La Habana. Año X.
13 al 19 de AGOSTO de 2011

Correo Canal RSS Canal en Twitter Facebook Flirck You Tube

 

BÚSQUEDA AVANZADA   . . .

ENLACES

SUSCRIPCIÓN
 
 

Fidel en bellas artes
Una visión de futuro favorece
al patrimonio cubano
Moraima Clavijo • La Habana
Foto: Liborio Noval

Ante el estado de deterioro del Palacio de Bellas Artes en La Habana, la decisión de remodelarlo y de ampliarlo para que acogiera todas sus colecciones, dotarlo de un apoyo socioadministrativo y mejorar las condiciones del tesauro, pasaba por la necesidad de incorporar algunos inmuebles del entorno que también pudieran beneficiarse de un rescate patrimonial. La incorporación del antiguo edificio de la Sociedad Asturiana implicó una decisión de gobierno, puesto que se hacía necesario trasladar de sede el Tribunal Supremo. Fue un proceso complejo, cuya proyección tuvo lugar a mediados de los años 90, en los cuales el país vivió una dura crisis económica. Que se sustentara desde el gobierno la realización de una obra como esta en aquella década, demostró una enorme sensibilidad por parte de Fidel, quien supo comprender que el patrimonio de nuestro país, que tan celosamente se ha guardado y se pone a disposición del pueblo, debía ser preservado.

El proceso de estudio para emprender el proyecto se hizo pensando en un nuevo museo más que en la reinauguración del anterior, como había propuesto Fidel. En esta idea tuvo mucha razón, porque a partir de entonces Bellas Artes fue un museo multiplicado, mucho más amplio que el que existía antes.


En un Consejo Ampliado de la UNEAC, 25 de febrero de 2001

Fidel fue siguiendo muy de cerca todos los detalles de la obra, como la incorporación del antiguo Cuartel de Milicias para el trabajo administrativo y el proyecto de ubicar la colección de arte universal en el edificio del Centro Asturiano. La restauración comenzó luego de la proeza de los trabajadores de Bellas Artes de mudar completamente los fondos de la institución hacia otros inmuebles de alta seguridad, en cuya selección tuvo un papel decisivo la figura de Fidel, quien tuvo siempre mucha claridad sobre la importancia de nuestro patrimonio. Las 47 628 obras que trasladamos, regresaron todas para la reinauguración gracias a que fueron edificios de la sede central del propio gobierno los que acogieron nuestras colecciones. Se puso a nuestra disposición la infraestructura necesaria para los traslados, con un chequeo de altísima seguridad e instalaciones climatizadas donde pudimos montar estructuras provisionales para el cuidado de las obras.

En el nuevo museo

Para el gran momento del nuevo museo, la inauguración, contamos con la presencia de Fidel. Asistió el 18 y el 19 de julio, los dos días previstos. En el momento de la apertura del edificio de Arte Cubano, nos acompañó casi durante todo el día. Fidel visitó la instalación guiado por nuestros especialistas, que ofrecieron la explicación de las salas con todo detalle, y a las ocho de la noche, se hizo acompañar del entonces presidente de Haití Jean Bertrand Aristide para el acto oficial. El Comandante se dirigió a los presentes durante casi tres horas, haciendo un gran recuento acerca de sus impresiones sobre el museo, del encuentro con los curadores y trabajadores del Museo; habló de la importancia que la Revolución confiere al patrimonio, para hacer de Cuba un país rico espiritualmente.

Al concluir sus palabras, y luego de más de ocho horas dentro del Museo, Fidel accedió a reunirse con todas las personalidades de diferentes museos del mundo que nos acompañaron en la inauguración, algunos de los cuales habían contribuido financieramente con otros proyectos del Museo.

En la inauguración del edificio de Arte Universal al día siguiente, sin que estuviera previsto y sin que el personal del Museo estuviera preparado para ello, Fidel nos tendió una trampa: invitó a todo el público que había venido al acto a visitar las salas de la instalación. Al escucharlo, una avalancha de habaneros se colocó frente a las puertas del Museo y espontáneamente, todos los trabajadores nos lanzamos hacia las salas y estuvimos haciendo de veladores hasta tarde en la noche, cuando ya no quedaba nadie por entrar.

Una curiosidad insaciable

Durante sus recorridos por el Museo con la guía de nuestros especialistas, escuchaba como un alumno ávido, sin interrumpir en lo absoluto las explicaciones. Pero le interesó muchísimo la historia del Conde de Lagunillas y el gesto de este señor de mantener su colección dentro de nuestros fondos para que fuera apreciada por el pueblo, incluso después del triunfo revolucionario. Incluso al dirigirse al público en la apertura de la sede de Arte Universal, el Comandante utilizó algunos de los datos de los que le habían ofrecido nuestros especialistas sobre la colección del Conde y otras piezas del Museo.

Cada vez que recibía la explicación de una sala durante las visitas guiadas de aquel 2001, Fidel preguntaba más. Quería conocer la procedencia de las obras, la opinión de los curadores sobre las piezas, sobre el trabajo museográfico, sobre los artistas, sobre el estado del arte en el mundo y la presencia de los autores en otros museos. Insistió en que se descaracterizaran las calumnias acerca de la posible falsedad o venta de las obras del Museo en subastas mientras la instalación estuvo cerrada. Finalmente expresó su orgullo por que nuestro país puede preciarse de una excelente colección de arte que sobrevivió a las condiciones de deterioro del Museo y su esperanza de que muchas personas del pueblo pudieran disfrutar de nuestro patrimonio.

Por el desarrollo de la cultura

El pensamiento de Fidel se proyecta hacia el futuro, y en la cultura las miradas deben ser siempre plurales, amplias, enfocadas hacia adelante. La responsabilidad de conservar el patrimonio ha sido una preocupación constante del Comandante. A los que hemos podido contribuir un poco con ello, nos toca resaltar su labor y sensibilidad para notar que podemos poseer, estudiar, conservar y transmitir nuestro patrimonio. En la medida en que seamos capaces de hacerlo mejor, como ha advertido Fidel, seremos mejores cubanos e individuos mucho más libres.

A las ideas de Fidel —como al trabajo de otras personas como Celia Sánchez y Marta Arjona— le debemos el haber llegado hasta el día de hoy después de turbulentos años de Revolución, sin correr el riesgo de que nos falte la visión de futuro en torno a la salvaguarda de nuestro patrimonio.
 
 
 
 


galerÍa de imágenes

Fidel a través del lente de Roberto Chile


galerÍa de imágenes

Instantáneas de un líder


galerÍa de imágenes

A 50 años del primer encuentro

 

LA JIRIBILLA Nro. 8
Palabra Cierta

 

LA JIRIBILLA Nro. 291
Fidel es un País

 

LA JIRIBILLA Nro. 314
Viaje a los frutos

 

LA JIRIBILLA Nro. 380
Un Olímpico llamado Fidel
   
Lineamientos del VI Congreso del PCC
(.pdf, 736 Kb)
Información sobre el resultado del Debate
(.pdf, 394 Kb)
.
© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.