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 El secreto de sus ojos y otros argentinos de alto nivel

Joel del Río • La Habana
 

La semana próxima descorrerá sus telones inaugurales el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. La Sección Oficial en competencia estará conformada por 110 filmes, de los cuales 105 competirán por los Premios Coral en las categorías de largometrajes de ficción (21), ópera prima (21), cortometraje de ficción (15), documental (24) y animado (24). Dentro de la competencia por países sobresale la representación argentina, con 21 títulos, y como también pertenece al país austral el título que servirá de pórtico al evento (El secreto de sus ojos) y seguramente este país quedará entre los máximos acumuladores de premios, pues decidimos informar sobre la mayor parte de los filmes que van en pos de los Premios Coral, y provienen de la patria de Gardel, Maradona, Evita y el Che.

El secreto de sus ojos ha sido un taquillerazo en su país a lo largo de este año. La dirige Juan José Campanella (El hijo de la novia) y cuenta la historia de una pasión, envuelta en un crimen sin resolver, que ha permanecido imborrable en la memoria del protagonista (Ricardo Darín) a lo largo de 25 años. El filme es candidato en 17 categorías para la cuarta edición de los galardones que la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina, que se entregarán el próximo 15 de diciembre. Luego quedaron clasificadas, en cuanto al número de nominaciones, Las viudas de los jueves (Marcelo Piñeyro) con 13 y El niño pez (Lucía Puenzo) con 8, que también concursa en este Festival, como veremos más adelante.

Cine comercial, de género, profesional y bien realizado, El secreto de sus ojos será la propuesta argentina que competirá en la presente edición de los premios Oscar, y es la película más vista en ese país desde el regreso de la democracia. Se trata, por supuesto, de un thriller con pinceladas sentimentales de la mano de Campanella, quien se quedó a las puertas de ganar la Concha de Oro del Festival de San Sebastián (España), a pesar de ser muy bien considerada tanto por la crítica, como por el público.

Respecto a los demás largometrajes de ficción en competencia, están El último verano de La Boyita, La invención de la carne, Francia y El niño pez. La Boyita es una casa rodante que tiene la mágica capacidad de flotar, una especie de anfibio doméstico, un refugio para Jorgelina, una niña que está a punto de alcanzar la adolescencia. Cuando va a pasar las vacaciones al campo junto a su papá, conoce a Mario, un niño que se plantea dudas que no sabe cómo afrontar. Segunda película de Julia Solomonoff, la directora de Hermanas (2005), El último verano de La Boyita cuenta con coproducción de la española El deseo y narra una historia centrada en la amistad entre estos niños, en un verano en que la inocencia llega a su fin. La cinta, que se exhibió en el Festival de Cine de San Sebastián bajo la sección Horizontes Latinos, trata el complejo tema de la intersexualidad y el hermafroditismo.

Después de pasar por los festivales de Locarno y San Sebastián, el cineasta cordobés con mayor proyección internacional Santiago Loza presentó La invención de la carne en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, en la competencia Latinoamérica. Es un desafío perceptivo. La soledad es el tema preferencial en este relato minimalista aunque formalmente maximalista. El pequeño escándalo que provocó en Locarno por algunas escenas de supuesto contenido sexual es, como mínimo, ridículo. Lo que ocurre entre un estudiante de Medicina y una mujer que conoce en una clase de anatomía nada tiene de pornográfico. Son dos almas errantes y necesitadas. Loza, en verdad, ha hecho una película sobre la piedad, con un acercamiento muy particular a su ópera prima Extraño (2003) pero que a la vez se distancia de esta en cuanto a la forma en que es llevada a escena. Mientras Extraño creaba un ambiente claustrofóbico y estático, La invención de la carne es un filme abierto y vertiginoso.

