Año VIII
La Habana
del 20 al 26
de MARZO
de 2010

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Calle 13 en la Casa

Xenia Reloba y Maité Hernández-Lorenzo • La Ventana

Fotos: Iván Soca y La Jiribilla

 

«Latinoamérica, un pueblo sin piernas pero que camina.
Se lo estamos empujando “mongo”»
René, el intelectual

«Cuba, el país más cabrón!!! Gracias...
No soy el mismo»
Eduardo

Buenas tardes. Buenas tardes. Somos muchos más de los habituales en esta sala y en la medida en que nos organicemos va a salir muy bien porque hay muy buena energía aquí. La Casa de las Américas tiene el tremendísimo placer de recibir esta tarde a dos invitados con quienes nos hubiera encantado contar hace algunos meses, pero bueno, ya están aquí: René, Residente Calle 13; Eduardo, Visitante Calle 13. Tenemos además a Milena, la hermana, el ángel gestor, inventor y muy comunicador de toda esta historia. Y allá, Layda y Jaime. Yo soy Xenia. Esta mesa que estamos haciendo hoy responde a una idea que soñamos, un viaje que empezamos a hacer el año pasado.

Estábamos celebrando los cincuenta años de la Casa. No sé si recuerdan que nos pasamos todo el año celebrando los cincuenta años de la Casa y quisimos terminar la celebración con una acción que mirara al futuro, una acción que organizamos desde los jóvenes de la Casa, dirigido a y con jóvenes creadores, pensadores de todas las manifestaciones, de muchos países de América Latina. Nos congregamos aquí del 14 al 18 de diciembre. Esa acción se llamó Casa Tomada y fue el II Encuentro de Artistas y Escritores de América Latina y el Caribe.

El día 14, en el programa, incluimos a las 3 de la tarde, aquí en la sala Che, un encuentro que se llamó “Arte, acción cultural y espacios de resistencia contrahegemónica”. Fue un nombre que intrigó mucho a alguna gente: ¿qué va a pasar allí? Nosotros estábamos conspirando porque pensábamos que en esa fecha iba a estar Calle 13 en La Habana y no pasó. Pero sí estuvo Sin mapa, el documental, y los que vinieron esa tarde, los que no se dejaron intimidar por el nombre de ese encuentro —que no decía mucho y decía muchas cosas al mismo tiempo— pudieron ver un documental que realmente creo que marcó de algún modo los caminos que seguimos a partir de ese momento en Casa Tomada.

Por esos caminos queremos intentar marchar en este encuentro, sin camisas de fuerza, para de algún modo responder a aquellas preguntas que nos hicimos en esos días de Casa Tomada, es decir, cuáles son los espacios para el arte joven, los lenguajes, las nuevas poéticas, los temas que inquietan a los creadores jóvenes en el mundo. Y porque creemos que Calle 13 representa muchísimas de esas inquietudes, y porque vienen además de un país que nos resulta entrañable, que ha estado en la Casa durante mucho tiempo, que la Casa está con ellos todo el tiempo, nos pareció que era una buenísima ocasión.

Les voy a dar la palabra a los que importan aquí: a René, a Eduardo. Los delegados de Casa —este es un público muy heterogéneo—, músicos, musicólogos, poetas, debe haber algún loco como suele suceder afortunadamente en estos casos… están todos invitados a hacer silencio y por supuesto a participar, a entregar toda esa energía.

René: Bueno, ¿cómo están? ¿Todos bien? Antes de venir acá, me dijeron que venía a una Casa con intelectuales. Y lo menos que yo soy es eso, yo no soy intelectual. Lo que tengo es suerte de que a veces cuando escribo las cosas riman, y que mi hermano hace una música buenísima. Yo lo que soy es un tipo con suerte. Como decimos en Puerto Rico, “un tipo lechú”, tengo suerte. Pero estamos muy contentos de estar acá, de contestarles las preguntas que quieran, las que no pudimos contestar en diciembre por la razón que fuera, y nos quedamos aquí hasta la hora que sea y después nos vamos a la rumba (se ríe nerviosamente).

Eduardo: Bueno, yo no hablo mucho. Me dedico a componer y a eso, pero estoy contento de estar aquí si tienen alguna inquietud sobre cómo hacemos la música. Yo creo que se trata de fluir el trabajo de mi hermano y el mío, y llevamos fluyendo desde hace mucho tiempo. Nos queremos mucho, nos comunicamos bien en el trabajo también. A veces no tenemos ni que decir las cosas pa saber que algo va bien o mal. Y pues nada, estamos contentos (risita nerviosa).

René: Y bueno, ¿cómo empezamos esto? ¿Cómo va la cosa?

X: Les propongo empezar contextualizando un poco el trabajo de ustedes. ¿Cómo van fluyendo esas ideas? Hoy por la mañana te oí decir que habías mirado por la ventana, habías visto el ambiente y que de ahí salía una canción. ¿Cómo sale una canción de Calle 13, grosso modo?

René: Las letras salen de diferente manera. Creo que cuando viajas se te hace fácil escribir porque tienes más información. Mientras más viajas más información tienes, o cuando lees. Pero en mi caso cuando viajo, porque tampoco leo mucho. Es como cuando dibujas algo exacto, como lo ves. Más o menos así. A veces exagero con las letras, dependiendo del lugar donde estoy. A veces llego borracho a mi casa y me pongo a escribir y salen cosas que no me gustan, pero uso también algunas líneas. Hay diferentes formas.

