La Habana. Año XI.
4 al 10 de AGOSTO
de 2012

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Cuba y Puerto Rico: de un pájaro las dos alas

Rolando Rodríguez • Puerto Rico

Fotos: Cortesía del autor

Nunca creí que viajaría a Puerto Rico. Sería difícil por su condición política cubrir la no muy larga distancia, que va de la Punta de Maisí a Punta Jigüero. Pero en la distancia la amaba. La suponía una isla maravillosa, como la mía. Me parecía una parte de Cuba, con otras dos patrias, Santo Domingo y Haití, por medio. Por muchas razones comprensibles para ustedes, la creía la tierra cubana más alejada de nuestra masa insular o a Cuba la tierra puertorriqueña más separada de los parajes boricuas. Debe recordarse que uno de los motivos de Céspedes para ir a la independencia en 1868, fue el grito de Lares, en septiembre. Solo en octubre resonó el grito de La Demajagua.
 

Al estudiar la Historia, sufrí al leer los intentos frustrados de Bolívar por liberar a Cuba y Puerto Rico. Volví a sentir un gran dolor al ver que el sueño de Martí por liberar a ambas tierras no se había cumplido. Nunca dejé de pensar que el Partido Revolucionario Cubano se había fundado, según decía el primero de los artículos de sus Bases, para lograr la independencia de Cuba y fomentar la de Puerto Rico. Martí había tenido la virtud de unir con voluntad y amor a todos los cubanos enredados en disputas, después del fracaso de la Guerra de los Diez Años. Tuvo que sufrir indeciblemente para lograrlo y siempre dijo: “Aquí está la carne. Mi gusto está en el deber, y en cumplirlo sin fatiga y sin ira...”. Pero su éxito fue servir, expresó: “…yo no sé que haya gusto mayor que servir de algo a los demás”. Y otro más fue su logro: fundar un medio de comunicación de la época para trasmitir ideas, Patria, desde el cual deshacer los prejuicios creados por los anexionistas, los autonomistas, los racistas, porque cubano era más que blanco, más que mulato, más que negro. Él primó a los pobres, a los tabaqueros; pero no dejó de acudir a los ricos para rogar por la causa independentista.

Los patriotas boricuas habían constituido en el PRC la agrupación Guerra de Independencia de Cuba y Puerto Rico. Sección Puerto Rico, y a su frente colocaron un directorio presidido, como delegado general, por Ramón Emeterio Betances. Cómo puedo olvidar que hubo generales cubano-puertorriqueños en la guerra de independencia, como Juan Ríus Rivera, que había sido capaz de sustituir a Maceo, y que hubo un poeta, como Pachín Marín, quien al preguntársele de dónde era, dijo que de Cuba, y al interrogarlo de qué provincia, respondió que de Puerto Rico.

Ríus Rivera, quien había estado en la Guerra de los Diez Años en Cuba y en la Protesta de Baraguá, ya con grados de general, había tratado de organizar una expedición  y alzamiento en Puerto Rico, en mayo de 1896, al amparo de aquel artículo I, en que lanzó un manifiesto, en el cual exponía su plan de lucha. Pero, más adelante, desistió por no creer que en la isla había condiciones para la lucha. No supo, como Martí, Fidel y Chávez, que se hace camino al andar, como dijo el poeta Machado. No sería ese el único intento mambí. En agosto, los tenientes coroneles cubanos Enrique Loynaz del Castillo y Enrique Villuendas, en nombre de un grupo de cubanos, puertorriqueños y dominicanos, pidieron autorización al consejo de gobierno para marchar a Puerto Rico con una expedición armada. Pedían 30 000 pesos y la participación de 30 oficiales cubanos voluntarios para concurrir a la empresa. El plan fue cancelado pues el consejo de gobierno lo consideró arriesgado por tratarse de una revolución exportada y desconocerse la opinión del pueblo de la pequeña Antilla. Incluso, el general Gómez le señaló a Loynaz que para que el plan hubiese tenido éxito se necesitaba reserva y ya había recibido demasiada divulgación. Otro intento fue el de los generales José Lacret Morlot y José Miró Argenter, en combinación con patriotas boricuas, para lo cual el consejo de gobierno cubano asignó fondos, 500 fusiles y medio millón de cartuchos; pero lo detuvo la constituyente de La Yaya por haber invadido el consejo de gobierno terreno estrictamente militar. Nunca podríamos olvidar que nuestro padre Maceo dijo que no le gustaría envainar su espada, al terminar la guerra victorioso, dejando esclava a nuestra hermana Puerto Rico.

Nunca pude perdonar la idea de que Estrada Palma hizo todo lo que pudo para impulsar la intervención de EE.UU. en la guerra de Cuba, y por dejar a un lado el caso de Puerto Rico. Pobre Betances que luchó a brazo partido por la independencia cubana y sospechó cuando vio la intervención estadounidense en la guerra entre Cuba y España que su patria quedaría varada en el camino y al final, el artículo II del tratado de Paz de París la dejaría en manos extrañas. Sin dudas, eso apresuró el final de su vida.

Hoy, que conmemoramos el nacimiento de Bolívar, tenemos el extraordinario honor de dedicar esta fiesta del espíritu al monumento viviente de la patria puertorriqueña, de Cuba y de nuestra América: Rafael Cancel Miranda. Tenía 14 años cuando cuatro abnegados patriotas puertorriqueños, Lolita Lebrón, Irving Flores, Andrés Figueroa y nuestro homenajeado, pusieron a la patria de Hostos en el mapa del mundo. Para entonces, yo era un admirador de Don Pedro Albizu Campos, y Fidel Castro, en la Universidad de La Habana había sido integrante del Comité Proindependencia de Puerto Rico. Entonces, estaba en la cárcel por el asalto al Cuartel Moncada. En las conversaciones con EE.UU. cuando estos han protestado por el apoyo de Cuba a la causa de la independencia de Puerto Rico, Fidel siempre ha dicho que la independencia de Puerto Rico es una cuestión de principios y con los principios no se negocia. Los cubanos siempre sabremos decir que Puerto Rico es parte de nuestra Gran Patria Latinoamericana y mientras haya un puertorriqueño dispuesto a luchar por la independencia, los cubanos estaremos a su lado. Siempre recordaremos que Lola Rodríguez de Tió escribió estos hermosísimos versos: “Cuba y Puerto Rico son/ de un pájaro las dos alas/ reciben flores y balas/ sobre un mismo corazón”. 

Gracias Sixto por tu invitación. Recordemos con Martí, quien dijo visionariamente en Patria en 1894: “Cuba y Puerto Rico entrarán en la libertad con composición muy diferente y en época muy distinta, y con responsabilidades mucho mayores que los demás pueblos hispanoamericanos”.   

Discurso pronunciado en la conmemoración del 229 aniversario del natalicio de Simón Bolívar. San Juan de Puerto Rico, 23 de julio de 2012.   

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.