La Habana. Año X.
21 al 27 de ABRIL de 2012

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Exposición de diseño de muñecos en el 10mo.
Taller Internacional de Títeres
Un cocodrilo en el retablo
Rubén Darío Salazar • La Habana

Ya sabemos que un cocodrilo es el reptil americano semejante al caimán.  La figura de ese saurio simboliza a Cuba, pues para algunos nuestra Isla es un cocodrilo que aparece metafóricamente acostado con su largo hocico y extensa cola, todo verde, en medio de las azules aguas del mar Caribe. Cuatro diseñadores de títeres nacidos en nuestro territorio: Pepe Camejo (La Habana, 1929-Nueva York, 1992), Armando Morales (La Habana, 1940), Zenén Calero (Matanzas, 1955) y Christian Medina (Cienfuegos, 1976), colegas de un grupo mayor de creadores, que como ellos, han apostado por imaginar figuras de tela, madera, papel y cartón, e incluso de otros materiales no convencionales, son los protagonistas de la nueva exposición que inauguró la Galería El Retablo, de Matanzas, en el marco del 10mo. Taller Internacional de Títeres. Allí se muestran las diversas formas y estéticas con que los artistas cubanos del retablo han elaborado sus títeres.


La niña que riega la albahaca, Teatro de Las Estaciones

Cada uno de estos hermanos de Geppeto, el maestro carpintero que creó al muñeco Pinocho, tiene un estilo para concebir sus figuras. Si la obra de Camejo bebe de las influencias del dibujo animado norteamericano y de la plástica escénica del teatro de títeres en los antiguos países socialistas, Morales muestra fuerte filiación con la pintura, el grabado y la escultura, Calero toma del universo de la artesanía, los juguetes y las vanguardias pictóricas, y Christian muestra un cosmos donde las ilustraciones de los libros contemporáneos, los comics y los video-juegos marcan la pauta de realización.

El sinuoso cocodrilo criollo asoma sus ojos taimados en la obra de los cuatro, sea en la manera en que Pepe, Zenén y Armando conforman sus personajes para cuentos clásicos como “El gato con botas”, “La caperucita roja” o “El patico feo”, cubanizados por obra y gracia de materiales, colores y texturas; o las características con que Christian y Zenén arman sus protagonistas fantásticos en Tras la noche (una obra de vampiros) y Romance del papalote que quería llegar a la luna, pertenecientes a un mundo otro, solo existente en la mente de ellos, compartido después con el público infantil y adulto. Lo mismo sucede con los títeres portadores de influencias africanas e ibéricas, imaginados para Chicherekú, Ibeyi Aña, Shangó de Ima, Los cuentos de la abuela Tilé, Okín eiyé ayé, El tambor de Ayapá, La zapatera prodigiosa, Don Quijote anda, Federico de noche, sugieren un muñeco híbrido, de sangres mezcladas en una sola, como los creados para los retablos de figuras en los espectáculos Don Juan, La Celestina, En familia, La virgencita de bronce y El Túnel, dedicados a los mayores.

Un túmulo de muñecos de diferentes técnicas, se juntan en el centro del singular espacio expositivo yumurino, armando una amalgama de figuras coloridas que parecen vivas y expectantes, a la espera de la próxima representación. Los bocetos han quedado dispuestos en las paredes, solitarios, colgando de hilos como si fueran marionetas. Uno siente que en uno u otro volumen de Camejo, Morales y Medina, palpita un orgullo que proviene de la sapiencia y el buen gusto, de un torbellino de ideas imparable y tentador.


 

¿Existe un diseño para teatro de títeres de marcado concepto nacional en Cuba? Creo que sí, y el reptil que unifica en un signo la imagen tropical de nuestra tierra sonríe cómplice, listo para lanzar su embestida en un tiempo de contaminaciones visuales y tecnológicas. Este cocodrilo está posado para siempre en el retablo criollo, y apuesta, como yo, por el crecimiento de nuestro arte titeril, de su diseño, un oficio que en sus mejores momentos no ha necesitado de sofisticaciones ni cantidades astronómicas, solo de imaginación, atrevimiento e inteligencia. Esta exposición de la Galería El Retablo así lo demuestra. Ojalá pueda verse en otras regiones del país o fuera de fronteras, sería un orgullo del diseño escénico cubano, y la constatación de que tuvimos, tenemos y hemos de tener artistas con el nivel de consagración, talento y riesgo que poseen estos cuatro representantes de nuestro verde caimán.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.