»Mi hermano y yo siempre partimos de una idea en conjunto, de la misma idea. Él empieza a hacer música y yo a escribir, nos juntamos y luego nos separamos, sacamos algo y volvemos a juntarnos. Ese proceso de juntarnos, separarnos y volvernos a juntar es importante para nosotros crear la música. “La Perla” la escribí en La Perla, el barrio. Todo lo que voy recitando al principio es lo que estaba viendo. “Que tengo actitud desde los cinco años / mi mai me la creó con tapaboca y regaño…”. Eso yo lo estaba viendo en La Perla. Yo veía a un chamaquito de cinco años cagándosele en la madre a par de gente allá; de cinco años, y la mamá le dio un tapaboca porque hizo eso y el chiquito seguía por ahí, guapetón. Eso fue lo que capturé de ahí y lo puse directo. A veces se hace más fácil. “El esquizofrénico” es una invención. Es un tema que salió de mi cabeza ahí. Y a veces resulta más difícil.

»Más fácil se me hace escribir cosas que estoy viendo, coger directo de ahí y proyectar eso. Quizás haber estudiado arte me dio esa sensibilidad de poder apreciar cosas que la gente normalmente no aprecia, que están alrededor de nosotros todo el tiempo y que uno las deja, no las atiende. Y cuando estás en barrios así bonitos como La Perla las atiendes, al menos yo. Y no sé. Esa es la manera que yo uso pa escribir».

Eduardo: En música, desde un principio no hemos querido que los temas se parezcan. Trabajamos mezclando las hondas. Cogiendo un ritmo, mezclándolo con otro. Lo chévere de un momento creativo es que yo los uso para aprender. Si quiero mezclar una cosa con la otra, no lo hago por simplemente mezclarla. Trato de aprender un poquito de historia, de dónde vino la cosa, pa meterla como es. A mí me ayudan mucho los percusionistas de nosotros, los músicos también. Me enseñan un poquito lo que hubo detrás de los toques, y el mismo Internet también. Si quiero meter una gaita colombiana, pues vamos a Colombia y que la haga un colombiano. Que eso también es lo bueno de los viajes de nosotros, como quiero aprovechar acá también y grabar cosas y mezclarlas con el trabajo de nosotros, que ya se lo dije a Kelvis, a ver si podemos venir una semanita pronto pa capturar lo que está pasando acá, un poquito de folclor y mezclarlo con un poquito de electrónica.

«Y como dijo mi hermano, a veces sale la letra primero, o la música primero. Ahora mismo estamos trabajando un tema que se hizo en base de un loop que hice, que era muy sencillo, pero estoy trabajando en una letra latinoamericana, que mi hermano ya tenía, y me estoy ajustando a él. Es importante trabajar con la sensibilidad del tema. Que lo que está diciendo mi hermano lo esté “baqueando” la música, eso quiere decir apoyando la música. Es que ambas se apoyan. Que no sea una pista cualquiera, y que mi hermano cante, lo que sale es cualquier cosa. Tiene que haber una conexión».

René: Eso pasa mucho en el género urbano, que es el que nosotros hacemos, que a veces, normalmente, en Norteamérica y en todos los países pasa que hacen la música primero y luego la letra, y depende mucho de que luego la letra se afinque a la música, pero es bueno trabajarlas a la misma vez. En el género urbano pasa mucho esa división, y es mejor hacerla al mismo tiempo para que vayan a tono las dos cosas, y que se respalden una a la otra. Es lo que pasa en La Perla, que hay un candombe uruguayo respaldando las voces mías, con la de mi hermana Ileana y Rubén Blades, ahí se respalda mucho lo que estamos cantando.

X: No soy musicóloga, pero me llama mucho la atención (René: Yo tampoco. Xenia: Por suerte), lo del género urbano. ¿Qué es esa categoría donde caben tantas cosas? ¿Cómo funciona?

René: El género urbano para mí es todo aquel que habla sobre lo que te rodea. Tan simple como eso. No es vestirse de rapero. No tienes que rapear. Para mí Rubén Blades es urbano, Manu Chao podría ser urbano. Hay mucha gente que para mí hace cosas que pudieran ser urbanas y no los meten en esa categoría. Tampoco está chévere encasillar la música, porque es más chévere que cada cual la perciba como quiera. Pero en la música que hago entiendo que lo que hago es urbano porque estoy hablando de todo lo que me rodea, no solo de política, sino a nivel sexual, religioso, o cuando vamos a las fiestas… porque es todo lo que me rodea. Para mí es tan atractivo estar en la Sierra Nevada con los indios aruacos, aprendiendo cómo sobreviven en medio del fuego cruzado de la guerrilla y de los paramilitares, como ir a Miami y ver tres muchachas moviendo el culo. Es igual de atractivo porque tiene el mismo valor para mí como género urbano.

Xenia: En el público debe haber ya alguna pregunta o algún comentario.

René: Que los filósofos hagan las preguntas fáciles por favor.

Xenia: Yo amenacé a los muchachos de Calle 13 diciéndoles que había hasta filósofos. Y ellos dijeron: “¿están pensando las preguntas?” Tenemos a un niño pidiendo la palabra (René: Esos sí son filósofos). Hay tres niños. Los dos “wichitos” (referencia a los hijos de Layda Ferrando).

