La Habana. Año X.
31 de DICIEMBRE de 2011 al 6 de ENERO de 2012

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Adiós a un 2011 con destello audiovisual
Joel del Río • La Habana

Intentamos resumir los 365 días del año 2011, en el audiovisual cubano, a través de las siguientes viñetas. El compendio si bien no aspira a lo exhaustivo al menos resulta ilustrativo de cuáles han sido las obras, los protagonistas y las principales tendencias para tener en cuenta.

El éxito cinematográfico del año, elogiado por la prensa y por el público, ha sido la película de aventuras, protagonizada por dos niños de diferente estatus económico, Habanastation, ópera prima de Ian Padrón. Conocido por numerosos videos musicales, entre los cuales destacan los dedicados a Buena Fe o Sampling, y los documentales Fuera de liga y Luis Carbonell, después de tanto tiempo, el joven cineasta consiguió despertar el interés de más de 300 mil espectadores en las salas de cine de todo el país, con esta producción del ICAIC, el ICRT y La Colmenita, que clasificó como una de las películas cubanas más taquilleras de los últimos años. Fuera de Cuba, Habanastation demostró también su capacidad de impacto, sobre todo por el premio, a finales de julio, en el Festival norteamericano de Traverse City (Michigan, EE.UU.) que dirige el cineasta estadounidense Michael Moore, y por la repercusión del estreno en Miami, el 30 de agosto. Posteriormente fue elegida por el ICAIC para representar a la Isla en la competencia por una candidatura al Oscar 2012 a mejor película extranjera, y compitió en el Festival de Cine Internacional de San Juan (Puerto Rico) que otorga un premio único a la Mejor Película Caribeña.


Ian Padrón director de Habanastation y protagonistas del filme

Pero si hablamos de cine realizado por gente joven, debemos recordar, in extenso, los principales premios de la Muestra Joven del ICAIC, que arribó a su décima edición, y se celebró entre el 22 y el 27 de febrero. Entre las obras más exitosas y premiadas del evento, consagrado como siempre a la revelación y la novedad, estuvieron el largometraje de ficción Memorias del desarrollo, de Miguel Coyula (premiado como mejor ficción, mejor música original), y el documental Cisne cuello negro, cuello blanco, de Marcel Beltrán. En el segmento de mejor animación fue nombrado La segunda muerte del hombre útil, de Adrián Replanski, también elegido como la mejor banda sonora y la obra mejor dirigida del evento. Entre las menciones del concurso estuvo el documental Uno al otro, de Milena Almira. El premio a la mejor fotografía fue para Luis Najmías Jr. por Comité 666, mientras que el de la mejor edición fue compartido por Kenia Rodríguez por Bohío y Joanna Montero por Autorretrato con árbol. El premio al mejor guion fue para Damián Sainz por Jeffrey, el proyecto. Los premios colaterales apuntaron a destacar, sobre todo, los documentales Cisne cuello negro, cuello blanco; Papalotes (Ariagna Fajardo); El inexorable (Alán González y Stephanie Tabárez), y las ficciones Memorias del desarrollo; Los bañistas (Carlos Lechuga) y Autorretrato con árbol (Juan Carlos Calahorra).

Debe mencionarse también la retrospectiva-homenaje consagrada a volver a exhibir algunas de las obras más significativas que pasaron por las pantallas en esta década de Muestras; la sección Haciendo cine donde se discutió la posibilidad de contribuir con la producción de algunos de los 13 guiones inéditos en franca competencia de pitching y se presentaron sendos libros consagrados, de alguna manera, a justipreciar el audiovisual joven (Romper la tensión del arco. Movimiento cubano de cine documental, del cineasta Jorge Luis Sánchez, y Cien caminos del cine cubano, coescrito por Marta Díaz y Joel del Río). En otros segmentos de la Muestra Joven, menos vinculados a los avatares del concurso y de los premios oficiales o colaterales, se exhibió, por primera vez, en la noche inaugural, el nuevo largometraje de ficción de Lester Hamlet, titulado Fábula, que estaba por entonces en pleno proceso de terminación, y que sería concluido para el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, donde ganaría, en diciembre, el tercer premio Coral del concurso de ficción.

