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Un diálogo con Neide Esterci,
jurado de literatura brasileña del Premio Casa

Caminos sobre la tierra

Maité Hernández-Lorenzo • La Habana

 

Como cada año, el Premio Literario convoca a escritores brasileños —alternando ficción y ensayo— a participar en el concurso. En esta edición tres investigadores cuyos temas difieren integran el jurado de esta categoría. Uno de ellos, la académica, presidenta del Consejo Director del Instituto Socioambiental de Sao Paulo, Neide Esterci, señala el espectro de asuntos que los libros candidatos han conformado y reflexiona sobre la situación actual brasileña y su relación con la intelectualidad.

"La literatura que hemos recibido en el Premio refleja, por una parte, cuestiones políticas muy candentes en el país; por otra, el interés que hay en Brasil de recuperar la literatura de autores de siglos pasados y reflexionar sobre ellos. Porque sobre esto último existen disputas acerca de sus temas.

"En el contexto político, se observa cómo se debe lidiar con el largo período de represión que enfrentamos desde los años 60 hasta los 80. Así que tenemos una manera de tratar de esto a través de la amnistía general, pero ahora este tema no está completamente resuelto por la gente y no se está seguro de que se debe perdonar a todos por igual. Algunos consideran que muchos de los asesinatos son crímenes contra la Humanidad y no cosas de guerra o disputas pasajeras. Es una discusión antigua, pero justo ahora se está valorando una ley en el Congreso y el propio presidente ha invitado a opinar sobre ello. Todos los intelectuales están discutiendo sobre el tema, unos a favor y otros en contra. Es necesario ir a fondo en la investigación si no para pulir completamente en términos de revancha, por lo menos para esclarecer a la gente qué sucedió y qué no fue nunca relatado. Todavía hay muchos cuerpos de víctimas de la represión que no se sabe dónde están. Otros piensan que todavía estamos viviendo bien, estamos trabajando bien, desarrollándonos, ha disminuido la desigualdad, entonces muchos dicen para qué lidiar con esto.

"Por otro lado, la cuestión de la ecología es otro de los temas muy candentes en el país. Tenemos la Amazonia donde todos ponen los ojos, de manera que el gobierno brasileño, los profesores, los investigadores debemos pronunciarnos acerca de ello. Es un tema que se universalizó en el país. Ahora estamos entrando en una campaña electoral y todos hablan de este tema. Hace cuatro años atrás se hablaba muy poco y ahora hay una representante de los ecologistas que se presenta como candidata a las elecciones presidenciales de este año 2010.

"Así que dentro del material enviado al Premio hay varios libros sobre estos asuntos. Por un lado, ecologistas contra el “desenvolvimentismo”, contra las medidas menos ambientalistas por parte de los gobiernos y, por otra parte, gente más radical que quiere detener todo. Al mismo tiempo, es muy interesante porque la izquierda, que fue una oposición unida contra el gobierno militar, ahora está dividida en este tema.

"Otro de los aspectos tratados es el de recuperar nuestros autores que una vez fueron idealizados, relegados a un segundo plano. Ahora se releen, se discuten muchas veces a la luz de la antropología, de la sociología o de la corriente del pensamiento social brasileño. En esta literatura está incluida una cuestión que se discute mucho, principalmente desde los años treinta, sobre la identidad del país. Este fue un problema angustioso en los treinta, porque nos preguntábamos qué éramos. ¿Colonizados? ¿Un país habitado por indios, por negros, por gente rural, por trabajadores urbanos, blancos? Éramos una mixtura para bien o para mal.

"Esta cuestión coloca otro tema muy importante de una forma menos cercana pero está ahí, que es el problema racial. Aquí parece que los indios fueron exterminados completamente pero en Brasil hubo la suerte de tener tiempo suficiente, instituciones que se dedicaron a que los indios no desaparecieran o fueran completamente absorbidos por otra cultura. En Brasil se discute mucho el concepto de raza, no se acepta, porque raza remite mucho a una noción biológica. Existe un consenso de que no se distinga a las personas por un asunto biológico.

"Machado de Assis es un ejemplo que ilustra lo que hablábamos y Graciliano Ramos es otro. Están ligados a la tradición literaria de autores europeos, pero construyen personajes brasileños en sus obras.

"Todos estos temas están hoy en discusión en Brasil y de manera general los libros que han llegado los abordan. Por ejemplo, los temas políticos están puestos con todas las letras. Hay reportajes transformados en ensayos que son muy ricos porque reflejan toda la situación de la intervención americana, de la represión militar. La cuestión racial no se coloca con tanta evidencia. Está ahí cuando lidia con la literatura, pero no con tanta claridad."

