Año IX
La Habana
2  al 8
de OCTUBRE
de 2010

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Las hormonas de Correa

Daniel Chavarría • La Habana

 

“Aé, aé, aé la chambelona,

“Menocal para Chaparra y Marianita pa’la Zona.

“Batista no tiene madre porque lo parió una mona.”

(Dos versículos de un estribillo de burla electorera en los años 20 y 30 del siglo XX cubano.)

 

Chambelona: caramelo de forma amonedada con varita insertada.
Se chupa.

Democracia: institución milenaria, esclavista o capitalista, que permite chupar sangre y riquezas a la luz pública y con total impunidad.

A principios del siglo V a. C, la Grecia continental se vio invadida por el mayor ejército que jamás se viera en Europa. Eran los persas, poderoso imperio conquistador, dispuesto a incorporar a la Hélade en sus dominios. Y para maravilla del mundo, un puñado de heroicos atenienses los detuvo y derrotó en las batallas de Maratón y Salamina. Semejante gloria convirtió a Atenas en la natural capitana de la Arjé o Liga de Delos, alianza panhelénica para defenderse de nuevos ataques persas.

Decenas de estados griegos, situados en el continente, las islas del Mar Egeo, sus costas, Sicilia y otras regiones del Mediterráneo, se comprometieron a aportar recursos para financiar las armas y necesidades de la defensa común. Muchos talentos de oro y plata quedaron en manos de los atenienses, que los recibirían como tributos de cada miembro de la Arjé. Poco después, se autorizó a que el voluminoso tesoro de la alianza se radicara en Atenas, para una gestión más rápida y económica.

Ya con el sartén por el mango y dinero a manos llenas, los atenienses comenzaron por fortificar sus propias defensas y crearon los Margos Muros, que circundaron de gruesas murallas a la Ciudad y a su puerto del Pireo. Luego construyeron en la Acrópolis, la mayor altura de la Ciudad, un bastión inexpugnable y una memorable obra ornamental que dejaría boquiabiertos a los visitantes, como ocurriera mucho después en París con la Tour Eiffel, que desde 1896 fuera la admiración y envidia del mundo entero.

Nadie supo jamás cuánto pudo costar la monumental y criselefantina imagen de Atenea, con Partenón y todo, en sus casi 15 metros de estatura, en oro, marfil y gemas. Y ni hablar de los honorarios de Fidias y sus numerosos ayudantes.

Y cuando al cabo de 20 años los persas no atacaban y los atenienses seguían en su plan de ornato y monumentalidad defensiva de su territorio, los aliados fueron sometidos a toda suerte de mentiras y estafas; y al que protestara y no obedeciera las órdenes de Atenas, Pericles les enviaba sus trirremes y quinquirremes cargadas de hoplitas que los reprimían de manera feroz. Algo muy parecido a los que ocurriera con la Doctrina Monroe y los territorios de las antiguas colonias españolas.  

Según las informaciones de Gore Vidal en su novela 1876 y los detalles que aporta William Kennedy en Roscoe, los creadores, que perfeccionaron y diseminaron la engañifa electoral de la “chambelona”, con su robo de urnas, cambio de boletas etc., fueron los propios estadounidenses. Protagonizaron sensacionales escándalos políticos, especulativos, con whisky, ferrocarriles, petróleo; actos de cinismo público que luego se hacían ver como ingeniosas travesuras y dieron lugar a la legitimación de la corruptela parlamentaria con el mecanismo del lobby, la venta de influencias políticas al servicio de las empresas y los grandes capitalistas, en los mismísimos pasillos del Congreso. En comparación con la democracia capitalista norteamericana, las trapacerías y estafas de la democracia esclavista ateniense contra sus aliados de la Arjé, resultaron raquíticas.  

Por suerte, en la América Latina, desde hace un decenio, campean vientos huracanados de renovación electoral. El robo en directo, los favores cobrados a transnacionales, los préstamos contratados sin destino nacional, la privatización utilitaria, la reducción de los mecanismos estatales de respaldo a los trabajadores, la deuda externa y tantos desmanes, llegaron a un punto sin regreso y “la chambelona” cayó en desgracia. Como hoy lo demuestran Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, en las urnas se ha impuesto la voluntad popular. Y lo que interrumpe el sueño del imperio es que otros tradicionales y sumisos peones del patio, amenazan con seguir ese ejemplo. Aunque sin necesidad de trirremes, el imperio ya lo demostró en Honduras.

La moderna identificación computacional ya no permite el fraudulento voto de miles de muertos ni le imposibilita ese derecho a los vivos. La alfabetización de millones de ciudadanos impide ignorar la opinión de las masas con boletas y consignas confundentes. La visión recuperada por la operación “milagro” y la salud garantizada a través de distintas misiones, afianzan la decisión popular de reivindicar sus derechos indígenas y ancestrales. Ya no se pueden comprar votos en las puertas de los centros electorales ni cambiarlos por servicios de salud.

Ya no es posible que los Collor de Melo, Álvaro Novoa, Carlos Saúl Menem, Alberto Fujimori, Porfirio Lobo, Mireyita Moscoso, Carlos Andrés Pérez, Lucio Gutiérrez, el Soplito Flores y otras cucarachas del hemisferio, carentes de toda ética, pretendan seguir engañando a los pueblos, y se exhiban como guardianes de una democracia en la que nunca han creído ni practicado, y solo les ha servido como instrumento para venderse barato al capital del Primer Mundo y chupar insaciables las riquezas de sus propios países.

Pero la chambelona está pasando de moda, y la que antes decía: 
 

Aé, aé,

aé la chambelona

con democracia en inglé

y política ladrona. 

Dice ahora:

Aé, aé,

good bye la chambelona.

Vivan Rafael Correa

su dignidá y sus hormonas.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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