La Habana. Año X.
2 al 8 de JULIO de 2011

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Roberto Fernández Retamar
(La Habana, 1930)

El Otro

Nosotros, los sobrevivientes,
¿a quiénes debemos la sobrevida?
¿quién se murió por mí en la ergástula,
quién recibió la bala mía,
la para mí, en su corazón?
¿sobre qué muerto estoy yo vivo,
sus huesos quedando en los míos,
los ojos que le arrancaron, viendo
por la mirada de mi cara,
y la mano que no es su mano,
que no es ya tampoco la mía,
escribiendo palabras rotas
donde él no está, en la sobrevida?


Solo existe

Solo existe de veras quien dialoga,
Y rostro a rostro con el gran aire,
En jadeo con las cosas totales,
Les va sacando voces, letras
Que con dura piedra negaban.
Solo es quien agrietó la luz
Y le vio la terrible cara dorada,
Le vio el hueso a la mañana,
El polvo fijo al árbol, al
Que va riendo, su quemadura.
Pero pesa como definitivo hierro,
Siendo, ese de vista verdadera
Que ve las alcándaras del aire,
El delicadísimo halcón de la tarde
Cayendo sobre oscura presa.


Epitafio de un invasor

Agradecido a Edgar Lee Masters

Tu bisabuelo cabalgó por Texas,
V
ioló mexicanas trigueñas y robó caballos
Hasta que se casó con Mary Stonehill y fundó un hogar
De muebles de roble y Go Bless our Home.
Tu abuelo desembarcó en Santiago de Cuba,
Vio hundirse la Escuadra Española, y llevó al hogar
El vaho del ron y una oscura nostalgia de mulatas.
Tu padre, hombre de paz,
Solo pagó el sueldo de doce muchachos en Guatemala.
Fiel a los tuyos,
Te dispusiste a invadir Cuba, en el otoño de 1962.
Hoy sirves de abono a las ceibas.


Palacio cotidiano

Yo decía que el mundo era una estrella ardiente,
laberinto de plata, cerrazón con diamante:
y ahora descubro el júbilo de la estancia minúscula,
la vida emocionada del vaso entre mis labios,
más cristalino y claro si el sol se apoya y canta
en sus paredes límpidas. Ahora veo el dorado
temblor que se levanta del pedazo de pan,
y el crujido caliente de su piel. Y me es fácil
entrar en el palacio cotidiano, manual,
de las enredaderas del patio, donde un príncipe
de silencio y de sombra calladamente ordena.

Y es que a esta vivienda que va horadando el tiempo
—la cual es más hogar mientras es más profunda—
tú trajiste la primavera de tu beso;
trajiste tus sonrisas, como una fina lluvia
vista entre los cristales; trajiste ese calor
dulce, para el reposo, para el sueño posible.
Y supe que era bello el mundo aun fuera de ese
centro de perfección: el amoroso palio
del rocío, y el vidrio que calza y rompe el aire.
Yo sentí levantarse un pueblo de pureza
allí donde vivían ayer muebles y hierros.

Como quien abandona las lanzas y destina
sus manos a los árboles, que se vuelven viviendas,
mis ojos, amarrados a relámpagos de oro,
dejo caer ahora sobre la pobre mesa,
sobre la luz medida que ha inundado mi casa,
sobre el silencio y la quietud que la acompañan:
y miran cómo sale un sereno color,
una vida armoniosa y honda de sus cuerpos.

 


Roberto Fernández Retamar: Poeta, ensayista e investigador cubano. Exponente de lo más avanzado del pensamiento intelectual cubano. Alcanza en 1954 el Doctorado en Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. En 1956 estudia Letras en Londres y en París con el lingüista André Martinet. En 1986, alcanza el Doctorado en Ciencias Filológicas y es Profesor Honorario de la Universidad Mayor de San Marcos, Lima, Perú. Desde 1995 es Miembro de la Academia Cubana de la Lengua. Ha colaborado y dirigido importantes publicaciones cubanas tales como: la Nueva Revista Cubana, de la cual fue director entre 1959-1960. Es fundador de la Revista Unión, director de la Revista Casa de las Américas y Premio Nacional de Literatura, 1989. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía por su libro Patrias, en 1951, el Premio Latinoamericano de Poesía Rubén Darío, el Premio Internacional de Poesía Nikola Vaptsarov de Bulgaria, el Premio Internacional de Poesía Pérez Bonalde, de Argentina, el Premio de la Crítica Literaria por Aquí, en 1996 y la Medalla oficial de las Artes y las Letras, otorgada en Francia, en 1998. Entre su numerosa obra literaria se cuenta, en poesía, Elegía como un himno (1950); Patrias (1952); Vuelta de la antigua esperanza (1959); Buena suerte viviendo (1967); Juana y otros temas personales (1981); Aquí (1995). Entre sus estudios y ensayos sociohistóricos de mayor relevancia se encuentran: Idea de la estilística (1958); Ensayo de otro mundo (1967); Caliban (1971) e Introducción a Martí (1978). Actualmente es Presidente de la Casa de las Américas. 

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.