La Habana. Año X.
7 al 13 de ABRIL de 2012

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Isabel Bustos, Premio Nacional de Danza 2012

Una creadora con toda la pasión del mundo

Yinett Polanco • La Habana

Foto: Alain Gutiérrez


Isabel Bustos, coreógrafa, profesora de danza contemporánea y directora general de la Compañía de Danza Teatro Retazos, fue reconocida con el Premio Nacional de Danza de Cuba 2012.

Cinco años atrás, cuando su compañía Retazos cumplía dos décadas de vida, esta artista nacida en Santiago de Chile y de nacionalidad ecuatoriana le narraba a La Jiribilla en una entrevista hasta hoy inédita y de la cual publicamos fragmentos cómo su destino se había enlazado al de esta Isla desde los años 60 del pasado siglo.

“Llegué a Cuba en el 61 porque mi padre y mi madre eran diplomáticos de Ecuador aquí, éramos mi hermana y yo, que entonces era muy pequeña. Luego, cuando se rompieron las relaciones con Cuba mi madre decidió quedarse en Cuba. Se separó de su esposo, fue la única diplomática que se quedó en Cuba. Se enamoró de Fidel, de la Revolución y decidió quedarse. Nosotros estudiamos en la Escuela de Arte, yo estudié ballet y me quedé en Cuba, me casé con un médico y tuve un hijo.

“Después regresé al Ecuador, luego me fui a México, volví a Ecuador y más tarde retorné a Cuba, posteriormente tuve una beca de la UNESCO para estudiar coreografía en Francia… di algunas vueltas, algunos giros y finalmente regresé a Cuba porque era donde me sentía realmente contenta y feliz. Parece que fue una brujería.”

Desde 1987 Isabel ha construido su propio espacio de sueños, una Compañía de Danza Teatro. Inicialmente el grupo se formó con alumnos de la Escuela de danza y como el grupo estaba hecho de pequeños momentos en que los muchachos salían de la escuela y no tenían en ese entonces espectáculos mayores, le pusieron Retazos.

“Eran retazos de situaciones, de personas, de momentos que nosotros vivimos, por eso el nombre. También porque cuando empecé a trabajar con este pequeño grupo, acudí a varias instancias para saber cómo podíamos institucionalizarnos y llegué donde Raquel Revuelta, que en ese entonces era directora de las Artes Escénicas y le dije: quisiera que me hiciera una audición para ver si le parece interesante esta forma de trabajar la danza. Raquel me dijo: lo que tú haces es Danza-teatro, así que fue ella quien lo bautizó realmente. Me dijo también: vas a trabajar aquí, en lo que era Teatro Estudio y allí ensayábamos y poníamos las obras.

“Retazos es un espacio para crear. Para mí, es un espacio donde debes involucrarte en todos los aspectos, con toda la pasión del mundo, para investigar y para crear.”

El Premio Nacional de Danza para Isabel Bustos llega apenas unos días antes de que el próximo 18 de abril se inaugure el XVII Festival Internacional de Danza en Paisajes Urbanos Habana Vieja: Ciudad en Movimiento, proyecto al que también le ha dedicado mucho tiempo y esfuerzos.

“Al principio creé un evento que se llamaba El día internacional de la danza, por influencia de una amiga mexicana que creaba El día internacional de la danza en el D.F. y que ocupaba un día entero. El evento se hacía en el teatro Mella. Luego vino el Período especial y se cerraron los teatros por los motivos económicos conocidos. Entonces me dije, no puedo morirme, tengo que seguir creando y fui al Patio de María.

“En esa época María tenía a los roqueros y hacía muchas actividades y allí empecé a hacer un espectáculo que se llamaba La Casa de María. Ocupé un piano destartalado, las cortinas roídas, unas puertas que se abrían y se caían, unas escaleras que no daban a ningún lado y pensé: es muy interesante entrar en espacios desconocidos, es realmente un reto. Involucré a Ireno García, quien además de cantar bailó, y a otras gentes que no eran bailarines; y me puse a reflexionar que uno puede hacer muchas cosas y no necesariamente tienen que ser bailarines adiestrados por 40 años.

“Los espacios son decisivos, así que comencé a buscarlos. Yo había venido a La Habana Vieja pero no le había visto la importancia. Cuando vine acá buscando espacios, me enamoré de ella y decidí quedarme aquí y olvidarme de los teatros. Entré a la casa de México, que no era como está ahora, parecía un patio español antiguo, severo, difícil. Dije, aquí podemos hacer una obra, y empecé a trabajara Lorca:“Yerma”, “Bodas de sangre”, sus poemas y preparé una obra que se llamó Las ruinas de Lorca. Esa vez fue al revés, la obra nació en los jardines, luego lo agrandé, lo adapté, le di otra estructura y a partir del jardín fui a los teatros. Para mí La Habana Vieja ha sido un espacio muy inspirador.

“Con el Festival de Danza Callejera pasó algo similar. Al principio era muy difícil porque no se entendía la propuesta, se cuidaba mucho que no se tocara una escalera o un pasamano. Tenían miedo de que destruyéramos los museos, en lugar de que creáramos otro espacio artístico. Pero después Eusebio Leal, que es una persona maravillosa dijo: “yo te apoyo” y finalmente es un evento de la Oficina del Historiador que se ha convertido de algo pequeñito, en un evento muy grande, al que vienen muchas personas, de muchas partes del mundo. Tengo que agradecerle también a la Oficina del Historiador el tener una sede, Las Carolinas, porque de lo contrario estaría todavía por las calles de La Habana como estaba antes. Desde este pequeño espacio acudimos a todas las posibilidades artísticas, ya sea la plástica, la música, la poesía, yo digo que esto es un laboratorio, donde se mezclan todas las artes, donde buscamos propuestas, proposiciones y mantenemos los intercambios.”
 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.