Año IX
La Habana
9  al 15
de OCTUBRE
de 2010

SECCIONES

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS

EL GRAN ZOO

PUEBLO MOCHO

NOTAS AL FASCISMO

LA OPINIÓN

APRENDE

LA CRÓNICA

EN PROSCENIO

LA BUTACA

LETRA Y SOLFA

LA MIRADA

MEMORIA

LA OTRA CUERDA

FUENTE VIVA

REBELDES.CU

LA GALERÍA

EL CUENTO

POESÍA

EL LIBRO

EPÍSTOLAS ESPINELAS

RETABLO ABIERTO

EN FOCO

POR E-MAIL

ENREDOS

¿DÓNDE QUIERES QUE
TE PONGA EL PLATO?


Conversación con Dea Loher, a propósito del proyecto Klara

Anatomía de un anclaje

Marianela González • La Habana

Foto: Tomada de Internet

 

Dea Loher es casi una dramaturga cubana. La frase del escritor cubano Reinaldo Montero hace que la alemana se sonroje; pero no le falta razón: considerada como la más reconocida exponente de la dramaturgia teutona contemporánea, la autora de Manhattan Medea ha visto desfilar una tras otra de sus últimas piezas sobre las tablas cubanas. A cargo de Irene Borges y Flora Lauten, de Carlos Díaz y Carlos Pérez Peña, el Estudio Teatral Buendía, la compañía teatral El Público y Teatro Escambray han asumido las puestas de Inocencia, Las relaciones de Clara y La vida en la Plaza Roosevelt, respectivamente. La Editorial cubana Tablas Alarcos la incluyó en su Teatro alemán actual (2006) y para los próximos meses se espera salga a la luz, bajo el mismo sello, un volumen que recoge solamente sus piezas.

Cada año, hace ya cuatro lustros, Dea Loher es noticia en Cuba. Y por estos días, la 5ta. Semana de Teatro Alemán la convoca otra vez a presenciar la puesta de su pieza Ana y Martha, con la que El Público confirma su devoción por la dramaturgia alemana contemporánea y especialmente, por su principal artífice; a la lectura de Ladrones, su última obra escrita, en las voces de los autores de nuestro Teatro D’ Dos; y a presenciar el resultado de lo que ella misma ha descrito como “el proyecto más genial que pueda verse en La Habana”: Klara´s Anatomie, la escenificación conjunta de 12 textos diferentes, concebidos por jóvenes dramaturgos cubanos de la hornada de Tubo de Ensayo.  

Lo han denominado Proyecto Klara. Se trata de una iniciativa nacida del Taller de Investigación y Escritura impartido en 2009 por Dea a este grupo de 12 dramaturgos cubanos menores de 30 años. Entre ellos, los finalistas de la Beca Máximo Gorki. Bajo la tutoría de la alemana, María Laura Germán, Reinol Sotolongo, Rogelio Orizondo, Fabián Suárez, Grethel Delgado, Pedro Enrique Villarreal, Alejandra Santiesteban, Marcos Antonio Díaz y Lilianne Lugo, concibieron cada uno una pieza individual y se lanzan además a la dirección escénica de sus obras.  

“No existe una norma de lo que es una pieza teatral —les recordaba Dea desde el otro lado del Atlántico—. La única cuestión relevante a fin de cuentas es: ¿podrá alguien hacer algo con este libreto?”. Y respondía uno a uno los mensajes enviados desde Cuba, con las piezas adjuntas: “El buen arte es siempre, siempre, concreto; mientras leía, en algunos momentos pensaba: ‘diario psicodélico’…, pero el teatro es el medio equivocado para ello; describir exacta, concreta y sensitivamente, me resulta un enigma. ¡Esperaré la puesta en escena!”.

Otra vez sobre las tablas cubanas, de una forma u otra, el enigma teatral de la alemana: esa constelación de personajes que acompañamos mientras la luz no está, mientras cada uno de ellos busca un ancla. Tal vez funcione el mismo principio para Klara´s Anatomie y este grupo de 12 creadores, visibilizados hoy más desde la escritura que desde la escena, halle también la suya. Como Dea Loher en Cuba.