Lester Hamlet estuvo disfrutando todo el año el éxito entre la crítica y el público por el estreno nacional de su ópera prima Casa vieja. Con la presencia de su director, el filme se presentó en la ciudad canadiense de Vancouver, el 7 y el 9 de septiembre, en la Pacific Cinémathèque y en el SFU Harbour Centre, respectivamente. El filme cubano participó en el Vancouver Latin American Film Festival (VLAFF) donde compitió por el premio principal del evento, y pocos meses antes había pasado por los festivales latinos de Chicago y Nueva York. El VLAFF cuenta con frecuencia anual y se celebra desde 2003 con el objetivo de promover la exhibición en Canadá del cine latinoamericano. Lester Hamlet es conocido en este ámbito desde que participó, en ediciones anteriores del evento, como uno de los realizadores implicados en Tres veces dos y como editor de La edad de la peseta. La película, aureolada por el desempeño magnífico de sus intérpretes (Isabel Santos y Albertico Pujol recibieron el Caricato 2010 de Mejor Actuación en Cine, otorgado por la UNEAC) se exhibió también en Venezuela, como parte del convenio entre el ICAIC y Amazonía Films que permitió el estreno en aquel país de Lisanka y Páginas del diario de Mauricio.


Casa vieja

Además de disfrutar el éxito de sus dos primeros largometrajes de ficción, Lester Hamlet dirigirá la próxima edición del Festival Internacional de Cine Pobre, que ocurrirá del 17 al 22 de abril de 2012 y se dedicará al pueblo de Gibara, donde surgió la cita en 2003. Fundado por Humberto Solás (1941-2008), el encuentro es escenario ideal para la promoción de un séptimo arte de gran calidad estética, de contenido y bajo presupuesto para su realización, donde se aprovechen las posibilidades de la tecnología digital. El Festival y su nueva dirección tienen entre sus proyecciones convertir a la Villa Blanca de los Cangrejos, en un enorme set donde cineastas de varios países rueden sus creaciones. En cuanto a Fábula, el segundo largometraje dirigido por Lester Hamlet, su acción transcurre en La Habana actual, donde dos jóvenes intentan saber si el amor y ciertas aspiraciones pueden prosperar en una ciudad definida por la adversidad. El filme cuenta con música de Harold López-Nussa, fotografía de Sveinung Bokn, Vivian del Valle en la dirección de arte. En los protagónicos están Carlos Luis González, Alicia Hechavarría y Alfonso Quijada, escoltados por un elenco en el cual reaparecen algunas presencias de Casa vieja: Susana Tejera, Yadier Fernández y Adria Santana, una de las grandes actrices de la escena cubana de todos los tiempos, lamentablemente fallecida a finales de septiembre.

La actriz cubana Yahima Torres fue elegida entre los profesionales nominados al más conocido galardón que otorga el cine francés, el premio César, por su interpretación de la sudafricana tratada como atracción de feria, en la Europa de finales del XIX, en Vénus noire, papel que le valió recientemente el Lumière (premio de los periodistas extranjeros acreditados en París) y copiosos elogios de la prensa cuando la película se exhibió exitosamente en el último festival de Venecia. Nominada al César en la misma categoría que le valió el premio Lumière, el de actriz promesa, la joven cubana fue dirigida en Vénus noire por Abdelatif Kechiche, importante cineasta de origen tunecino cuyas tres películas anteriores (La Faute à Voltaire, L’Esquive y La Graine et le mulet), todas ellas vistas en Cuba, se relacionan con la erosión de la esencia humana en circunstancias extremas. Yahima Torres volvió a Cuba para presentar su estremecedora actuación en Vénus noire, dentro del Festival de Cine francés, el segundo evento audiovisual en cuanto a cantidad de espectadores e importancia cultural.


Vénus noire

Otro de los actores nuestros que triunfó este año fue Vladimir Cruz. El veterano director mexicano Arturo Ripstein (El lugar sin límites, Profundo carmesí) levantó elogios en el más reciente Festival Internacional de San Sebastián con Las razones del corazón, adaptación libre y contemporánea de Madame Bovary. En la película, que está realizada en blanco y negro y se ambienta en el México actual, la heroína romántica toma el cuerpo de Emilia, interpretada por la actriz mexicana Aracelia Ramírez, una mujer casada y obsesionada por uno de sus vecinos, un joven músico que interpreta el cubano Vladimir Cruz, de fama internacional por Fresa y chocolate, Lista de espera o El cuerno de la abundancia. En el mismo Festival de San Sebastián fue aplaudida la decisión de concederle el premio a la mejor a actriz a la española María León por La voz dormida, de Benito Zambrano, elegida en diciembre para clausurar el Festival de La Habana.

