La Habana. Año IX.
30 de ABRIL
al 6 de MAYO de 2011

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Diseñar el futuro

Lillian Álvarez • La Habana

El mensaje del Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) por este 26 de abril de 2011, fecha en que se celebra el Día de la Propiedad Intelectual, se ha titulado “Diseñar el futuro”. Me parece útil centrarse en este tema: en la necesidad de bosquejar un futuro, de plantearnos qué legaremos a las nuevas generaciones.

El mensaje reza: “Este año, en el Día Mundial de la Propiedad Intelectual, se destaca la función que desempeña el diseño en el mercado, en la sociedad y en la manera de forjar las innovaciones del futuro. Los diseños industriales, considerados inicialmente como la aplicación del arte a la industria, sirven para diferenciar los objetos fabricados en cantidades masivas, haciendo que nos interesemos más por un producto que por otro y que una marca tenga más éxito que otra”.

Y continúa: “Dada la importancia creciente que se otorga al estilo de vida ecológico, el ‘diseño ecológico’ constituye una aspiración compartida por muchos creadores […] Habida cuenta de que los diseños del futuro serán ecológicos por necesidad, el sistema de propiedad intelectual alienta a los diseñadores a producir ese tipo de diseños, contribuyendo a proteger los diseños originales contra la copia y la imitación no autorizadas”.

Llama la atención el ángulo desde el que se analiza el asunto. Diseñar el futuro implica para la OMPI, la función de garantizar el éxito de un producto sobre otro, lo que no es otra cosa que potenciar y proteger los intereses del mercado y la competencia. Resulta un tanto hipócrita utilizar el dilema inaplazable de buscar diseños acordes a los requerimientos ecológicos para después, inmediatamente, añadir que la función de la propiedad intelectual es proteger contra la imitación y la copia de estos diseños.

Los ideales ecológicos están asociados a la racionalidad, a un consumo responsable, a la cooperación. ¿No deberíamos esperar de una organización internacional del sistema de las Naciones Unidas que convocara a la búsqueda de tales soluciones para implementar su multiplicación por el mundo, de manera de unir esfuerzos para salvar nuestro planeta?

Es muy obvia la contradicción y muy desalentadora su esencia: Ciudadanos de todo el mundo, los exhortamos a crear diseños ecológicos que garanticen un mínimo impacto medioambiental, y, si lo logran, la propiedad intelectual se encargará de evitar que otros lo imiten y de garantizar que solo ustedes ganen por ello.

Lamentable diseño para un mundo que requiere de la contribución de todos para lograr algo tan simple y esencial: sobrevivir a la debacle ambiental que se avecina.

Retomo la idea de la necesidad de una Organización Mundial de la Riqueza Intelectual que no sitúe la propiedad intelectual como fin en sí misma, que reconozca y aplique otros métodos de incentivar la innovación, de aplicar de manera más justa y equitativa los resultados de la creatividad humana y considere los urgentes requerimientos de los miles de millones que poblamos el planeta.

Debe ser esta, y no otra, la forma responsable de diseñar el futuro.

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.