Año VIII
La Habana
17 al 23
de ABRIL de 2010

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Raza y racismo en el arte contemporáneo
Queloides: más que una herida

Mabel Machado • La Habana

Fotos: La Jiribilla

 

Galería de obras: Exposición Queloides


Hay heridas y marcas que engendran mitos, falsas teorías para fundamentar la exclusión. Sin embargo, sobre las lesiones se teje también el análisis: los Queloides que un grupo de artistas cubanos exhiben en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, se acercan al tema de la racialidad desde un enfoque etnográfico, antropológico y social que se expresa a través de la pintura, la fotografía, el videoarte, la instalación, la escultura y otros soportes.


"Ceiba negra 1",  Elio Rodríguez

El título de la muestra, Queloides: raza y racismo en el arte cubano contemporáneo, hace alusión a la persistencia de estereotipos racistas en Cuba, donde muchos asocian todavía tales traumas cutáneos con las pieles negras y alimentan con esta creencia un discurso discriminatorio. La exposición retoma un debate que ha estado presente en la Isla desde la propia formación de nuestra nacionalidad, aunque no en todo momento con el mismo vigor, por la también cubana vocación de promover la unidad y la igualdad de todos los hombres del pueblo.

Para el pintor Alexis Esquivel este es un tema irresuelto en nuestra sociedad, a pesar de los avances experimentados a partir de la segunda mitad del siglo XX. “La historia colonial de Cuba es reciente, hace poco más de un siglo que se abolió la esclavitud. Este tipo de exposiciones lo que intenta es ayudar a reflexionar. Por la naturaleza de los temas, solo un debate social abierto permite el cambio de mentalidad necesario para dejar atrás cualquier tipo de prejuicio o relación conflictiva respecto a la raza, sin víctimas ni victimarios, sin asumir una actitud de ajustar cuentas con nadie, sino de entender lo que es una verdad a gritos: todos somos iguales”.

Los 12 artistas, valiéndose lo mismo de las potencialidades expresivas del conceptualismo que del pop art, analizan la persistencia de estereotipos y actitudes racistas en la sociedad cubana, una discusión que ha dado interesantes frutos en la plástica  a partir de la década de los 90. Los antecedentes de esta muestra se ubican entre 1996 y 1999, en un primer Queloides exhibido en la Casa de África, la expo Ni músicos ni deportistas del Centro Provincial de Artes Plásticas y Diseño de La Habana y Queloides II, que pudo verse en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales.

El nuevo Queloides logra reunir firmas destacadísimas de la plástica del patio, que pocas veces coinciden en exposiciones dentro de la Isla. “Entre los valores más significativos de esta exposición —señala el artista José A. Toirac— está el poder confrontar lo realizado recientemente con artistas cubanos que residen en otros países, volver a ver obras que fueron hechas en otro momento desde este contexto, y la coincidencia de diferentes generaciones y medios de expresión. Estos son niveles de la muestra muy disfrutables y aprovechables desde el punto de vista cultural”.


 "Ave María", Meira Marrero y José Ángel Toirac

Después de haber intervenido en otras ediciones, Manuel Arenas es uno de los que se reencuentra con el país desde varias piezas, entre ellas “Juicio cromático” una instalación que ubica en un estante, frascos de pintura negra identificados con los nombres de artistas norteamericanos que han sido marginados por las líneas de la “gran historia” debido al color de su piel.

La obra de Arenas recurre otra vez a la frase paródica “¡Cuidado, hay negro!” y a la opresiva expresión “negro de mierda”; al uso del papel higiénico; a los rasgos más pronunciados de la figura del negro captados en instantáneas (impresión digital). Estos elementos se emplean en función de demostrar el “desbalance” de poder entre negros y blancos acumulado en nuestras sociedades. “Se trata de denunciar un fenómeno que a veces se presenta de manera imperceptible, muy sutil. A mí, entonces, me interesa coquetear con esos niveles de ironía”, explica Arenas.

También en juego con las jerarquías aparece la pintura de Esquivel, quien fuera además curador del primer Queloides. Esta vez utiliza la figura del presidente de los EE.UU., Barack Obama, para poner en crisis la idea de un cambio real en la política de ese país, y una nueva proyección hacia el asunto racial: le maquilla el rostro de blanco y lo deja armado solo con su sonrisa “permanente”. Otra de las tres piezas suyas que se exponen en el Centro Wifredo Lam, titulada “Héroe postcolonial”, dibuja el recorrido del negro en Cuba hacia su emancipación, desde el cimarronaje hasta la participación en el gobierno.