Francia (no necesitamos a nadie) del cineasta uruguayo-argentino Israel Adrián Caetano, el director de Bolivia (2001), Un oso rojo (2002) y Crónica de una fuga (2006) se sumerge en el mundo de Mariana, a quien no le gusta su nombre y se hace llamar Gloria. Sus padres se separaron antes de que ella cumpliera un año y hoy, como muchas parejas separadas, vuelven a vivir bajo el mismo techo solo por no tener un trabajo digno. Son personas que nunca van a viajar muy lejos de sus hogares, que es donde se refugian, mal o bien, de todo lo feo que está afuera. La valiosa película de Caetano destaca por la dirección, el guión y la interpretación femenina. Con su ópera prima Pizza, birra, faso, Caetano ganó varios premios internacionales en 1997, como los de Gramado, Toulouse y Fribourg. Francia fue definida por la crítica argentina como “un filme clandestino y urgente”, según el Diario de Río Negro, trata sobre argentinos que nunca conseguirán alejarse demasiado de su casa, por más que añoren los aires galos.

El niño pez es la segunda película de la directora de XXY, Lucía Puenzo, este drama con toques de realismo mágico cuenta la historia de Lala, una adolescente que vive en el barrio más exclusivo de Buenos Aires, y está enamorada de la Guayi, la criada paraguaya que trabaja en su casa. Sueñan con irse a vivir juntas a Paraguay, a orillas del lago Ypoá. El asesinato del padre de Lala apura sus planes, y comienza la huida por la ruta que une el norte de Buenos Aires con Paraguay. Mientras Lala espera a su amante en Ypoá, reconstruyendo su pasado (el misterio de su embarazo y la leyenda de un niño pez que guía a los ahogados hasta el fondo del lago), la Guayi es detenida en un instituto de menores. El célebre Luis Puenzo, autor de La historia oficial, participó en la producción de la película. La crítica de Variety del filme dice: “Un remolino de eventos que incluye robos, asesinatos y prisión amenaza con hundir a dos chicas enamoradas en The Fish Child. El segundo filme de Lucía Puenzo parece en principio muy diferente a su opera prima, la lánguida pero poderosa XXY. La narración veloz y fracturada del filme mantiene siempre el interés del público”.

El segmento de óperas primas, que desde hace varios años está sosteniendo buena parte del interés y de lo más innovador que en el Festival se presenta, propone este año notable participación argentina. Aguas verdes está dirigida por Mariano de Rosa, conocido en la Argentina por ser uno de los cuatro realizadores de Mala época, filme de 1998 dividido en cuatro episodios que fue parte de los inicios del llamado Nuevo-Nuevo Cine Argentino. Más de una década después, De Rosa —que da clases en la Universidad del Cine—, logró concretar esta extraña comedia costumbrista que va tornándose cada vez más enrarecida. Una familia tipo se va de vacaciones a la ciudad costera que da título a la película. El filme se concentra en la paranoia que desarrolla el padre (Alejandro Fiore) a partir de la aparición de un joven misterioso y simpático que seduce a su hija, primero, y a toda su familia después.

Andrés no quiere dormir la siesta es el primer largo de Daniel Bustamante, y su producción involucró al Instituto de Cine de Santa Fe, quien tuvo a su cargo la realización del casting para seleccionar al personaje protagónico, un chico de ocho años. Como consecuencia de un accidente, la madre de Andrés fallece, y él debe ir a vivir a la casa de su abuela, rol que asume la célebre Norma Aleandro. 

Otra de las óperas primas que concursa por los Corales es Mentiras piadosas, que se basa en el cuento La salud de los enfermos, de Julio Cortázar, y marca el debut en el largo del director Diego Sabanés.  Fue realizada con el apoyo del fondo Hubert Bals y ha participado en varios festivales internacionales, como Budapest y Punta del Este. El guión contó con la colaboración de Jorge Goldenberg. Sabanés ha explicado que se trata de un proyecto que arrancó hace dos años, y que  ha conseguido terminar y estrenar el filme “tras un recorrido bastante sinuoso, porque producir cine en Latinoamérica es complicado para reunir el financiamiento. La obra de Cortázar no ha sido muy transitada en el cine, y no tiene tanto que ver con su faceta intelectual, sino con el humor ácido que aplica a la clase media argentina”. La cinta se centra en la vida de Pablo, que viaja a París para tocar junto con unos amigos en un cabaret de poca monta, aunque las semanas pasan y nadie tiene noticias de él. Diego Sabanés reparte su actividad desde 2000 entre varios países, y en España ha trabajado en las películas Sin noticias de Dios o El embrujo de Shanghai. También ha trabajado como guionista en televisión y ha escrito y coproducido el documental Semillas; ha sido asesor de dirección en la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (Cuba), y desde 2004 en El Observatorio de Cine, de Barcelona.

