La Habana. Año X.
3 al 9 de SEPTIEMBRE de 2011

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Carlos Acosta: la danza toda

Omar Valiño • La Habana

Fotos: Ricardo Rodríguez y R. A. Hdez

Después de la entrega, en diciembre pasado, del Premio Nacional de Artes Plásticas a René Francisco Rodríguez, los jurados de cada uno de los premios nacionales parecen inclinados a una valoración más equitativa entre aquellos nominados de mayor edad, amplia y lógicamente mayoritarios en esas listas, y estos de trayectoria más corta pero no menos brillante.

Si la obra de René Francisco hace carne de su carne y con un altísimo nivel conceptual el cuestionamiento y la utopía del proyecto social cubano, la estela del bailarín Carlos Acosta por los escenarios del mundo es un ejemplo máximo de la concreción de esas ideas utópicas. Él ha integrado importantes compañías del mundo como el Ballet Nacional de Cuba, el Houston Ballet, el English Nacional Ballet y el Royal Ballet de Londres. Pero, diría yo, no solo ha estado en primer plano, sino que la experiencia lo ha hecho pensar de un modo inteligente y actual el ballet y la danza toda.


El corsario

Esa noche, inspirados por el sentido del acto y la propia presencia de Carlos, así como por un auditorio cómplice y rugiente, todos los bailarines salieron a las tablas con una entrega total. El joven Alejandro Virelles, del Ballet Nacional de Cuba, demostró una temprana maestría artística al asumir La muerte de un cisne. La Compañía de Santiago Alfonso hizo vibrar la platea con su vivacidad en La Conga. El magnífico tándem entre X Alfonso y Danzabierta en MalSon sugirió poderosas imágenes sonoras y plásticas. La Compañía JJ con Recuerdo de la Rumba trajo la vitalidad de las raíces, mientras Indira Mora, de la Compañía de Santiago Alfonso, en Escape mostró su superdotada capacidad técnica e interpretativa. Yanela Piñera y Osiel Gounod, del Ballet Nacional de Cuba, dejaron una estela de admiración al bailar maravillosamente el pas de deux de Don Quijote.  El colofón fue para Danza Contemporánea de Cuba con su contagiante y coral Mambo 3XXI. Así, el espectáculo dirigido por el maestro Alberto Méndez puso de manifiesto, como pocas veces, el poderoso arco de nuestra cultura a través de la danza. Estupendo ejemplo de diversidad y diálogo entre la tradición y la contemporaneidad.


Mambo 3XXI

Fue la mejor honra para Carlos, pues según señala el acta del jurado que le confirió el Premio Nacional de Danza 2011:

“Carlos Acosta es un joven bailarín de 38 años, formado en la Escuela Cubana de Ballet, que se ha convertido en uno de los grandes intérpretes de la contemporaneidad. Premiado en innumerables ocasiones, transita con maestría interpretativa y creativa por todas las especialidades de la danza: ballet clásico, danza contemporánea y danza folclórica, logrando de su hacer un arte de confluencias y entrecruzamientos muy estimables. Alabado mundialmente, Acosta ha inscrito el nombre de Cuba en los más prestigiosos y exigentes escenarios del mundo, mantenido sus vínculos con la tierra donde nació y con los espectadores de esta isla, quienes los reconocen con orgullo y le agradecen que regrese siempre a mostrar su excelencia. Carlos Acosta es uno de los frutos del sistema de enseñanza artística cubano y también un ejemplo de lealtad, constancia, actualización y dominio de su arte.”

Al agradecer su premio, Acosta improvisó un conmovedor discurso. Después de agradecer a todos los participantes por su entrega, confesó que, para él, el hombre es el resultado de una historia. Con grandísima humildad recordó a Alicia y Fernando Alonso por una fundación que llega hasta hoy, luego a todos sus maestros y profesores con nombres y apellidos —esos que lo ayudaban a mantener la energía con pan con azúcar en medio de los 90—, a su familia y en particular a su padre, quien le inculcó los valores que lo centran, y finalmente a Cuba para la que pidió unidad con el objetivo de hacer mejor la casa en que vivimos, la casa que es la nación.

 
 
 
 
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“Mi corazón está en Cuba”
“El futuro del ballet en la Isla está garantizado porque hay una tradición muy sólida, de 60 años,
y en esas seis décadas se ha logrado un gran nivel, una escuela con una autenticidad muy importante a nivel mundial.”

   
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.