La Habana. Año X.
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3 de FEBRERO de 2012

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HASTA SIEMPRE, Sara González

Canto y llanto de esta Tierra

La Jiribilla

Fotos: Cortesía de Sara y Diana, Jorge Villa e Iván Soca

Sara González -voz imprescindible para la Canción cubana y latinoamericana-, "La Gorda", como le llamábamos todos, se nos ha ido, ha muerto este miércoles primero de febrero, en La Habana.

Para múltiples generaciones de cubanos el canto generoso de Sara era sinónimo de cubanía, de celebraciones, de victorias, de patria. El 26 de diciembre, quienes volvimos a ver a Sara en El Patio de la gorda, su querido espacio de descarga en la calle A de El Vedado, pensamos que estaría entre nosotros aún por mucho tiempo. Allí, sus amigos, músicos, escritores, pintores, fotógrafos, gente del pueblo, le hicieron sentir el cariño de quien ha sido parte imprescindible de la historia de la cultura cubana.

A principios de los 70, Sara González formó parte del grupo Los Dimos e hizo dúo con Pedro Luis Ferrer. Conoció por ese entonces a Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, quienes la animaron para que musicalizara los Versos Sencillos de José Martí. De ese modo surgió su relación con la Nueva Trova y así grabó también su primer disco.

En 1972 se incorporó al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI), dirigido por el reconocido guitarrista y compositor Leo Brouwer. A inicios de los 80 formó junto con Virulo, Carlos Ruiz de la Tejera, Jesús del Valle y otros, en el Conjunto Nacional de Espectáculos, una vertiente satírica del teatro musical.

En 1984 estableció un taller de experimentación con músicos sin formación profesional a quienes acogió como sus alumnos y se convirtieron en el grupo Guaicán.

En diciembre de 2010, La Jiribilla acogió la exposición Formato Roto, de la artista de la plástica Diana Balboa, su compañera por más de 20 años. Sara estuvo pendiente de cada detalle de aquella exposición donde instrumentos musicales tornábanse, gracias a las manos de Diana, en obras de arte. Arte y música, la exposición era una conjunción de sus vidas. Conversadora y jocosa, Sara veló por el montaje de las piezas, y disfrutó, jugando dominó entre amigos, el día en de la clausura.

Había que escucharle hablar de Cuba, había que mirarle a los ojos cuando recordaba anécdotas sobre Fidel. Ella era ―y es― la lealtad misma. Así, con la risa amplia, el humor a flor de labios y esa consagración a esta Isla, a su patria, queremos recordarla siempre, porque a Sara, como a su propio canto, como ella misma nos dijera tantas veces, se le debe recordar sin llanto.

 

 
 
 
 

GALERÍA DE IMÁGENES

sARA GONZÁLEZ
(Selección de canciones)

 

Amor de millones
Sara González
Querer tener riendas-Silvio Rodríguez

Su nombre es pueblo-Eduardo Ramos

De dónde viene el amor-Pepe Ordaz
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.