La Habana. Año X.
17 al 23 de DICIEMBRE

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Larga distancia y también desde muy cerca
Joel del Río • La Habana

El debut en la dirección de Esteban Insausti (autor del tercer cuento de Tres veces dos, y del documental Existen) fue exhibido en el capitalino cine Charles Chaplin del 17 al 21. A partir del 22, Larga distancia estará en varias provincias de la Isla. Con las actuaciones protagónicas de Zulema Clares Hernández y Alexis Díaz de Villegas, el filme también incluye en su nómina actoral a Coralia Veloz, Verónica Lynn, Miriam Socarrás y Ania Bu.

Comercializada recientemente en los EE.UU. y Canadá, Larga distancia fue estrenada en el penúltimo Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y luego fue exhibida internacionalmente con carácter exclusivo en el New York Festival Film Society del Lincoln Center (New Directors). Más tarde, fue distribuida en Norteamérica a través de un programa del Museo de Arte Moderno de Nueva York para promover la obra de noveles y talentosos cineastas de la región. También fue aclamada en su trayectoria por universidades estadounidenses de elite como las del Harvard Film Institute, Yale University, Chicago University y, la más antigua, The College of William and Mary y alcanzó el premio especial del jurado del New England Festival of Ibero American Cinema, en EE.UU. Pero en Cuba no se había exhibido con amplitud. Ahora ha llegado su momento.

Catalogado entre los más prometedores autores del cine cubano cuando nos atrapó el virtuosismo formal de “Luz roja”, tercera historia en Tres veces dos (2004), y luego comprendimos que se afiliaba resueltamente a un cine anticonformista, en cuanto a la expresión y al concepto, a partir de documentales tan heterodoxos como Las manos y el ángel (2002) o Existen (2005), nadie se sorprendió con la complejidad formal, o más bien narrativa, de Larga distancia, y su ficción quebrada, circular; el palimpsesto genérico (melodrama, documental, cine encuesta, tragedia, drama filosófico y coral); los saltos en el punto de vista narrativo, y la casi constante ruptura de la unidad espacio-temporal.

Alejandro Pérez en la fotografía de llamativas angulaciones y rebuscados encuadres; el vivacísimo montaje de Angélica Salvador; la palpitante y comedida música de X Alfonso; y la gloriosa dirección de arte dispuesta por Alain Ortiz, en una gama de colores muy contrastados, contienden, con denuedo, por conferirle poder dramático y entidad a la inmensidad de cosas que nos muestran y cuentan. Desde los primeros planos se nos habla de un tiempo (los primeros años 90, la crisis de los balseros, el momento más cruento del período especial) evocado desde un presente de planicie, aburrimiento, soledad y frustración, por el personaje principal, Ana, el más enigmático de los cuatro principales.

Como se ha comentado muchas veces, a lo largo de la prolongada espera que antecedió al estreno de Larga distancia, la película está protagonizada por Ana, una mujer que vive en un suntuoso apartamento, sola; está de cumpleaños y decide invitar a algunos amigos, íntimos en otra época, a quienes no ve desde hace 15 años. Después que se establece esta premisa, el resto del filme transcurre, mayormente, en esa tertulia de repaso y puesta al día entre los cuatro amigos que rememoran momentos juntos; lo que pasó después de que dejaron de verse; lo que le ocurrió al techo desmoronado y a la abuela de Carlos, el músico; al padre alcohólico, nostálgico, y a la hija a punto de emigrar, de Ricardo, el negro santero; a la madre rusa y al padre abusador y ausente de Bárbara, la puta más sexy de La Habana y la otra mujer en el cuarteto de protagonistas. Porque Larga distancia integra sus grandes temas (los costados de la migración, la soledad y el naufragio a que te arriesgas, incluso quedándote) en los trágicos dilemas filiales de los amigos de Ana, quienes relatan, o tal vez rememoran y nos muestran, momentos de enfebrecida desgarradura.

Según asegura Yirmara Torres en el blog http://pedazodecuba.blogspot.com se trata de una película “llena de simbolismos, que habla de la emigración y sus causas, del desarraigo y del patriotismo. Es un resumen de la historia de los que se fueron y los que se quedaron. De las paradojas que vivimos a diario en este país, de la pérdida de valores y de los que subsisten. Una película de la gente que sigue amando a Cuba a pesar de los golpes. La historia del encuentro imaginario después de 20 años de cuatro amigos que juraron no separarse en su adolescencia, justo el día del cumpleaños 35 de Ana sirve de argumento para develar qué ha sido de sus vidas en ese tiempo. Esto acompañado de las introspecciones de la protagonista, descargadas en el diario, que se erige como otro hilo conductor de la historia. Larga distancia cuenta así la historia de una generación que le tocó crecer y hacerse adulta en el período especial. Una generación cuyos sueños quedaron truncos porque había que sobrevivir, pero todavía sigue luchando por ellos. Una generación que se debate entre irse o quedarse, porque las dos opciones tienen igual sus pros y sus contras. Una generación de amigos separados, cada uno con su realidad; de gente que no ha perdido su esencia. Larga distancia es una sensibilísima historia que habla, en síntesis, de ser cubano a pesar y gracias a todo”.

Según el comentario de Antonio Enrique González Rojas, que publica http://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com “a pesar de las imágenes de balseros cubanos intercaladas en sus créditos iniciales, Larga distancia aparenta ser una obra más sobre la middle age crisis; intimista velada de cuatro amigos treintones, asaeteadas sus espaldas por frustraciones y carencias afectivas, atormentados por sueños juveniles incumplidos y sobreabundancias grasas, pero en migrante clave cubana: adicionadas al panorama las tormentas del desarraigo, la soledad y la nostalgia. (…) En correspondencia con el obrar anterior de Insausti, caracterizado por meticulosa estética, generadora de ambientes opresivos hasta la desesperanza absoluta, o impersonales hasta la más alienada inhumanidad, Larga distancia luce impecable composición de atmósferas, cuya presencia casi protagónica en la cinta va más allá del mero escenario, deviniendo estos gélidos retablos y ajadas covachas, equivalentes especulares de las tormentas espirituales de los protagonistas”.

Larga distancia contiene material suficiente para cuatro largometrajes y tres documentales, pero a los críticos nos duele reprochar tanto el exceso conceptista, como el formalismo flagrante. Es que estamos muy precisados de películas diferentes y ambiciosas, dos características que regala Larga distancia a secuencias llenas. Además, la producción reciente de los cineastas más jóvenes, reconozcámoslo, a veces se pierde en las curvas del desaliño y la falta de profesionalidad, o languidece por falta de ideas con verdadera profundidad emotiva y estética.

Cuando se ha referido a sus proyectos más inmediatos, Esteban Insausti asegura que su segundo largometraje se titulará Vacío, y volverá a indagar sobre el tema de la nación y la identidad. Quedamos en la espera que ojalá no sea tan larga como la que antecedió al estreno de Larga distancia.  

 
 
 
 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.