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Embajadores de Broadway en Cuba
Helen Hernández • La Habana
Fotos: Buby

Persistencia, suerte y talento —en ese orden— son las cualidades necesarias para entrar a la gran industria del espectáculo de Broadway. Así lo acentuó el productor de teatro musical Marc Aronoff durante una de las sesiones teóricas del 14 Festival Internacional de Teatro de La Habana, parafraseando la definición que hiciera el actor Laurence Olivier sobre su profesión.  

“Existen muchas personas con talento en Nueva York, pero solo algunas pueden llegar a ser parte de una compañía de Broadway. Lo primero es limpiar mesas en los restaurantes de la ciudad, donde han trabajado muchas de las estrellas de hoy”, confirmó Aronoff. 

Se trata de una de las más grandes industrias del espectáculo en el mundo, donde el éxito comercial va de la mano con la excelencia artística y, por tanto, impone la competitividad. Las superproducciones pasan años en cartelera, como sucede con Cats, Chicago o Cabaret, pues el público y la crítica marcan el pulso dinámico de la escena. Las grandes figuras dominan por igual el canto, el baile y la actuación y unen su talento a todo un entramado de iluminación, escenografía, vestuario, orquestación, montaje coreográfico y gestión de producción, hasta devolver una pieza única en el escenario.  

Aronoff, exbailarín y coreógrafo, vino a Cuba como parte de una representación de la compañía Nederlander Worldwied Entertainment, con el espectáculo Embajadores de Broadway, estrenado este jueves en el Gran Teatro de La Habana y en cartelera hasta el domingo 5 de noviembre. La puesta reúne algunas canciones de 17 espectáculos, entre los más importantes de Broadway de los últimos 50 años. La muestra será un abanico de estilos musicales presentes en este circuito teatral gracias a las interpretaciones de Luba Mason (Chicago y Las locuras de Will Rogers), Jeremy Roberts (Chicago), Norm Harx (Chicago) y Rob Evan (Jekyll and Hyde, Los miserables y Tarzán), a cargo de la dirección general. 

El creciente interés en Cuba por este tipo de espectáculos, de los cuales se han realizado varias adaptaciones por compañías nacionales, hizo pensar a Aronoff en la posibilidad de entablar un intercambio creativo entre ambas naciones. Durante su visita hace unos años a la Isla para impartir un taller de canto tuvo la idea de trabajar con directores de teatro en Cuba, a fin de ampliar el conocimiento y la influencia del estilo de los musicales estadounidenses en la Isla. El apoyo de Robert Nederlander Jr., director de la compañía, resultó fundamental para lograr su empeño, materializado en la presente visita.  

Junto con las presentaciones en vivo, los artistas impartieron varios talleres sobre las características de los procesos creativos y arquitectura del montaje en la producción de musicales, destinados a estudiantes y profesionales de la escena en la Isla. Entre 13 y 15 músicos salidos de estos talleres compartieron escenario con las figuras estadounidenses durante su actuación en Cuba.  

Internacionalizar Broadway 

Nederlander Worldwied Entertainment data de 1912 y fue fundada por David T. Nederlander con sede en Detroit, Michigan. Es una de las mayores compañías operadoras de teatro y música en vivo en EE.UU., con incidencia en alrededor de 40 teatros de la famosa avenida de Nueva York. Una de las características de la empresa artística es llevar sus espectáculos a otras zonas del mundo, con especial interés en las economías en desarrollo. Así se garantiza la expansión de este estilo de teatro musical surgido en la nación norteña, así como su difusión internacional. Además de las estadounidenses, tienen sedes en Londres, Reino Unido y China, donde han logrado notable influencia.  

Según explicó Nederlander Jr. a La Jiribilla, su empresa “busca ir a los lugares donde hay interés por Broadway y con ello retroalimentarse para mejorar esas áreas del teatro neoyorkino que suscitan atracción”. De ahí el propósito de trabajar con estudiantes y profesionales del teatro en Cuba, con vistas a establecer un futuro intercambio entre la industria de Broadway y la cultura de la Isla, además de capacitar a los artistas locales en la creación y producción de musicales de esa envergadura. 

La reanudación reciente de los puentes de comunicación cultural entre Cuba y EE.UU. favorece esta posibilidad, en opinión del dueño de la compañía. “Las relaciones y el conocimiento entre ambas naciones ha crecido. En mayo hubo un festival cultural en EE.UU. en el cual estuvieron presentes distintas representaciones cubanas, con muy buena aceptación. Por eso creo que están dadas las posibilidades de desarrollo de una producción desde Cuba con el estilo de Broadway. Buscamos introducir a nuestras distintas audiencias la manera original de trabajo que pueden tener los cubanos. No se trata propiamente de un show cubano en Broadway, pero algunas de las actividades teatrales de acá podemos trasladarlas al público neoyorkino.” 