El Festival de Cine de Sundance, vitrina mundial de la cinematografía independiente desde 1981 hasta ahora, aplaudió la exhibición de Boleto al paraíso, una de las tres películas latinoamericanas elegidas (la mexicana Asalto al cine y la colombiana Todos tus muertos fueron las otras dos) para concursar en este evento, que abarcó 11 días de intenso ajetreo en el pequeño centro vacacional de Park City, estado de Utah. Basada en la historia real ocurrida en 1993, sobre un grupo de jóvenes que se autoinfectaron con el virus del VIH/sida, la película de Gerardo Chijona representa un cambio en su registro habitualmente humorístico. El director de Adorables mentiras, Paraíso bajo las estrellas y Perfecto amor equivocado, todas ellas presentadas en este evento, se declaró muy satisfecho con el trabajo de los jóvenes intérpretes, mientras que una parte de la crítica presente en el festival destacó no solo la calidad del elenco, sino en particular la labor de la protagonista Miriel Cejas, quien encarna a Eunice, el personaje que menos habla en el filme y cuyo rostro aparece en pantalla durante mucho tiempo en primer plano, con un dominio completo del proceso sicológico de su personaje, según reconoció la prensa acreditada. Luego de exitosas presentaciones en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano, en el norteamericano de Sundance, y del estreno en Cuba el 24 de marzo, dentro de las actividades conmemorativas por el aniversario 52 del ICAIC, Boleto al paraíso, fue premiada en el festival de Málaga y en Nueva York.


Boleto al paraíso

La edición número 14 del Festival de Cine Español de Málaga, que este año contó con una importante participación latinoamericana en concepto de coproducción con España, reconoció como ganador, en la sección Territorio Latinoamericano, al filme cubano, fotografiado por el maestro Raúl Pérez Ureta y con guion creado a seis manos por Chijona, Maykel Ponjuán y el escritor Francisco García (Lisanka). En la clausura del Festival de La Habana en Nueva York se dio a conocer que Boleto al paraíso recibía el Havana Star Prize como mejor filme de ficción, mientras que el mejor documental fue Operation Peter Pan: Flying Back to Cuba (EE.UU. -Cuba), de Estela Bravo. El principal evento de homenaje y retrospectiva promovido por el Festival de Cine de La Habana en Nueva York, que se celebró entre el 7 el 15 de abril, consistió precisamente en un tributo a Chijona dentro del cual se exhibió no solamente su más reciente filme, sino también sus premiados documentales Kid Chocolate (1987), Una vida para dos (1984) y Cuando termina el baile (1985), además de los largometrajes de ficción Adorables mentiras (1991) y Perfecto amor equivocado (2003). Por otra parte, el Havana Film Festival in New York exhibió también Afinidades, codirigida por Jorge Perugorría y Vladimir Cruz; Lisanka, de Daniel Díaz Torres, y el drama filial Casa vieja, de Lester Hamlet. Boleto al paraíso se presentó en los prestigiosos encuentros de Lima (Perú), en la sección Focus on World Cinema de Montreal (Canadá) y se ubicó entre los diez títulos seleccionados para la competencia principal del festival de Biarritz (Francia), entre otros.


Afinidades

Premiada en los festivales de La Habana, Huelva y Lima, José Martí, el ojo del canario, la más reciente película de Fernando Pérez participó en el Festival Internacional de Cine de Miami (MIFF) celebrado entre el 4 y el 13 de marzo. Del español Fernando Trueba, se pudo apreciar el exitoso filme de animación Chico & Rita, ambientado parcialmente en Cuba. La vida es silbar y Suite Habana, ambas de Fernando Pérez, también fueron exhibidas en el Festival de Miami y provocaron grandes polémicas en ciertos sectores del exilio cubano, como mismo incentivó la controversia José Martí, el ojo del canario, incluso antes que se viera la película en aquella ciudad. Pocos días antes, Fernando Pérez había sido honrado, junto con destacadas personalidades e instituciones, con el premio Periódico Patria, que se otorgó por primera vez pero será conferido anualmente a periodistas, realizadores y comunicadores que promuevan el legado de Martí. Fernando Pérez declaró a la AIN que el premio lo merecía todo el equipo participante en la realización y que era imposible imaginar mayor recompensa que el calor con que el público cubano recibió su película. Por otra parte, el director de Madagascar y La vida es silbar fue reconocido, junto con el programa televisivo Espectador crítico y varios intelectuales y académicos con el sello José Manuel Valdés Rodríguez, que otorga la Universidad de La Habana. Rolando Pérez Betancourt y Frank Padrón, críticos de cine y presentadores de espacios de televisión, también merecieron el sello, que distingue a personalidades e instituciones dedicadas al estudio, promoción y divulgación del séptimo arte. La película de Fernando Pérez fue nominada más tarde, en la categoría de mejor película iberoamericana, a los premios Ariel que otorga anualmente la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

