La Habana. Año X.
20 al 26 de AGOSTO de 2011

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Genís Matabosch, presidente del Jurado Oficial de Circuba
“El circo necesita reivindicarse como un elemento cultural”
Helen Hernández • La Habana

Aunque por lo general el circo tiende a ser herencia de familia, el español Genís Matabosch, de 34 años, no tiene antecedentes que justifiquen su pasión desde edad muy temprana por la espectacularidad que bajo la carpa alcanzan los actos de equilibristas, domadores, acróbatas, payasos, magos y trapecistas. Si bien no ha realizado trucos de fuerza e ingenio frente a las gradas, su afición infantil logró convertirse en razón de su vida.  

Licenciado en Historia del Arte y diplomado internacional en Administración y Conservación del Patrimonio en el Instituto Nacional de Patrimonio de París, Matabosch ha dedicado su carrera al realce de las artes circenses en su país y el resto del orbe, lo que lo ha convertido en una de las personas más influyentes del mundo del circo en Europa. Preside una empresa que funciona como gestora cultural especializada en temas de circo, desde la cual se gestionan festivales, giras, representación de artistas, publicaciones, exposiciones, ventas de derechos, de imágenes y producción de espectáculos. Es colaborador y asesor editorial de la revista social La Factoría, miembro del Consejo del Circo del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), ha dirigido el Festival de Pallassos de Cornellá (2002-2008) y el Festival Internacional de Circo de Albacete (2008-2010), que en 2012 se trasladará a Figueres. Suya es, además, la mayor colección de documentos sobre artes circenses de España y una de las más grandes de Europa, en la cual se recoge la historia de esta manifestación escénica desde su surgimiento hasta nuestros días.

Durante el recién concluido Festival Circuba 2011 Matabosh se encargó de presidir el jurado oficial, integrado además por importantes figuras del ramo como Peter Dubinsky, de EE.UU.; Wang Jingyu, de China; Vu Nghoan Hop, de Vietnam y Nemesio Mario Rodríguez, de Cuba.

La calidad de las obras presentadas en concurso manifiesta la vitalidad del evento, según opinó en diálogo con La Jiribilla. El también director de la colección de libros de Javier Sáinz Moreno y del portal www.infocirco.com resaltó además la calidad que va alcanzando el circo cubano dentro del continente, al tiempo que recomendó mejorar las infraestructuras que acompañan los procesos formativos, para seguir desarrollando una de las atracciones artísticas capaces de emocionar por igual a infantes y adultos.

Circuba cumplió 30 años de creado. ¿Qué lugar internacional ha alcanzado este evento?

Hoy el Festival Circuba es uno de los grandes eventos de su tipo que existen en el mundo, y de la región de Centro y Sudamérica es el gran festival. En muy pocos años, desde que Circuba retomó sus ediciones, ha revelado un dinamismo creciente. Eso demuestra que compañías estatales prestigiosas como China, Vietnam y Rusia accedan a participar en un acontecimiento de este tipo.

Uno de los termómetros de un festival de circo no es solo la perfección de sus actos, sino la cantidad de profesionales que asisten con la intención principal de contratar las actuaciones que descubran en él. Es sorprendente ver cómo en La Habana en estos días se han congregado una cantidad muy importante de empresarios de circo, no solo de América Latina y EE.UU., sino llegados de toda Europa. Viajar hasta aquí son muchas horas de vuelo y eso supone que quien hace este desplazamiento es porque tiene la garantía de que encontrará mucha calidad.

¿Cuál es la clave de que el circo siga atrayendo a tanto público?

En el formato que lo conocemos hoy, el circo es un espectáculo relativamente joven, que nació a finales del siglo XVIII. Estamos hablando de poco más de 200 años. Pero la fuerza del circo, a pesar de esta relativa juventud si se compara con otras manifestaciones del arte, radica en que se encuentra integrado al gusto popular. Seguramente es muy difícil que alguien nunca haya asistido a un espectáculo de circo y, en cambio, es más probable que muchos no hayan pisado jamás un teatro.

La fuerza del circo proviene de su diversidad porque es un mosaico de disciplinas distintas. Puedes encontrarte lo mismo un trapecio, que un payaso o un domador. Por otra parte, no apela a un nivel intelectual elevado, sino que es un espectáculo visual que llega no solo a todas las edades, sino también a todas las clases sociales.

Sin embargo, en España y seguramente en Cuba todavía más, el circo aún no se ha ganado el espacio que le corresponde dentro de las artes escénicas. Están mucho más prestigiados la danza, el teatro, la ópera, mientras el circo sigue siendo la hermana pobre. Ahí corresponde un papel a las administraciones, para que estas apoyen al circo, incluso más que a las otras artes escénicas. Deben fortalecerlo porque es tal vez de todas, la que tiene la salud más frágil.

