La Habana. Año XI.
12 al 18 de MAYO de 2012

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Oncena Bienal de La Habana

Itinerarios artísticos y sociales en La Cabaña

Carina Pino Santos • La Habana

Fotos: Víctor Junco (La Jiribilla)

El interés por la creación artística mundial a inicios del siglo XXI  halla un centro de interés durante esta primavera de 2012 en la oncena Bienal de La Habana, el evento de artes visuales más importante de la Isla, que ha citado a los artistas bajo la convocatoria de “Prácticas artísticas e imaginarios sociales”.

En un mundo globalizado, este emplazamiento desde el arte implica asumir toda una riquísima interrelación entre el arte y la vida misma, el entrecruzamiento de las diversas esferas que signan a la vida pública, a la cultura ciudadana y que puede engendrar una ética transformadora para el hombre.

Las bóvedas de San Carlos de La Cabaña reconvertidas en pabellones expositivos individuales y colectivos muestran, a partir de la inauguración oficial este viernes 11, toda una extensa galería que privilegia a una selección de lo mejor del arte cubano a inicios de la segunda década de esta recién estrenada centuria.


"La mitad de mi vida". Ernesto Rancaño

Un  recorrido por la fortaleza nos permitió disfrutar de las variantes múltiples de cada individualidad que al mismo tiempo pudieran ser enfocadas desde aristas que les pudieran agrupar por afinidades en su indagación filosófica, ética, social, antropológica, cultural, nacional.

Los artistas cubanos (en su mayoría) presentaron sus propuestas, algunos ajustados a sus propias morfologías y quehaceres, otros más motivados por el llamado de ideoestético de la llamada esfera pública en esa inserción que propone desde su temática el magno evento.

Los efectos del medio ambiente, la contaminación y el deterioro son asumidos por varios artistas. Bajo el puente que da entrada a la fortaleza, Teresa Almeida ha ubicado un par de equipos de extracción de petróleo que se hallan tapizadas cada vez más por el brote de la hierba que las cubre. El título es  “Resistencia del origen”. También vinculado a la inclemencia del tiempo sobre los objetos y la inacción del hombre, Duvier del Dago muestra en “Reencarnación” la huella de la oxidación de un cañón que ha intervenido en el castillo del Morro, él ha recogido esos fragmentos deteriorados en una instalación de hilos de nylon, quehacer que le ha caracterizado, una acción que él ha documentado en fotos sobre cajas de luz.


"Reencarnación", Duvier del Dago

La investigación sociológica se manifiesta en otros proyectos, Jorge López Pardo con “Capital humano”, según el artista “pretendo mostrar al hombre como una mercancía en las sociedades contemporáneas”, el artista ha empleado el negro en cajas-cuadros donde la figura humana desaparece, su intención es lograr un ambiente a modo de almacén, donde se halla un huacal que estarían destinado a empacar a seres vivos, una metáfora de lo que para él significa aquella sociedad que destina al hombre como valor de uso.


"La marea", Tamara Campos Hernández

También Tamara Campos se inquieta por la mercantilización y sus efectos sobre la humanidad. Su obra “La marea” la componen más de 700 monedas de distintos países realizadas por ella en madera tallada. Los billetes de distintas formas y tamaños delinean en el aire una “gran ola” que se disuelve en el piso. Como me expresó la propia artista, consiste en “abordar la imagen de la moneda, como contenido de cambio, de valores, símbolo de poder, es una obra muy contemporánea, a partir de todo lo que sucede mundialmente en el ámbito de la economía y los valores humanos, y nos remite a las posiciones lunares que provocan las mareas, lo que se llevan y traen estas, hasta lograr una espuma donde se arremolinan los restos del dinero. Es una instalación cuyo montaje varía de acuerdo al espacio en que se va a ubicar”, especifica Campos.

También “Todo en moneda nacional”, muestra de Javier Guerra, quien reitera una vez más un quehacer que ya lo identifica, dibuja iconos y emblemas históricos en la imagen de la moneda, representados en lienzos en los que la historicidad se vuelve una mirada irónica hacia el acontecer cotidiano y los medios.


"Todo en moneda nacional". Javier Guerra

Las referencias a la identidad nacional en relación con los imaginarios sociales no congelaron el amplísimo diapasón de enfoques y abordajes. Sin embargo, aparecieron diversificando el conjunto. Es el caso de los artistas que trabajaron sobre el baseball en Cuba, como Arlés del Río con “Esperando que caigan las cosas del cielo o deporte nacional”, con sus guantes desgastados sobre huesos de brazos en bronce, para él “es relacionar lo relativo de la suerte y de los acomodados”, y Julio Neira que trabajó la peña del parque central sobre la pelota en “Dream Team”, el imaginario social más importante para él del cubano.  


