La Habana. Año X.
1ro al 7 de OCTUBRE
de 2011

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En la casa del alba cultural...

Ellas van contracorriente

Helen H. Hormilla • La Habana

Luchar así contracorriente
puede lucir poco inteligente
pero quien salva al corazón
de caer en la tentación
de no hacerlo otra vez
de correr la misma suerte
si lo das todo y lo que no tienes
huyendo al desamor
vale la pena luchar así contracorriente
bonita máscara indiferente
no sirve a este corazón
si lo vence la tentación
yo lo hago otra vez
porque al fin
soy dueña de mi suerte.

Yamira Díaz
 

En uno de los portales del Pasaje Posible, en La Habana, la mujer tiende una camisa blanca al tiempo que exhala su agotamiento. En los pórticos contiguos, otra impulsa el pedal de la máquina de coser, una madre prepara a la niña antes de ir al colegio y una anciana enciende la televisión mientras que su vecina baldea el suelo y una bailarina plancha ropa. Son roles comunes, tradicionalmente asociados a lo femenino, que transcurren casi imperceptibles en la cotidianidad de millones de hogares de todo el mundo, sin tenerse en cuenta que dicha invisibilidad entraña también un acto de violencia.

Sobre ese supuesto partió el realizador y fotógrafo Luis Najmías en el videoclip “Contracorriente”, canción de la trovadora pinareña Yamira Díaz interpretada por Rochy Ameneiro con la participación especial de Omara Portuondo. El producto audiovisual, presentado el pasado 27 de septiembre en la Casa del Alba, constituye una de las primeras acciones del Proyecto “Todas Contracorriente”, coordinado por Rochy con apoyo de especialistas en temas de género. Propiciar esfuerzos y espacios donde las mujeres protagonicen, desde el escenario artístico, una lucha contra la violencia de género, y alcanzar la visibilidad de las mujeres en una sociedad más equitativa, figuran como propósitos principales de esta iniciativa.

Desde principios de año, Rochy comenzó a bocetar lo que sería “Todas Contracorriente”, con el asesoramiento del historiador Julio César González Pagés, coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, y de especialistas en temas de género como la profesora Isabel Moya Richard. Con ello la cantante busca sensibilizar a los demás artistas y a la población en general sobre la necesidad de enfrentar la violencia que sufren las mujeres producto de una cultura patriarcal y machista.

“A veces uno piensa que es imposible revertir la cultura, pero estoy convencido de que cambiando el mundo propio y el de las personas cercanas, puede crearse una energía en común a favor de la equidad”, opina González Pagés. La idea es ir sumando creadores y creadoras de distintas manifestaciones al proyecto, que ya cuenta con la propuesta de la pintora Ileana Mulet de involucrarse al trabajo.

Tanto el audiovisual como la canción de Yamira Díaz forman parte de la Campaña nacional de Lucha por la No Violencia contra la Mujer, que desarrollará el grueso de sus acciones en el mes de noviembre.

“Se trata de una obra compuesta hace algunos años, que ha sido grabada por otros cantantes explica Rochy. La razón por la que la elegimos es porque la letra del tema ofrece diferentes lecturas. La mujer termina diciendo: yo soy dueña de mi suerte, y eso es lo que intentamos lograr”. El arreglo musical corresponde a Aldo López Gavilán y tiene a Daiana García en la dirección orquestal; Rodney Barreto en la batería; Julio César González en el bajo; Guillermo del Toro en las percusiones; Alejandro Calzadilla y Diuanis Cata en los clarinetes; y a varias integrantes de la Orquesta de Cámara de Música Eterna.


Fotograma del videoclip

El video busca transgredir la imagen femenina estereotipada que caracteriza a este tipo de productos mediáticos, “porque hay una tendencia en los videoclips a incitar la violencia y presentar a la mujer solo desde el estereotipo, como objeto sexual”, señaló la intérprete.

Dicha ruptura estuvo presente desde la realización conceptual y formal del clip, que parte de un plano secuencia en contraste al habitual montaje fragmentado. Najmías eligió también trabajar con actrices y no con modelos en función de transmitir emociones específicas. 

Al final del audiovisual las protagonistas abandonan sus tareas hogareñas y se incorporan a una marcha de mujeres con sombrillas, elemento que sirve como logo del proyecto, en símbolo de protección a las víctimas de la violencia. El color violeta, que identifica al feminismo, sirve también como recurso reivindicativo de una ideología que, lamentablemente, ha perdido fuerza en la Isla.

Otro punto a favor radica en la presencia de mujeres de varias generaciones, razas y apariencia física, en contraposición a la imagen hegemónica que en los medios perpetúa un ideal de belleza occidental, ultradelgado y eternamente joven.

“Si bien este video no tiene la intención de convertirse en un modelo a seguir, sí ofrece la posibilidad de mostrar que desde la cultura puede marcarse una diferencia en cuanto a la dignificación de las mujeres. En Cuba existe la posibilidad de proyectar otra imagen y, sin embargo, el conformismo nos hace repetir un modelo hegemónico. Un país que hizo una Revolución redentora merece otra imagen de sus mujeres y hombres en los audiovisuales musicales, que no sea de machos con cadenas de oro y hembras como objetos sexuales”, reflexionó Pagés.

Como parte del Proyecto, Rochy lidera el espacio Mujeres del Alba, que tiene lugar en la Casa del Alba Cultural. Si bien no tiene frecuencia fija, esta peña cuenta ya con dos ediciones en las que han estado invitadas la realizadora norteamericana Catherine Murphy y la escritora cubana Sonia Rivera Valdés, residente en los EE.UU. Para diciembre ya está prevista una nueva cita en la que se podrá compartir con las creadoras del programa Educa a tu hijo.

 
 
 
 
   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.