Crónica entrañable de la historia del realizador Santiago Álvarez y de su emblemático Noticiero ICAIC Latinoamericano, el documental Memoria cubana se convirtió en un éxito en su presentación en París, a juzgar por las ovaciones del numeroso público que asistió emocionado a la proyección de estos 70 minutos consagrados a valorar los 30 años de labor de Santiago Álvarez y su equipo. Codirigido por el director de fotografía cubano Iván Nápoles y la cineasta brasileña Alice de Andrade, hija de uno de los protagonistas del Cinema Novo de Brasil, Joaquim Pedro de Andrade, Memoria cubana fue laureado con el Tercer Premio Coral en el Festival de La Habana en diciembre de 2010 y resume imágenes sobre la Crisis de los Misiles, la invasión de Playa Girón, la guerra contra Vietnam, el Crimen de Barbados, el terremoto que sacudió a Perú, África y sus luchas independentistas, y la vida cotidiana en Cuba. “Memoria cubana fue la posibilidad de profundizar en las raíces del séptimo arte cubano, de intercambiar con personalidades que son parte de una historia trascendental, y al mismo tiempo, mi tributo de amor y amistad a la Isla”, comentó a Prensa Latina Alice de Andrade luego de la presentación en París.

El Jurado de la séptima edición del Premio Adolfo Llauradó 2010, auspiciado por la Asociación de Artistas Escénicos de la UNEAC y la Asociación Hermanos Saíz decidió que los jóvenes intérpretes dominaran las nominaciones en cuanto al cine. Fueron reconocidos los trabajos de Miriel Cejas, quien debutó el pasado año en Lisanka, de Daniel Díaz Torres y Boleto al paraíso, de Gerardo Chijona. Entre las actrices están también Lynn Cruz, por Larga distancia (de Esteban Insausti); Dunia Matos, por Boleto al paraíso, y Dayana Legrá, por Molina’s feroz (de Jorge Molina). En el apartado de actuación masculina, los nominados son los actores Tomás Cao (Larga distancia) y Héctor Medina (Boleto al paraíso). En la octava edición del Premio Adolfo Llauradó, dominaron las postulaciones los jóvenes actores y actrices. En cuanto al cine aspiraron al galardón: Claudia Alvariño (Habanastation), Alicia Hechavarría (Fábula) y Laura Ramos (Chamaco), por la parte femenina; y Fidel Betancourt y Caleb Casas (Chamaco), y Carlos Luis González (Fábula), por la masculina. Fueron seleccionadas en televisión, Miriel Cejas (teleplay Extravío), Dailenis Fuentes (Casa de cristal) y Beatriz Viñas (Soledad), como mismo sucedió con Rolando Chiong (Añorado encuentro) y Héctor Medina (Adrenalina 360).


Lisanka

Siete historias diferentes, cada una nombrada con un día de la semana, filmaron en la capital cubana, hasta el 6 de mayo, los directores argentinos Pablo Trapero y Gaspar Noé, el español Julio Médem, el francés Laurent Cantet, el palestino Elia Suleiman, el cubano Juan Carlos Tabío y el actor boricua Benicio del Toro como parte de un largometraje, muy en la tónica de los anteriores Paris Je t’aime y New York I Love You. La coordinación general de los guiones está a cargo del escritor cubano Leonardo Padura, y se trata de una coproducción franco-española que tiene como título provisional Siete días en La Habana y se filmó en locaciones comunes y emblemáticas como el Hotel Nacional o el Malecón. “Pretendemos dar una imagen costumbrista sobre la realidad de la ciudad, algo que quizá no siga siendo así dentro de un tiempo”, según explicó en conferencia de prensa Álvaro Longoria, quien junto con Gael Nouaille, Didar Domehri, Laurent Baudens y Fabian Pisani producen el filme. Las historias, de 15 minutos cada una, tienen argumentos y géneros independientes, pues se mueven del drama a la comedia, pero mantienen una línea temática que las conecta. Siete días en La Habana cuenta con un elenco de lujo en el que aparecen el norteamericano Josh Hutcherson, protagonista del corto El yuma, que dirigió Del Toro y en el que también actúan los cubanos Vladimir Cruz, Daisy Granados y Luis Alberto García; el director serbio Emir Kusturica, quien junto con el músico Alexander Abreu, en el papel de un chofer, componen el capítulo titulado Martes, que condujo Trapero, y el alemán Daniel Brühl (en la historia de Médem), entre muchos otros. Durante la filmación de su corto, Kusturica aprovechó para presentar su último documental Maradona, en el Teatro Mella. Con música de los cubanos Kelvis Ochoa y Descemer Bueno, Siete días en La Habana tiene previsto su estreno para finales de este año.

