La Habana. Año X.
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Algo de lo mejor en busca de Coral
Joel del Río • La Habana

El primero de diciembre abre sus puertas y pantallas la edición 33 del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, con la proyección de la comedia argentina Un cuento chino. Concurren en este evento 562 obras procedentes de 46 países, de ellas, se eligieron 120 en concurso en las seis categorías que confieren premios Coral. Los países con mayor representación en cuanto al conjunto de largos de ficción, cortos, mediometrajes, documentales y animados son Argentina (232), Brasil (250) y Cuba (145). A continuación, me refiero a algunos de los títulos argentinos y brasileños precedidos por su prestigio.

El Premio Sutherland a la Mejor Ópera Prima en la Edición número 55 del London Film Festival fue para una de las películas latinoamericanas más premiadas de 2011: Las acacias, del argentino Pablo Giorgelli. La película narra el viaje de una joven madre junto a su pequeña hija desde Asunción del Paraguay hasta Buenos Aires, y la relación que establece con el solitario y hosco camionero. La distinción del festival de Londres se sumaba a la Cámara de Oro en el Festival de Cannes, el Premio Horizonte en el Festival de San Sebastián, el Premio Mayor del Festival de Biarritz, el Premio Mejor Película en Oslo y el Premio Excelencia Fotográfica en Bombay.

Según el productor y director Ariel Rotter, Las acacias logra construir una conexión especial con el público gracias a que el director consigue envolver a sus actores en un universo de pequeñas revelaciones mediante la singular historia de amor que crece entre los tres protagonistas. Según la crítica, especialmente el suplemento cultural de El Mundo, en España, el filme “depara una de las propuestas más emotivas y memorables del último cine argentino. Sin alharacas, sin rodeos, sin efectismos ni sentimientos impostados. Un cine que, como si fuera un relato de Chejov o un poema de José Hierro, emplea lo justo y necesario para contar su historia y transmitir el sentimiento preciso”.

Quienes esperaban una película austera, con actores no profesionales, y ambiente “minimalista” se van a defraudar con El gato desaparece, último filme de Carlos Sorín, el director de Historias mínimas. Esta es una película de género, con todas las letras, y ese género es el thriller, con fuertes elementos sicológicos y de suspense, aunque no haya (casi) sangre, ni tiros ni persecuciones. Hay un prestigioso profesor universitario (Luis Luque) que sufre una crisis nerviosa y es internado en una clínica psiquiátrica durante casi dos meses. A partir del regreso a su casa, y de su intento de reinserción en la normalidad, el filme recrea la frontera difusa entre cordura y demencia.

El gato desaparece implica un viraje en la filmografía de Sorín: “Esta es una película construida milímetro a milímetro, que no tiene nada librado al azar, como las anteriores. Es ingeniería narrativa pura”. En el estilo y el tema del filme rondan los fantasmas de Edgar A. Poe, Roman Polanski y Alfred Hitchcock. La carrera de Carlos Sorín está signada por las historias que aparentan ser pequeñas. El cineasta porteño nacido hace 66 años comenzó a filmar en 1985, con ese clásico titulado La película del rey, y alcanzó nueva celebridad en 2002 con Historias mínimas que logró un destaque dentro y fuera de su país. Luego filmó El perro, otra historia “ínfima” y El camino de San Diego, sobre un leñador que peregrina hasta Buenos Aires creyendo ver a Maradona en un tronco que corta. “Son películas con pequeñas anécdotas que no son tan pequeñas, que se vuelven enormes”, dice Sorín. Con El gato desaparece realizó una película diferente. Pero en su próximo filme, cuyo rodaje comienza en tres meses, Sorín vuelve al trillo conocido. Se llamará Puerto deseado y transcurre en un pequeño pueblo de la Patagonia.

Un cuento chino y Aballay, el hombre sin miedo se convirtieron en las películas con más nominaciones para los Premios Sur, que entrega la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina. Uno de los estrenos más taquilleros del año ha sido Un cuento chino, comedia que muestra la historia de un excombatiente de Malvinas que tiene una vida gris y rutinaria hasta que un chino llega a la Argentina en búsqueda de su tío y le cambia totalmente el sentido a su existencia. Dirigida por Sebastián Borensztein, Un cuento chino alcanzó 14 candidaturas, mientras que el western gauchesco de Fernando Spiner, representante argentino al Oscar, alcanzó 13. El estudiante, de Santiago Mitre y Juan y Eva, de Paula de Luque consiguieron ocho nominaciones cada una. Los directores nominados fueron Borensztein, Mitre, Spiner y Carlos Sorín (El gato desaparece).

Entre los intérpretes nominados se encuentran por supuesto Moro Anghileri y Pablo Cedrón (Aballay), Julieta Díaz y Osmar Núñez (Juan y Eva) y el omnipresente Ricardo Darín por Un cuento chino. Por cierto, Ricardo Darín sigue trabajando sin parar para el cine argentino mejor reconocido, su nuevo proyecto será el filme dirigido por Pablo Trapero Villa, en el cual interpretará a un sacerdote de la Iglesia Católica. Su película Un cuento chino representará a la Argentina en los Premios Goya, que se entregarán en Madrid, el 19 de febrero del año próximo, tras un largo periplo de estrenos en Europa. Un cuento chino y Aballay, el hombre sin miedo compiten también por los Premios Sur en los rubros de mejor fotografía, montaje, dirección de arte, vestuario, música original y sonido. Los ganadores del Premio Sur se conocerán en diciembre próximo.

El género más en boga al interior del cine brasileño contemporáneo parece ser el criminal en variante policiaca, a juzgar por el triunfo de José Padilha con Tropa de Elite II, con guion de Bráulio Mantovani y protagonizada por el actor Wagner Moura, como el ya célebre Roberto Nascimento, capitán de un batallón de elite de la policía militar de Río. A diferencia del primer filme, que aborda el drama del narcotráfico y la corrupción policial, en la segunda parte el enemigo es la misma policía que actúa de forma mafiosa, en el dominio de comunidades empobrecidas y exigiendo pagos por una serie de servicios. A su estreno en EE.UU., Tropa de Elite II ha sido comparado con los mejores filmes de Coppola y Scorsese.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.