La Habana. Año X.
22 al 28 de OCTUBRE
de 2011

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Entrevista con Carlos Alberto Cremata
La Colmenita en EE.UU.:
Puentes para el (re) encuentro cultural
Helen H. Hormilla • La Habana
Fotos: Bill Hackwell

Montadas en un ómnibus amarillo adornado con la imagen de los Pastores por la Paz y el reclamo del fin del bloqueo a Cuba por EE.UU., un grupo de abejas anda recorriendo la tierra de Lincoln, Truman Capote y Martin Luther King. Van libando, juguetonas, en los jardines de Washington, Nueva York y San Francisco; y en los teatros, escuelas, museos, plazas públicas, esparcen las mieles del talento, la espontaneidad y el afecto sincero. Son portadoras del espíritu de encuentro entre dos pueblos mucho más cercanos de lo que algunos pueden prever. Así, con sus actuaciones, con la música que contagia y la pureza propia de la niñez, se fundan puentes invisibles entre los seres humanos, que es lo mismo que decir entre las naciones, y un grano de arena se suma a las causas de justicia defendidas desde la mayor isla del Caribe. 

Muchas han sido las aventuras de la Compañía Infantil La Colmenita por los pueblos del mundo: Japón, Bangladesh, Venezuela, Bélgica, Panamá, España, Alemania, México… En Cuba, se les conoce desde la Sierra Maestra hasta Pinar del Río tanto en los habituales espectáculos del teatro Karl Marx, como en las improvisadas tablas de la Ciénaga de Zapata. El proyecto que iniciara Carlos Alberto (Tin) Cremata junto con su madre Iraida Malberti en 1990, se ha convertido en una prueba fehaciente de la capacidad comunicativa del arte, de la posibilidad de educar, jugando al teatro, a mejores personas, con una sensibilidad especial para transmitir auténticos valores humanos. Así sucede con los miles de niños y niñas que integran las 21 Colmenitas de la Isla, además de los grupos fundados en España, Colombia, Venezuela, Argentina, México y República Dominicana, entre otros países.

Pero la actual gira por EE.UU., iniciada el 12 de octubre y prevista hasta el 30 de este mismo mes, ha de estar entre los sucesos memorables en la historia de la Compañía, declarada Embajadora de buena voluntad de la UNICEF desde 2007. Se trata de la segunda visita al vecino del norte, pues en 2003 ya habían actuado en el estado de California. El actual periplo ha sido organizado por la Fundación Brownstone y el Comité Internacional por la Libertad de los Cinco y comprende propuestas antológicas como La Cucarachita Martina, las actuaciones del grupo musical y Abracadabra, última producción de la compañía, que explora desde una perspectiva humanista y fuera de toda retórica la manera en que es asimilada por los niños y niñas de Cuba la campaña para liberar a los Cinco cubanos presos en EE.UU. —uno de ellos bajo libertad condicional en Miami— por evitar actos terroristas contra la nación.

Justamente han sido Gerardo, Ramón, René, Fernando y Antonio los responsables de las mayores alegrías vividas por estos 22 infantes, sus profesores y personal de apoyo de la Compañía, pues cada uno los ha ido llamando en los primeros días de estadía en Washington. Las conversaciones desde el altavoz del celular, emotivas y llenas de las sorpresas propias de la ocurrencia infantil, han servido para “(re)energizar” al colectivo colmenero, escribió Cremata en un artículo divulgado por Cubadebate.

“En estos momentos en Cuba, no hay ninguna diferencia entre estos Cinco hermanos y todos los héroes de la nación. Amamos tanto a Martí, a Maceo, a Camilo, como amamos a esos Cinco hermanos. Al final, todos estaban haciendo lo mismo: velando por la nación. Estaban velando por los ciudadanos”, confesó al abogado José Pertierra el director del grupo de teatro infantil.

Los pequeños han expresado su alegría de “compartir con otros muchachos”, escuchar “la frase Viva Cuba”, “recibir el cariño de la gente”, “conocer museos” y trasladar “un poco más de nuestra cultura” al pueblo de EE.UU. Cremata, al frente de la tropa, sigue ultimando detalles en los ensayos y agradeciendo las muestras de afecto y solidaridad hacia nuestro país.