Un niño: Calle 13, ¿qué fue lo que los motivó a cantar, a hacer reguetón y rap? (risas)

René: Parece simple, pero es muy complicada la pregunta. ¿Qué nos motivó a cantar? Creo que fue poco a poco. En mi caso fueron variando las motivaciones, me fui motivando cada vez más. Empecé con una idea, y con el tiempo la motivación fue creciendo y cambiando. Quizás la primera fue la necesidad. Sentía la necesidad de hacer lo que estaba haciendo. Como dicen que la necesidad es la madre de las invenciones, creo que fue por necesidad que se inventó Calle 13, desde mi punto de vista. Y mi hermano tiene otro, estoy seguro. (risas)

Eduardo: Bueno, hacer música… creo que por mi pai, por mi mai, la familia me movió a eso. Desde chamaquito he estado en la música. Iba a decir algo y se me olvidó (risas), me pasa mucho eso. ¡Ah! La pregunta del reguetón… La cuestión del reguetón creo que surgió porque era algo que estaba pasando allá (René: en Puerto Rico). Y para ser sincero, mi hermano fue quien me convenció de trabajarlo, de mezclarlo (René: él no quería). Yo no quería. Para mí fue bien heavy al principio aceptarlo, pero fueron surgiendo ideas después. Por ejemplo, la idea del tango, mezclarlo con cuerdas de verdad, hacer una progresión pal verso, pal coro, hacer un bridge, hacer diferentes patrones en el tema y complicarlo un poquito más, porque no es tan complicado hacer diferentes formas en una canción, pero si se van a meter unas cuerdas no vamos a meter cualquiera, sino que vamos a tocar un arreglo chévere. Y por hacer esa bobería ya se escuchaba bien, y ya empecé a cogerle el gustico.

René: El género del reguetón, que no formamos parte de él, no por querer separarnos de él porque no nos guste, sino porque llevamos otro tipo de mensaje, y creo que el reguetón se convirtió en un concepto más que un ritmo. Hay un concepto ahí que representa unas cosas que creo que nosotros no representamos. Nosotros representamos otras cosas. Pero a nivel rítmico fue una herramienta para llegarle a los barrios de Puerto Rico, al pueblo en general. Fue el truco. Hay que saber cómo llegarle a la gente. Nosotros usamos esta frase que yo digo. Quizás suena fuerte. Los chamaquitos que se tapen los oídos: es para empujárselo “mungo” a la gente. Y es lo que hacemos todo el tiempo: empujárselo “mungo” a la gente. Para mí es muy importante, así que los filósofos que lo apunten en sus libros: empujárselo “mungo”. Es muy importante. (Aplausos).

»Para mí uno no se debe cerrar, uno debe ver de qué manera le entra a la gente, aunque sea difícil entrar. Y debe ver de qué manera, luego que estás allí, juegas con lo que tienes, con la música. Es lo que hicimos en el primer disco. Si ven, si escuchan en el primer disco, allí hay tres reguetones. En el segundo hay menos. Cada vez hay menos, pero la gente ya se afincó con lo que tenemos. Y de repente la gente que escucha reguetón está escuchando también música andina. De momento me están preguntando quién es Mercedes Sosa. Para mí eso es lo valioso que ha tenido Calle 13: empujárselo “mungo”».

Layda: Voy a aprovechar que la conversación va por ese camino, porque en el documental hay un momento en que ustedes plantean que se asombran del poder de la música. Adónde son capaces de llegar cuando ven los niñitos en ese espacio que puede considerarse alejado de lo urbano, al tanto de letras y de todo lo que sucede desde el punto de vista musical y social. ¿Qué significa en el punto donde están ustedes ahora ese nivel de responsabilidad para ustedes como creadores? Más allá de definiciones genéricas, como seres humanos.

René: Está esa responsabilidad que puedes asumir o si quieres no. En mi caso, la asumo, y entonces se te hace más difícil todo. Era más fácil cuando no existía esa responsabilidad. Ahora está y lo estoy asumiendo. Pero repito no tendría que hacerlo. Yo digo que el 80% de las cosas que escribo las escribo para mí y el 20 pa ustedes. Si les gusta bien, y si no también. Porque los artistas que escriben pensando en la gente dejan de ser ellos, y a mí me interesa escribir pa mí, a ver si a ustedes les gusta. Esa responsabilidad la estoy asumiendo y se me hace más difícil cada vez escribir las letras.

»También en el rap —que es lo que yo hago, rapeo porque no tengo voz pa cantar como mi hermana Ileana, si no estuviera cantando baladas—, hay una cantidad de palabras. A veces menos es más pero a veces mucho es mucho. Y en el rap escribo mucho, me gusta meter muchas palabras dentro de una misma canción. Un rap tiene 900 palabras versus una balada que puede tener 200. No estoy tirándole a las baladas, simplemente estoy diciendo que a veces se hace difícil acomodar esas 900 palabras, asumiendo esa responsabilidad a la misma vez. Se hace más difícil, y tratar de no repetirse. Pero para eso estamos. Porque si no, no es divertido, no es entretenido. Tiene que ser más difícil cada vez. Como cuando juegas cualquier deporte, que cada juego se puede poner más difícil. Mi primera respuesta filosófica.

