Año IX
La Habana
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de 2010

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L Q Q D

Daniel Chavarría • La Habana

 

Sócrates, adulto en plenitud de derechos, creador de la mayéutica, fue condenado a muerte bajo la acusación de despreciar las creencias ancestrales e introducir dioses nuevos en el panteón sagrado de la Ciudad.

No, no se trataba de un promotor del comunismo ni ocurrió hace poco en algún oscuro, remoto y terrorista rincón del planeta. Fue en la cuna de la civilización occidental, en la Atenas del año 399 antes de nuestra era, reconocida como primera democracia del mundo.  

Allí, el insigne maestro y filósofo hubo de beber un cálice de cicuta por desafiar el poder e instigar a los jóvenes a pensar con cabeza propia y a revaluar las verdades establecidas.

En esa época, los hombres libres pero pobres del Ática, habían triunfado sobre los oligarcas y a partir de los 18 años ejercían el poder con su voto individual y directo en los escaños de la Asamblea. En teoría, unos 40 mil hombres adultos nativos, hijos de padre y madre atenienses, gobernaban a los restantes 240 mil habitantes del Ática (menores de edad, mujeres, extranjeros y esclavos; listados en orden jerárquico descendente).  

Desde luego, en la práctica política, la Asamblea era manipulada por los cabecillas, y votaban unos dos mil ciudadanos asiduos a la Asamblea, aunque para asuntos de máxima importancia se exigía un quorum de seis mil. Y gracias a la amenaza del ostracismo como medio de exclusión política y hasta destierro, ningún caudillo ateniense habría podido tomar medidas francamente antipopulares. 

Con la caída de la supremacía griega, el ascenso de Roma como poder global y el posterior advenimiento del feudalismo, desapareció la democracia, aun aquella mediocre que se resistía a la flexibilidad cultural; pero subsistieron otras cracias, algunas hasta hoy: la aristo, la pluto, la oligo. La demo no reaparecería hasta la Revolución Francesa. A partir de entonces se la ha teorizado de modo creciente y sin considerar las atrocidades que realiza la derecha desde hace siglos, la imputación de no respetar la democracia sirve de etiqueta para cuanta acusación política se proyecta contra la izquierda. 

¿Qué pasa realmente en la actualidad con la tan cacareada democracia capitalista? ¿Podrían tomarse en estos tiempos medidas francamente antipopulares, dígase de índole neoliberal? ¿Cuál es la proporción de ciudadanos que gobierna a la población? ¿Para qué sirven dos cámaras en algunos países tan pequeños que a duras penas alcanzarían a tener una bien puesta? 

En América Latina, la región del mundo con el reparto de riqueza más polarizado, la proporción de ciudadanos que ha gobernado a los pobladores es francamente risible, la cúpula bipartidista alterna el poder entre sí, las dos cámaras sirven para darse apoyo mutuo en el saqueo impune del país y se han tomado a granel medidas abiertamente antipopulares de tipo neoliberal. Sin contar el fraude electoral como mecanismo cíclico de carácter reproductor, para conservar el gobierno de los oligarcas. 

En un artículo anterior sobre el Club Bilderberg y los propósitos de dominio y manipulación de la cúpula gobernante mundial, publicado en esta misma prensa, alerté sobre Andréi Dmitriévich Sajárov, físico nuclear que ayudara en la elaboración de la bomba atómica de la URSS y años después discrepó de explotarla en un ensayo atmosférico.  

Escribí en los siguientes términos y ahora subrayo algunos: “presentado generalmente por sus adornos de escritor y disidente político, que lo hicieron merecedor del Premio Nobel de la Paz. Y además, algo usual cuando se quiere catapultar figuras políticas, el Parlamento Europeo le dedicó en vida el Premio Sajárov, pergeñado al menos un par de años antes y puesto en vigor en 1988 so pretexto de celebrar el aniversario cuadragésimo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Buena jugada.” 

En la Grecia clásica, la inconformidad de Sócrates, demasiado crítica, resultaba sediciosa. Y la jerarquía consolidada en el poder no aceptaba las discrepancias de fondo. Cosa curiosa, ahora tampoco. Recuerdo haber señalado en varias ocasiones que mis compatriotas del Cono Sur, añadidos mis hijos mayores, disidentes en la década de 1970, estaban prófugos, o presos y torturados, o muertos.  

En el ínterin, Sajárov daba entrevistas, escribía artículos políticos y recibía homenajes preelaborados para que sirviera de ejemplo sobre la represión soviética. Se admite que emisoras occidentales de radio con programas en ruso, como la BBC o Radio Free Europe de Múnich, emitieron materiales hacia la URSS y todo el mundo, donde difundían a escritores selectos, Sajárov, entre ellos. Todas esas acciones no debieron ser tan casuales, pero si usted no coincide conmigo puede apelar al cálculo de probabilidades.  

Para completar, en detrimento de una insigne luchadora etíope por los derechos de las mujeres de su país y de un líder indígena, entre otros, le dan el Premio Sajárov de este año a un disidente cubano de apellido Fariñas, muy publicitado en las emisoras de radio y TV, y en los órganos transnacionales de prensa de los países capitalistas.  

Cualquiera diría que se trata de un perseguido que procede de un enorme país con miles de desaparecidos por una dictadura militar. Error, no es argentino ni brasileño. Debe ser entonces de un país con capacidad nuclear y peligro potencial de agresión a un vecino. Otro error, no es de la India ni tampoco es Pakistán. Bueno, al menos debe ser de algún lugar muy importante o armado hasta los dientes, peligrosísimo para Europa o los EE.UU. Nada de eso.  

Se trata de Cuba, un país con escasos recursos naturales, pobre, subdesarrollado, resecado por un bloqueo insaciable, y agredido con bombas, virus y propaganda implacable desde hace 50 años. No vayan a equivocarse de nuevo. Fariñas no es un luchador contra ese bloqueo que apela a cualquier método para hacer notar el sadismo de la medida estadounidense; Fariñas alcanzó su fama en defensa de unos pocos llamados presos políticos, que aceptaban y seguían orientaciones y dinero extranjero, delito penalizado en todos los países.

Y el asunto ni siquiera está actualizado. Los defendidos de Fariñas no están presos. Fueron liberados por el gobierno cubano hace meses en atención a solicitudes del Vaticano y el Ministro del Exterior de España, pero como ya tenían preparado el show era más caro darle marcha atrás que seguir adelante sin ofrecer detalles. En definitiva, a quién le interesa la verdad del asunto. La propaganda lo convierte en algo divertido o interesante, y basta.  

En paralelo, como parte y evidencia de una estrategia conjugada, le han otorgado el Premio Nobel de la Paz a otro disidente, el chino Liu Xiaobo, famoso por los sucesos de la Plaza Tian An Men. Parece cerrase el cerco sobre China, el principal competidor económico de los EE.UU., que no está dispuesta a revaluar su moneda en favor del deteriorado dólar, ni a ceder ante amenazas de represión comercial. ¿Serán nuevas casualidades?  

LQQD, como se decía formulariamente al final de los problemas matemáticos: Lo Que Queda Demostrado. 

26 de octubre de 2010
 

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© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
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