En medio del recorrido de más de 300 kilómetros que separa a la capital estadounidense de la ciudad iluminada, logramos conversar por unos minutos con el director de La Colmenita. En la voz se advertía el cansancio, pero el entusiasmo no mermaba. Casi se ríe cuando surgió el comentario sobre los recientes reclamos de la congresista Ileana Ros al presidente Obama, por conceder la visa a quienes ella considera “amenazas para la seguridad nacional”.

“Preferimos ni responderle —asegura Cremata—. La administración Obama y, sobre todo, el pueblo norteamericano, nos trajeron hasta aquí porque entienden que el intercambio cultural educativo es algo importante para nuestras naciones. Lo que quieren hacer en Miami es más de lo mismo y, en este caso, entra en los límites de la aberración considerar que la visita de un grupo de niños es peligro para la seguridad nacional de EE.UU. No puede ser posible ese tipo de argumentos cuando se viene con un reclamo de justicia elemental, a hacer teatro para los norteamericanos que quieran venir a vernos, sin imponer nada. Incluso Abracadabra, como mismo expresa lo que pide nuestro pueblo, en ningún momento exige que se esté de acuerdo con nosotros. Lo único que estamos pidiendo es que conozcan uno de los clamores principales del pueblo cubano desde hace muchos años.”

La posibilidad de propiciar un intercambio cultural entre Cuba y EE.UU. desde los niños y niñas otorga a esta gira una especial trascendencia, pues adquiere, según Tin, connotaciones mucho más humanas. Además, ha venido a marcar significaciones políticas.

“Estuvimos conversando con nuestros Cinco hermanos presos en EE.UU. y esa ha sido una experiencia fundamental, sobre todo para los niños, porque les acerca a estas personas. Creemos que hemos ayudado en algo a brindarles un poquito de aliento a ellos que están sufriendo y, al mismo tiempo, nos quedamos sorprendidos porque nos han aportado a nosotros la energía pura que nos permite hacer cosas más lindas en el futuro.

“En Washington, La Colmenita tuvo la oportunidad maravillosa de entrevistarse en el Congreso de los EE.UU. con las senadoras Laura Richardson y Bárbara Lee, las dos por California. Fue increíble el clima de entendimiento, de fraternidad, incluso, que tuvimos con ambas. Fueron extremadamente cariñosas con los niños en la conversación. Hablamos como deben hacerlo los pueblos. Incluso Richardson envió un saludo afectuoso a Fidel y a Raúl. Fue muy estimulante saber de dos congresistas estadounidenses que muestran un cariño tan sincero hacia Cuba. Que los niños hayan escuchado eso, resulta hermoso porque es, indudablemente, el futuro que se merecen nuestros dos pueblos.”

Además de recorrer museos como el de Historia Natural y el del Aire y el Espacio, visitar el Memorial de Lincoln y el de Washington, el Congreso de los EE.UU. y la Sección de intereses de Cuba en ese país, La Colmenita se presentó en la Kay Chapel de la Universidad Americana de Washington y en la Duke Ellington School of the Arts, ubicada en la lujosa Georgetown y donde han estudiado celebridades del arte norteamericano. En New York ya se presentaron en Brooklyn y en el Puente High School, un centro para alumnos de secundaria básica. Las localidades para la actuación del día 21 en el teatro Hostos del Bronx ya estaban vendidas desde inicios de la semana, y gran expectativa causa su presencia en la sede de la ONU el día 24.

Para Cremata existieron momentos memorables durante sus actuaciones en la capital de EE.UU. “Lo primero que hicimos allí, fue una función en la oficina de intereses de Cuba, donde estaba teniendo lugar un encuentro entre los jóvenes cubanos de EE.UU. Cuando tocó el grupo musical, te imaginarás lo que sucedió. Todos se pusieron a bailar con la música de los Van Van, de Matamoros y de Adalberto Álvarez”.