Levantarle el novio a tu chica, para poder recuperarla, es cierto que resulta una estrategia bastante fuera de lo común, pero la realidad es que, en el amor, sobre gustos y estrategias no hay nada escrito. Y Marco Berger, a los 30 años, lo tuvo en cuenta para contar la historia que llevó a la pantalla con su primer largometraje, Plan B, el relato de un triángulo amoroso que se conforma luego de que Bruno se entera de que Laura, su ex novia, está saliendo con alguien nuevo y, en vano, intenta recuperarla. Cuando todo parece perdido, él descubre que la nueva pareja de Laura tuvo en el pasado una extraña relación con un hombre y decide poner en marcha un arriesgado Plan B: seducirlo a él para que deje a su chica y así poder recuperarla. 

En el apartado de documentales concursan La adopción, Fragmentos rebelados y La pérdida. Dirigido por David Lypszic, recordado como un importante director a mediados de los años 80 por largometrajes de ficción como Volver y La Rosales, ahora propone La adopción, un extraño documental sobre Hugo, quien vive una relación homosexual feliz con su pareja y desea tener un hijo, formar una familia. En enero de 1977 nace Juan, que al año es abandonado por su madre, soltera, muerta en un enfrentamiento entre la guerrilla y el ejército en la selva tucumana. Su padre biológico, un empresario de pompas fúnebres, vinculado al régimen militar se lo lleva, ya enfermo, a vivir con él. Al morir, sus tíos no quieren hacerse cargo y lo entregan al juzgado de menores donde vive un año en un hogar transitorio.

David Blaustein, uno de los más destacados documentalistas argentinos (Botín de guerra, Cazadores de utopías) presenta, con Fragmentos rebelados, la historia de tres jóvenes que intentan abrir latas de película selladas por la herrumbre y el tiempo. Fragmentos inéditos de filmes de ficción, cortometrajes, filmaciones de maniobras militares, registro audiovisual clandestino, documentales de contra información. Pedazos de la obra de Enrique Juárez que tras su desaparición fueron guardados por la familia y que hoy reúne a sus hijos en su deseo de descubrir las huellas del pasado de su padre. El documental recorre una parte importante de la producción audiovisual latinoamericana de los 70 y es el disparador de otra historia más pequeña e intimista: la de las familias víctimas del terrorismo de estado en la Argentina, la de tres jóvenes que buscan recrear los sueños de sus padres muertos a partir de la revelación de la obra de su papá.

Por último, La pérdida está codirigida por Enrique Gabriel y Javier Angulo, quienes encausan esta reflexión sobre el costo del exilio, provocado mayormente por las dictaduras cívico-militares y la violencia política de los años 60/70. Ese exilio abarca el éxodo de intelectuales y gentes de la cultura, científicos, humanistas, sociólogos, profesionales de primer nivel que entendieron que no tenían horizontes en su país, o bien se vieron forzados a abandonarlo temiendo por su vida. Al tiempo de dar cuenta de lo que fue —y es— aquella valiosa diáspora (mucho se ha hablado de los muertos y desaparecidos, poco o nada de los exiliados), La pérdida pretende contrastar el mundo de aquellos “ausentes”, eminencias mundiales en los campos del saber, de las ciencias, de la sociología, etc., con la evidente incapacidad y dificultades de la Argentina para recuperarse de sus males endémicos, evolucionar, regenerarse y volver a ser el país que un día fue. El documental se pregunta, ¿qué hubiera sido de la Argentina de haber podido contar con aquella generación faltante...?
 

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