Pocas películas cubanas han generado tanta atención mediática, dentro y fuera de la Isla, como Juan de los Muertos, segundo largometraje de Alejandro Brugués (Personal Belongings) y la primera película sobre muertos vivientes que se rodó a finales de 2010, se puso a punto varios meses después, en septiembre se estrenó en el Festival de Toronto y cuatro meses después en La Habana, donde alcanzó, por supuesto, el premio de la popularidad. En un tono de comedia satírica, el filme metaforiza la costumbre cubana de huir de los problemas o montar un negocio para tratar de resolverlos. Brugués declaró en numerosas entrevistas que se proponía jugar con los códigos de las películas de zombis, burlarlos, y también exponer mediante la exageración las cubanísimas maneras de afrontar la crisis. Mientras le daba los toques finales a la edición de su película, el director y guionista también declaró que su referente más cercano, en el cine cubano, fue Vampiros en La Habana, de Juan Padrón, al parecer la única comedia que presenta códigos humorísticos y paródicos similares de alguna manera a este Juan de los Muertos.

Otra de las grandes noticias del año concierne al Archivo Fílmico del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) que reabrió sus puertas luego de su restauración y modernización tecnológica, mediante un proyecto en el que participaron la Junta de Andalucía, el convenio de cooperación integral entre Cuba y Venezuela y el Ministerio de Cultura cubano. El día de la reinauguración, se explicó que en las bóvedas del recuperado archivo se preserva toda la producción documental cubana en blanco y negro, y la totalidad de las ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano. Con un nuevo diseño y la adquisición de nuevos espacios se logró incrementar la capacidad de almacenaje del patrimonio fílmico cubano, en óptimas condiciones para su conservación. La reapertura fue una de las acciones motivadas por la celebración del aniversario 52 del ICAIC. Los Archivos Fílmicos de Cuba, considerados entre los más importantes de América Latina, guardan más de 30 mil rollos de películas, de los cuales aproximadamente una quinta parte es cine cubano, más de dos mil 300 carteles y unos 600 guiones. El material fílmico más antiguo en sus bóvedas es una serie de imágenes de vistas de La Habana, desfile de tropas e incluso desfile de modas, captadas con una cámara en los años 1909 y 1910 y agrupadas en la película Memorias de una vieja cámara. El Archivo Fílmico Nacional conserva también imágenes que recorren desde los primeros años de la Revolución Cubana y buena parte del cine estadounidense de los años 40 y 50 del siglo pasado.

Un personaje de celebridad universal, y por ello de exótica presencia en el cine cubano, protagoniza una de las más recientes producciones del ICAIC, rodada en este año y estrenada en diciembre. Vinci se titula el largometraje, o más bien mediometraje extendido, escrito y dirigido por el cubano Eduardo del Llano, y cuenta el breve encarcelamiento que padeció Leonardo da Vinci a los 24 años en Florencia. “Es un drama centrado en la gran pregunta de para qué sirve la belleza y su importancia para el ser humano, y estoy dando aquí mi versión”, declaró a la agencia EFE, Del Llano, guionista de Alicia en el pueblo de Maravillas, La vida es silbar y Perfecto amor equivocado, entre otras. La historia tiene su punto de partida en un hecho histórico recogido en las biografías de Da Vinci, quien en 1476 fue encarcelado durante dos meses por un delito menor en Florencia, donde trabajaba como aprendiz del taller de Verrocchio. Además de Da Vinci, la cinta incluye a tres personajes en prisión y “no tiene nada que ver con Cuba” porque se trata de una película “literalmente histórica”. El único set para Vinci se ubicó en áreas de la fortaleza colonial de San Carlos de La Cabaña en La Habana. Al igual que el equipo de producción, todo el elenco de la película es cubano y el personaje de Leonardo está interpretado por el joven actor Héctor Medina, quien debutara exitosamente con Boleto al paraíso. Según resaltó, le molesta que “todas las películas sobre los personajes históricos sean de Hollywood o europeas” y lamenta que el cine cubano haya olvidado un poco la “vocación universal” debido a “contingencias” como las económicas. “Para mí esto es una pequeña cruzada. Me encantaría ver una película peruana de fantasía o una colombiana sobre Espartaco”, dijo Del Llano, quien aseveró que con esta cinta hace un aparte en las obras satíricas y polémicas de “la serie de Nicanor”.

Santiago de Cuba volvió a ser sede por duodécima ocasión del Festival Internacional de Documentales Santiago Álvarez in Memoriam, clausurado el 13 de marzo con la entrega de su Gran Premio al documental venezolano Barrabás, de Giuliano Salvadores. El único documental cubano que alcanzó alguno de los premios importantes fue En el cuerpo equivocado, de Marilyn Solaya, mientras que en la categoría de proyecto fue laureado Henry Reeve, yo soy de donde se muere, presentado por el guionista santiaguero Josué Francisco Rojo Acosta. El crítico Frank Padrón, colaborador habitual del certamen, subrayó en su reseña para Juventud Rebelde la significación del documental Los 100 sones de Cuba, interesante propuesta del compositor Edesio Alejandro, en el que se estrena como realizador como paso previo al largometraje de ficción que prepara.


