La Habana. Año X.
3 al 9 de MARZO de 2012

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La carrera del venao y la jicotea

Samuel Feijóo (Villa Clara, 1914)

El venao y la jicotea se desafiaron para una carrera. Y el día fijado se pusieron en un lugar y salieron a toa mecha hacia la meta, de distancia que era de muchas leguas.

Pero la jicotea había preparado una trampa que era poner jicoteas en todo el camino de la carrera, porque las jicoteas son todas iguales. Y ya con las jicoteas amaestrás en lo que tenían que hacer, echó la carrera.

El venao se adornó con gangarrias y cascabeles pa ir corriendo y sonando.

Arrancó como una flecha y dejó a la jicotea muy atrás y la perdió de vista, y el venao venía por tó el camino sonando:

Guayrán, casarán,
guayabán.
Guayrán, casarán,
guayabán.
Guayrán, casarán,
guayabán.

Y cuando ya iba a muchísima distancia de la jicotea se paró a descansar. Y dijo: «Voy a descansar un rato, total, ella viene muy lejos.»

Y entonces de atrás de un matojo en que estaba escondía salió una jicotea y le dijo:

¡Solé, salé!
¡Aquí estoy yo!

Y el venao en cuanto la vio se asustó y salió a toa carrera pa aventajar a la jicotea.

Y por tó el camino iba, sonando:

Guayrán, casarán,
guayabán.
Guayrán, casarán,
guayabán.
Guayrán, casarán,
guayabán.

Y cuando vio que tenía ventaja, el venao hizo una parada al pie de un mango pa descansar. Y allí le salió una jicotea ,diciendo:

¡Solé, salé!
 ¡Aquí estoy yo!

Arrancó el venao a viaje y ya medio cansado, pero en  un momento dejó atrás a la jicotea mientras iban sonando sus cascabeles y gangarrias:

Guayrán, casarán,
 guayabán.
 Guayrán, casarán,
guayabán.
Guayrán, casarán,
 guayabán.

Y entonces se paró a descansar, pero una jicotea le salió al momento y le dijo:

¡Solé, solé!
¡Aquí estoy yo!

Y arrancó otra vez el venao como una bala porque ya la meta estaba cerca y sonaba ¡guayrán, casarán, guayabán! con mucha fuerza. Pero cuando llegó reventándose, allí se encontró una jicotea que lo había visto venir y se le adelantó, pues estaba escondía a dos pasos de la meta.

Y cuando el venao, el rey de los corredores, se vio derrotado por la jicotea, le dio tanta vergüenza que se tiró por un barranco y se mató.
 


Recogidos por Samuel Feijóo, entre 1958 y 1962.
 

Nota:

1- Cotéjese con el cuento de Fernando Ortiz de igual tema.

 


Tomado del libro El negro en la literatura folklorica cubana de Samuel Feijóo, Editorial Letras Cubanas, Ciudad de La Habana, 1980

 

Feijóo, Samuel (Cuba): Escritor, poeta, ensayista, promotor cultural e investigador cubano. Formación literaria y pictórica autodidacta. Perteneció al Taller de Artes plásticas de Cienfuegos y desde 1958 se hizo cargo de la Editorial y de la revista Islas, de la Universidad Central de Las Villas. Al frente de la Dirección de Publicaciones de la Universidad Central publicó alrededor de un centenar de obras. Colaboró en Carteles, Orígenes, El Mundo, Granma, Hoy, Bohemia, entre otras.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218—0869. La Habana, Cuba. 2012.