La Habana. Año XI.
28 de JULIO
al 3 de AGOSTO de 2012

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Anchuroso horizonte cultural
en la graduación XXI
Joel del Río • La Habana

Con la graduación de 34 nuevos profesionales del audiovisual cubano y latinoamericano acaba de concluir un ciclo de tres años de estudios en la Escuela Internacional de Cine y Televisión, en San Antonio de los Baños. Con la primera exhibición pública, y estreno mundial, de los 13 cortometrajes, seis de ficción y siete documentales, en la sala Charles Chaplin, se genera la llamada generación XXI de egresados procedentes de la famosa Escuela, y culmina también un arduo periodo de evaluaciones en el cual se discutieron, durante una semana, virtudes y defectos, ventajas y menoscabos de cada trabajo.

Como todos los años se evaluaron primero los guionistas, quienes debieron presentar, y defender, un guion de largometraje. El de la venezolana María Elena Morán se tituló Las buenas anfitrionas, y cuenta una historia claustrofóbica y con protagonistas femeninas, mientras que el del brasileño Gustavo Vinagre responde a la extraña designación de Felis Domesticus, porque los gatos son presencia determinante en una película polifónica sobre la jungla paulista, mientras que los cubanos Carlos M. Quintela y Fabián Suárez prefirieron acercarse a la tragedia intimista, y tal vez al melodrama grave, en Ismael y Letargia, respectivamente. De estos dos antes mencionados, el primero trata sobre un joven que cumple extraña promesa para, quizá, atenuar el duelo por una pasión que se fue, y Letargia sobre una actriz madura, quien se descubre tardíamente embarazada mientras realiza un estudio sobre el sueño patológico, o letárgico, con el fin de perfilar el personaje de su próxima película.


Carlos Quintela, Gustavo Vinagre, María Elena Morán y Fabián Suárez
 se nombran los guionistas egresados

Los cuatro guiones fueron evaluados, en un profundo intercambio de opiniones y recomendaciones —encaminadas a mejorar las historias, a que alcancen exitosamente la pantalla— por la realizadora y guionista argentina Lucrecia Martel (La Ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza), el guionista español José Ángel Esteban (Los años bárbaros, Besos para todos, Horas de luz) y los guionistas y escritores cubanos Senel Paz (Fresa y chocolate, Adorables mentiras, Lista de espera) y Eliseo Altunaga (Post Mortem, Boleto al paraíso, Violeta se fue a los cielos).

Además de los ya mencionados guionistas Carlos M. Quintela y Fabián Suárez (también conocidos por su trabajos en la realización: La piscina y Kendo Monogatari, respectivamente) la generación XXI de la EICTV cuenta con varios egresados cubanos, aunque algunos desconocedores sigan asegurando que la Escuela de San Antonio de los Baños tiene un carácter internacional que desfavorece a los estudiantes de la Isla. Están también el documentalista Jorge de León Amador, la productora Kenia Salas, el fotógrafo Javier Labrador y el sonidista Damián Rubiera, todos ellos implicados, por supuesto, en la realización de las obras de ficción y documentales que les sirvieron de aval para graduarse en sus respectivas especialidades.

Felicidad se titula el documental dirigido por Jorge de León, quien ya entregara el año pasado un notable ejercicio realizado en la Sierra Maestra y titulado Niña mala. Concebido en blanco y negro, y de acuerdo con el método observacional y de sinfonía urbana, Felicidad quiere ser un homenaje a ciertos clásicos del cine cubano en la línea de Oscar Valdés (Escenas en los puertos), Sara Gómez (De cierta manera) o Hasta cierto punto, de Tomás Gutiérrez Alea. El constante fluir de rostros y situaciones cotidianas que propone este nuevo documental recorre un día por lugares comunes y populares de la Habana Vieja en busca de la cotidianidad, la espera y la felicidad.