En el cuerpo equivocado

El controvertido y muy notable documental cubano El mundo de Raúl, codirigido por las egresadas de la Facultad de los Medios Audiovisuales del ISA, Jessica Rodríguez y Zoe Miranda, y el corto de ficción Vecinos, del dominicano Argenis Mills, de la EICTV, se repartieron la mayor parte de los principales galardones en el recién concluido festival de escuelas de cine radicadas en Cuba. Premiado también en la penúltima Muestra Joven del ICAIC, El mundo de Raúl, alcanzó el Gran Premio del Imago, además de los reconocimientos como mejor documental, mejor edición y mejor dirección. Vecinos fue reconocido como mejor corto de ficción y mejor sonido. La vida de los peces tropicales, de Javier Arévalo, también egresado del ISA, fue destacada por los valores de su dirección de arte y su producción, y el documental El uno al otro, de Milena Almira fue elegido como la obra más popular del evento. En el evento tuvo lugar un conversatorio orientado a ilustrar sobre técnicas narrativas y construcción del guion protagonizado por los guionistas Arturo Arango (Lista de espera, El cuerno de la abundancia) y Xenia Rivery (Ciudad en rojo).

El Comité organizador de la XV Feria Internacional Cubadisco 2011 dio a conocer las 105 producciones que optaron por los diferentes premios en las treinta categorías designadas. En las categorías audiovisuales destacó la presencia de varios realizadores habitualmente destacados en producciones documentales o de ficción. Lester Hamlet dirigió los Conciertos Audiovisuales y respectivos DVD para Leoni Torres (Bajo la piel) e Ivette Cepeda (Estaciones), Ian Padrón hizo lo propio para Hernán López-Nussa Trio (Pas de Trois) mientras que Ángel Alderete se encargó del DVD Bardo, para Amaury Pérez, y Edesio Alejandro del titulado Los 100 sones cubanos. En la categoría de Making of repite Alderete con Amaury, y en cuanto al documental de género musical fueron reconocidos Regino Oliver (Soy como un niño distraído), Tony Lechuga (Tiempos de Duchesne) y el ya mencionado de Edesio Alejandro con su antología sonera.

En cuanto a los premios Lucas también incluyeron a varios cineastas y destacados realizadores de televisión: “Carnaval” (Raúl Paz y Joseph Cahill) quedó en la cima como la más destacada obra de su tipo en el año (galardonado también en la categoría de Dirección y Música Pop), el público y el jurado —en este caso en el apartado de Música Popular Bailable—, prefirieron, sin embargo, a David Calzado y Charanga Habanera con La suerte, de Alfredo Ureta. Este realizador, quien estrenó el largometraje de ficción La guarida del topo, con sus videos los premios Lucas correspondientes a Música Infantil (“Mambo Congrí”, Rita del Prado y Karma), y Música Tradicional y Folclórica (“La choza de Chacho y Chucha, Tony Ávila). Joseph Ross, por “Frío”, de Raúl Torres, igualmente estuvo entre los más distinguidos, al acaparar los premios correspondientes a Dirección de Arte, Edición (Daniel Diez Jr.) y Pop Rock. También estuvo entre los más premiados Ismar Rodríguez, primero acompañado por Wicho en “La estación” (Adrián Berazaín), el cual reunió la mayor cantidad de votos en Making of y Efectos Visuales; y luego con Julio C. Leal en “Trovando” (Gretel Cazón y William Vivanco), el vencedor en el apartado de Trova. Alejandro Pérez tuvo buena con su “Angry Boy”, de Sexto Sentido (Música Fusión y Dirección de Fotografía); y por la otra, gracias a “Con dinero y pasmao”, de El Micha (Artista Novel y Reguetón). Resultaron asimismo reconocidos Rudy Mora y Orlando Cruzata (“Decisión”, de Habana Sax, Instrumental y Vocal); y Raupa, Nelson, Mola y Tupac en Animación por “Mamífero nacional”, de Buena Fe, cuyo video “Pleiesteichon”, de Ian Padrón, salió victorioso en Banda Sonora.