Xenia: Milena me está pidiendo un momentito la palabra a propósito de esto.

Milena: Yo no quiero hablar (René: perdónenla si habla mucho, mi hermana habla demasiado). Gracias, René. (risas) Respecto a lo que hemos tocado, dos temas ahí que no sé si sirva de algo desde afuera mi apreciación, pero creo que algo bien bonito que ha pasado en el proceso de René, de Eduardo y de la familia nuestra en cuanto a la creación artística es la cosa de que reta la concepción de disciplina que se tiene, que uno tiene que obligarse a escribir todos los días, como que si quieres ser escritor tienes que hacer esto o lo otro. Es bien bonito cuando la disciplina viene como resultado de una conexión natural y de la necesidad, como decía René, que es también del amor que uno le tiene a las cosas, que es también como trabaja Kelvis, que yo lo admiro muchísimo por eso. Cómo se va formando una canción, y la disciplina viene más como resultado, no es una cosa impuesta. Lo aprecio mucho en el trabajo de ellos dos. Lo otro es que respecto a la responsabilidad social, creo que ahí tiene mucho valor también nuestra mamá y nuestro papá, que también son cosas que se transmiten en la familia y nosotros hemos tenido la suerte de vivir. Y creo que la voz de ellos también viene de ahí.

René: Sí, eso es verdad (aplausos).

Xenia: Debe estar pensando en ustedes ahora mismo. (Milena dice que está siempre con ellos.)

René: Sí. Mi mamá era actriz de teatro. Actualmente trabaja pal gobierno. Creo que el gobierno la desempleó ahora, está bien, pero eso va escrito en un tema (risas). Mi papá siempre ha estado dentro de la lucha obrera, trabajadora, y es músico, un poco frustrao, pero es músico. Tocaba saxofón alto desde joven y creo que lo que ella dice, eso de la familia, venimos de una familia donde siempre nos han motivado a nivel artístico grandemente, por la música, porque todo el mundo ha estudiado teatro, porque mis hermanas estudiaron teatro, bailan, y en mi casa siempre había música. Eso también fomenta, ayuda.

Eduardo: En la familia el arte era una opción, no era un hobby. Desde un principio fue una posibilidad de verdad.

Milena: Era una posibilidad aunque no te ganaras nada. Aunque fuera desempleo 101 como le decía mami. Ella decía: “esto va a ser desempleo para toda la familia”, pero sí era una posibilidad muy valorada.

Xenia: Había otras preguntas por aquí. Mabel (de La Jiribilla).

Mabel: (René bromea diciéndole que ella le ha hecho muchas preguntas hoy. “Yo te he visto”) Hasta que nos cansemos y agotemos todos los temas. Hay muchos jóvenes en América Latina que no están lejos del modelo de “gringos wanna be”, del que ustedes hablan en una de sus letras. Está inspirado en una sensación de que la juventud en América Latina va camino del fake, de esa falsedad de la que ustedes hablan.

René: Creo que pueden ir en camino, pero no necesariamente. Gracias a Dios, aquí no lo he visto. Pero sí en otros países y es alguna gente y no es que lo vea mal del todo. Me burlo de eso pero cada cual tiene su manera de ver el mundo, y si quieren ser “gringos wanna be”, bien, pero da gracia. Porque desde el momento en que en Perú te empiezan a hablar en inglés y tú dices: “¿ey, qué pasó?” (risas). ¿Entiendes? Y en Puerto Rico, cuando en el aeropuerto me paran y me hablan en inglés, no les hago caso, sigo caminando. Me dicen: “sir, you have to stop”. No entiendo, me hago el que no entiendo. Aunque estudié en Georgia tres años y entiendo lo que me dijo, porque hay una cosa ahí latinoamericana que es importante pa mí conservar. Ese tema lo escribí mirando dos fotos de dos personajes que viven en Miami, que me parecían perfectos para el tema. Que uno de ellos lo menciono.


»Pero creo que Latinoamérica está creciendo para bien. Siempre pasan cosas fuertes, pero está creciendo y se está haciendo más fuerte. Y te lo digo yo que he viajado mucho y he recorrido Latinoamérica en general, toda Centroamérica y Suramérica. Está creciendo con fuerza, con ánimo y por ahí vienen otros proyectos de parte de nosotros y de otros músicos que creo que van a ayudar a que sigan creciendo».

Xenia: Ahora sí hay un montón de manos, pero aquel niño tenía levantada la mano y el otro “whichito” también, así que creo que vamos a ir intercalando dos adultos, un niño.

Niño: ¿Cómo fue que surgió Calle 13? (risas).

René: (se ríe. Xenia: parece fácil). Surgió, como ahorita yo dije por necesidad, pues así surgió. Un día mi hermano estaba haciendo otro proyecto de otra banda, y sentía la necesidad de escribir y le dije: “oye, coño, hazme una música para esta letra que tengo”, y él la hizo y funcionó de la primera. ¿Estás oyendo la respuesta? (se ríe) Estabas hablando (risas). Fue por necesidad, fue un día que se lo dije a mi hermano —mira, este es mi hermano—, él hizo la música, yo la letra, y así empezó Calle 13, por diversión.

Xenia: ¿Alguien más que quiera intervenir?