Para estos 12 jóvenes cubanos, trabajar en conjunto con uno de los pilares de la dramaturgia contemporánea mundial, es una oportunidad única. Me atrevo a decir que casi un sueño. Pero, ¿qué significa para Dea Loher el Proyecto Klara?

Es el proyecto más genial que podrán ver en estos días en La Habana. Me permitió conocer a 12 jóvenes dramaturgos cubanos y de ellos tengo algo que decir: el año pasado, durante una semana entera, estuvimos haciendo juntos un taller. Ahora reconozco que en aquel momento pensé que serían principiantes. Me había hecho entonces una serie de planes sobre cómo diseñar la metodología de trabajo, basado en esa idea. Pero luego, por fortuna, me di cuenta de que eran jóvenes con una cierta experiencia, algunos de ellos ya graduados e incluso con piezas escritas. Algunas de esas obras habían sido puestas en escena y otras publicadas. Es decir, no tenía nada que ver con principiantes en el sentido más estricto de la palabra. Fue una retroalimentación preciosa.

¿Cómo concibieron entonces la metodología de trabajo?

La idea que yo había concebido respecto al taller estaba muy por debajo del nivel de los muchachos. Entonces nos pusimos de acuerdo en que cada uno de ellos hiciera su propio proyecto, que cada uno escribiera una pieza o media pieza. Tuvieron un tiempo para escribirlas, y me las enviaron luego a Alemania, donde fueron traducidas, y pude leer cada una. Cuando las leí, preparé comentarios a los autores y se los envié para que conocieran mi opinión. A partir de ahí, pues vuelan solos. Tienen mucho talento. Creo que Klara´s Anatomie será un éxito total.  

Sus últimas obras han sido llevadas a escena por directores cubanos muy talentosos, con una cantidad inmensa de público. ¿Sabe usted que en Cuba se sigue su obra como si fuese cubana?  

Vi Las relaciones de Clara y La vida en la Plaza Roosevelt. Lamento no haber visto Inocencia, solo en video. Pero sí sé que mi trabajo se sigue y que han sido puestas muy exitosas. Me parece hermoso, me encanta. Especialmente, me complace mucho la relación con los teatristas más jóvenes, sobre todo con los autores, pues tengo la impresión que de alguna manera, directa o indirectamente, les ayudo en su propio trabajo, a generar su propio discurso, a solidificar sus voces. Hay mucho talento acumulado aquí y me honra que me consideren parte de él, me honra sentirme una dramaturga cubana.

Acabamos de presenciar la lectura de Ladrones, obra que este año fue llevada a escena en Alemania y resultó ser allí la segunda “puesta del año”, después de El dragón de oro. ¿Cómo sintió la lectura? Es una obra que casi se resuelve en sí misma, cuesta trabajo imaginarse la representación…  

Sentí compasión por los actores, pues imagino que la pieza debe ser muy difícil de leer. Es muy poco dramática. Hay sus excepciones, pero son pocas las escenas en que el conflicto se agudiza y en las que se pueden desplegar todas las capacidades histriónicas. Eso es parte de la concepción general de la pieza. La idea era ir creando una especie de constelación de figuras a las que se les fuera dando un seguimiento a lo largo de la pieza. Me interesan mucho los caracteres, los individuos.  

¿Hay alguna otra pieza en camino, después de esta?

Ladrones es la más reciente obra que he escrito. Tengo otra que aún está en proceso de gestación, pero en principio esta es la última. Espero verla también en Cuba, como veré por estos días Ana y Martha.  Estoy ansiosa.

 

ARRIBA

Página principal Enlaces Favoritos Enviar correo Suscripción RSS
.

© La Jiribilla. Revista de Cultura Cubana
La Habana, Cuba. 2010.
IE-Firefox, 800x600