La guarida del topo

Julio García Espinosa, Premio Nacional de Cine, recibió el 5 de septiembre el homenaje del ICAIC en la capitalina sala Charles Chaplin dentro de un año 2011 que ha sido de celebraciones para el importante cineasta. Además de arribar a los 85 años de edad, se cumplieron 50 de su película Cuba baila. A propósito de esta última efemérides se publicó el libro Memorias de Cuba baila, una selección de textos de Dolores “Lola” Calviño y Mario Naito, especialistas de la Cinemateca de Cuba. Además de los documentos de gran valor testimonial que los investigadores logran rescatar, en el volumen sobresale un breve epistolario entre Julio y el italiano Cesare Zavattini, principal guionista del neorrealismo italiano y uno de los principales colaboradores del cine cubano en sus tiempos fundacionales. En 1955, García Espinosa, egresado de la Scuola Sperimentale di Roma, presentó el argumento de Cuba baila a Zavattini, aunque desconocía entonces cuán cercana podría estar la realización del filme y, mucho más, la posibilidad de que una institución gubernamental lo propiciara. El 8 de abril de 1961, Julio García Espinosa estrenaba ante el público cubano su primer largometraje de ficción, seguido por una prolífica obra en el ICAIC y en la cultura cubana.

El filme Sumbe, del director Eduardo Moya, que narra la batalla librada en una ciudad del mismo nombre en Angola, fue estrenado en las salas de cine de Cuba el 18 de agosto, luego de haber permanecido durante una semana en el Charles Chaplin. Con guion basado en testimonios reales, el drama bélico relata el combate, sucedido en marzo de 1984, en el que un grupo de obreros de la construcción, maestros, médicos, técnicos y asesores cubanos, detuvieron el avance de tropas de la UNITA. En conferencia de prensa, el director, quien estuvo también a cargo del guion, expresó que intentó “reflejar la guerra no como espectáculo sino como tragedia”.


Sumbe

Concebida como película coral, la obra se dedica a esos 176 combatientes cubanos, que se enfrentaron a cinco batallones con armamento superior y entrenados por militares sudafricanos y estadounidenses, detalló el también realizador de las series Los comandos del silencio y Algo más que soñar.

Unas 20 producciones de 11 países, entre ellas la cubana Larga distancia (estrenada finalmente en la salas cubanas en diciembre de 2011) y la venezolana Hermano, se exhibieron en la duodécima edición del festival de cine latinoamericano más antiguo y primero de su tipo en Nueva York, el Latinbeat 2011, que comenzó el 10 de agosto. Larga distancia contó con la presencia de su director, Esteban Insausti, y explora el impacto emocional del éxodo de cubanos durante los últimos años, a través de la historia de una mujer que trata de conciliar el reencuentro con sus amigos con el recuento de las pérdidas personales e íntimas. En la cita, una vitrina al séptimo arte latinoamericano, estuvieron representadas también diversas cinematografías del continente.


 Larga distancia

Un cine sencillo, apegado a la historia de los personajes propone Marina, el más reciente filme del realizador cubano Enrique Álvarez (La ola, Miradas) estrenado en el mes de octubre en salas cubanas. Interpretada por la joven actriz Claudia Muñiz, quien también fungió como coguionista, la película cuenta “una pequeña y común historia de amor”, según declaró la propia actriz. En conferencia de prensa, el director explicó el modo en que se enriqueció la película a partir del intercambio con habitantes de Gibara, pues el rodaje tuvo lugar íntegramente en esa pequeña ciudad de la provincia de Holguín donde también acontece el Festival Internacional de Cine Pobre. “Esta película me dio la oportunidad de conocer mejor a los actores, aprender a quererlos y entenderlos; pero sobre todo, a buscar lo mejor de ellos en su interior”, aseguró. Marina quiso rendirle homenaje al fallecido cineasta cubano Humberto Solás, y en el proceso de su realización contó con la colaboración del ICAIC, la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños y el Festival Internacional de Cine Pobre.

De los autores Sara Vega, Alicia García (ambas especialistas de la Cinemateca) y el diseñador Claudio Sotolongo es el libro Ciudadano cartel, el primer texto publicado en Cuba sobre los anuncios cinematográficos cubanos. Surgido con el propósito de atraer la atención del público sobre los filmes, el cartel cinematográfico alcanzó considerable valor artístico y poder de comunicación a partir de elementos gráficos y visuales como el color, los matices, el dibujo y la grafía. Ciudadano cartel da cuenta de la historia de la cinematografía cubana a través de investigación en los fondos del taller de serigrafía del ICAIC, la Biblioteca Nacional de Cuba, la Casa de las Américas, e incluso coleccionistas privados, catálogos y publicaciones periódicas. Cronológicamente se explica la evolución del cartel, su importancia como herramienta comunicativa y su valor como obra de arte a través de tres períodos (1960-1979, 1980-1999, y del 2000 al 2010), y del reconocimiento a los cuatro autores clásicos: René Azcuy, Antonio Pérez González (Ñiko), Antonio Fernández Reboiro y Eduardo Muñoz Bachs. Además de datos históricos, tendencia y elementos de rutina productiva, Ciudadano cartel contiene una muestra de las principales obras realizadas desde el surgimiento del ICAIC hasta la actualidad, y contribuye sustancialmente a la consideración del cartel cinematográfico cubano en tanto punto de confluencia de las artes visuales, la grafía, la publicidad y el cine. 

