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Entrevista con Vladimir Tolstoi

León Tolstoi: un genio de la literatura rusa

Rachel Domínguez Rojas • La Habana

 Foto: La Jiribilla

 

Eso de que cada país tiene su genio, es subjetivo, pero así como Shakespeare pudo haber sido el de Inglaterra o Martí el de Cuba, Tolstoi lo es para muchos rusos de ayer y de hoy. Rusia sería un país distinto en nuestro imaginario sin la existencia de Tolstoi en su cultura, sin obras universales como La Guerra y la Paz o Ana Karenina.

Vladimir Tolstoi, tataranieto del escritor ruso y director del Museo Estatal y Reserva Natural en Memoria de León Tolstoi (Yasnaya Polyana), llegó junto con otros numerosos coterráneos a la 19 Feria Internacional del Libro de La Habana para compartir con los cubanos sus vivencias y experiencias en la difusión de la obra de su célebre ascendente.

León Tolstoi buscó por mucho tiempo a una esposa. Cuando por fin la encontró, a los 34 años, tuvo 13 hijos con ella, y luego 31 nietos. Actualmente viven en el mundo más de 300 descendientes del escritor. Por lo que se dice, un poco en broma, que el reconocido autor “no solo dejó a la humanidad un gran patrimonio literario, sino también un enorme patrimonio humano, una inmensa familia que aproximadamente cada dos años se reúne para celebrar el simple hecho de poder estar juntos”, explicó el joven Tolstoi, el cual accedió a conversar brevemente con La Jiribilla sobre la difusión de la obra de su tatarabuelo, su influencia en los jóvenes y la acogida en la presente edición de la Feria.

¿Cómo se relacionan los jóvenes escritores rusos con el legado literario de Tolstoi?

De la divulgación de la obra de Tolstoi se ocupa el Museo que dirijo, pero también el Fondo Herencia de León Tolstoi. Cuando comenzó a escribir, León se desprendió de sus derechos de autor y por eso sus obras se distribuyen espontáneamente por todo el mundo sin que nadie tenga que pagar un centavo a ninguna institución.

Gracias a esto la obra de este escritor sigue teniendo una gran influencia sobre los jóvenes rusos, escritores fundamentalmente. Me atrevería a asegurar que la nueva generación de literatos rusos, casi sin excepción, ha leído a Tolstoi. Las lecturas que hace un escritor luego, indiscutiblemente, influyen en su obra.

Fue un hombre que murió en 1910 ―hace cien años― y sus libros se continúan traduciendo en disímiles lenguas y vendiendo en las más diversas latitudes. La primera vez que Tolstoi envió un texto lo hizo a Puskin y lo firmó con sus iniciales. Prácticamente resultaba un texto anónimo. Estos textos, lo saben los que conocen ese mundo, por lo general nadie los lee, nadie espera hacer el descubrimiento de un gran talento. Sin embargo, no solo fue leído, sino que en solo dos meses fue publicado en la revista de literatura más popular del momento. Creo que si ese texto ―Infancia― no hubiera tenido el éxito que tuvo, Tolstoi hubiera renunciado para siempre a escribir. De esta forma pasó al círculo literario más elevado del mundo

Me resulta muy atrayente, por ejemplo, el caso de Víctor Pelenin, uno de los escritores rusos que ya ha ganado cierta popularidad internacional. Aunque no escriba como lo hizo Tolstoi, sino de forma más contemporánea y menos esteticista, ha creado una novela llamada T basada en algunos hechos de la vida de Tolstoi, cuyo protagonista se nombra de igual manera. Es una novela que ha tenido muy buena acogida por la crítica y que la han leído miles de jóvenes en Rusia. La relación de estos con Tolstoi es casi religiosa. Me inclino a creer que no solamente los escritores tradicionales y más realistas se basan en la obra de Tolstoi, no solo en ellos podemos encontrar su influencia.

La relación entre nuestros pueblos es entrañable. ¿Qué referencias para el futuro se han iniciado con este intercambio a propósito de la Feria del Libro?

Pienso que esta relación entre Rusia y Cuba, así como con otros países de Latinoamérica, es extremadamente provechosa. Desde mi punto de vista hay muchos elementos en común entre ambas literaturas, como es la atención de los autores a hechos históricos y a personalidades trascendentales de nuestras culturas. Creo que al pueblo cubano y latinoamericano les resulta muy atractivo descubrir la esencia de Rusia como nación y las formas de vivir y de expresarse de sus habitantes. De la misma forma ocurre lo contrario.

Hay elementos que coinciden en el carácter de nuestros pueblos, independientemente de la distancia geográfica, de la diferencia de idiomas y de las condiciones de la vida que llevan. Estas características en común permiten que crezca el interés mutuo por nuestras vidas y que los nexos que han existido entre nuestros países durante tanto tiempo vuelvan a fortalecerse.

¿Qué significados dejará esta Feria Internacional del Libro de La Habana dedicada a Rusia?

Me siento muy contento e impresionado en verdad porque Rusia haya sido el invitado de honor de esta edición de la Feria del Libro en La Habana y por la recepción del público cubano a las ofertas que hemos traído para él. Han venido a Cuba numerosos escritores e intelectuales rusos tanto los de más experiencia, como los más jóvenes que están bebiendo de la sabiduría cubana y su literatura.

No es un secreto que en los últimos años la amistad entre nuestros pueblos había sido un poco olvidada. Por eso creo que es muy bueno que en los últimos años se hayan restablecido con más fuerza esos lazos y la Feria es parte de ese proceso, de esa reanimación de nuestras relaciones tanto culturales, como económicas.

He sentido en estos días un interés especial por parte de los cubanos hacia nuestra literatura, nuestra música, nuestro cine y nuestro arte, en general. Hemos encontrado en las calles a mucha gente que estudiaron en la Unión Soviética y que tienen recuerdos muy cálidos de aquellos años. Nosotros estamos muy contentos con estos cruces porque nos sentimos como unos viejos amigos. Hay un dicho que viene bien con lo que hemos estado sintiendo desde que llegamos a la Isla: mientras más largo es el tiempo en que los que se quieren se separan, más feliz es el reencuentro.

 

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La Habana, Cuba. 2010.
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