultado de este propósito fue la creación del sitio web Una especie en peligro, iniciativa del Capítulo Cubano de la Red En Defensa de la Humanidad,

El sitio nació en febrero de 2012 con aproximadamente 750 artículos en castellano, inglés, francés y portugués, organizado en 13 secciones temáticas. Cuenta  con  artículos de Evo Morales, Adolfo Pérez Esquivel, Leonardo Boff, Frei Betto, Noam Chomsky, Atilio Borón, Walden Bello, Vandana Shiva, Pablo González Casanova, François Houtart, Silvia Ribeiro, Luis Britto, Eduardo Galeano, Michael Löwy, Miguel Bonasso, Santiago Alba Rico y muchas otras personalidades  indispensables en el pensamiento antihegemónico de hoy. En el sitio ocupa un lugar especial la visión lúcida y premonitoria de nuestro Comandante en Jefe, con discursos y reflexiones sobre medio ambiente, crisis y desarrollo humano, además del video y el texto de la alocución en Río de Janeiro 1992 en ocho idiomas y el mensaje enviado a los participantes de esta propia Conferencia. El sitio recopila también, como bibliografía útil para ser descargada, estudios sobre inequidad social, crisis alimentaria, consumismo, economía verde, cambio climático, privatización de la naturaleza, energías alternativas, biodiversidad, enfrentamiento a los desastres, la experiencia cubana en muchos de estos aspectos, las posiciones oficiales de nuestro país  ante los diferentes organismos, así como instrumentos normativos internacionales.

A un año del primer encuentro, Fidel y los intelectuales invitados volvieron a reunirse. Esta vez fueron nueve horas en las que se habló del trabajo de la Red, la situación medio ambiental, y temas tan graves como el de las guerras imperiales de saqueo y la manipulación  de la opinión pública para su legitimación. Nuevas tareas fueron concebidas en la discusión. La primera, divulgar los resultados de tan fructífero  debate, que fue transcrito, revisado y editado bajo el título de Nuestro deber es luchar. En la presentación del libro  en La Habana en la Casa de Las Américas, participó su presidente, Roberto Fernández Retamar, e intervinieron Osvaldo Martínez, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial y Gisela Alonso, directora de la Agencia cubana de Medio Ambiente. La presentación fue realizada de forma simultánea en varias ciudades: Caracas, Buenos Aires, Luanda, Santo Domingo, La Paz, Ciudad de México, San Juan, Kingston, Washington, Madrid, Berlín y Quito, con el apoyo de los miembros de la Red en esos países y transmitida a través de Internet en vivo. El libro quedó disponible en la red también traducido al inglés y portugués.

En vísperas de Río+20 (la Cumbre de la ONU sobre Desarrollo Sostenible, así llamada por realizarse 20 años después de la de 1992), los debates se fueron intensificando. Dos décadas después, la situación era aún más alarmante y la posición de la mayoría de los políticos menos comprometida con las soluciones reales de la tragedia, más plegada a los intereses del capital, más irresponsable. Las negociaciones avanzaban tímidamente. Los documentos eran más pálidos, con suaves adjetivos y vagas referencias. Podía advertirse el retroceso. Surgían nuevos conceptos y enfoques “ambientalistas”, la llamada “economía verde” adquiría fuerza, difusión y respaldo. Un nuevo colonialismo maquillado se abría espacio.