El cineasta argentino Fernando Birri realizó en Cuba durante agosto y septiembre la posproducción de su más reciente película, El Fausto criollo, basada en un clásico de la literatura de su país, el poema humorístico y gauchesco de Estanislao Campos, escrito en el siglo XIX. Director fundador de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños, donde concluyó la posproducción de su nueva película con algunos egresados cubanos, Birri inició su filme con la colaboración de la Escuela de Cine de Santa Fe, Argentina. Producido por el Ministerio de Innovación y Cultura y el Instituto Superior de Cine y Artes Visuales santafesinos, el proyecto fue creciendo con los años, como es usual en el realizador de clásicos del nuevo cine latinoamericano como Tire dié y Los inundados. El Fausto criollo fue filmado en Argentina entre finales de 2010 y principios de 2011. La dirección de fotografía está a cargo de Raúl Pérez Ureta, colaborador de Birri desde los tiempos en que realizaron juntos Un señor muy viejo con unas alas enormes, rodada en la Isla e inspirada en el cuento homónimo de García Márquez.

Un éxito de ventas constituyó la presentación, el 17 de agosto, del libro Sobre los pasos del cronista (Ediciones Unión), el primer libro publicado en Cuba sobre el novelista y crítico de cine Guillermo Cabrera Infante (Gibara, 1929-Londres, 2005). Los coautores, Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco alegaron que “el libro no es un alegato ni a favor ni en contra. No pretende tampoco reivindicarlo como un gran escritor cubano, porque no hace falta probar lo que ya se sabe. No busca dejar asentadas verdades eternas, sino abrir nuevos caminos”. Mirabal y Velazco acometieron la labor de reconstruir documentalmente la etapa que se delimita en el subtítulo del libro: El quehacer intelectual de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965, a partir del inconveniente de acceder a unas fuentes muy heterogéneas y dispersas. A lo largo de 217 páginas se documenta su trayectoria desde que dio a conocer sus primeros cuentos, en la segunda mitad de los 40, hasta mediados de los 60. Así, el libro va trazando no solo una imagen del Cabrera Infante de esos años sino una semblanza del contexto artístico y cultural dentro del cual el escritor tuvo una activa participación.

Y otro de los grandes acontecimientos del año fue, sin duda, la celebración del aniversario XXV de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. “Estamos preparando los próximos 50 años de la Escuela”, aseguró el actual director, el guatemalteco Rafael Rosal en rueda de prensa al interior de la edición 33 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Al final de la conferencia de prensa, Orlando Senna, segundo director de la Escuela tomó la palabra para reconocer que “la Escuela ha acompañado el tiempo con su comprensión de las nuevas tecnologías, los nuevos medios y nuevas estéticas sin perder su esencia original, pues se ha cumplido el sueño de los fundadores respecto a que los alumnos y exalumnos pudieran garantizar el relevo y se dedicaran a esparcir por todo el mundo los nobles principios que han alentado a esta Institución”. Poco antes de las palabras de Senna se había informado que la Escuela ha graduado 736 profesionales del audiovisual, en las principales especialidades del cine, y que estos egresados constituyen una red de colaboración e influencia de carácter multicultural y transnacional. Muchos de ellos regresan a la Escuela como profesores a compartir con los nuevos sus experiencias y oficio.

Para cerrar el año, ocurrió la edición número 33 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, nuestro mayor evento audiovisual, con la concurrencia de 562 obras procedentes de 46 países, entre los cuales la mayor representación correspondió a Brasil (250), Argentina (232) y Cuba (145). Aparte de la competencia, el Festival eligió, para sus secciones de homenaje, a cuatro personalidades o instituciones de honda trascendencia cultural. Se rindió tributo al pintor chileno Roberto Matta (cuatro documentales sobre su vida y obra), al cineasta cubano Humberto Solás (se exhibe la versión íntegra de El siglo de las luces) y a la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. Entre los homenajes-retrospectiva también estuvo la consagrada al escritor colombiano Gabriel García Márquez por su aporte al audiovisual latinoamericano. Fueron excluidos de la competencia el muy notable documental cubano Los bolos en Cuba, de Enrique Colina, y el filme experimental La piscina, de Carlos M. Quintela, dos producciones reflexivas, singulares, ambiciosas y que esperemos puedan encontrar al público a lo largo de 2012, un año que estará marcado también por el estreno del largometraje de temática gay Verde Verde, dirigido por Enrique Pineda Barnet. El próximo diciembre estaremos escribiendo sobre todo ello.

 
 
 
 

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ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2012.