Por su parte, Aronoff celebró la posibilidad de diálogo entre su país y el antillano. “Intentamos descubrir el talento cubano, trabajar con él y esperamos algún día poder llevarlo a Broadway”. Sobre lo que ha visto en Cuba de teatro musical, el productor prefirió concentrarse en la importancia de que prolifere esta vertiente, si bien dejó clara la importancia de lograr que en la escena se combinen con los mismos niveles de calidad la actuación, el baile y el canto, algo todavía poco frecuente en la Isla.   

Teatro & Industria 

Los productores y actores de Broadway explicaron los entresijos de la industria del espectáculo musical en su país, diferente en contexto a lo que sucede en Cuba, donde la mayor parte del teatro es subvencionado.  

El rol de la crítica especializada resulta fundamental para el devenir de los shows estrenados allí, pues toda una red de prensa especializada de Nueva York se encarga de reseñar y valorar las puestas. “Para el productor es muy importante lo que se escriba sobre la obra, pues de esto depende la venta de entradas”, explicó Nederlander Jr.  

La calidad artística debe ir acompañada del éxito de público, pues, como aclaró el productor, se trata de un negocio del entretenimiento. “Una de las razones que tiene Broadway para existir es el triunfo comercial y eso implica que las personas compren tickets para ver el show. Todas las producciones están buscando el mejor resultado posible a nivel artístico, y en eso radica el reto, porque las necesidades comerciales a veces conspiran con los deseos del artista. Los buenos productores tienen que tener en consideración el equilibrio entre los dos aspectos: el creativo y el financiero”. 

Por eso, para lograr un buen espectáculo en Broadway, se necesita más que talento. “Lo importante es encontrar una química de colaboración, tanto entre la dirección artística, la escenografía, la música, el desempeño actoral y la producción”, expuso Aronoff.  

Los actores Luba Mason y Norm Harx, quienes se mantuvieron durante 13 años en los roles de Velma y Billy de la obra Chicago, comentaron sobre la exigencia en el montaje de cada puesta. “La motivación es fundamental, porque este negocio es muy difícil. Luego de muchas audiciones es posible que llegues a tener un trabajo y para ello debes dominar a la perfección los tres elementos: canto, baile y actuación”, comentó la actriz.  

En la fase de preparación de una obra, los ensayos pueden durar más de ocho horas diarias durante varias semanas. “Se hacen de tres a cuatro talleres antes de llegar a estrenar. Desarrollamos todo un proceso de aprendizaje en el que hay mucha presión”, indicó Harx. Luego de su exhibición en el circuito teatral de Broadway los espectáculos parten a recorrer el mundo.  

Son estas giras internacionales las que ha intentado promover Nederlander Jr. con su compañía. “Pronto serán vistos los resultados de este esfuerzo de internacionalizar Broadway, aunque luego regresemos a Nueva York. Se han realizado giras por varios países de Asia y ha habido adaptaciones de Cats al mandarín. Cada país puede crear sus propios espectáculos, basados en sus experiencias, y a la vez se abre el camino para la creación de obras originales para EE.UU.”. 

Al igual que en Cuba, no existe una escuela estadounidense especializada en la producción teatral, de modo que muchos de los que se dedican a esta rama provienen del mundo de los negocios. “La llaman la escuela de nock, nock”, bromeó Aronoff, pues no existe universidad para este tipo de trabajo, como sí sucede con el caso del cine. “El productor es una combinación de empresario, visionario, persistente, amigable y bueno entendiendo a las personas. Tal vez por eso no hay muchos artistas interesados en convertirse en productores de espectáculos”, continuó. 

Para el visitante, la popularidad de Broadway radica en su carácter versátil, sumamente adaptable a culturas diversas y mercados locales. “Creo en la vitalidad y el poder del teatro musical en todos los sentidos, pues tiene una dinámica verdaderamente única, que nació en los EE.UU. pero ha llegado a todo el mundo. Es una de las formas más grandiosas del arte, porque logra conmover a la gente y también entretenerla”, concluyó Aronoff.
 
 
 
 


GALERÍA de IMÁGENEs
14 Festival de Teatro
de la Habana

 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.