La Habana. Año IX.
16 al 22 de ABRIL de 2011

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La Casa de las Américas y el Caribe

Roberto Fernández Retamar • La Habana

Sé que es a mis vínculos con la Casa de las Américas a lo que debo la alta distinción que me ha traído aquí y agradezco de corazón. Como también agradezco los juicios generosos que se han emitido sobre la Casa. Y en estas pocas palabras abordaré cómo ella, la Casa de las Américas, ha ido dando entrada cada vez más a realizaciones literarias caribeñas.

Desde luego, la propia Cuba, donde la Casa fue creada en 1959, a raíz del triunfo de la Revolución, es un país del área: se suele hablar de ella como «la mayor de las Antillas». También integran el área la República Dominicana, Puerto Rico y zonas caribeñas de países continentales donde, como en Cuba, la lengua oficial es el español. Y la Casa, cuyo Premio Literario se llamó inicialmente Concurso Literario Hispanoamericano, comenzó tomando en consideración solo la América de esa lengua, a la que, por obvia, no voy a referirme en lo adelante. (Haré solo dos excepciones para nombrar a dos grandes escritores dominicanos que nos honran con su presencia: Chiqui Vicioso y Marcio Veloz Maggiolo, quien es con justicia Invitado de honor del Congreso.)

Es claro que debíamos dejar atrás aquel límite lingüístico. Ya en el número 36-37 (mayo-agosto de 1966) de la revista que es órgano de la Casa de las Américas y lleva su nombre, número dedicado a “África en América”, aparecieron textos de Jacques Roumain, Aimé Césaire y Frantz Fanon; y en ese y en números cercanos, vieron la luz colaboraciones de René Depestre, quien entonces vivía en Cuba. Además, entre los libros publicados en nuestra colección de clásicos, llamada en la época Colección Literatura Latinoamericana, se incluyeron obras de Jean Price-Mars, Césaire, Roumain, Jacques Stephen Alexis, George Lamming, Cuentos del Caribe (Caribbean Stories); y en otras de nuestras colecciones, obras de variados autores o temas caribeños.

Para ver un crecimiento mayor del interés de la Casa por el otro Caribe, el de lenguas distintas del español, hubo que esperar a cambios como la obtención de la independencia, a partir de 1962, en países caribeños que habían pertenecido a Inglaterra, y su ulterior establecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba.

En uno de aquellos países, Guyana, se creó en 1972 Carifesta, considerado por Édouard Glissant «[l]e plus grand rassemblement culturel de la Caraïbe». Durante la preparación de la segunda de tales reuniones, que en 1976 se realizaría en Jamaica, fui invitado en 1975 a aquel país. Ese viaje, y otro a Barbados, hicieron posible la preparación de una entrega de la revista Casa de las Américas (número 91, julio-agosto de 1975) dedicada a “Las Antillas de lengua inglesa”.

Allí aparecieron, en algunos casos traducidos por vez primera al español, textos de autores como Frank Collymore, V. S. Reid, Louise Bennett, Wilson Harris, John Hearne, Martin Carter, Lamming, Andrew Salkey, Derek Walcott, Kamau Brathwaite, Ian MacDonald, Rex Nettleford, Edward Baugh, Mervyn Morris; documentos de Marcus Garvey, T. Albert Marryshow, Eric Williams, C. L. R. James. En 1968 y 1976, respectivamente, ofrecieron en la Casa conferencias James y Williams.

A partir de finales de la década del setenta del pasado siglo, los acercamientos de la Casa de las Américas a países caribeños de lenguas distintas del español se precipitaron. Desde entonces fueron convocados a nuestro Premio Literario escritores del Caribe de lenguas inglesa y francesa, con sus correspondientes creoles. Entre los numerosos escritores que han recibido el Premio, Brathwaite lo obtuvo tres veces (además de un Premio especial); Anthony Phelps y Ernest Pepin, dos. Otros de los galardonados fueron Austin Clarke, Marlene Nourbese Philip, Velma Pollard, Marion Bethel, Mark McWatt, Paul Laraque, Roger Toumson, Vincent Placoly, Raphaël Confiant, Nicole Cage-Florentiny, Louis-Philipppe Dalembert.

Y entre los jurados, además de varios mencionados, estuvieron George Campbell, Kenneth Ramchand, George Beckford, Joseph Pereira, Keith Ellis, Henri Bangou, Maximilien Laroche, René Ménil, Rassoul Labuchin, George Castera.

En 1979 se celebró en Cuba el tercer Carifesta, y con ese motivo tuvo lugar en la Casa de las Américas un Simposio sobre la identidad cultural caribeña, en el que participaron, entre otros, Glissant, Lamming, Depestre, Reid, Jan Carew, Joycelynn Loncke, Terry Agercop. Y ese mismo año 1979 fue creado en el seno de la Casa el Centro de Estudios del Caribe, que cuenta con la asesoría de Lamming, y desde 1981 dispone de su publicación periódica en varias lenguas de la zona: Anales del Caribe. Ello significó la plena inserción del Caribe en el horizonte de la Casa de las Américas.

Son cuantiosas las faenas realizadas por el Centro. Baste mencionar aquí algunas reuniones como el Centenario de Marcus Garvey (1987), El Caribe americano (1988), el Seminario sobre cultura afroamericana (1995), Mitos en el Caribe (2000), Centenario de Jacques Roumain (2007), El Caribe de George Lamming (2007), Cuba-Caricom: Diálogos culturales (2008), La diversidad cultural en el Caribe (2008), Programa Texturas caribeñas (2009), Encuentro internacional de revistas caribeñas (2009), Caliban multiplicado (2010), Pierre Verger. Conexiones caribeñas (2011).

El Centro compiló los volúmenes Saint-John Perse por los caminos de la Tierra y Pierre Fatumbi Verger y el Caribe. Y nuestro Fondo Editorial publicó, junto a esos libros, otros debidos a autores como Gérard Pierre-Charles, Suzy Castor, Richard Hart, James Millete, Lloyd Best y Kari Polanyi Levitt, C.L.R. James, Glissant, Patrick Chamoiseau, Daniel Maximin. El número 233 (octubre-diciembre de 2003) de la revista Casa de las Américas estuvo dedicado a “Haití: doscientos años de independencia”.

Como otras muestras de la vocación también caribeña de la Casa de las Américas, su colección de clásicos pasó a llamarse en 2007 Colección Literatura Latinoamericana y Caribeña, al incluir Los placeres del exilio, de Lamming; y en 2010 fue invitada a nuestra Semana de Autor(a) la escritora de Guadalupe Maryse Condé, cuya novela Yo, Tutuba. La bruja negra de Salem, publicamos en dicha Colección. Así la Casa, al ser más caribeña, está siendo más plenamente americana.

Añado que el Premio Literario Casa de las Américas correspondiente a 2012 acogerá a escritores caribeños de lengua francesa o creol; que además se ha convocado para ese año al Premio extraordinario de ensayo sobre “La presencia negra en la América y el Caribe contemporáneos”; y que, más allá de la Casa, la Feria del Libro de Cuba también de aquel año estará dedicada a los países caribeños. La insustituible directora de nuestro Centro de Estudios del Caribe, la doctora Yolanda Wood, distribuirá a los asistentes al Congreso materiales referentes a estos hechos.

 

Palabras del Presidente de Casa de las Américas en el II Congreso de Escritores del Caribe, del cual fue Presidente de Honor, y que se celebró en Point-à-Pître del 6 al 9 de abril

 
 
 
 
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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
ISSN 2218-0869. La Habana, Cuba. 2011.