La Habana. Año XI.
7 al 13 de JULIO de 2012

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Coloquio 1912 en la memoria

Un debate más participativo

Tomás Fernández Robaina • La Habana

El reciente coloquio 1912 en la memoria, celebrado en la ciudad de Santiago de Cuba, conmemoró el centenario de la protesta del Partido Independiente de Color que terminó con la masacre de cientos de sus miembros. Dicho encuentro fue altamente enriquecedor desde su primer día, al visitar el cementerio Santa Efigenia; allí guardamos minutos de silencio evocando los nombres de Evaristo Estenoz y de Pedro Ivonet, los dos líderes principales del PIC, y también se evocó a Serafín Portuondo Linares, el primero en reivindicarlos y darlos a conocer, despojándolos de las falsas acusaciones de racistas y anexonistas a traves de su libro Los Independientes de Color, en 1950.

El conocimiento adquirido durante la primera jornada se amplió significativamente al siguiente mediante las ponencias debatidas en los paneles 1912 en la Memoria. Miradas múltiples, y El alzamiento de los independientes de color en el camino de su reconstruccion histórica, que estuvieron precedidos de una conferencia introductoria del Dr. Eduardo Torres Cuevas y de los cuales formaron parte los historiadores, investigadores y/o ensayistas Olga Portuondo, Israel Escalona Chadez, Hebert Pérez Concepción, Rolando Rensoli Medina, Víctor Fowler, Tomás Fernández Robaina, Rafael Duharte Jiménez, Pedro Castro Monterrey, Joel Mourlot y Alcibiades Poveda Díaz.

El último día del Coloquio se realizó el acto de clausura en el poblado de Micara. Allí se develó una tarja que narra la mayor masacre sufrida por los independientes a manos del Ejército Constitucional. Se oyeron las palabras grabadas de una anciana que testimoniaba su juvenil recuerdo de la llegada al pueblo del cuerpo sin vida de Evaristo Estenoz, y como los relatos de su madre y abuela evocaban los puercos jíbaros depredando los cadáveres de los masacrados. La Premio Nacional de Ciencias Sociales Olga Portuodo pronunció sentidas palabras concluyentes del evento, que expresaron la trascendencia de las actividades y de los debates.

¿Qué nos ha aportado 1912 en la memoria?

El  balance crítico de los temas debatidos evidencian la existencia de muy diversas y novedosas valoraciones, así como la permanencia de otras que reiteran criterios prejuiciados y análisis sin tener en cuenta las contextualidades con las que el PIC convivió. No resulta difícil comprender la necesidad de ampliar y profundizar los estudios que abordan nuevas aristas de manera objetiva, para debatirlos y llegar a un consenso sobre el PIC, sus ideólogos, sus líderes, sus miembros, su receptividad por parte de la población, en pueblos y ciudades del país donde se constituyeron o no, sus comités partidistas.

Lo anterior es rigurosamente necesario para perfilar de manera objetiva los orígenes clasistas, educacionales, generacionales y religiosos, entre otros aspectos de los que militaron o apoyaron al PIC.

Este acercamiento es de extrema urgencia para verificar la hipótesis del no apoyo de la comunidad negra. La anterior se enarbola como una tesis por aquellos que demandan una mayor cientificidad en los estudios sobre el PIC, y que asumen la acusación a sus máximos líderes de politiqueros, carentes de verdaderos ideales y principios nobles en pro de la mejoría social que padecía la mayoría de la población negra de entonces.

La carencia del tan socorrido apoyo se evidenció en algunas de las intervenciones del primer y segundo días. Sus exponentes citaron nombres de personalidades negras que criticaron fuertemente el alzamiento; para demostrar aún más ese rechazo, se recalcó la cantidad de negros provenientes de los sectores populares y pobres que se enrolaron como voluntarios para combatir a los independientes de color. Ese hecho ya había sido señalado por otros historiadores, como lo hace Alejandro de la Fuente, al recordar que Orum había dicho que el partido había contado con el apoyo de una minoría de la comunidad negra. También cita el testimonio de un afrodescendiente entrevistado en 1969 por Oscar Lewis, quien al referirse a los hechos de 1912 afirmó: “Luché convencido contra los Independientes porque creía firmemente que la Constitución reconocía en su primer artículo que todos los cubanos eran iguales, por lo tanto, nosotros, los negros,  nunca deberíamos organizar un partido político de una sola raza. (Citado por Alejandro de la Fuente. A Nation for all. The Universiy of North Caroline Press, Chapell Hill& London,2001, pp. 76-77)

Estos elementos se toman como una prueba decisiva de la no identificación de la comunidad negra con las ideas de Estenoz e Ivonet. ¿Puede generalizarse y aceptarse el fracaso del PIC únicamente por la supuesta falta de solidaridad por parte de cierto sector de la comunidad negra? ¿Qué fin persiguen los que enfatizan esa actitud en contra de los Independientes?