Hijo de Alejandro Ramírez: ¿Qué efectos trajo la posición social que ustedes tomaron en la producción y distribución de sus discos?

René: Muy buena pregunta. Es bien chévere, por eso vuelvo y digo lo de empujárselo “mongo”. En el futuro, verán en las paredes: Empujárselo “mongo”. Fue como acostumbrar a la gente. Desde el principio, antes de que saliera “Atrévete” salió “Querido FBI”, que fue un tema que dedicamos a Filiberto Ojeda Ríos (aplausos)… Gracias. No a él, sino a la molestia luego de su asesinato, de dejar que se desangrara en Puerto Rico. Luego escribí el tema. Cuando lo hice no tenía disquera, estaba coqueteando con una. Y estaban como para firmarnos. Ya habían escuchado los temas, les habían gustado. Tiré “Querido FBI”, fuera del disco, y ese mismo día me llamaron, todo el mundo: “Tú estás loco, nadie te va a contratar ahora”. Todo el mundo me tiró por la radio. La mitad de Puerto Rico se puso en contra mía porque hablaba de la libertad de Puerto Rico también.

»Fue bien difícil, y sigue siendo difícil, pero lo difícil es atractivo pa mí. Cuando hicimos el tema se lo dije claro a la disquera: creo que ser honesto es importante. Yo fui honesto y le dije que iba a hacer esto y si no me quieres firmar, no me firmes, pero voy a seguir haciéndolo. Me llamaron y se los dije, que iba a seguir haciendo esto. Puedes creer que después del primer disco me estaban pidiendo más temas así. Querían más Filiberto. Y yo: pero es que no están matando a nadie todavía. (risas). Además de que eso tiene que nacer natural. Pero creo que sí los acostumbramos, y para mí es grandioso que esté pasando esto. En Puerto Rico, una persona que hable de la independencia no llega ni de aquí a la esquina. ¿Entiendes lo que te digo? No sale por Univisión, ni en los Grammy. Esto ha sido el efecto de empujárselo “mongo” a la gente. (Aplausos).

Xenia: Había músicos pidiendo intervenir.

Osmel (Cubanos en la red): Quería saber qué saben ustedes en Puerto Rico de la música urbana cubana. Si les llega algo, que sé que es difícil.

Eduardo: Creo que Puerto Rico y Cuba siempre han tenido una conexión muy grande en esto de la música. De hecho, me dijeron que acá se estudian muchas composiciones que se hicieron en Puerto Rico, en las escuelas y en todo. Eso es bien importante pa mí, ya que en Puerto Rico no sé si pasa tan fuerte como pasa acá. Acabamos de venir de una escuela (se trata de la Paulita Concepción) y tocaron una pieza de Rafael Hernández y un par de piezas bien interesantes, que eso está chévere que a los chamaquitos se les esté enseñando eso. En el caso mío, he escuchado mucho Irakere, pero viejo. Aprendí mucho del swing, de ese funk, de la mezcla que ellos hacían que es súper interesante. Me gustaba mucho el trabajo de ellos.

René: Crecí con la música de la Nueva Trova, Silvio, Pablo, por mis padres. Quizás eso ha influido a la hora de escribir. A Compay Segundo me lo llevé a Georgia. Un día llevé a Compay Segundo a la clase de dibujo y ese fue el día que más lindo dibujé. Y fue difícil porque la muchacha era gordita, la figura tenía muchas cosas. Y no te miento, la maestra era de Londres y le encantó. He escuchado a Los Aldeanos, a los Orishas. Me tienen que dar porque no es fácil encontrarla. Hoy me dieron un paquete de música, pero quiero oír más música urbana.

Cubadebate: Cumplo con un encargo de personas que hacen la noticia en nuestro país, y que desde que la noticia era Calle 13, durante las noches y madrugadas han hecho historia con ustedes para el mundo. Me refiero al sitio Cubadebate, que publicó en exclusiva la foto de Carlos Muñiz con Reinaldo Pérez, el padre de Residente. Queremos entregarles esto a ustedes.

Yamil Robinson, del grupo Cola Loca: Quería hacerles una pregunta. ¿Conoce parte de la música de reguetón cubano y les gustaría hacer un intercambio con nosotros? Eso sería muy bueno para el género en la Isla, porque aparte de la base del reguetón —que salió de Puerto Rico— nosotros lo enriquecemos con la música tradicional cubana.

René: Eso está bueno. Gracias. Nos encantaría hacer cosas acá siempre y cuando sean buenos y nos gusten a nosotros.

Yamil Robinson: Bueno, ahí tienes una tarjeta que si puedes...

René: (Interrumpe.) ¡Qué monstruo! “Para contrataciones llame a los teléfonos...” (Risas.)

Milena: El camarógrafo a mí me pasó Cola Loca, yo se lo pasé a Ileanita. Muy chévere, así que vamos bien.

La Jiribilla: El perfil de Twiter se ha convertido en un eco inmediato de la voz del grupo. Quisiera que me dieran su valoración sobre las posibilidades de las redes sociales en la llamada web2.0 y cómo contribuye a la repercusión del grupo.