La respuesta de los movimientos sociales y de la intelectualidad de vanguardia, fue ejemplar. Comenzaron a circular denuncias, análisis  y  las redes sociales se colmaron de mensajes precisos y movilizadores. La Red EDH lanzó un Mensaje a la Cumbre Río+20,  donde, en 20 puntos, resumía su posición ante los principales aspectos que estarían en discusión en la Conferencia: la necesidad de analizar el cumplimiento de los compromisos asumidos en Río 1992, el rechazo al fraude de la “economía verde”, la condena a la privatización de los recursos naturales y a la mercantilización de la naturaleza, la urgencia de colocar la defensa de los derechos de nuestra especie y de la naturaleza como eje central de las negociaciones, la condena a las guerras y a los arsenales nucleares, la necesidad de la transformación de los patrones de producción, consumo y distribución del ingreso propios del capitalismo por otros que tengan en cuenta las necesidades sociales y el desarrollo en armonía con la naturaleza. Ratificaba igualmente el principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas, reconocido en la Declaración de Río 1992, a fin de lograr mecanismos de financiación, flexibilidades y políticas de acceso a la tecnología y el conocimiento para los países más necesitados y obligaciones ineludibles para los países industrializados. También condenaba la promoción al consumo desmedido, la obsolescencia programada, los mecanismos excluyentes de la propiedad intelectual, la irresponsabilidad en la adopción de tecnologías riesgosas por parte de las transnacionales y el falso discurso de las potencias del Norte que exportan al Sur sus desechos e industrias contaminantes, entre otros aspectos.

Entre los firmantes de este mensaje se destacan Adolfo Pérez Esquivel, Oscar Niemeyer, Pablo González Casanova, Leonardo Boff, Frei Betto, François Houtart, Walter Salles, Ignacio Ramonet, Atilio Borón, Thiago de Mello, Luis Britto García, Rafael Cancel Miranda, Beth Carvalho,  Andrés Sorel, Carmen Bohórquez y otras muchas figuras internacionales vinculadas a la Red, además de los cubanos Roberto Fernández Retamar, Graziella Pogolotti, Miguel Barnet, Fernando Martínez Heredia y Osvaldo Martínez.

Debe subrayarse también que en los días previos a la Cumbre, del 7 al 9 de junio, se desarrolló en Río de Janeiro el  IX Encuentro de Intelectuales y Artistas En defensa de la Humanidad, convocado por el Capitulo Brasileño, que sesionó bajo el título “Cultura y Sustentabilidad”, en el que se aprobó el mencionado mensaje por los participantes y se discutieron otros temas relacionados con la lucha por la supervivencia de la especie humana, el papel de las universidades y de la cultura, las redes sociales y la comunicación.

Desde el sitio web Una especie en peligro, el Capítulo Cubano de la Red  dedicó una sección específica a dar una cobertura adecuada a los preparativos del evento oficial de la ONU y a lo que ocurriría en la paralela  Cumbre de los Pueblos que organizaban los movimientos sociales, en la que participarían muchos de nuestros miembros. Se siguieron día a día las noticias e incluso, en tiempo real, se reportó  el impactante discurso de Raúl en la plenaria. Asimismo se reportaron algunas de las principales actividades de la Cumbre de los pueblos, como la presentación del sitio Web y la lectura del Mensaje de la Red a la Cumbre Río+20.

El trabajo en las redes sociales aportó una dinámica especial al trabajo. En los días previos a la Cumbre, el Capítulo cubano de la Red, en colaboración con Cubarte, abrió el Foro on line “Una especie en peligro”. El lanzamiento se hizo desde la sede de la Fundación Núñez Jiménez de la Naturaleza y el Hombre, organización insignia del trabajo medioambiental en Cuba. La apertura del foro contó con la participación de especialistas del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y del Centro de Estudios de la Economía Mundial.

Fue sin duda de utilidad la apertura de un perfil  en Facebook: Una especie en peligro, un canal en Twitter: @soshumanidad y un canal en Youtube: salvemoslahumanidad (adicionales a los que ya tenía el Capítulo cubano de la Red) que han resultado muy activos para intercambiar específicamente sobre los temas medioambientales y la necesidad de modificar los modelos actuales de producción, distribución y consumo. Esto nos permitió reforzar el trabajo de difusión de los mensajes y llegar a  personas y organizaciones muy disímiles.

Es muy grande la tarea y mucho queda por delante. La Red ha asumido como suya la siembra martiana y fidelista de “ideas” y de “conciencia” por salvar el planeta y la especie humana.

 
 
 
 
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.