"Esperando que caigan las cosas del cielo o deporte nacional", Arles del Río

O el taller de mecánica (“Islalmendrón”) de Guillermo Ramírez Malberti, quien transformó la bóveda del siglo XVIII en un taller de mecánica con el esqueleto de un auto. Asimismo, integra dos pinturas “Carrusel” e “Islalmendrón”, esta última, una atractiva acción urbana que consistirá en perfilar el caimán de la isla de Cuba con casi tres decenas de los conocidos almendrones o taxis que circulan por La Habana.

Kcho, por su parte, retorna una vez más a su poética de una insularidad que navega cual balsa hacia zonas complejas donde se reestructura el ser psicosocial y existencial. Sus piezas ocupan siete bóvedas de los pabellones C y G, donde puede verse su conjunto “Entre la melancolía y la construcción del hombre nuevo”.


"Lo peor del invierno", Kcho

Michel Mirabal, por su parte, en “Quejas y sugerencias”, incluye un ambiente populista, con un fondo de música de hip hop, una casa de perro con cables por alimento, y al fondo un buzón de quejas y sugerencias, cuya entrada la perfilan afilados colmillos. “Siempre he trabajado crítica social”, me recalca Mirabal, quien además tiene otro proyecto el día 26, donde pintará una bandera cubana, y en el que los músicos de hip hop actuarán con canciones inspiradas en su performance, “vamos a invitar al público a que deje sus huellas en la bandera”.

En este sentido de referencia a lo social, se halla la impresionante obra en el Pabellón A, de Humberto Díaz Pérez, “Nothing Inside”. Una palma de 22 metros fraccionada y reunida a toda la extensión de longitud del espacio, vacía e iluminada por su interior y cuyo penacho corona la entrada a la muestra. “La pieza viene de una serie de obras que estaba haciendo y lo que me interesaba era tomar una pequeña parte del todo y que el público construyera lo faltante, como para cubrir su expectativa. En ‘Nothing Inside’ o ‘Nada adentro’, partí de una obra anterior ‘Injerto’ en que usé la palma de modo objetual en el 2003. Pensé que se teme usar un símbolo que ha sido muy empleado en el arte cubano. Aquí lo que me interesa es crear una ambigüedad de significados, o sea, el título dice que no ves nada, pero de la palma dimana luz, es decir, esa contradicción título-obra me era atrayente. Hay cosas que se sobresignifican, y luego pierden el valor, aquí  la palma está aparentemente muerta, está dividida, pero aparece al mismo tiempo íntegra, es un concepto como el de nación que tiene su luz propia y su unidad”.


"Condenado". Lorena Gutiérrez

Ciertas inquietudes socioexistenciales se perciben en otras obras, como la de la muy joven artista Lorena Gutiérrez, recién graduada del Instituto Superior de Arte, en “Condenados”, donde ella intenta que sea el espectador el que se sienta confinado según sus motivaciones. Se entra descalzo en una bóveda totalmente tapizada por vinyl de intenso color plateado, en cuyo centro ha ubicado una encendida lámpara jaula de neón, para Lorena la referencia simbólica más concreta al encierro que implica la limitación del propio individuo.

Otros artistas muy prestigiosos como Choco, Rubén Alpízar, Eduardo Rubén, Frank Martínez, Santiago Rodríguez Olazábal ofrecen la continuidad de una obra que ya es reconocida por la morfología, figuración y temas que han  creado en sus muy específicas poéticas.


"Mi arca". Rubén Alpízar

La Bienal continúa en el malecón, en los pregones, en las intervenciones urbanas, pues apenas hay espacio expositivo en la ciudad libre de esta sana invasión de arte cuya vitalidad se hace plena con los imaginarios del público.

 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENES

Oncena Bienal
de La Habana

 


GALERÍA de IMÁGENES

Exposiciones colaterales de Arte cubano contemporáneo

 


GALERÍA de IMÁGENES

CIFO: Una mirada múltiple

 


GALERÍA de IMÁGENES

Muestra colectiva:
Detrás del muro

 


GALERÍA de IMÁGENES

Aktion 135, performance
de Hermann Nitsch

 


GALERÍA de IMÁGENES

Creaciones compartidas

 


GALERÍA de IMÁGENES

Ciudad generosa, colectivo 4ta. Pragmática,
René Francisco

 


GALERÍA de IMÁGENES

Las cabezas, performance
de Manuel Mendive

 


GALERÍA de IMÁGENES

“El barco de la tolerancia”, de Ilya y Emilia Kabakov

 


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Conga Irreversible,
performance
de Los Carpinteros

 


GALERÍA de IMÁGENES

País de gigantes, escultura y performance de Kcho

 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.