René: Es muy importante para comunicarse con mucha gente a la vez. Hay seguidores, gente que no les gusta tu música, pero se hacen seguidores con el tiempo. Sirve para muchas cosas: anunciar un concierto, asumir una postura; rompe con lo que hay entre el que escribe la noticia y el artista, que sería el relacionista público. Todo eso desparece, porque estás tirando la noticia directo, el que quiera agarrar la noticia la agarra. Para mí es fundamental como artista y si no fuera artista, también lo tendría para enterarme de muchas cosas.

»Me enteré de lo que pasó en Chile por el Twiter y ayudé —según ellos, porque no sabía que estaba ayudando—, pues escribía todo lo que me iba contando una persona que estaba allá, porque la tecnología está brutal, imagínate. Me iba diciendo lo que estaba pasando, y la gente que no tenía televisor porque se fue la luz, se iba enterando por el celular. También para ayudar a encontrarse a otras personas, y la gente se encontraba. Y la gente me daba las gracias. Es decir, el Twiter funciona para muchas cosas. Creo que el internet es algo fundamental, estaría chévere que el internet creciera, es importante, una manera de viajar sin gastar dinero».

Idania del Río: Los videos de Calle 13 todos son muy buenos. ¿Es una intención de ustedes, se involucran mucho en ese proceso? ¿El director lo hace, ustedes lo ven…? ¿Cómo es el proceso?

René: Hemos tenido la suerte —es lo que he dicho, tenemos suerte— de que la gente que ha dirigido la mayoría de nuestros videos son gente que nos conocen bien y saben cómo pensamos. Cuando escribo un tema voy pensando como si fuera un guión, voy visualizando todo. Por ejemplo, el tema nuevo ya le estoy diciendo a mi hermano, el video es esto y esto, y ni siquiera lo he escrito. Los directores que seleccionamos son bien talentosos y creativos y el hecho de que nos conozcan bien ayuda mucho más. Siempre nos reunimos. Son muy maniático para eso porque estudié arte, y siempre me gusta estar metido en todo lo que está relacionado con eso, la carátula, el video. Los hermanos también colaboran con sus críticas, nos ayudan. Es un proceso de colaboración, y luego el director tiene que ejecutar bien. Es una mezcla pero sí estamos metidos en el proceso del video.

Yimit (realizador audiovisual): Me han robado una pila de preguntas. Hace un rato estuve viendo unas entrevistas con gente de Miami que dicen que ustedes sabotearon la presentación del disco, porque lo regalaron. No tengo idea de cómo es. La otra pregunta era del Twiter, te vi en Twiter cuando estuviste en lo de MTV, pero no entendí ni papa. No sabía cómo hablar contigo. No sé si estás ahí de verdad.

René: Yo siempre estoy. A mí me llegan los mensajes como texto. Voy leyendo los mensajes. Hay tanta gente que a veces no me da tiempo. Eso me ayudó en lo de MTV. Cuando hice lo de las camisas en MTV lo hice a través del Twiter con gente de varios países. Seleccionamos varias ideas, aquellas que más se repetían, como lo de “Uribe para las bases militares”. Me pareció creativo el juego de palabras que pusieron en el Twiter, donde se leía “Uribe paramilitar”. Y también me pareció la oportunidad para darle la voz a esa gente que casi nunca tiene esa oportunidad. Y me dije si voy a ir a los premios voy a usarlo. Y me costó, porque tuve como quince reuniones con los jefes de MTV. A final hice dos o tres cosas que me dio la gana. Y el Twiter funcionó para eso. No entendí lo de Miami.

Yimit: Es una cubana que se fue de aquí y hace unos discos muy cheos. Y ella dijo que no lo hacía más, porque Calle 13 estaba saboteando lo de los discos.

René. Ah, que nosotros regalamos los discos.

Eduardo: Nuestra propuesta es que se riegue la cosa. No nos importa mucho que nos pirateen. Para nosotros ha sido bueno porque recibimos mucha música también. Yo pirateo mucho, así que pirateen lo mío y así hacemos un intercambio.

Joven del público: ¿Aquí en Cuba cómo revisas el Twiter?

René: Cuba es tan bonita que no me interesa revisarlo. (Ovación.) Pero desde el piso seis del hotel donde me quedo puedo mandar mensajes y por ahí van las foticos que ya verás.

Roberto Zurbano: Aunque ya los recibieron aquí oficialmente, quiero agradecer mucho que estén en Cuba y en la Casa de las Américas. Es un lugar que siempre ha tenido un espacio para la cultura puertorriqueña, y no pensamos en las fronteras cuando se habla de América Latina. Esto tiene una significación que ustedes pueden imaginar porque yo sí creo que ustedes son intelectuales, y también ustedes pueden imaginar qué significa para nosotros.

»Yo no tengo una pregunta, sino un comentario. Y yo sí soy un intelectual. Soy un intelectual que ha estado acompañando al movimiento hiphopero cubano desde finales de los ochenta hasta ahora mismo. Hay muy buenos raperos, como también reguetoneros y excelentes músicos de la música popular cubana, rockeros también. Y existe mucha gente que se acerca a ustedes que mezclan muchas cosas, usan a un D’J, música folclórica latinoamericana, como la música andina, la cumbia, o la ópera que también la usan en sus discos de una manera muy jodedora, pero saben apropiarse de esas cosas. Creo que es un movimiento muy importante, que ustedes no conocen tanto porque ni aquí en Cuba se conoce bien. La música urbana que se hace aquí es muy fuerte, violenta, dura, que habla de nuestras contradicciones de aquí, que hacen una crónica social, es una música que se parece mucho a la de ustedes y tantas otras en Brasil, en México. Hay una dinámica muy particular de la que ustedes forman parte, porque somos una familia. A mí me ha gustado mucho que ustedes estén aquí, desde que supe la noticia de que vendrían a Casa Tomada hace tres meses.