“Después pusimos Abracadabra en la Kay Chapel de la Universidad de las Américas. La función reunió a muchos amigos, pero también a personas que no conocíamos y lo primero que nos asombró fue el profundo respeto hacia la obra, el silencio tremendo, la risa en los momentos que los muchachos hacían cosas simpáticas. La ovación del final resultó lo más hermoso. A la Escuela de Arte Duke Ellington asistieron más de 500 personas, la inmensa mayoría eran estudiantes de arte y profesores de estas especialidades. Nos asombró todavía más la aceptación de la puesta. Para nosotros, incluso en Cuba, actuar para adolescentes resulta siempre un poco complicado, porque es difícil mantener la atención del auditorio; pero ellos se reían tanto como los cubanos y en los momentos de mayor tensión, el silencio resultaba impresionante. Al concluir, hubo aplausos y gritos de “Viva Cuba”. Seguían y seguían hasta que nosotros, sin saber qué hacer, les propusimos tocar otro tema: “Somos cubanos”, de los Van Van, y aquello se vino abajo.

“Antes de eso tuvimos una función de La Cucarachita Martina en la escuela internacional de Maryland, con niños de primaria hasta octavo grado. Los nuestros se distribuyeron por las aulas y pasaron un día entero dando clases juntos. Terminó en la educación física con juegos de fútbol para los varones y las hembras. Ellos actuaron para nosotros con dos bailes muy simpáticos y contagiosos. Luego nos tocó hacer La Cucarachita…, que provocó opiniones tremendas de la directora de la escuela quien aseguró haber visto lo más grande proveniente de Cuba, o la de un profesor de origen mexicano, quien confesó que era lo más hermoso artísticamente que le había sucedido en la vida. La escuela completa fue a ver Abracadabra y, como ya somos amigos, cada vez que venía una canción contagiosa nuestros niños bajaban y bailaban con ellos.”

Las diferencias políticas entre Cuba y EE.UU. han mantenido distantes nuestra posibilidad de intercambio en materia de cultura. ¿Ha sido esta razón de lejanía? ¿Cómo es recibido nuestro arte en ese país?

Por la experiencia que tengo, no solo en esta gira, sino en la de 2003 cuando fuimos a California, eso es solo un estereotipo. Somos vecinos muy cercanos, nos parecemos mucho, nos queremos mucho y culturalmente tenemos todo por decirnos, todo por compartir. Eso no lo hemos hecho solo nosotros, sino todos los artistas cubanos que han estado por acá. Los encuentros con los EE.UU. desde el punto de vista cultural siempre son alucinantes, y más cuando se hace con los niños. En la escuela de Maryland, cuando ellos compartían con los de acá, pasaba lo que en todas partes del mundo: los niños tienen su propio lenguaje, se comunican mucho mejor y más rápido que los adultos porque no se prejuzgan, se entregan. Nos ha pasado en Bangladesh, Turquía, Haití, Japón, en todas partes. En el caso de EE.UU., nos unen demasiadas cosas, puntos culturales, la extrema vecindad, la historia. Nacimos para estar juntos, sobre todo los niños. Por eso reconforta ver lo que está pasando en esta gira.

Desde el punto de vista humano, ¿qué es lo que más les ha aportado esta experiencia?

Nos han pasado cosas extraordinarias. Primero, vamos con un grupo de amigos norteamericanos que son un ejemplo de lo que se llama la solidaridad y la amistad sincera. Nos hemos encontrado, han compartido con nosotros con un cariño auténtico, con un calor humano tan real que, indudablemente, nos llena de energía.

Hace dos días, la guagua donde se traslada La Colmenita tuvo un desperfecto bastante serio que requirió la ayuda del Distrito Escolar. Vino a repararla un norteamericano, pero estaba muy apurado. Cuando terminó su trabajo y se enteró de quiénes éramos, de dónde veníamos y lo que estábamos haciendo, decidió no cobrarnos. Había tenido que pagar los cristales de la guagua él mismo, y eso en esta sociedad no es común. Los niños salieron corriendo a agradecerle, a darle besitos, aunque nos decía que estaba muy apurado y que se tenía que ir inmediatamente por cuestiones de trabajo. Estaban vestidos de abejitas y él ruborizado bromeaba: “no me aguijoneen”, pero se le veía muy contento. Es una muestra de lo que despierta este tipo de experiencias. El pueblo norteamericano está lleno de personas sabias y muy hermosas, solo tenemos que reencontrarnos con más frecuencia.
 
 
 
 


galerÍa de imágenes

La Colmenita de gira
por EE.UU.

 
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.