¿Y la violencia ya no es un tema en esas investigaciones?

La violencia política y militar sí está. Pero no la violencia urbana, que es todavía un gran problema en Brasil y no sabemos cómo la vamos a resolver. Se están dando algunos pasos que considero que es el camino para disminuirla.

Te voy a comentar de manera general. Se están aplicando una serie de políticas para disminuir las desigualdades sociales. Veinte millones de personas en los últimos siete años salieron de la absoluta miseria para escalar a la clase más baja, aquella que puede recibir asistencia, alimentos. Así que este es uno de los caminos. En Río de Janeiro, por ejemplo, tenemos el problema grave de las favelas o villas miserias. Allí están invirtiendo fuertemente en términos económicos, creando escuelas, puestos médicos, centros culturales y policías. La policía es otro conflicto porque venimos de una tradición de desprecio, irrespeto y a la vez miedo hacia la policía por parte del pueblo. Entonces, están entrenando gente joven como policías que no están contaminados de los vicios más candentes.

No puedo avizorar los resultados de estas medidas, pero están haciendo cosas muy importantes. Le están ofreciendo acceso a la cultura, es un espacio de expresión de su propia cultura. Sería muy interesante que alguien hubiera enviado algún libro sobre este tema. Hay muchas cosas interesantes escritas que recogen testimonios de los que viven allí sobre este proceso.

La violencia es grande en Río, pero está sucediendo que las ciudades del interior se están volviendo también muy violentas debido a los problemas sociales: no hay trabajo, ni instrucción, ni buenas políticas para estas regiones. Marabá, al sur de Pará, se ha convertido en una de las cinco ciudades más violentas del país, también por el narcotráfico.

Ahora la mitad de la Amazonia —y aquí el problema social se liga al ecológico— está protegida, sea porque se transformaron en tierras indígenas protegidas de las invasiones de hacendados, mineros, etc., y también los espacios ambientalmente protegidos por la ley, llamados Unidades de Conservación. No quiere esto decir que los problemas allí se resuelvan. Pero existe una gran vigilancia por parte de los ambientalistas e indigenistas. Es una situación diferente a la de 20 ó 40 años atrás. En aquel momento, algunos antropólogos como Darcy Ribeiro pensaban que los indios iban a ser exterminados o absorbidos por la cultura y la sociedad nacionales. No es así hoy. Los indios hoy tienen una autoestima muy grande. Simbólicamente representan mucho para el país, y esto los protege.

Estas medidas comenzaron desde períodos de gobiernos anteriores, desde 1992 cuando se celebró la Eco’92 en Río. Allí se llamó la atención sobre este asunto, así que los gobernantes que no eran todavía ni de izquierda ni indigenistas, ni simpáticos a los indios, se vieron obligados a hacer cosas para mostrar al mundo, y lo hicieron.

Pienso que también la reforma agraria no caminó mucho en Brasil, pero los negros revindicaron tierras llamándose herederos de "quilombos", y la ganaron. Poblaciones tradicionales de pequeños agricultores en la Amazonia también conquistaron la tierra por esta vía. Así que no fue a través de la reforma agraria sino por medio de la reivindicación de identidades, de derechos sobre la tierra tradicionalmente ocupadas.

Considero que son ganancias que tuvimos en ese tiempo, no las ganó la sociedad civil solita, sino en acuerdo, en negociación con aquellos gobiernos hace 12 ó 14 años atrás.

Siendo uno de sus temas la cuestión agraria, es imposible conversar con usted sin mencionar su opinión sobre el Movimiento Sin Tierra (MST). ¿En qué punto se encuentra el MST en la actualidad?

Ahora estoy más centrada en la cuestión de las Unidades de Conservación porque es un camino a través del cual la tierra está siendo conquistada. Puedo decirte algunas cosas que todavía no contestan completamente tu pregunta porque en este momento no estoy trabajando con el MST, hay otros compañeros que sí lo están haciendo.

El MST, que comenzó en el sur del país en los 80, estaba marcado por una tradición de colonos del sur, de pequeñas parcelas de tierra de migrantes europeos, con una tradición fuerte de artesanía de un cierto tipo, de repostería, de cosas así. Ellos fueron los que empezaron y cuando el Movimiento intentó expandirse hacia todo el país, se encontraron con muchos problemas porque  cargaban una cultura muy distinta a la de los campesinos de Pará, por ejemplo.