»Aunque ustedes lo rechacen —porque crean que un intelectual es el que está solo haciendo sus cositas, jodido con sus libros, sin ayudar a los demás, sin contacto con la realidad—, tú sí eres otro tipo de intelectual. No quiero escucharte más decir que no eres un intelectual. Porque tú eres un modelo de intelectual que sabe entregarse a los demás con una conciencia del carajo, porque si no, no te cagas en el mercado, porque si no, no hablas de los cinco prisioneros en el imperio como lo has hecho, porque si no, no tendrías el valor de venir a Cuba y decir todo esto, y de encontrarte con un chamán por allá por Bolivia, de aunar todas estas cosas y abrir un nuevo lenguaje y un código que se está dando en América latina; no solo ustedes lo hacen, también en Cuba muchos, que son sus hermanos de viaje, de causa.

»Y eso significa una revolución en América Latina, porque lo han pensado y se han entregado a hacer estas cosas. Ustedes son los nuevos modelos para una juventud y niños, que aquí los ven, eso es lo que ustedes significan. Y es bueno que ustedes vengan a Cuba a seguir compartiendo esta historia de emancipación, de justicia y de belleza. No importa que digan cuatro malas palabras, a veces bien o mal puestas, lo disfruto igual. Es muy importante que ustedes se metan en la tierra, en la sangre, con la leche en la mano y sepan defender todo esto y estar aquí en Cuba. Como ves, lo mío era hacerte un comentario». (Aplausos)

René: No me había dado cuenta de que era un intelectual hasta que hablaste. Ahora créeme, no me van a soportar en la guagua cuando vaya por ahí diciendo “papa, soy intelectual”. Gracias.

Irak Sáenz, del grupo Doble Filo: Estoy haciendo hip hop desde hace veinte años. Para muchos de los que están aquí, saben lo que significa hacer rap en Cuba desde hace veinte años. Tengo aquí un paquete donde está la revista de hip hop cubano Movimiento, varios grupos de hip hop cubano. Agradezco a la Agencia de Rap que me haya dado la oportunidad de entregar esto a Calle 13 porque es lo más cercano que tenemos de hip hop hispanoparlante. Mañana es mi cumpleaños y el mejor regalo que voy a recibir es que Calle 13 haga un concierto en La Habana.

Niño: Quiero hacer una petición, oigo mucho su música y quisiera un día escuchar una canción dedicada a Cuba.

Ricardo, productor artístico: ¿Conocen la rumba cubana? Nosotros tenemos tradición desde hace muchos años atrás. Considero que la rumba es la expresión más urbana que tenemos. Ahora mismo hay muchos representantes de la rumba más genuina. Quisiera compartir con ustedes para nutrirnos. Ahora todo el mundo le llama “fusión”, pero me gustaría que ustedes tuvieran contacto con ellos, porque la rumba siempre ha sido urbana.

Baby Lores: Hay reguetoneros en Cuba, soy un artista que usa reguetón. Hemos tenido el sueño de compartir esto con ustedes. Me hacía una pregunta: ¿A los intelectuales les gusta el reguetón? Y me parece que sí, que les gusta el perreo, porque veo a la gente muy embullada. También traigo mi disco, es uno inventado por nosotros porque no tenemos disco en Cuba. Me uno a lo de la piratería. Traje varios discos y afiches par regalar porque quiero que mi música camine. Quería llamar la atención de cómo ustedes han abierto muchas puertas al género. Por ejemplo, nosotros hemos sido muy censurados por la manera de interpretar las canciones, algo que aprendimos de ustedes, el cubano es más medido a la hora de hablar, es decir, para decir por ejemplo “mueve el culo”, somos medidos para eso. Como decía el intelectual, nos regañan. Cuba está contenta con ustedes aquí y que se repita muchas veces más.

Xenia: Llevamos un rato hablando, hacemos una ronda de cinco preguntas o intervenciones más…

El Goyo, rumbero: Nosotros rumberos también hacemos una especie de crónica social, vamos diciendo lo que vemos. Pero también le hemos cantado a problemas en el mundo que afectan la humanidad. Pudiéramos hacer la historia de Cuba a base de puro guanguancó. Nunca aspiramos a hacer rumberos para ganar dinero, sino para darle satisfacción al barrio y para que supieran lo que ocurría en el mundo. La rumba era un fin no un medio.

»Sugiero que los rumberos regresemos a esa temática. Estamos yéndonos a la cosa comercial, a reguetonear, a hacer cosas que no es parte que nos llevó a nosotros a hacer de la rumba una de las formas más auténticas de la cultura cubana, algo importante que ha dado a toda la música cubana».

Norge Espinosa: Creo que mañana será una jornada muy intensa. Mi amiga Laydi Fernández de Juan quiere saber por qué se llaman Calle 13 y qué va a pasar mañana.

