La Habana. Año X.
18 al 24 de FEBRERO
de 2012

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La Virgen de la Caridad del Cobre
Mito y símbolo de Cuba
Helen H. Hormilla • Cobertura especial de La Jiribilla
Fotos: Yohandry Leyva (La Jiribilla)

Sea o no practicante religioso, cada cubano o cubana posee una especial relación con la Virgen de la Caridad del Cobre. Desde que fuera encontrada su imagen en la Isla, se fundió a la espiritualidad nacional y fue venerada por personas de todos los orígenes hasta convertirse en la Patrona de Cuba, aquella a la que se confían las ofrendas, los ruegos y las plegarias.

La existencia y desarrollo de esta devoción por Nuestra Señora de la Caridad en El Cobre trae consigo amplias interrogantes que superan el ámbito religioso para instaurarse en procesos históricos, sociales y culturales desde los que se ha construido la nacionalidad cubana. A ellos se ha acercado la historiadora Olga Portuondo en el libro La Virgen de la Caridad del Cobre, Símbolo de Cubanía, reeditado por la Editorial Oriente y presentado este viernes 10 de febrero en la sala Nicolás Guillén de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña como parte de la 21a Feria Internacional del Libro de La Habana.

La publicación se produce en el año del aniversario 400 de la llegada de esta advocación de la Virgen de la Caridad a Cuba, motivo por el cual el Papa Benedicto XVI viajará hasta aquí especialmente para participar en las celebraciones.

En sus palabras de presentación, el Monseñor Carlos Manuel de Céspedes reconoció la seriedad del trabajo investigativo de la actual Historiadora de Santiago de Cuba, quien ha realizado una de las pesquisas más enjundiosas sobre el tema. Quien se acerque a este estudio, declaró el sacerdote, no debe buscar una fe directa en la Virgen de la Caridad, pues se trata de una obra de carácter científico sobre la devoción cristiana más extendida en el país, que llegó a Cuba hace cuatro siglos y creció hasta desbordar los límites de la propia iglesia.

Así lo demuestra la autora en las palabras introductorias de la primera edición de este texto, en 1995: “La cubanía radica en esa incorporación e integración que no aprecia la menor grieta en la acepción del culto como algo natural y dentro del ambiente histórico y geográfico de la Isla de Cuba. Su vitalidad presente, indiscutible, dentro de los criterios religiosos de la contemporaneidad, está dada por la íntima relación del mito y la leyenda con el proceso integrador de la criollidad, luego de la cubanía”.

Varias interrogantes sobre el surgimiento y desarrollo de este culto a la Virgen de la Caridad van siendo presentadas en el libro, hasta demostrar que se trata de un elemento de la cultura y la espiritualidad nacional. El objetivo del texto es responder a la pregunta de por qué la relación entre la advocación mariana de la Caridad del Cobre y la identidad del cubano, reveló la escritora. Los ocho capítulos responden a la fecha en que fue encontrada la Virgen de la Caridad: el 8 de septiembre. En ellos se encuentran explicaciones sobre personajes reales vinculados a la formación del culto que empieza con el aborigen, continúa en las minas de Santiago del Prado con los cobreros negros y mestizos, y que se extiende rápidamente por los territorios de la región oriental.

Monseñor Carlos Manuel De Céspedes destacó la manera en que Olga imbrica los orígenes de la devoción a la Caridad del Cobre con las propias dinámicas de la historia nacional, pues es probable que al ser recogida su imagen del mar por los cobreros, no resultase totalmente desconocida para los pobladores aborígenes.

Las guerras de independencia resultaron fundamentales para la extensión del culto, y ya desde finales del siglo XIX se reconoce como Patrona de Cuba por las enormes peregrinaciones que se llevaron a cabo y la protección que buscaban en ella los combatientes del Ejército Libertador. Fueron los veteranos quienes pidieron el nombramiento oficial de la Virgen como Patrona, obtenido en la segunda década del siglo XX.

El enfoque de la obra tampoco descuida la influencia de la Caridad del Cobre en el imaginario de la nación y en las artes, a lo que se dedica todo un capítulo. “Las raíces criollas crearon un signo religioso de unión, fundado en la temprana génesis de los principios patrióticos, encarnados en la figura de la virgen madre cobrera”, asegura la autora en uno de los momentos del texto.

Se trata de una imagen cercana a lo popular, destacó el Monseñor, sobre una devoción que parte del amor fraterno y reflejo de la fe tan peculiar de los cubanos.  “Los más comprometidos con la devoción de la Virgen fueron los más sencillos de la zona. Fue la virgen de los esclavos, de los libertos.  Fue una imagen y advocación que en su propia historia se identificó como la devoción popular, hasta que se expandió muy pronto para la época y fue penetrando al pueblo de manera impresionante”, resaltó.

Monseñor invitó a leer el libro con calma para descubrir rasgos que indican los elementos que fueron construyendo a la Virgen de la Caridad como un elemento de la cubanía. Por su parte, la autora exhortó a los lectores a buscar en el texto una mayor fuerza en el espíritu de lo cubano y el sentimiento de orgullo de pertenecer a este pueblo.

 
 
 
 



GALERÍA de IMÁGENEs

La Feria en La Cabaña


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Inauguración de la 21 Feria Internacional del Libro

LA JIRIBILLA EN LAS FERIAS DEL LIBRO

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.