Entre los siete documentales generados por la Escuela este año destaca la valiosa diversidad de las nacionalidades de los egresados, en estrecha relación con la variedad de temas, estilos y locaciones de sus respectivas tesis. La mayor parte se ambienta en Cuba, como la ya mencionada Felicidad, pero también están Las Vegas de la brasileña Marinete Da Costa y relacionado con el ambiente del club sito en la habanera calle Infanta, y dos documentales conceptuados entre los mejores de esta generación: Escenas previas, de la polaca Aleksandra Maciuszek y Madera, del argentino Daniel Kvitko, con guion del cubano Carlos M. Quintela, y relacionado con la vida de dos ancianos en la Sierra Maestra y su relación con el bosque, la eternidad, el horizonte.

En la cátedra documental destaca este año la presencia de varias realizadoras. Además de la polaca y la brasileña, arriba mencionadas, predomina la extrema diversidad en la procedencia de las nuevas cineastas. De San Vicente y las Granadinas es Raisa Bruce – Lyle, quien realizó un documental de archivo titulado The Name of Violence sobre la historia de la segregación racial y la violencia asociada al tema; de Venezuela, específicamente de la etnia wayuu es Leiqui Uriana, quien dirigió Jukua'ipamajatú Wayuu (Asuntos Indígenas), y de Bolivia procede Valeria Ariñez, encargada de conducir el documental titulado Awariy. Las realizadoras de Bolivia y Venezuela tuvieron la oportunidad de tratar temas relevantes en sus países y rodar allá, en el medio que mejor conocen.

Matices sicológicos, del cine de terror, la sicología, la homosexualidad, la violencia, el surrealismo, y los conflictos éticos forman parte de los temas aludidos por los seis cortometrajes de ficción generados este año por la EICTV como resultado del trabajo de la generación XXI. Dirigidas por la boricua Juliana Maité (Agón), el mexicano Carlos Medellín (Medusa), el dominicano Carlos Ortiz (R, La maldita ilusión), el francés Pablo Balaubre (Cebú), el chileno Antonio Caro (Catalina), y la alemana Valerie Heine (El carro azul), las tesis de ficción incursionaron en los más diversos géneros, temas y tonos de exposición.


R, La maldita ilusión

El fotógrafo cubano Javier Labrador hizo todo lo que estaba a su alcance para dotar de un atmósfera enrarecida y perturbadora al corto Agón, sobre una maligna entidad que instaura la monstruosa competitividad en un equipo de polo acuático femenino; la productora Kenia Salas enfrentó altos retos para verificar el mundo autoral tal vez surrealista de Medusa, y Carlos M. Quintela escribió junto con la directora Valerie Heine El carro azul, que cuenta el regreso del joven protagonista a La Habana para hacerse cargo de su hermano, Marcos, quien tiene síndrome de Down, y sostiene un juego que ayudará a ambos hermanos a restablecer la confianza perdida. El también cubano Damián Rubiera se encargó del sonido en ese melodrama con canciones titulado R,  La  maldita  ilusión, que diserta emotivamente sobre la capacidad de sacrificio y el imperativo de reconocer la inclinación sexual desde la autenticidad.  

Para justipreciar el trabajo de cubanos y extranjeros, se hizo venir a un poderoso grupo de evaluadores de altísimo prestigio profesional en los diferentes oficios del audiovisual como los españoles José Luis Guerín (documentalista y profesor), Benito Zambrano (cineasta y egresado de la Escuela) y Elena Vilardel (secretaria ejecutiva del Programa IBERMEDIA), los argentinos Ricardo Aronovich (fotógrafo de clásicos argentinos, brasileños y franceses) y Nerio Barberis (sonidista), el brasileño Karim Ainouz (director de cuatro excelentes largometrajes de ficción), el francés Jacques Comets (editor y profesor), el alemán Rolf Coulanges (documentalista y fotógrafo) y el uruguayo  Fernando Epstein (productor vinculado a grandes éxitos del nuevo cine en el pequeño país austral). Así, mientras Guerin incitaba a los egresados a encontrar el estilo y las estructuras adecuadas para expresar sus inquietudes, Aronovich se quejaba de las deficiencias de la imagen digital, Epstein les proponía mayor comprensión del ajedrez de la producción en el mundo real, y Ainouz celebraba la mirada personal perceptible en algunos de estos trabajos, se colocaba punto final a un nuevo ciclo de logros y emprendimientos para la Escuela de todos los mundos, el lugar donde muchos insisten en avistar la utopía.

 
 
 
 
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.