René: Calle 13 es la calle donde nos criamos. Frente a un parque de béisbol, donde jugábamos pelota desde pequeños, por cierto, el miércoles vamos a hacer un partido entre Cuba y Puerto Rico a ver si todavía bateamos. Todo empezó medio en broma, y de repente todo se volvió más fuerte. De ahí sale lo de Residente y Visitante, porque yo vivía allí y mi hermano iba a visitar a su papá que era mi padrastro, una novela completa. Y hablado con mi hermana, y otros intelectuales, porque ella es filósofa, aunque no lo acepta, no sé por qué, hablando con ella sacamos el valor de al ser residente o visitante, ser bienvenido o no con toda la cosa de los inmigrantes en los Estados Unidos, y así agarró otra fuerza.

Milena: Reacción tardía con lo del compañero (se refiere a la intervención de Zurbano). Me encanta la teoría, no me gusta identificarme como intelectual porque a veces eso aleja, no me gusta. Para que sepas que si te gusta como a mí, lo chévere de la teoría es cuando se puede hacer tangible, no es para encapsularse y alejarse del mundo. Cuando leía toda esta gente maravillosa —Julia Kristeva, Foucault, etc.— me sentí más conectada al mundo. Lo lindo del proyecto ha sido cómo integrar todas estas cosas. Por ejemplo, con el primer CD utilizamos las ideas de Judith Butler y la cuestión de género para articularlo en las entrevistas, para entender el trabajo de René y explicarlo de otra manera. El tercer CD se basa en lo abyecto que es un concepto de Kristeva. Pienso como tú también, que él es un intelectual. Eso es lo lindo de este sitio que ha logrado hacer toda la teoría tangible en la vida real y en la cotidianidad.

Andrés, percusionista de Calle 13: Quería comentarle a los rumberos de aquí. La rumba de ustedes tienen mucha influencia en nosotros. Desde niño fue lo primero que escuché. Mi mejor libro, mi mejor escuela y universidad. La historia que no está en un libro, está en un tambor. Como digo yo, la historia de los blanquitos está en los libros, la de los negritos en cualquier callejón.

Hiram Hernández Castro: No escuchaba a Calle 13, pero el documental Sin mapa me impactó. Quiero subrayar esa frase de “ya que tenemos el micrófono en la mano hagamos algo más que mover las nalgas”. Creo que lo de intelectual tiene que ver con eso, cuando un hombre dice eso ya es un intelectual. ¿En qué momento y cómo piensas cotidianamente el uso de tu cuota de poder para liberar, cómo te lo piensas, qué te dices?

René: Tuve la suerte de experimentar qué puedes hacer con el micrófono desde temprano, rápido, fue cuando hice “Querido FBI”. Me di cuenta porque el país se movió completo. Me di cuenta de que podía escribir más cosas y mover a la gente. Se fue complicando porque fui buscando técnicas y manera de empujárselo “mongo” a la gente. Cómo el mensaje de “Querido FBI” le podía llegar a la gente que no escucharía ese tema, y de ahí salió “Atrévete”. Desde el principio de mi carrera me di cuenta de eso. Cómo llegar a otra gente como herramienta, cómo llegar a todos esos sectores, también es otra ciencia. Creo que el maestro Rubén Blades lo hace, Juan Formell, que está por ahí y un aplauso para él.

Zurbano: ¿Y Haití?

René: Para allá nos vamos con él (se refiere a Kcho).

Xenia: Última pregunta.

La Jiribilla: Calle 13 siempre ha defendido la idea de que no hace música tras la fama ni tras los premios. Pero la verdad es que hay muchos premios. ¿Cómo los reciben?

René: Pues con alegría… Nos dan oxigeno para seguir haciendo las barbaridades que hacemos. Es como si nos dan una licencia, decimos que tenemos la “Calle 13 card” llena. Nos dan oportunidad para hacer otro tipo de cosas. Siempre había pensado de qué manera nos ayudan. No es para ponerlos ahí, sino que en verdad te ayudan para hacer más “Querido FBI” y establecer ese balance. Ahora mismo tenemos ese espacio para hacer lo que queramos en el disco gracias a los premios. Y volvemos y decimos todo lo que decimos, todo el mundo se molesta, y otra vez los premios y otra oportunidad. Esa es la manera.

Jaime Gómez Triana: El año pasado la Casa cumplió cincuenta años. Ha sido medio siglo de movimiento, de diversidad, trazando puentes entre artistas de América Latina y queríamos que el cierre de esos cincuenta años fuera de esta forma: una Casa tomada por los jóvenes. Queríamos que ustedes estuvieran de todas maneras como representantes de esa América Latina actual, y eso está claro en Sin Mapa, no solo la América Latina actual, sino la del futuro. El hecho de que estén aquí cerrando aquella invitación nos hace pensar que se abren muchas puertas, un diálogo que comienza hoy de otra manera, otro avatar. Pienso que se abre un vínculo con la calle, con los jóvenes de la Cuba de hoy, pienso en la Calle G y pienso en la calle 13. Que esta sala esté así hoy, pues habla de lo que queremos hacer como institución hacia el futuro. Agradezco en nombre de los que organizamos ese evento.

René: Gracias a Darsy que nos trajo para acá. Y gracias a ustedes por no hacer preguntas estúpidas. Gracias.

Versión de la sesión extraordinaria de Casa Tomada con la presencia del grupo Calle 13, este lunes 22 de marzo en la sala Che Guevara de la Casa de las Américas.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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