Se aprecian en los últimos tiempos tendencias que buscan integrar al arte circense recursos del teatro y la danza contemporánea.

El circo es un arte muy rico y capaz de absorber otras manifestaciones y recursos. Lo que considero una falsedad es pensar que el circo del futuro va hacia una única vía determinada por una mayor presencia de la dramaturgia o de aspectos teatrales. Si, por ejemplo, pensamos en el ballet, sería ridículo creer que por el hecho de que exista una danza contemporánea el estilo clásico va a desaparecer, porque no es así en ninguna parte del mundo. Por el contrario, existen bailarines que alternan compañías de ambas vertientes. Lo mismo sucede con el circo. El estilo clásico no morirá jamás. Puede tomar estéticamente otras formas más parecidas a lo teatral, al music hall, la revista u otras tendencias, pero mantendrá su sentido espectacular.

Según lo que ha podido apreciar en este Circuba, ¿qué nivel va alcanzando el circo cubano?

En los últimos años el circo cubano ha recorrido un camino interesante. En compañías de Europa, por ejemplo, están apareciendo cada vez más artistas de calidad procedentes de Cuba. Pero si este desarrollo hoy parara su progreso, el trabajo alcanzado hasta aquí se perdería. Por eso hay que entender la necesidad de apoyo por parte de las administraciones. Pienso que deberían tener una atención especial los espacios de formación en arte circense. Estas escuelas deben tener las condiciones básicas para que los futuros artistas puedan desarrollar con la máxima comodidad el proceso formativo.

Para seguir construyendo grandes atracciones existe en Cuba un profesorado de mucho talento y jóvenes que desean alcanzar un futuro profesional a través de las artes circenses. Entonces, tal vez la asignatura en que se debería poner más esfuerzo es en la creación de infraestructuras para la formación.

Usted entregó entre los premios colaterales dos invitaciones a un festival que tendrá lugar próximamente en España, una de ellas para un número de la Compañía Havana, de Cuba. ¿En qué consiste este festival?

En 2008 creamos el Festival Internacional de Circo Ciudad de Albacete, con la peculiaridad respecto a todos los festivales europeos de que solo invita a artistas totalmente inéditos en el continente. Si un creador ha trabajado solo una vez en Europa, por muy bueno que sea el número, lo desestimamos. Eso nos obliga a un trabajo arduo, viajando por todo el mundo para seleccionar aquellas grandes atracciones que nunca se han visto previamente para que el festival sea su vitrina, su carta de presentación en Europa. Todo esto genera gran expectativa porque se convierte no solo en espectáculo, sino en un mercado donde asisten la mayoría de los directores de circo, managent y varietés de toda Europa e incluso más allá.

En 2012 el Festival Internacional de Albacete cambiará de ciudad y trasladará su sede para instalarse en el castillo de Figueras, una ciudad culturalmente muy conocida por encontrarse en ella el museo natal de Salvador Dalí. Continuaremos allí nuestra labor con el mismo equipo, la misma calidad y las mismas infraestructuras. En cuanto a la representación cubana, desde la segunda edición de 2009 cada año invitamos una delegación de aquí para presentar sus números, que han logrado una gran acogida.

Según su experiencia como editor de libros sobre circo, ¿cree que esta manifestación sea suficientemente atendida por los estudios teóricos?

Se hace algo, pero no basta. El circo necesita reivindicarse como un elemento cultural y, en ese sentido, debe recuperar su historia, escribirla. Por ejemplo, es sorprendente que un país con un pasado circense tan increíble como Cuba, cuyo circo se remonta a finales del siglo XVIII, pocos años después de que fuera inventado en Europa, hoy no cuente con una publicación en la cual se proyecte y recoja su devenir.

Si quiere recuperar público, el circo debe mostrar grandes espectáculos. Para eso ayudará el desarrollo de actividades que lo acerquen a la cultura tales como recopilar su historia, el apoyo a investigadores y la existencia de publicaciones que piensen y reflexionen sobre el arte circense. Por otra parte, en la medida en que las funciones puedan verse, no solo en la capital, sino también en toda la Isla, el circo irá recuperando su estatus artístico y su público.

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

CIRCUBA 2011

 

LA JIRIBILLA Nro. 486
El circo, siete letras que apasionan
(9no. Festival Circuba)

 

LA JIRIBILLA Nro. 327
Pasen, señores pasen
(Presentación del Circo Nacional de Cuba)
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.