La Habana. Año X.
24 al 30 de MARZO
de 2012

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La dama de las camelias

Una historia de amor

Isabel Cristina • La Habana

Foto: Arneldy Cejas

El estreno de La dama de las camelias del grupo Teatro Océano fue uno de los momentos más gratificantes de esta fiesta del títere para adultos. Abelardo Estorino sube a la escena titiritera de manos de Luis Emilio Martínez y Juan González. Basada en la obra homónima de Alejandro Dumas hijo, esta comedia musical para títeres y actores se nos revela como el hermoso testimonio de una Margarita que es hermana de Cecilia, la que parece blanca. Como otros seres creados por Estorino, los personajes de La dama de las camelias tienen esa especie de visión premonitoria que les permite conocer su destino y burlarse de su suerte. 
 

Así como el autor se burla de la moral y sus designios, los titiriteros deciden subvertir el artificio y nos muestran a los títeres como figuras inanimadas que luego cobrarán vida frente a nosotros. Los directores conciben una puesta en escena compleja y sorpresivamente vamos descubriendo un gran espectáculo donde las ingeniosas soluciones escénicas se integran al tono alegre, licencioso y satírico que va contagiando al espectador desde el comienzo. 

Los hermosos y prácticos diseños de Francisco Javier Arteaga tienen como mayor virtud hacer valer eso de que nada es imposible para el títere. Sin embargo, en ocasiones la visualidad se torna confusa y los elementos escenográficos enturbian la mirada del espectador, quien encuentra el mayor placer en los cuerpos de los desenfrenados parisinos. La Margarita Gautier imaginada por Javier Arteaga tiene el don de hipnotizar con la mirada y sus ademanes de cortesana enamorada, pero también puede reflejar la enfermedad y la muerte en una asombrosa transformación pocas veces vista en la figura animada.  

El extenso elenco de La dama de las camelias trabaja al unísono en un solo empeño, el de conformar un universo delirante y alegre que supere la enfermedad de Margarita y obligue al espectador a quitarse el nasobuco para inhalar su fragancia. A pesar de la armonía lograda en cuanto a la interpretación, es necesario afianzar las pautas de la relación actor-títere y redefinir, tal vez, la decisión de que varios actores manipulen y presten sus voces a los protagonistas. El hecho de que Margarita y Armando sean animados por tres intérpretes continúa con ese empeño que nace desde el texto de fragmentar las voces de los personajes y hacerlos partícipes de una ilusión infringida por la dinámica teatral. Sin embargo, algunos preferimos esa complicidad que se crea entre el títere y su titiritero, que es a fin de cuentas, su único ángel de la guarda.  

Los directores logran instantes deliciosos en los que se unen el ingenio del diseñador y la facilidad de los actores para la manipulación y la comedia. Los mejores momentos del espectáculo dan fe de la breve, pero auténtica vocación titiritera de Estorino, tal es el caso de la chispeante y divertida escena de los animales, el descuartizamiento de Margarita y la letra de los temas esta vez brillantemente musicalizados por Pepe Ordás.  

Luis Emilio Martínez y Juan González junto con Teatro Océano logran contar una historia de amor que seduce al público adulto y contiene, desde el texto, todos los ingredientes para conquistar, sin necesidad del chiste fácil o las rústicas alusiones a la realidad actual.  

Aunque se deben limar las asperezas que, naturalmente, afloran tras un estreno, La dama de las camelias es un espectáculo que irá sumando aplausos y hará inmensamente felices a los que amamos el teatro, pues nos hace confiar una vez más, en la verdad del titiritero y sus manos.

 
 
 
 


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Primera Bacanal del Teatro de Títeres para Adultos

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.