La Habana. Año X.
2 al 8 de JULIO de 2011

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Un discurso que reta a pensar, a crear,
a crecer
Eduardo Torres Cuevas • La Habana
Foto: Kaloian (La Jiribilla)

Con nosotros, en momentos en que hay que hablar de la cultura y de las proyecciones del pensamiento en nuestro país, el Doctor Alfredo Guevara, un joven permanente entre los jóvenes y siempre proyectando hacia el futuro nuestro pensamiento; el querido ministro, Abel Prieto, que ha llevado esta bandera de la cultura durante tantos años; el Doctor Roberto Fernández Retamar, que también ha sido para todos nosotros un maestro durante muchos años y esperamos que siga siéndolo. A todos los demás, no quiero obviar nombres importantes, pero los incluyo en estas palabras de bienvenida.

La Biblioteca Nacional fue escogida hace 50 años para un encuentro que tendría una trascendencia que estoy seguro de que en aquel momento no se valoraba como resultó posteriormente. Era un encuentro para discutir sobre la cultura, para discutir los problemas que había hace 50 años. Lo mejor de aquel momento —trato de recordar— fue la enorme cantidad de propuestas, de ideas que estaban en el debate entre todos, la proporción de proyectos personales y a veces aún no totalmente colectivos que se estaban debatiendo en aquel momento. Creo que si las “Palabras a los intelectuales” tuvieron tal profundidad, fue por la profundidad del debate que entonces se suscitó.

Cincuenta años después, en el mes de febrero, en la reunión a que hacía referencia Morlote, Retamar pidió un poco este encuentro y hacía una referencia que quiero traer aquí: decía que los más jóvenes de los asistentes entonces eran Miguel Barnet, con 24 años, y él, con 29. Hablamos de jóvenes que estaban en la década de los años 20. Hacía la observación, en aquel momento, sobre la importancia que tenían los jóvenes que están hoy en esa década de la vida.

La idea de este intercambio la veo no solo como un recordatorio de esas “Palabras a los intelectuales”, sino como un reto para los jóvenes de hoy, que —como decía Morlote y lo acompaño en esa idea— son jóvenes de ideas, jóvenes de pensamiento, los jóvenes que tienen que proponer el futuro de nuestro país en el debate actual y en el momento actual, uno de los más difíciles de la historia de la humanidad.

En aquel encuentro con Fidel, justamente lo que él recalcaba era este momento que estamos viviendo, un momento en el que el pensamiento tiene retos como nunca antes los ha tenido; un momento en el que se está debatiendo el futuro mismo de la historia de la humanidad, y nosotros, en particular, estamos debatiendo el futuro mismo de nuestra Revolución, de nuestro proyecto social y político. Cuando digo proyecto me refiero a la idea de cambio, de desarrollo y a la necesidad de pensar en cómo hacerlo. Creo que ese es el reto que nuestro gobierno, nuestro Partido, está asumiendo en estos momentos. Y nunca pudo ser mejor esta reunión que nos convoca el recuerdo de hace 50 años, para pensar hoy con la misma osadía con que pensaron y pensó Fidel en aquel momento.

Creo que lo que tenemos en estos momentos delante, en el día de hoy, es una reflexión no solo de lo que pasó, sino la incidencia de lo que pasó en lo que debe pasar, en lo que debemos hacer, en lo que debemos pensar, en lo que debemos promover, lanzar hacia el futuro como garantía de un proyecto que todavía está en germen, que todavía se está pensando y que todavía requerirá cambios, que es lo único que estaba en las “Palabras a los intelectuales”.

Siempre les he temido a las frases fuera de contexto. De ese discurso, todo el mundo repite solo una frase, pero el contexto en que fue dicha esta frase es muy importante y estoy seguro de que los panelistas —la Biblioteca y todos los que estamos aquí nos sentimos honrados con un panel de este calibre— van a profundizar más en el contenido de este discurso. Pero yo lo estaba leyendo otra vez y, cuando uno lee periódicamente, encuentra nuevas cosas. No porque haya nuevas cosas en los textos, sino porque uno adquiere una madurez y ve otras cosas que no vio antes. Diría que es un discurso de una validez hoy, como en aquel entonces. Es un discurso que reta a pensar, reta a crear, reta a crecer, que es la palabra que en el fondo estaba en ese discurso.

Quiero, a nombre de la Biblioteca Nacional, a nombre de los que con tanto cuidado estamos tratando de preservar el patrimonio de nuestro país —este lugar que para nosotros es el templo de nuestra cultura, la catedral de la cultura cubana— darles la bienvenida y sentir el orgullo que pueden sentir todos los bibliotecarios de esta institución, porque en este lugar haya nacido un pensamiento, un proyecto como el que se debatió en aquellos días. Y el orgullo sería mayor si hoy también naciera una propuesta de pensamiento —no quiero decir en el día—, pero sí que seamos capaces de acoger de nuevo el reto y lanzarlo con todas las fuerzas que se requiere en estos momentos.

Muchas gracias.
 

Palabras de bienvenida del Director de la Biblioteca Nacional José Martí a los participantes en la conmemoración por los 50 años de “Palabras a los intelectuales”, el 30 de junio de 2011. 

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.