La Habana. Año XI.
26 de MAYO al
1ro de JUNIO de 2012

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josé papiol (1933-2012)

Aportes tangibles al diseño gráfico en Cuba

Jorge R. Bermúdez • La Habana

Foto: Tomada de Internet

De un tiempo a la fecha, figuras sobresalientes de la gráfica de comunicación cubana, han dejado de estar físicamente entre nosotros. Nombres como Raúl Martínez, Eduardo Muñoz Bachs, René Mederos, Alfredo Rostgaard, José Villa (Villita), Jesús Forjans y Eladio Rivadulla, vienen a confirmar un hecho incuestionable: una gloriosa generación de creadores gráficos empieza a cerrar su ciclo de vida, para dar paso a otras, como cualidad de cambio ineludible a todo lo vivo. Últimamente, José Papiol. La noticia me llegó mientras tecleaba una poesía. Inmediatamente, interrumpí lo que hacía y me puse a escribir las presentes palabras, que, bajo ningún concepto, deben entenderse como una nota necrológica, en aras del respeto, la admiración y la amistad que me ofreció Papiol. La muerte existe para darle paso a la vida. Y la suya, no fue una más.
 

A Papiol lo conocí a finales de la ya distante década de los 70. Él laboraba como diseñador gráfico en la COR-Nacional, más conocida como 11 y 4; yo, impartía clases en la aledaña Escuela de Diseño (4 entre 11 y 13). Tiempo después, nos volvimos a encontrar en el Instituto Politécnico de Diseño Industrial (IPDI) adscrito al Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI), esta vez, como colegas, al  contratarse para impartir clases de diseño. Su trato amigable, su capacidad de entrega a lo que hacía y su experiencia probada en  los medios de comunicación visual, le permitieron a los alumnos —algunos de ellos reconocidos diseñadores en la actualidad— obtener conocimientos de primera mano imprescindibles a su profesión. Desde entonces, José Papiol fue un compañero más. Dispuesto siempre a servir, simultaneó su vida laborar en la COR —con posterioridad Editora Política— con otras tareas; por ejemplo, supervisó tesis dedicadas al diseño gráfico, asesoró trabajos de investigación y facilitó otros, abriéndole las puertas de los archivos de la revista Propaganda a alumnos, profesores y profesionales.

Atento siempre a mi obra, más de una vez me alertó sobre posibles fuentes a investigar. Siempre asumió con humildad su militancia política, nunca le espetó a otro su conocimiento ni se erigió único desde sus cargos. Y al unísono de su obra gráfica de toda una vida, por la que obtuvo importantes premios, cultivó sus buenas relaciones humanas con los del gremio, así como con toda persona con la que se relacionó. Su interés por todo lo que tuviera una real importancia para la cultura nacional, llenó la otra parte de su vida profesional. Apenas había comenzado su nueva vida de jubilado. Si bien no destacó entre los grandes del diseño gráfico cubano de su generación, su aporte a esta profesión y período histórico, se hará cada vez más tangible entre los que la realizan y desarrollan. Su nombre está indisolublemente ligado a nuestra historia gráfica. Ojalá que todos los granos de arena que aporten a nuestra cultura visual, tengan siempre la misma capacidad de rebrote y optimismo que tuvo —y tiene— el suyo.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.