La Habana. Año X.
18 al 24 de FEBRERO
de 2012

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Viajes de Miguel Luna
Una invitación a pensar
Graziella Pogolotti • La Habana
Fotos: R. A. Hdez. (La Jiribilla)

Es muy difícil ocupar el tercer puesto porque los que me antecedieron han ido adelantando algunas de las ideas que traía para esta breve improvisación, de manera que lo que les ofrezco en cierta medida es mi lectura personal de la novela. Como han dicho quienes me precedieron, ustedes van a tener entre las manos un libro hilarante desde el principio hasta el final, con todos los registros del humor: el absurdo, la sátira, la ironía y la parodia.

Porque, ciertamente Viajes de Miguel Luna, es una parodia que nos remite a muchas lecturas de nuestra infancia y nuestra juventud, incluidos aquellos libros que alguna vez fueron escritos para adultos pero que después se convirtieron en libros para niños, ello por supuesto con el don de una indiscutible crítica social. Pero la parodia también se acentúa con el empleo reiterado de este “nuestro héroe”, característico de libros que todos los jóvenes leímos en nuestra juventud y nuestra infancia.

Aparentemente, el relato emplea algunos de los recursos tradicionales, es una narración que sigue un ordenamiento diacrónico, a veces se trata de una novela de formación acompañada de un conjunto de ilustraciones que también evocan con su presencia aquellos libros que alguna vez leímos, y que están a su vez subrayados por unos deliciosos textos en los que el autor explica lo que vivió en estas crónicas de viaje.

El propio término viaje tiene una riqueza semántica extraordinaria. Ya desde el título de la obra se guía al lector a entrar en cierta zona de memoria. El humor es un instrumento y un medio para el descubrimiento de la realidad, para poner las cosas en su lugar, en su justa medida. La hipérbole también es uno de esos instrumentos. Viajes…, por tanto, evoca la aventura, evoca el viaje a través de la vida, evoca infinidad de periplos en el desarrollo de la personalidad, un dato que revela esta acción alegórica del autor.

El relato se despliega en dos planos fundamentales. El desarrollo cronológico desde el nacimiento e infancia en la aldea pinareña del personaje, que desde entonces se va encapsulando cada vez más. En ese mundo impreso de la casa donde la imaginación se despierta con los personajes, con la ambición de la geografía y los retos del viaje. Esa  imaginación no está siempre conferida por la estrechez, sino también está presente en la casa de Marianao donde vive después y en ese minúsculo ambiente aldeano-literario-cínico, que se concentra entre Mikimún y sus acciones.

[…]

El otro plano que será también de interés para el lector, se produce en esa Mulgavia en la cual se va encontrar la acción hiperbolizada de muchos rasgos satíricos del socialismo real. Es la concreción de la transformación del discurso en consigna y una crítica al realismo socialista.

[…]

A estos dos planos de la historia se añade otro, reconocible en los esbozos literarios de Miguel Luna, un ejemplo de una literatura que revela costados del personaje mediante los cuales logra transmitir huellas de una filosofía que subyace en la novela. Miguel Luna está escribiendo con algo que justamente está perdido, ha perdido la brújula y no sabe hacia dónde va.

[…]

La novela pasa por una reflexión acerca de la necesidad de encontrar un sentido de la vida, un reclamo a no perder la brújula. Y esa brújula perdida es la que une al final las dos historias, la historia personal de Miguel Luna y una caricatura histórica del socialismo real, de un proyecto político que fracasó porque nada había cambiado después del proceso revolucionario, porque dominaba la doble moral, la hipocresía, la falta de autenticidad […], y, sobre todo, aquello de los espectadores del sur que conservaron sin embargo el reservorio de la autenticidad, de una cultura de resistencia. Tanto en la existencia personal, como en la colectiva, los caminos siempre se surcan.

Esta novela tiene un trabajo literario de una sutileza extraordinaria, logrado a través de un cuidadoso trabajo de elaboración.

[…]

Pienso que el trabajo de Abel atraviesa una profunda preocupación ética, una preocupación por los vínculos entre ética y política, entre ética y realización de un proyecto social. Viajes de Miguel Luna evoca en cierto modo El vuelo del gato, que también era una novela que se debatía en el gran tema de los valores. Pero la conexión de esta obra de Abel supera ampliamente aquel primer planteamiento. Ojo con el humor en este libro. Tenemos en él una invitación a pensar, a la reflexión sobre esta estremecedora contemporaneidad que estamos viviendo.
 

Fragmentos de la transcripción realizada por La Jiribilla de la intervención de la Dra. Graziella Pogolotti durante la presentación de la novela Los viajes de Miguel Luna, de Abel Prieto, el lunes 13 de febrero en el Pabellón Cuba, durante la 21a Feria del Libro de La Habana.     

 

 
 
 
 



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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.