Valiéndose de una cabeza negra y de la estética rasta que presenta a los drelos como uno de sus símbolos, el pintor Armando Mariño aporta otra visión sobre las relaciones de poder desde el eje de la raza. En las terminaciones de lo que también podría ser una mandrágora, se ubican otras cabezas: las de ilustres y conocidos blancos como Einstein, Magritte y Chagall, dentro de la pieza “La angustia de las influencias”.

La temática racial ha sido una constante en la obra de René Peña, quien se muestra dentro de esta exposición en cuadros que, como aprecia el director de Centro Wifredo Lam, Jorge Fernández, semejan “performances congelados”. El cuerpo como escenario simbólico describe un itinerario al centro de la identidad, apoyándose en los fenómenos del kitch, la transexualidad y el consumismo. Peña lo resuelve casi todo con su propia figura, y en la oscuridad de los fondos hace que resalten labios morados, pantalones naranjas y las rayas blancas y rojas de una toalla. En su indagación constante sobre las diferencias, el artista busca emplazar las visiones occidentalistas que confinan al negro al mundo del folclor y la marginalidad.


 S/T, René Peña

La religión, los cultos y las leyendas son otros de los prismas por los cuales se mira hacia el trasfondo cultural que tiene también el fenómeno del racismo. Tres paneles de la fallecida Belkis Ayón —grabadora que en los 90 develó desde su obra algunas tradiciones de la cofradía abacuá— se exponen en Queloides, aportando uno de los componentes vitales para este panorama de la raza y la identidad en Cuba. A “La cena”, “La familia” y “La consagración”, de Belkis se suma en otra sala el “Ave María”, de los artistas Meira Marrero y José A. Toirac. Se trata de un tablón sobre el cual reposan decenas de estatuillas de la Virgen de la Caridad del Cobre.

Al mostrar la riqueza de la imaginería del mundo devoto en la Isla, los autores pretenden que el espectador comprenda la necesidad del respeto hacia la diversidad de opiniones. En este sentido, ponen a dialogar a la matrona de Cuba con José Martí, Héroe Nacional, al colocar en la pieza una sentencia de este último. “La República —advierte Toirac— es un sueño en el que tiene participación todo el mundo, está hecha por todos y para todos. Esa imagen martiana ha cobrado forma en la de la Virgen porque en su bote, están el negro, el indio y el criollo”.

“La ceiba”, de Elio Rodríguez ocupa una habitación entera del Centro. Conviven en ella escultura y animación con acuarelas, dando vida a estructuras abultadas y blandas, imágenes de la carne que invitan al tacto. La anchura y la frondosidad de la ceiba —árbol que tiene un carácter especial para las religiones africanas— son la representación de un universo inclusivo, anterior a cualquier proyecto político de unidad. “Es una obra —entiende Rodríguez— que se puede leer como la búsqueda de una imagen de la sensualidad, que incluya la religión, el misterio; que se muestre como una cebolla: la primera capa es la más fácil, aporta los significados más evidentes, pero mi intención es que la gente pueda seguir destapando, y que vea mucho más allá”.

Por su parte, Roberto Diago traspone a esta muestra su experiencia acumulada en intervenciones comunitarias en algunas de las llamadas “zonas periféricas” de La Habana. La instalación se inspira en el “llega y pon”, vivienda construida de manera muy elemental, generalmente de tablas y cartones, comunes en los asentamientos ilegales de emigrantes de zonas rurales a zonas urbanas. “El fenómeno del racismo ha mutado con el tiempo, ha tomado otras dimensiones, ha buscado otras maneras de expresarse, cada vez más sutiles. `Ciudad en ascenso´ es la crítica de un fenómeno que lejos de extinguirse sigue creciendo, no solo en Cuba, sino en muchos lugares”, señala Diago.


 "Ciudad en ascenso", Roberto Diago

Según observa el propio artista, Queloides —donde también participan Douglas Pérez, Pedro Álvarez, Marta María Pérez y María Magdalena Campos— no es la simple reedición de un proyecto, sino “la forma que tenemos los creadores para continuar denunciando un fenómeno, que no pertenece al pasado, sino que subsiste como un virus que muta con el tiempo”.


"In the reign of freedom and necessity", Pedro Álvarez

La muestra que presenta por estos días el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam, se conecta con la tradición antropológica y sociocultural del arte cubano, que en el abordaje de la raza, ha tenido exponentes de la talla del propio autor de “La jungla”, Agustín Cárdenas, los artistas de Volumen I, Elso Padilla o Manuel Mendive. Esta intervención continúa, además, ese propósito arriesgado de abordar desde la plástica un tema tan espinoso como el de la discriminación y la racialidad, con raigambre profunda, despojándose de lo folclórico y lo banal.  

 

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