La Habana. Año X.
5 al 11 de MAYO de 2012

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El 11 no es nada

Abel Sánchez • La Habana

El 11 definitivamente no es un buen número; más allá de tratarse del primer número palíndromo, lo cual siempre resulta atractivo, sus connotaciones nunca han sido halagüeñas.

Los cristianos, por ejemplo, lo asumen como un número maldito, por eso no lo incluyeron en su simbología, San Agustín de Hipona incluso le llamaba el blasón del pecado. Está a medio camino entre el diez y el 12, tan cargados de significaciones en la cultura occidental. Es el quinto número primo, después del siete y antes del 13, o sea, nada especial. Los pitagóricos adoraban el diez, que formaba la tetrakys, una figura sagrada, sin embargo, al 11 nunca le hicieron mucho caso. Hasta el dominó parece evitarlo.

Sin ir muy lejos, basta mirar las fechas recientes: 11 de marzo de 2011, terremoto y tsunami en Japón, más de 15 mil muertos; 11 de marzo de 2004, atentados en el metro de Madrid, 191 fallecidos; 11 de abril de 2002, golpe de Estado en Venezuela. Sin olvidar, desde luego, el 11 de septiembre y los aviones como bombas y las bombas sobre la Moneda. O sea, salvo en el fútbol, el 11 nunca ha traído demasiada suerte.
 

Sin embargo, más allá de cábalas, supersticiones, augurios, simbologías y fatalismos, La Jiribilla cumple 11 años. Es cierto que este aniversario no tiene la novedad y expectación del quinto ni la dulce sensación que provoca el décimo. La verdad es que hasta suena feo: undécimo. Pero aquí, aunque creen en ángeles, nunca han sido muy supersticiosos —solo lo imprescindible— ni le tienen miedo a las palabras.

Desde aquel 5 de mayo de 2001, día en que asomó por primera vez al ciberespacio, la revista aprendió a remar con el viento en contra. Cuando se hace un medio digital desde una vieja laptop, con una bicicleta china como único medio de transporte, sacrificando los domingos en la redacción de Juventud Rebelde o en un angosto cuarto del Palacio del Segundo Cabo, yéndose de madrugada los días de cierre —y los que no—, uno suele perderle el miedo a las adversidades.

Por supuesto, La Jiribilla ya no se hace así. Pero el espíritu del inicio, esa sensación de hacer algo distinto, de nadar río arriba, de defender la verdad de Cuba sin importar lo adverso que sea el contexto, de sentir que Lezama, de una forma u otra, siempre anda cerca; eso, no se ha perdido.

Basta revisar los últimos números, el espíritu todavía puede verse en muchos de los dosieres, en el diseño, en las ilustraciones, en las ediciones de La Jiribilla de Papel —extraño caso donde la versión impresa sucede a la digital, pues apareció justo dos años después de esta—, incluso, llega a sentirse en los conciertos de El Patio de Baldovina.

Por eso, a pesar del 11 y su fatalidad capicúa, la revista celebrará su aniversario este 16 de mayo a las 4:30 de la tarde con una exposición de Sándor González, 11 años no son nada, y un concierto de Raúl Torres. También se entregará el Ángel de la jiribilla, pues, a fin de cuentas, nadie mejor que los ángeles para contrarrestar a los números y su mala suerte. Y este, particularmente, jamás ha creído en esas cosas.

 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENEs

Los Ángeles de la jiribilla


GALERÍA de IMÁGENEs

11 años de La Jiribilla

LA JIRIBILLA Nro. 052
Un serafín en la red

LA JIRIBILLA Nro. 418
Estar con Cuba

LA JIRIBILLA Nro. 470
Nueve años en la red

LA JIRIBILLA Nro. 522
Conjuro de nuevos alientos
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.