La Habana. Año X.
13 al 19 de AGOSTO de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Un elegido de la historia
Pablo Armando Fernández • La Habana
Fotos: Liborio Noval
En 1926 nació en la provincia de Oriente Fidel Castro Ruz. Un joven inteligente, culto, de buena posición económica, que hubiera podido dedicar toda su vida a viajar por el mundo y a conocer muchachas hermosas que seguro lo estarían esperando. Pero se dedicó a tratar de recuperar a Cuba, a hacerla libre, independiente, soberana, como lo hizo el primer cimarrón que construyó un palenque o nuestro Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes.
 


Fidel es pura historia, es un elegido, un enviado. Hace medio siglo que él supo alcanzar lo que otros no pudieron hacer otorgando sus vidas y sus fortunas. Eso es lo que todo cubano debe respetar, su lucha por darnos un rostro y una voz propios, que es ser cubanos.

Fidel es un hombre extraordinariamente culto, que ha leído lo esencial, lo imprescindible para conocer aquello que se nos hace absolutamente necesario. Él lo dijo en un almuerzo en el que estuvimos junto con Harry Belafonte: “la cultura es lo único que nos enseñará ese proceso ético y espiritual de ser cubano”.

No hemos tenido una amistad en el sentido de compartir el tiempo que para eso se necesita. En 1955 le escuché un discurso en Nueva York, en 1959 lo encontré en el suplemento literario Lunes de Revolución donde trabajaba y fue la primera vez que lo vi de cerca. Luego lo encontraba en las recepciones, encuentros o eventos en que participábamos y, en 1990, cuando iba a cumplir mis 60 años, él me los celebró.

Resulta que estábamos en una recepción del Premio Casa de las Américas en el Palacio de las Convenciones y, de momento, él se me acercó muy gracioso y me dijo: “tú siempre tomando Juanito el Caminante en vez de tomar whisky cubano”. Le respondí que en Cuba había muy buena cerveza, buen aguardiente y ron, pero yo había tomado mi primer trago en los EE.UU. a los 17 años y era whisky. Estuvimos conversando de esas cosas por un rato, y cuando se iba me dijo que me llevara whisky cubano. Miguelito Barnet se le acercó y le comentó que era el primer regalo que me hacían antes de cumplir 60 años, y Fidel dijo entonces que había que hacerme una recepción. Esther Pérez, quien entonces trabajaba en la Casa de las Américas, ofreció realizarlo allí y se celebró una fiesta bellísima, con muchos amigos e intelectuales.

Ese día me preguntó cómo me sentía y yo contesté: “soy el hombre más feliz de la Tierra, y no es un acto de vanidad ni de egoísmo, pero este momento yo no lo merezco. Lo merece usted, usted es el que debería tener un cumpleaños como este, pero no tiene un Fidel Castro que se lo haga”.
 


Después, Miguelito vino y me propuso celebrar el 70 cumpleaños de Fidel en mi casa. Hablé con Antonio Núñez Jiménez y Armando Hart Dávalos, que trabajaban por entonces con él, y reunimos a ese mismo grupo de personas que estaba en la Casa de las Américas seis años antes, personas que lo amamos. La idea no era que él estuviera aquí, sino que un grupo de amigos brindáramos por su salud, pero él llegó a compartir con nosotros junto con otros invitados. Al rato de estar aquí lo llamaron por teléfono porque lo estaban esperando en una cena y él, muy generoso y noble, le confesó a Maruja, mi mujer, que ojalá la vida le diera solo una hora más para compartir con nosotros en esta casa.

Todo lo que está sucediendo en América Latina hoy lo ha despertado Fidel. Evo Morales, Chávez, Correa, Bachelet, Cristina Fernández, y los demás cercanos a Cuba, vienen por él, por lo que ha legado su pensamiento.

Historia es lo que celebramos el 13 de agosto de todos los años, como conmemoramos el 28 de enero, porque entre Fidel y Martí hay una coincidencia inevitable. Su presencia es el apoyo, la asistencia de José Martí. Pidámosle a la luz que lo mantenga bien de salud por mucho tiempo.
 

Héroes inmarcesibles

Para Fidel

¡Qué alegría verte, escucharte!
Saber que el poeta redentor
en la acción se entrega a la Escritura,
como lo hiciera en el Principio, el Verbo.
Sumas unas tras otras las experiencias
compartidas en ciclos dedicados
en defensa de la Naturaleza
y sus especies, entre ellas el Ser Humano,
que ha de luchar por conservar su imagen
en la vasta, inabarcable Infinitud.
Por la Luz amparado,
sabes que en la Escritura se preserva
cuánto acumula el conocimiento.
Y siguiendo lo signos, que en el número
develan los senderos por seguir,
nos instruyes, como Martí, el Apóstol
que nos precediera, para reconocer:
"Patria es Humanidad".
Atentos a esta revelación continuaremos
hasta alcanzar a plenitud la Paz
que héroes inmarcesibles lograron:
"La victoria estratégica".

La Habana, 12 de agosto de 2010
 

Números reveladores

Para Fidel

Los números nos revelan
signos de Luz que ilumina
al ser humano y lo inclina
abrir las puertas que velan
penetrar otros dominios,
que esperan nuestro nacer
y nos permiten hacer
posible altos prodigios.

En Martí, el cinco y el tres
prodigan su nacimiento
que predice el monumento
a sus logrados deberes.
En Fidel el dos y el seis
hacen el hombre ejemplar
en el reino del palmar
que torna el mal al revés.

Esas fechas elegidas
por números redentores
se multiplican en flores
que aroman nuestras vidas.
El nueve y el cinco suman
la cifra libertadora
que nos condujo a la aurora
de lumbres que nos aúnan.

Esa cifra dio a Martí
el punto inicial: catorce,
e hizo del machete bronce propio, vencedor, en sí.
Mas, siempre hay que recurrir
al número digital
y es el cinco principal
señal en el combatir.

Martí y su noventa y cinco,
Fidel y el cincuenta y nueve
hacen que la Luz revele
su liberador ahínco.
Pues, el cinco en la estrella
alumbra nuestros sentidos
que manos y pies fluidos
andan por Cubita bella.

En Montecristi está Gómez
y en México Che Guevara
ambos con la luz que ampara
y libera de tenciones,
siguen a Martí y Fidel
por los serpenteantes mares
hasta encontrar los palmares
y los montes de laurel.

Martí eligió Playita
y Fidel Las Coloradas.
Fe y Esperanza aladas,
a la lucha les incita.
El dos y el ocho invocan
a develar lo prescrito
en cursos de lo infinito
que a seguirlos nos convocan.

Números que corroboran
cómo reclama la historia
se recurra a su memoria
que conserva cuanto añoran
quienes en el ocho y dos
regresaron con Fidel
para serles siempre fiel,
corazones enfrenados.

La goleta Brothers saca
a Martí para traerlo
a Cuba, que debe verlo
protegido en su casaca
corporal, como los otros
que regresaron en Granma
con sus defensivas armas
para en ellas ser nosotros.

La Habana, 3 de agosto de 2010

 
 
 
 


galerÍa de imágenes

Fidel a través del lente de Roberto Chile


galerÍa de imágenes

Instantáneas de un líder


galerÍa de imágenes

A 50 años del primer encuentro

 

LA JIRIBILLA Nro. 8
Palabra Cierta

 

LA JIRIBILLA Nro. 291
Fidel es un País

 

LA JIRIBILLA Nro. 314
Viaje a los frutos

 

LA JIRIBILLA Nro. 380
Un Olímpico llamado Fidel
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.