Los contenidos de algunas de las ponencias debatidas evidenciaron el impacto de ambas figuras en la población santiaguera al describirse los trasladados al cementerio, primero el cadáver de Estenoz, y posteriormente el de Pedro Ivonet. La información tomada de la prensa subraya la muchedumbre que acompañó al féretro; en esa misma dirección, pero en una cantidad mayor se describe el itinerario seguido por el féretro de Ivonet, a tal punto que no todos los participantes en el entierro pudieron entrar en el camposanto.

¿Qué nos llama la atención de ambos entierros? A pesar de la tensión existente aún, y del temor a posibles ataques por parte de los blancos racistas, no pocos negros salieron a la calle para acompañarlos. Por  supuesto, de lo anterior se puede inferir que en la ciudad de  Santiago de Cuba no hubo represión al negro urbano, del modo como se manifestó en La Habana y en otras ciudades y pueblos del país, patentizado esto último, sobre todo por las caricaturas que la aludían. 


“¡Alto, este es un negro amigo!”

Teniendo en cuenta lo anterior emerge una contradicción acerca de la no solidaridad con el PIC. Debe recordarse que dicha organización tuvo varias publicaciones periódicas durante su existencia: Previsión (1908-1910), su órgano oficial en La Habana; Reivindicación (1909-1910?), en la ciudad de Sagua La Grande, y Libertad, que circula en Santiago durante los primeros meses de 1912. ¿Cómo era posible la existencia de tales publicaciones si no se contaba con simpatizantes, y financiamiento para la impresión y circulación de tales colecciones?

Además, los partes noticiosos de la llamada prensa grande, informando sobre los mítines políticos del PIC antes y después de su ilegalización, nos dan una imagen bien diferente en esa dirección.

Otro aspecto reflejado en los debates fue la unanimidad de que fueron asesinados miles de independientes, no obstante la objetiva investigación de María de los Ángeles Meriño, que demostró, a partir de los certificados de defunción, y las noticias de los muertos tomados de la prensa, la cifra mucho menor a un millar. Realmente no hubo alusiones directas a la investigación de la historiadora Meriño, pero la reiterada afirmación de que fueron miles,  dejaba ver de forma clara la adhesión al criterio históricamente generalizado. No obstante, en este campo específico se debe profundizar aún más, y formular posibles hipótesis que con el tiempo puedan verificarse del porqué el escaso número de datos objetivos que confirmen una cifra mayor de asesinados. Todo parece indicar que muchos de los masacrados fueron enterrados en fosas colectivas, aunque no hay declaraciones en ese sentido, pero la grabación escuchada en Micara abre la gran posibilidad de tales hechos y, por supuesto, el hecho de que sirvieran de alimentos a los puercos y auras tiñosas, le dan gran fuerza y validez a los testimonios tanto oficiales como los de los propios sobrevivientes. Se ha pasado por alto que no hubo una reacción oficial desmintiendo que los muertos fueran tantos; por el contrario, se leyeron documentos dirigidos al Presidente de la República, que subrayaban los supuestos combates y encuentros del Ejército Constitucional con los alzados como verdaderas carnicerías.

Los resultados del Coloquio nos sitúan ante un reto imposible de soslayar. La necesidad de mapear a lo largo y ancho del país toda la documentación existente en nuestros archivos municipales y provinciales relacionados con el tema. Afortunadamente, se ha dado un paso importantísimo con la cronología confeccionada acerca de los Independientes de color, y el catálogo de la documentación consultable en el Archivo Nacional de Cuba. Ambos resultados han sido gracias al esfuerzo de los especialistas Bárbara Danzey, Raúl Ramos Cárdenas e Iván Vázquez Moya.

No es posible pasar por alto dos aspectos ampliamente debatidos desde su fundación: los criterios de que eran racistas, y que procuraban la intervención y posterior anexión a los EE.UU. En muy buena medida esos dos tópicos han sido abordados en libros, ensayos y artículos escritos tanto por quienes pretenden demostrar estas acusaciones, como por los que tratamos de demostrar la falsedad de ambas. Por tal razón, sugerimos que se revisen los textos “Importancia de la fundación del Partido Independiente de Color y la amplitud de su programa”, “Partido Independiente de Color. ¿Eran racistas, anexionistas?”, y ¿Morúa tenía la razón?, entre otros artículos de diversos autores, consultables desde las páginas de La Jiribilla. Estas líneas tienen únicamente el objetivo de posibilitar un debate más participativo entre los interesados en el tema.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.