El libro Pisando fuera de su propia sombra, de Ricardo Rezende, Premio Casa de las Américas, de alguna manera toca este aspecto. Cuando el MST llegó donde Ricardo estaba, en ese momento él trabajaba con la gente luchando por la tierra. Y hubo un problema con los líderes del MST porque desconocían los modos específicos de esa gente en la lucha por la tierra.

El MST es muy importante porque dio una visibilidad enorme a este conflicto hacia el interior y fuera del país. Tuvieron una capacidad de organización tremenda, pero las ocupaciones y las luchas por la tierra no son solamente conducidas y llevadas por él. Si buscas una fuente más precisa que yo, puedes observar que el mayor número de asentamientos no están dirigidos por el MST.

Una de las opiniones sobre ellos ahora es que se han acercado e involucrado con el gobierno federal y esto, como consecuencia, los hace perder la dimensión crítica en relación con las políticas gubernamentales de tierra y de reforma agraria. Sinceramente, no puedo decirte mucho acerca de esto. A mi regreso mi esposo y yo iremos a un sitio donde estudiaremos la situación de más de 400 asentamientos.

La Comisión Pastoral de la Tierra (CPT), fundada en 1975 en Goiania, capital del Estado de Goias, a la cual perteneció Rezende y que es, sin duda, el organismo más importante, agrupó a líderes de la Iglesia de gran trascendencia. Expandida por todo el país, la CPT hace un trabajo maravilloso. Es una de las que se oponen a la posición del MST, y ello crea nuevos problemas y a la vez nuevas visiones de cómo resolver el conflicto de la tierra.

¿Cómo percibe la relación y el diálogo entre la intelectualidad y el pensamiento social brasileños y la situación política en su país?

No creo que Lula tenga un gobierno perfecto, pero pienso que lo hace muy bien. Lo he acompañado desde que era un sindicalista y siempre confié en él. Ha sido muy sincero. Hubo un detalle en la vida sindical de Lula que puede informar un poco en la manera en que los intelectuales lo ven hoy.

Cuando llegó del norte muy pequeño y entró en la fábrica y se volvió tornero mecánico, su hermano mayor ya estaba en la lucha sindical. Su hermano era del Partido Comunista, pero Lula nunca quiso entrar al Partido. Sin embargo, ha liderado las campañas salariales contra la dictadura, de una forma que se ganó la confianza de todos los compañeros.

Una vez estaba en una huelga junto a los demás trabajadores, y los militares iban a entrar a la fábrica. Él decidió salir y no enfrentarse a los militares. Esto ha sido visto por algunos como una traición. Pero era un momento muy crítico y todos hubieran muerto.

En una escena de la película sobre Lula se ve a su madre diciéndole "cuando pienses que tienes algo que hacer, ve y hazlo, pero si no puedes hacerlo, entonces espera".

No sé por qué pienso que Lula siempre hace eso. Ahora mismo con la cuestión de la amnistía y la venganza, él lo intentó todo pero cuando llegó a un punto en que iba a romperse el diálogo, él se detuvo, esperó para atacar de nuevo. Él no tendrá una formación ideológica, pero tiene un gran compromiso con el pueblo pobre y con la democracia también. El 80% de la población confía en él aun después de siete años de gobierno.

La intelectualidad que proviene de una formación del Partido Comunista lo quería de otra manera. No tuvo una formación ideológica comunista fuerte, él ha dialogado con todos, con patrones incluso, siempre buscando ganar a favor de los trabajadores. Así que hay una zona importante de esa tradición que no está de acuerdo con él. Lo critica mucho, aunque pueden reconocer algunos hechos del gobierno, pero lo rechazan mucho.

La iglesia, en otro sentido más radical, siempre ha esperado transformaciones más profundas de su parte, pasos más rápidos. Y la prensa está completamente contra él, y ahí se ubican los intelectuales de derecha. Para estos últimos, Lula es una especie de diablo porque atrasa el proceso de transformación del país. Cuando el gobierno ofrece becas o ayudas de cualquier tipo, ellos piensan que dar beneficios a la gente es inhibir su capacidad. Pero lo cierto es que esta gente no está parada; han mejorado mucho y se están organizando, haciendo cosas.

Mi punto de vista viene entonces de la otra parte de los intelectuales.

Publicado en La Ventana sitio digital de Casa de las Américas

 

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