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Cuba, ¿revolución o reforma?, de Enrique Ubieta

Diálogo por el socialismo

La Jiribilla • La Habana

Fotos: La isla desconocida

Abiertamente polémico se reconoce el más reciente libro del intelectual cubano Enrique Ubieta: Cuba, ¿revolución o reforma? (Editora Abril, 2012). En él se recogen varios de los ensayos y comentarios publicados en su blog La isla desconocida, desde el cual el periodista ha venido reflejando muchas de las zonas álgidas de la guerra mediática e ideológica en la que se ha visto enfrascado el país.

Un libro de batalla, de pelea, de compromiso, que se desborda en más de un sentido y se convierte en referente para las y los revolucionarios. Así lo definieron, coincidentemente, los presentadores del volumen, el martes 24 de enero en la Casa del Alba Cultural.

Según Rolando González Patricio, director del Instituto Superior de Arte (ISA), este título significa un crecimiento en la obra del autor y es un “atentado al dogma y alarde de herejía revolucionaria”. Analiza desde nociones académicas los procesos del poder contemporáneo y disecciona las hegemonías, resaltó.

En su prosa, Ubieta mezcla creativamente textos de distinta índole para mostrar las encrucijadas de la sociedad cubana actual y defender su sistema político y social, polemizando sobre el rol del sujeto en la sociedad socialista. Según el crítico de arte Omar Valiño, Cuba, ¿revolución o reforma? focaliza el papel de practicar una política formativa más inteligente y atemporada a los tiempos que corren. Enmarca, continuó el vicepresidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el bombardeo al que somos sometidos cotidianamente en una guerra cuyo carácter es también cultural, y advierte notablemente el carácter decisivo de la cultura toda y de las artes para la sobrevivencia del socialismo.

Recomponer la historia no es el objetivo de Ubieta, señaló por su parte González Patricio, pero esta sirve al autor para mirar al futuro. “Se salva del signo del retrovisor, pues no está mirando atrás”, sino que está totalmente atento al porvenir de Cuba y la humanidad.

Entre los valores del texto se encuentra el no soslayar los argumentos e ideas de sus adversarios, o sea, los de aquellos que se oponen y critican a la Revolución. Luego de exponerlos con integridad, Ubieta acomete sus contraargumentos para demostrar la legitimidad del modelo cubano desde una noción contemporánea de combate en las ideas. Por eso, no es irrespetuoso con quienes no piensan igual, no califica u ofende, sino que convence con los propios hechos y el ejercicio del pensamiento.

También mira en las insuficiencias que desde dentro de la Isla, pudieran convertirse en aliadas de sus enemigos. Como señaló el economista Osvaldo Martínez, no solo critica sino que propone, por lo que la obra se declara “profundamente marxista”, teniendo en cuenta la creatividad y el análisis que aporta esta ideología, y no su criterio dogmático.

A juicio de Martínez, la principal idea del libro es que la victoria estratégica es de quien gane la batalla de la cultura, pues el socialismo es también una propuesta cultural alternativa al capitalismo.

Por otra parte, Valiño destacó el carácter depurado del lenguaje, que no renuncia a la comunicación directa y fluida pero desborda acervo cultural.

Al decir del rector del ISA, el volumen demuestra la capacidad táctica y estratégica del autor y combate, junto con los ataques que recibe la Cuba socialista, los problemas de la humanidad. “Habla de políticas reformativas desde una voz que invita al debate de ideas desde las atalayas de la transformación y no desde el dogma”, aseveró.

El libro dialoga con conceptos que tienen que ver con la Revolución, el socialismo y la solidaridad, pero también con las nociones del consumismo, derecha y capitalismo. Una buena parte de esa batalla se libra en el terreno de las ideas y especialmente en los medios de comunicación, algo que Ubieta tiene muy presente cuando realizó este proyecto.

En una entrevista con el portal digital Cubasí, el periodista declaró: “El juego es diabólico: los medios y los ideólogos del capital trasnacional presentan los cambios como si el Gobierno cubano retrocediera hacia el capitalismo, con el objetivo de hacer efectivo ese retroceso (que ellos califican de avance, claro). Los empujones, que a veces son jubilosos, a veces críticos —se golpea desde la derecha y desde "la izquierda" sistémica al capitalismo—, no ocurren para preservar la pureza revolucionaria (ya sabemos que la pureza no existe), sino para hacernos perder el equilibrio. Pero la guerra no se manifiesta solo en el terreno político, se expresa sobre todo —de manera menos perceptible—, en el terreno cultural: favorecer, estimular que se abran las compuertas del consumismo, y establecer los paradigmas globales de vida. Frente a la "pesadez" del conocimiento que el socialismo propone —toda revolución auténtica necesita alfabetizar y elevar al máximo el nivel de instrucción de la población—, el capitalismo se presenta como juego, fiesta, diversión frívola. La industria del entretenimiento no se concibe para hacernos pensar, sino para evitar que pensemos. Los hombres y mujeres de éxito no son para el capitalismo, ni aquellos que trabajan duramente entre cuatro paredes para descubrir el agente transmisor de una enfermedad, los artistas que sufren en la soledad de sus estudios para crear una nueva obra, los deportistas que entrenan día tras día sin el aplauso de las gradas, para conseguir una medalla o una marca; para el capitalismo los exitosos son los mejor pagados, los que más venden, los que mejor visten. Ese es el simbolismo equivocado de las cadenas de oro, que a veces cuelgan en el pecho de nuestros cantantes y deportistas de éxito. Trabajamos por que el científico, el artista, el deportista o el trabajador que produce bienes tengan una remuneración acorde a lo aportado, sin que su valor social se pervierta y se deduzca de lo que tengan o exhiban. El libro pretende que miremos hacia nuestros valores y nos percatemos de que la guerra que nos puede tumbar no necesariamente empieza por la toma del poder, aunque termine en ella; si nos cambian el concepto de vida, si nos dejamos devorar por la cultura capitalista (la del consumismo), ya perdimos la batalla. El socialismo, o es la adopción consciente de un modo de vida, de una cultura alternativa a la capitalista, o es nada.”

Con su más reciente libro, Ubieta reconoce el lugar del individuo y del intelectual de izquierda en el socialismo, se sumerge en las zonas más peliagudas del debate político contemporáneo, desde una visión de compromiso. Bien lo concluyó el filósofo Rubén Zardoya: esta obra es consecuencia de todo lo plasmado en los anteriores textos de Ubieta, un pensamiento que no hace concesiones y destaca por su coherencia.

 
 
 
 
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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.